| El Dormitorio de Gryffindor |
Cap�tulo 2: Deuda
Se hab�a vuelto una tradici�n pasar la Navidad con los Weasley; hab�a llegado a la Madriguera temprano en la tarde, y ahora estaba parado en la ventana de la rec�mara de Ron y observaba la fiesta que ten�a lugar en el jard�n, abajo.
Eran poco antes de las seis de la tarde y los invitados ya andaban por ah�; una carpa a un costado albergaba las bandejas de comida que sal�an de la cocina, algunos de los platos mas grandes esquivaban torpemente a la gente que hab�a en su camino. Una luz ca�a de la nieve proveniente del cielo que iba oscureci�ndose mezclada con car�mbanos blancos m�gicos que brillaban en el aire y que hab�an sido encantados para flotar justo por debajo de las cuerdas de luces rojas y verdes que iban de �rbol a �rbol; peque�as hadas que vest�an abrigos rojos y blancos revoloteaban por todos lados llenando las copas con un golpecito de sus peque�as varitas brillantes.
Las decoraciones hab�an estado a cargo de George, Ron y Ginny; aunque Harry no pod�a evitar notar que eran un poco apagadas, algo faltaba: no hab�a un gnomo de jard�n pintado de dorado embutido en un tut� miniatura con alas de �ngel pegadas en la espalda. Eso hab�a sido idea de Fred.
Harry observ� a la gente reunida abajo. Ya hab�an llegado Seamus y Dean, mov�an sus copas vac�as y por lo que se ve�a, intentaban convencer a una hada de que les diera algo con un mayor grado de alcohol; Oliver Wood platicaba con George y a lo lejos, Luna y su padre ven�an por el sendero que llevaba a la puerta del jard�n. Parec�a que hab�a sido invitada a esta fiesta toda la gente que hab�a participado de alguna o de otra forma en la guerra, sin importar sus fallas � era un forma de establecer lazos, de dar un paso juntos y tal pareciera que todos estaban ansiosos de estar aqu� y hacer simplemente eso.
Y �l deber�a estar all� abajo, lo sab�a, deber�a estar ayudando a alistar la cena o simplemente platicando con los que ya hab�an llegado. Pero en cambio se descubri� contento de estar aqu� arriba, observando la tarde nevada a trav�s del cristal congelado � y era hermoso, pero no era igual.
Ya ten�a un rato que no era igual, a�n incluso antes de que besara a Draco Malfoy dos d�as antes.
El sonido del pomo de la puerta hizo que Harry mirara a su alrededor � la puerta se abri� y entr� Percy, aunque se detuvo al verlo ah�.
�Hola, Harry,� dijo sorprendido. �Cre� que estabas abajo con los dem�s.�
Harry neg� con la cabeza. �Bajar� en un minuto.� Se volvi� otra vez hacia la ventana. �Desde aqu� es bastante encantador.�
Una pausa; luego escuch� la puerta cerrarse y Percy vino a pararse a su lado frente a la ventana. Harry lo mir� de soslayo: Percy y �l nunca hab�an hablado mucho y en este momento no estaba con �nimos de platicar. Afortunadamente, Percy parec�a sentir lo mismo, as� que tan solo permanecieron ah� parados, en silencio, observando el jard�n lleno de gente, escuchando el sonido apagado de las pl�ticas que llegaba por las escaleras.
Despu�s de un buen rato, finalmente Percy habl�.
�He extra�ado esto,� dijo en voz baja sin mirarlo. �Pero ahora que he regresado � bueno.� Vacil�. �Algunas veces... sigo sintiendo que no pertenezco.�
Y sus palabras lo hicieron meditar � ese sentimiento que ten�a atrapado dentro desde que hab�a regresado: todo se ve�a igual pero se sent�a diferente, como si estuviera viendo su antigua vida a trav�s de unos ojos nuevos que parecieran concentrarse en todas las cosas que no hab�a visto antes.
Harry volvi� la cabeza hacia Percy.
�Se exactamente a qu� te refieres,� dijo.
Vio que una sonrisa triste cruzaba el rostro de Percy; y supo que estaba pensando que no lo sab�a, que no hab�a forma de que lo supiera, no de verdad, aunque as� era. Pero no le dijo nada de esto; solo permanecieron ah� en silencio unos minutos mas antes de que Harry finalmente se alejara de la ventana. Percy hizo lo mismo y juntos abandonaron la habitaci�n y bajaron las escaleras.
Para la hora en que Harry sali� al jard�n, el cielo del anochecer se hab�a oscurecido a�n mas y hab�an llegado mas invitados. Salud� con la mano a Neville que llevaba a su abuela hacia una de las sillas; Amos Diggory y su esposa tambi�n estaban presentes y pudo ver a un Ron malhumorado acompa�ando a su t�a Muriel a cruzar la puerta del jard�n. Ron estaba de malas porque Hermione estaba en Australia pasando las Navidades con sus pap�s (cuyas memorias hab�an sido restauradas exitosamente).
A punto de entrar a la cocina, lo pens� mejor y mejor se fue derechito al otro lado del jard�n en donde estaba sentado solo George en uno de los bancos d�ndole tragos a su bebida.
George lade� la cabeza al verlo aproximarse; movi� la varita e hizo aparecer una copa que qued� flotando frente a Harry. Un hada que andaba por ah� se acerc� y lo mir� inquisitiva.
�Lo mismo que a mi,� dijo George y el hada aburrida movi� su varita, e inmediatamente la copa se llen� con un l�quido incoloro. Harry tom� la copa y se sent� junto a George.
��Sabes?� dijo George perspicazmente, dirigi�ndole a Harry una mirada mordaz, �no tienes que correr en la direcci�n opuesta cada vez que te encuentras a tres metros de ella.�
De pronto Harry se arrepinti� de haberse sentado; en este momento no ten�a muchas ganas de discutir sobre Ginny, y no especialmente con uno de sus hermanos. Para evitar responder, le dio un trago a su bebida que inmediatamente lo hizo escupir y toser pues al descender por su garganta le quem� como si fuera fuego � era muy temprano para lo que estaba bebiendo George que definitivamente era demasiado fuerte.
�Digo, si no quieres regresar con ella, s�lo d�selo,� continu� George. �No te vamos a golpear por ello � bueno, quiz� Ron te eche agua fr�a mientras duermes, pero haciendo eso a un lado, creo -�
��No es eso!� exclam� Harry frustrado. �Digo, es que � no s�.� Se interrumpi� y se encogi� de hombros. �Todo el mundo espera que ahora que ya todo termin�, todos sigamos con nuestras vidas en donde las dejamos � y creo que Ginny siente lo mismo, pero � pero no es tan sencillo.� Se detuvo y de pronto le vino a la mente el recuerdo del beso que le dio a Draco; lo hizo a un lado r�pidamente. �No es lo -�
�No es lo mismo,� termin� George por �l. �Nunca ser� lo mismo. De verdad, Harry, lo comprendo. De verdad que si.�
Hizo una pausa; Harry lo mir� y le pareci� ver que el brillo de sus ojos hab�a desaparecido para siempre con ese rel�mpago mortal en ese pasillo de Hogwarts hac�a ya tantas noches.
Antes de que pudiera replicar, un murmullo de excitaci�n a su alrededor los hizo voltear hacia la puerta del jard�n � y Harry pudo ver, justo antes de que las sombras de los curiosos le obstruyeran la vista, un destello de cabello rubio platino, p�lido en contraste con la oscuridad.
��Es � ser� -?�
��Los Weasley lo invitaron?�
��Seguramente no!�
�Parece ser que tenemos un invitado interesante,� se�al� George.
Harry se puso de pie al mismo tiempo que el Sr. Weasley pasaba a su lado dando grandes zancadas seguido de cerca por Ron. Los invitados se hicieron a un lado para dejarlos pasar, y bajo la luz helada de los car�mbanos encantados, Harry pudo ver la cara de la persona en la puerta.
Lucius Malfoy estaba ah� parado con un abrigo negro de viaje; el largo cabello rubio le llegaba a los hombros y se ve�a blanco en contraste con la tela negra, y en la oscuridad, su piel p�lida era casi luminosa.
La �ltima vez que Harry hab�a visto a Lucius Malfoy hab�a sido en el Wizengamot � a diferencia de muchos mort�fagos, no se le hab�a achacado ning�n asesinato, as� que lo hab�an enjuiciado por, vaya iron�a, reclutar a su propio hijo para el servicio del Se�or Tenebroso.
Lucius hab�a alegado que de hecho, hab�a estado protegiendo todo el tiempo a Draco del Se�or Tenebroso; le hab�a pedido a Voldemort que no marcara a su hijo con la Marca Tenebrosa con el pretexto de que Draco deb�a probar su val�a antes de recibir el sello de su amo. Voldemort hab�a aceptado y a Draco no lo hab�an marcado.
En ese momento el Jefe de los Brujos que presid�a la corte se hab�a vuelto hacia Draco y le hab�a pedido que se parara y confirmara si esto era cierto. Draco, que hab�a estado sentado tranquilamente junto a su madre en la primera fila, se puso de pie con la cara p�lida.
�Es verdad,� hab�a respondido tenso antes en enrollarse la manga para descubrir el antebrazo izquierdo, p�lido y sin marcar. Una serie de murmullos se escucharon por el tribunal � y Harry record� haber visto el antebrazo de Draco desde el otro lado y haber sentido un aleteo extra�o en el est�mago que en ese momento no entendi�.
Ahora observ� a Lucius Malfoy levantar ligeramente la barbilla mientras intercambiaba unas cuantas palabras con el Sr. Weasley; le sacaba casi una cabeza a Arthur y a�n desde esta distancia, era palpable la hostilidad entre ambos hombres. Luego el Sr. Weasley se volte� con el ce�o fruncido; Ron tambi�n volte�, las miradas de ambos buscaron a Harry que estaba parado en la esquina del jard�n.
Ron se alej� del lado de su padre y se dirigi� hacia �l.
��Harry!� dijo Ron mir�ndolo interrogante. �Lucius Malfoy dice que quiere hablar contigo, �qu� pasa?�
Harry estaba bastante seguro del motivo por el que Lucius estaba aqu�, pero se encogi� de hombros.
�Me imagino que lo voy a averiguar,� dijo y ambos caminaron hacia la puerta en donde estaban parados Lucius y Arthur.
Cuando Lucius Malfoy lo vio acercarse, algo cruzo por sus ojos; avanz� un paso.
�Sr. Potter.� Extendi� una mano enfundada en un guante negro; Harry no la acept� y despu�s de un momento, Lucius la dej� caer a su lado. �Esperaba poder hablar contigo -� mir� a Ron y al Sr. Weasley y luego nuevamente a Harry, �en privado.�
��Olv�delo!� exclam� en voz alta Ron. �Si tiene algo que decirle a Harry, puede decirlo enfrente de nosotros -�
�No,� se encontr� diciendo Harry; Ron y el Sr. Weasley lo miraron sorprendidos y Harry sinti� una llamarada de calor en las mejillas.
Frente a ellos, Lucius se limit� a enarcar una ceja.
�Harry, �podr�a intentar embrujarte!� susurr� Ron con fuerza. �La maldici�n Imperius, o -�
�Le aseguro, joven Weasley, que no tengo intenciones de hacerle da�o,� lo interrumpi� Lucius; Ron se puso rojo y ya no dijo nada. �A�n cuando tuviera esa idea, que no la tengo, no escoger�a hacerlo con tantos testigos presentes o enfrente de la casa de un Jefe de Departamento del Ministerio,� estas palabras las dirigi� cortante al Sr. Weasley, �para no ir mas lejos.�
�Es lo mismo,� replic� el Sr. Weasley fr�amente. �Si quieres hablar a solas con Harry yo � claro, como representante del Ministerio � te deber�a pedir que entregaras tu varita.�
Hubo una pausa llena de tensi�n; de pronto el fr�o del invierno pareci� congelarse formando p�as invisibles en el aire entre ellos.
�Muy bien,� dijo finalmente Lucius, su voz delgada y quebrada.
Mientras Lucius met�a la mano en su abrigo, Ron jal� a Harry por el brazo para hacerlo a un lado.
��Est�s loco, Harry?� sise�. ��Es Lucius Malfoy! El �nico mort�fago que no est� encerrado en Azkaban � podr�a ser una trampa, podr�a -�
��Ron, est� bien!� lo interrumpi� Harry con firmeza, poniendo una mano sobre el hombro de Ron y alej�ndolo. �Mira � s� lo que hago, solo � d�jame manejar esto, �de acuerdo?�
Se volvi� para ver al Sr. Weasley tomando la varita de Lucius; antes de que nadie mas pudiera poner otra objeci�n, atraves� la puerta y se dirigi� a un grupo de �rboles que hab�a a lo lejos.
Lucius lo sigui� en silencio; cuando estuvieron fuera del alcance de los dem�s en la fiesta, Harry se volvi� para verlo.
��Qu� quiere?�
Lucius lo mir�; sus ojos p�lidos, tan parecidos a los de Draco, parec�an brillar en la oscuridad.
�Hace dos d�as viniste a ver a Draco,� dijo Lucius.
Harry hab�a estado preparado para esto, ya ten�a lista su respuesta.
�Quer�a saber si tiene planeado regresar a Hogwarts,� replic� llanamente.
�Si � eso fue lo que dijo Draco tambi�n.� Lucius hizo una pausa pensativo, y un destello cruz� por sus ojos, como una sombra pasajera. �Pero asumo que ese no era el �nico prop�sito de su visita - �estoy en lo correcto, Sr. Potter?�
Harry se tens�. �Le hab�a contado Draco a su padre que lo hab�a besado? La sola idea de que Lucius lo supiera hizo que los pelos de la nuca se le erizaran. Pero antes de que pudiera seguir especulando, Lucius sigui� hablando.
�Deber�a saber que Draco pretende saldar la deuda que tiene con usted,� dijo Lucius; se detuvo y respir� profundo. �Y es � es imperativo que lo dejes hacer el pago.�
Harry le frunci� el ce�o. ��Qu� pago?�
�Le salvaste la vida. Tiene una Deuda contigo,� y algo en la forma en la que Lucius dijo la palabra la hizo parecer importante. Los ojos de Lucius estudiaron su rostro. �Seguramente entiendes lo que significa.�
La mente de Harry recorri� todos los t�rminos m�gicos con los que se hab�a topado hasta entonces � pero no record� haber escuchado alguna vez sobre las Deudas. Pero tampoco hab�a sabido lo que eran los Juramentos Inquebrantables hasta que Ron se lo hab�a explicado.
Aparentemente Lucius entendi� que no lo sab�a porque le entrecerr� los ojos.
�Encuentro dif�cil de creer que no sepas la naturaleza de la Deuda de la que hablo,� su voz ten�a un tono claramente mordaz, �especialmente despu�s de lo que pas� con Colagusano.�
Harry lo mir� sin comprender; y al escuchar la menci�n a Colagusano, le vinieron a la mente las palabras que Dumbledore le hab�a dicho una vez, como una voz familiar del pasado:
Cuando un mago salva la vida de otro mago, se crea cierto lazo entre ellos, le hab�a dicho Dumbledore hac�a ya tantos a�os. Es una magia muy profunda, de lo mas impenetrable...
Algo mas se le ocurri� a Harry.
�Pero no tiene sentido,� dijo con el ce�o fruncido. �He salvado la vida de otras personas, estoy seguro de que eso no significa que todas ellas -�
��Esta no es una deuda com�n y corriente, Potter!� lo interrumpi� Lucius violentamente. �La Deuda solo tiene efecto cuando una persona salva la vida de la otra sin tener un motivo para hacerlo. No es algo que se deba entre amigos, familia o aliados � sino entre enemigos y traidores.� Lucius torci� la boca sin humor. �Puede decirse que es un castigo peor que la muerte deberle la vida a alguien que deber�a haberte dejado morir � pero no lo hizo.�
Necesit� de un momento para comprender las palabras de Lucius � luego las piezas comenzaron a encajar y ahora record� lo dem�s que Dumbledore le hab�a dicho:
Pettigrew te debe la vida... has enviado a Voldemort un s�bdito que est� en deuda contigo... ya vendr� el tiempo en que te alegrar� haberle salvado la vida.
�Yo fui el que encontr� a Colagusano muerto en la celda,� continu� Lucius con voz extra�amente forzada. �Y vi � vi lo que le hiciste, Potter.� Se interrumpi�, hab�a una mirada salvaje en sus ojos, su voz se volvi� mas aguda. �Vi que convocaste su Deuda, �como � como hiciste que se estrangulara con su propia mano!�
Harry mir� incr�dulo a Lucius. Abri� la boca pero no sali� ninguna palabra; y con una sacudida aguda record� sus propias palabras, con voz enojada llena de desprecio:
�Vas a matarme? �Despu�s de que te salv� la vida? �Est�s en deuda conmigo, Colagusano!
De pronto se sinti� enfermo, con ganas de vomitar. �A esto era a lo que se hab�a referido Dumbledore cuando le dijo que alg�n d�a se alegrar�a de haber salvado la vida de Pettigrew? �Esto era lo que Dumbledore hab�a visto, la forma en que Pettigrew eventualmente pagar�a lo que deb�a, como � como Harry alg�n d�a reclamar�a dicha Deuda?
Y Lucius hab�a sumido que Harry hab�a obligado deliberadamente a Pettigrew a estrangularse con su propia mano de metal. Eso no era cierto, Harry hab�a intentado detenerlo, pero las palabras: �Est�s en deuda conmigo, Colagusano! Debieron haber invocado la Deuda. Record� c�mo vio con horror la mano de plata movi�ndose por voluntad propia, pero... �de alguna forma podr�a haberla controlado, ordenarle que avanzara y cegara la vida de su propietario como pago final de una deuda de hac�a a�os?
�S� que no ten�as motivos para salvarle la vida a Draco,� dijo Lucius, ahora su voz era vacilante. �Y s� que sientes la conexi�n, la misma conexi�n que siente Draco � es por eso que viniste a verlo.�
Las palmas de las manos de Harry estaban fr�as, las cerr�. Su mente giraba tan r�pido que no pod�a pensar, no pod�a procesar todo lo que Lucius le estaba diciendo � y no quer�a creerle, pero de pronto todo cobr� sentido. Por qu� se hab�a sentido diferente durante todos estos meses, por qu� hab�a sentido esta nueva e inexplicable atracci�n hacia Draco; por qu� se hab�a presentado el otro d�a en la Mansi�n Malfoy para verlo, sin haber estado seguro del motivo por el que estaba ah� sino hasta que estuvo a solas con �l, sentir el toque caliente y fr�o de su piel contra sus manos � y cuando finalmente lo bes�, sinti� que era lo �nico, lo �nico que hab�a querido realmente.
La voz de Lucius rompi� el hilo de sus pensamientos.
�La �nica otra manera de pagar una Deuda, aparte de la muerte,� dijo en voz baja Lucius, �es que el deudor le de algo al que lo salv� � algo que esa persona quiera realmente, y que solo el deudor pueda darle. Algo menos no servir�.� Una pausa. �Una vez que es otorgado y recibido, la Deuda se considera pagada y el lazo se rompe.�
Harry lo mir�. Lucius ten�a la cara muy p�lida, en especial en medio de la oscuridad que los rodeaba.
�S� qu� es lo que quieres, Potter,� dijo Lucius en voz baja; y en su tono hab�a cierta resignaci�n que envi� una punzada que lo puso a la defensiva.
�No sabe nada sobre mi,� replic� entre dientes.
�Te he visto,� apenas si movi� los labios al hablar. �He visto la forma en que lo miras � s� qu� es lo que quieres de �l. Y he venido a pedirte que lo tomes,� la voz de Lucius vacil� un breve momento, �y que dejes que Draco te pague su deuda � completamente.�
Harry mir� fijamente a Lucius; y por un momento sinti� como si la mano de Colagusano lo estuviera estrangulando de nuevo, provocando que el aire se le quedara atrapado en los pulmones. No pod�a creer lo que estaba escuchando, lo que � lo que Lucius le estaba pidiendo hacer.
�D�game algo,� dijo Harry mir�ndolo directamente. ��Ama a su hijo?�
�Por � por supuesto que lo amo,� contest� evidentemente alterado. ��Qu� te hace -?�
�Porque,� dijo Harry con voz dura, �tengo la impresi�n de que ofrecerlo en un trueque como este no le molesta en lo absoluto.�
Harry alcanz� a ver una emoci�n cruda cruzar por la cara de Lucius, aunque desapareci� tan r�pidamente como hab�a aparecido; y cuando Lucius volvi� a hablar, su voz era sorprendentemente normal.
�No quiero que Draco termine como Pettigrew,� dijo mir�ndolo directamente a los ojos. �Y prefiero que pase una noche pagando su deuda contigo a que viva el resto de su vida a tu merced.�
Harry observ� a Lucius; y la intensa quietud que sigui� a sus palabras provoc� que todas sus ideas estallaran, todas menos una. Su mente de pronto dej� de girar, y ahora era perfectamente claro lo que Lucius le estaba ofreciendo, lo que le estaba pidiendo hacer.
�Solo tengo una petici�n que hacerte,� continu� Lucius; sus ojos brillaban en la oscuridad, y ahora ten�an cierto tinte de desesperaci�n. �No � no lo lastimes. Por favor. Ya ha pasado por muchas cosas.�
Le vino a la mente el recuerdo del grito lastimero de Draco casi ahogado por el rugido del fuego maldito; e intent� pensar en lo que lo hab�a hecho girar y zambullirse en medio de ese infierno devorador, extendiendo la mano hacia el brazo extendido de Draco �
�Le salv� la vida,� replic� Harry mirando a Lucius. ��Qu� le hace pensar que quiero lastimarlo?�
Vio un destello en los ojos de Lucius, como humo y sombras; el otro hombre abri� la boca, pero vacil�.
Y en esa fracci�n de segundo, Harry comprendi� de pronto por qu� hab�a venido Lucius hasta aqu� con esta petici�n � y esta comprensi�n hizo que esa fisura de oscuridad en su interior cobrara vida nuevamente.
�Quiz� porque,� dijo contestando a su propia pregunta, �usted intent� matarnos en el Departamento de Misterios � y cuando su amigo Greyback nos llev� a su casa, se sinti� demasiado complacido de entregarnos a Voldemort para poder volver a estar en su gracia.� Hizo una pausa; sinti� que el coraje pulsaba en su interior, oscuro y agrand�ndose, y continu� sin piedad, �Ahora que los papeles se han invertido � bueno, �quiz� tiene miedo de que lastimar a Draco sea una buena forma de vengarme de usted?�
Harry retrocedi� un paso y le mantuvo la mirada a Lucius mientras hablaba.
�Parece ser que Draco siempre es el que paga por tus errores, Lucius.�
Con esto, Harry se volvi� para marcharse, no sin antes ver la expresi�n descompuesta de Lucius Malfoy.
Regres� a la fiesta y cruz� la puerta; pas� junto a Ginny y Luna sin detenerse aunque Ron lo alcanz� justo cuando lleg� a la puerta principal que se encontraba abierta.
��Qu� quer�a Lucius Malfoy?� demand� Ron lanzando una mirada desconfiada a la puerta del jard�n. ��Qu� te dijo?�
Harry se encogi� de hombros.
�Nada que no supiera ya,� dijo casualmente.
Y en verdad no era una mentira � porque ahora ve�a mas claramente que nunca por qu� Voldemort hab�a escogido a Draco para castigar a Lucius. Era tan f�cil y tan sencillo; y ahora lo invad�a un sentimiento extra�o y abrasador, perturbadoramente parecido a la sensaci�n embriagadora de control que sent�a cada vez que usaba las Maldiciones Imperdonables.
Hab�a habido un tiempo, pens�, en que las Maldiciones Imperdonables hab�an sido castigadas con cadena perpetua en Azkaban. Pero la guerra hab�a cambiado eso cuando incluso los buenos hab�an utilizado dichas maldiciones antes prohibidas.
Las hab�an llamado un mal necesario; a�n cuando en el fondo Harry sab�a que eso no exist�a, que ning�n mal era necesario nunca.
Todos hab�an sido manchados por la guerra, por la oscuridad, por tener que escoger entre matar o dejarse matar; y todos hab�an tomado sus decisiones, aun cuando una parte de Harry a veces deseaba poder retirar esos embrujos, no decir esas maldiciones. Pero no � se quedar�an con �l para siempre.
Record� lo que Bellatrix Lestrange le dijo acerca de las Maldiciones la primera vez intent� lanzarle la Maldici�n Cruciatus: �Tienes que sentirlas, Potter! Necesitas desear de verdad causar dolor � disfrutarlo �
En alguna parte del camino hab�a aprendido a sentirlas; y en alguna parte de �l cada Maldici�n Imperdonable que hab�a pronunciado hab�a dejado su marca: La Crucio del dolor; la Imperio de la dominaci�n. Estos hechizos eran oscuros, terribles y grandiosos, y Harry los hab�a hecho trabajar para �l, hab�a sentido su poder retorci�ndose bajo su mano.
Pero ahora no necesitaba lanzar ni un solo hechizo para obtener lo que quer�a.
Ya era suyo, solo ten�a que tomarlo.
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