El Dormitorio de Gryffindor
La Deuda
Escrita por: Rhysenn
Traducida por: Nalero y Val

N/A: Es un AU que tiene lugar antes del ep�logo de las Reliquias de la Muerte y parte de all�. Es una pieza experimental que comenc� para entrar de nuevo en el H/D que tuvo una raci�n de Crece-Huesos y creci� hasta tener una trama. O algo por el estilo. :P

Cap�tulo 1: Pecados

Hay cuatro cosas que toda persona tiene en mayor cantidad de la que cree: pecados, deudas, a�os y penas.
-Proverbio Persa

Cuando Harry regres� al Gran Comedor el sentimiento de j�bilo en esa habitaci�n cavernosa todav�a era abrumador, las celebraciones se desbordaban por los pasillos exteriores; el alto techo encantado brillaba encima de ellos, y los rostros felices surcados de l�grimas brillaban mas que la luz del nuevo d�a.

Ron se�al� la mesa en la que estaba reunida la familia Weasley; Harry asinti� para indicar que enseguida ir�a para all�, y Ron y Hermione se adelantaron para unirse a ellos. Percy se volvi�, vio a Ron e inmediatamente extendi� la mano para darle a su hermano menor una fuerte abrazo. Harry observ� a Percy, se ve�a mucho mas grande y mas desgastado de lo que recordaba de cuando hab�a sido Premio Anual; los Weasley hab�an perdido a un hijo, pero al menos hab�an recuperado a otro.

Harry observ� el Comedor y sus ojos parecieron deslizarse por encima del borr�n de gente para centrarse en los tres Malfoy, juntos al final de una mesa en la esquina mas alejada del Comedor. Parec�an ignorantes a la alegr�a y celebraciones que brotaban a su alrededor. Asimismo no parec�an estar hablando entre ellos � solo estaban ah� sentados, y le result� f�cil pasar entre la muchedumbre para acercarse a ellos.

Lucius Malfoy fue el primero en levantar los ojos cuando Harry se detuvo frente a ellos.

Harry meti� la mano en el bolsillo � y cuando la sac�, la varita que hab�a en ella no era la del Destino, ni la suya que acababa de arreglar, sino la de espino con pelo de unicornio. Cuando cerr� los dedos sobre la pieza de madera, le vinieron a la mente flamas doradas y luz verde; luego desaparecieron y Harry mir� dentro de los ojos de Draco, que le regres� la mirada.

Harry levant� la mano se�alando con la varita directamente a la cara de Draco.

Vio una pizca de temor cruzar sus ojos; Narcisa, que estaba sentada junto a su hijo, dej� escapar un peque�o jadeo.

Draco desvi� la mirada de la punta de la varita a la cara de Harry; parpade� r�pidamente y pudo ver que ten�a la mano derecha apretada in�tilmente. Harry sab�a que los Malfoy no ten�an varitas � la de Lucius hab�a sido destruida, la de Narcisa se hab�a perdido en el fuego maldito del Cuarto de los Requerimientos y la de Draco estaba ahora apuntada con firmeza al rostro de su antiguo propietario.

�Potter,� comenz� Lucius; el tono humilde era extra�amente satisfactorio. �Por favor � ya termin� � no hay necesidad -�

�Ponte de pie,� dijo Harry sin dejar de mirar a los ojos a Draco, y Lucius guard� silencio.

Draco se mordi� el labio inferior y se puso de pie. Harry levant� un poco la mu�eca para que la varita siguiera apunt�ndolo directamente. Mir� fijamente la cara p�lida y puntiaguda que le hab�a provocado tantas emociones antes: enojo, odio, satisfacci�n oscura y recientemente, l�stima, incluso simpat�a.

Pens� en c�mo los hab�an emboscado Malfoy, Crabbe y goyle en el Cuarto de los Requerimientos, a�n desafiantes, en c�mo casi los hab�an enterrado vivos a todos; luego Draco parpade� una vez y Harry record� que Draco hab�a bajado la mirada al suelo y se hab�a negado a identificarlos cuando los hab�an llevado a la Mansi�n Malfoy como los prisioneros de Greyback; record� la expresi�n de su cara en el espejo del ba�o de los chicos, surcada de l�grimas e incredulidad, el miedo que vio en sus ojos cuando Voldemort lo oblig� a torturar a Rowle; y luego, inexplicablemente, la calidez de su cuerpo presionado contra su espalda cuando volaban veloces, sus manos aferr�ndose a sus costados como si nunca fuera a poder soltarse �

Avanz� un paso dejando la varita a tan solo unos cent�metros de su cara apunt�ndola directamente al centro de sus ojos sorprendidos. Sinti� que se mov�a nervioso y jadeaba; Narcissa dej� escapar un quejido.

�Tu varita,� dijo Harry mir�ndolo directamente a sus ojos aterrorizados.

Draco lo mir� sin comprender; no se movi�, su expresi�n estaba congelada como si alguien le hubiera lanzado un embrujo para inmovilizarlo y la fuerza de los ojos de Harry fuera lo �nico que le evitara caer de rodillas.

Harry sinti� que a su alrededor se armaba un alboroto en el c�rculo de gente que los rodeaba; a los costados de Draco, Lucius y Narcissa lo ve�an con expresiones id�nticas de miedo e impotencia.

Con un movimiento r�pido de los dedos, Harry gir� la varita de modo que la parte para sostenerla qued� hacia Draco y la punta hacia �l � algo bastante familiar, pens� ir�nicamente. Draco se alej� un poco ante el movimiento repentino, como si la varita le fuera a aventar los hechizos desde el otro extremo.

�T�mala,� dijo Harry.

Despu�s de un largo momento Draco finalmente se movi�; levant� una mano temblorosa para agarrar la varita que ten�a enfrente. Harry solt� la varita en el momento en que los dedos del otro se cerraron sobre ella. Retrocedi� un paso, luego se volvi� y comenz� a alejarse.

Al hacerlo, se permiti� preguntarse durante un momento salvaje y perverso, qu� habr�a pasado si le hubiera lanzado la maldici�n Cruciatus a Draco con su propia varita, ah�, frente a sus padres. Una parte oscura de si mismo cobr� vida al recordar la satisfacci�n de ver a Alecto Carrow retorcerse bajo la maldici�n; �Lucius y Narcisa habr�an tratado de detener que lastimara a su hijo, a�n cuando no ten�an varitas y estaban rodeados de gente a la que le encantar�a verlos encerrados en Azkaban por el resto de sus vidas?

Quiz� Narcisa si, decidi� Harry; amaba a Draco quiz� tanto como Lily lo hab�a amado a �l.

Y Lucius � tambi�n deb�a querer a su hijo si el Se�or Tenebroso hab�a considerado que la forma mas dolorosa y mas efectiva para castigarlo por sus errores era usar a Draco.

Harry se dio cuenta de que la verdad era que �l y Draco ten�an algo en com�n: padres que los quer�an. La �nica diferencia era que los de Harry estaban muertos.

�Potter,� le lleg� la voz de Draco por detr�s.

Harry se detuvo y se volvi� � sorprendido, vio que tan solo hab�a avanzado unos cuantos pasos de donde se hab�a detenido frente a los Malfoy. Sus pensamientos parec�an haber dado zancadas mas largas; el tiempo y los recuerdos eran extra�os, una eternidad ocurr�a en tan solo unos segundos.

Draco avanz�; se detuvo al nivel de Harry, tan solo era un poco mas alto que �l. Harry vio la varita de espino que todav�a llevaba en la mano.

��Por qu�?� le lleg� la pregunta en voz baja y estaban tan cerca que Harry estaba seguro de que nadie mas lo hab�a escuchado hablar.

Harry mir� a Draco, directamente a los ojos.

�No lo s�,� contest�.

Estaba a punto de volverse otra vez cuando Draco extendi� la mano para sujetarlo por la mu�eca para detenerlo. Por el rabillo del ojo Harry pudo ver que levantaba la otra mano � al principio se tens�, pero luego se dio cuenta de que solo sujetaba la varita, no la apuntaba, descansaba entre su palma y su pulgar. Draco extendi� los dedos como si fuera a tocarle la mejilla �

�BANG! Y de pronto Draco sali� volando lejos de �l � Harry parpade� y lo observ� salir volando antes de estrellarse sobre una banca a unos seis metros. Narcissa dej� escapar un grito y ella y Lucius corrieron hacia su hijo.

Harry volte� para encontrarse a Ron corriendo hacia �l con la cara roja y la varita en ristre.

��Harry!� jade�. �Malfoy levant� la varita � estaba a punto de atacarte -�

��No!� Harry no sab�a si ir a calmar a Ron o ir a ver si Draco estaba bien, aunque ahora estaba oculto por las figuras de sus padres en el suelo. �Est� bien, Ron - �solo est�bamos hablando!�

��Hablando!� repiti� Ron aterrado como si fuera un concepto completamente extra�o para �l. �Pero � se supone que no tiene una varita, �c�mo fue que -?�

�Yo se la regres�,� lo interrumpi� Harry.

��Que!� Ron lo sujet� por los hombros y lo sacudi� con fuerza. ��Est�s loco? �Regresarle a Malfoy su -? �Te lanz� la maldici�n Imperius, Harry?�

��No!� volvi� a exclamar Harry mas fuerte esta vez. �Solo pens� que deber�a tener de vuelta su varita. �Es todo!�

Le dio la espalda a Ron; pero el lugar en el que hab�a aterrizado Draco estaba vac�o y levant� la mirada justo a tiempo para ver a Lucius y Narcissa atravesando presurosos las puertas del Gran Comedor cargando a Draco entre ellos.

�Ya todos creen que eres un h�roe, compa�ero,� le lleg� la voz de Ron junto a �l. �No tienes que ser amable con Malfoy � y solo porque de pronto tienes un mont�n de varitas extras no significa que tengas que -�

Antes de Harry pudiera avanzar un paso, se vio un �ltimo destello de platino y los Malfoy se hab�an marchado.

Junto a �l, Ron mov�a la cabeza y elevaba los ojos al cielo a trav�s del techo encantado que ahora era de un azul brillante y sin nubes. Harry se qued� ah� un momento; luego apart� la mirada de la entrada y no sigui� adelante.

Varios meses despu�s.
Dos d�as antes de Navidad.

La nieve ca�a del cielo en copos blancos para unirse a los montones esponjosos que ya se amontonaban en el suelo h�medo. A todo alrededor hab�a un aire decidido de claridad, un destello blanco que parec�a surgir de todos lados y que hac�a que todo brillara con la palidez de la luz de la luna.

Harry camin� por las orillas redondeadas hasta que finalmente se detuvo frente a las amplias rejas de acero labrado de la Mansi�n Malfoy. Levant� los ojos y mir� el edificio que se levantaba a lo lejos, al final del camino � la mansi�n ten�a un cierto aire de magnificencia, una sensaci�n de gloria pasada que brillaba como una joya negra deslustrada contra la nieve blanca y las orillas ligeramente crecidas que la bordeaban.

Que le hubieran permitido a los Malfoy conservar su hogar no hab�a sido una haza�a peque�a, eso Harry lo sab�a, y quiz� era mas de lo que jam�s habr�an podido esperar. Actualmente nadie ve�a mucho a Lucius ni a Narcissa Malfoy, excepto en las ocasiones en que Narcissa se aparec�a en el pueblo cercano para comprar comida � no les quedaban elfos dom�sticos que hicieran el trabajo.

Extendi� una mano y empuj� para abrir la puerta de acero; �sta permaneci� en silencio y luego se abri� con un crujido. Una de las condiciones del Ministerio para que los Malfoy conservaran la propiedad hab�a sido que no pod�an poner encantamientos para bloquear la entrada al lugar. Los oficiales del Ministerio tambi�n ten�an el derecho de hacer visitas sin avisar las veces que quisieran, y ten�an acceso total a la casa para asegurarse de que los Malfoy permanec�an reformados como lo hab�an prometido.

Harry camin� con dificultad por el camino cubierto de nieve hasta que lleg� al umbral. La aldaba con forma de serpiente segu�a ah�, extendi� la mano y la golpe� dos veces. Varios momentos despu�s la puerta se abri� y Narcissa Malfoy estaba ah� parada en el umbral.

Se ve�a igual, pero hab�a algo diferente en ella desde la �ltima vez que la hab�a visto. Sus rasgos delicados y angulosos denotaban cierto cansancio y eso le hizo pensar en la Dama Gris, el fantasma de Helena Ravenclaw � ah�, pero sin estar realmente presente.

Narcissa lo mir� abiertamente sorprendida.

�H � Harry Potter.� Lo mir� sin comprender un buen rato y luego pareci� no saber qu� decir.

Sus ojos ya no eran arrogantes ni petulantes, y en ese momento Harry se percat� del por qu� tanto ella como Lucius hab�an rogado desesperadamente la posesi�n y el derecho de vivir en la Mansi�n � era el �nico remanente de la gloria que hab�an tenido alguna vez, lo �nico que les quedaba.

Harry mir� a Narcissa.

�Estoy aqu� para ver a Draco,� dijo. ��Est� en casa?�

Harry vio que el p�nico y la incertidumbre cruzaban brevemente por sus ojos � pero quiz� al recordar la regla del Ministerio sobre que deb�an mantener libre el acceso a la Mansi�n, lo pens� dos veces antes de poner alguna objeci�n. Harry hab�a estado en el Wizengamot durante el juicio de los Malfoy; fue �nicamente por su testimonio sobre c�mo se hab�a arriesgado Narcissa al mentirles a los mort�fagos en beneficio de Harry, que escaparon de la prisi�n por sus cr�menes.

�Si, Draco est� aqu�,� Narcissa retrocedi� manteniendo la puerta abierta. �Entra y espera, voy por �l.�

Harry entr� en el pasillo mientras Narcissa cerraba la puerta, lo guiaba al sal�n y luego sub�a las escaleras de m�rmol y se perd�a de vista.

Harry mir� a su alrededor, empap�ndose por la lejana familiaridad de la habitaci�n: Bellatriz hab�a torturado a Hermione sobre la alfombra no lejos de donde estaba parado ahora, y su mirada se detuvo en el punto en el que �l hab�a brincado sobre el sill�n para arrebatarle las varitas a Draco. Levant� los ojos y vio el candelabro restaurado que colgaba del techo, ahora un poco deslustrado; cuando Harry desvi� la mirada de los puntos brillantes de luz crey� ver un pu�al de plata girando r�pidamente en el aire.

Cerr� los ojos. Siempre era muy dif�cil recordar a aquellos que hab�an muerto por �l, muerto para protegerlo. Voldemort hab�a tenido raz�n en una cosa: demasiada gente hab�a dado su vida voluntariamente por �l y Harry segu�a sintiendo una punzada de culpabilidad al pensar en cada uno de ellos, ten�a sus caras grabadas en su mente como si fueran nombres sobre piedra.

Unos pasos bajando las escaleras hicieron que Harry se volviera, y vio a Draco. Se ve�a mas delgado que antes, lo que le daba a sus mejillas una apariencia hundida; su cabello rubio estaba ligeramente despeinado e iba vestido con una t�nica negra sobre una camiseta blanca sencilla y unos pantalones oscuros.

Draco cruz� el recibidor y se detuvo frente a �l. Sus ojos eran cautelosos.

��Qu� quieres?� pregunt�.

Ya no ten�a el habitual tono desde�oso de superioridad, ni tampoco la frialdad y el desaf�o que Harry hab�a llegado a asociar con esos claros ojos grises. Draco se pas� una mano por el cabello, ahora lo ten�a mas largo y menos brillante y Harry pudo ver lo delgada y huesuda que ten�a la mu�eca.

No necesitaba el ojo m�gico de Ojoloco para saber que Narcissa y Lucius andaban merodeando por ah� cerca, ocultos pero observ�ndolos y si ten�an algo parecido a las Orejas Extendibles, seguramente estaban escuch�ndolos.

Harry habl�.

��Por qu� no vamos a tu habitaci�n y platicamos ah�?� dijo

Estuvo seguro de haber visto un destello en los ojos de Draco � no estaba seguro de qu�. Luego Draco se volte� sin decir una palabra y comenz� a subir las escaleras, que Harry tom� como una indicaci�n para seguirlo. Lo sigui� por las escaleras de m�rmol y caminaron por un pasillo alfombrado que los llev� hasta una impresionante puerta tallada con vi�as que parec�an runas decorativas.

Draco abri� la puerta y Harry entr�. La rec�mara estaba poco iluminada, una luz tenue se colaba por una sola ventana a lo lejos. Observ� la habitaci�n, notando el rico colorido ahora ligeramente apagado de los tapices tejidos de la pared, los tapices verde oscuro que enmarcaban la cama con dosel; el techo era blanco marfil, del color de los huesos.

Draco hab�a cerrado la puerta, aunque estaba recargado en ella con la mano detr�s. No dijo nada, solo mir� a Harry como si fuera un intruso en su habitaci�n, pero Harry no se sent�a de esa forma; hab�a algo oscuramente tranquilizante en el hecho de estar aqu� a solas con Draco, algo dentro de �l que parec�a deleitarse con esta intrusi�n a su privacidad.

Mir� a su alrededor y sus ojos cayeron en la mesita de noche en donde estaba una varita familiar. Camin� hacia ella, y pudo sentir que Draco se tensaba cuando la levant� y recorri� un dedo a lo largo de ella. La varita de encino se sent�a c�moda bajo sus dedos; cerr� la mano alrededor y record� la �ltima vez que lanz� un hechizo con ella.

Levant� la mirada hacia Draco que lo ve�a sostener su varita con una expresi�n cauta.

��Te sirve bien?� pregunt� Harry.

Alcanz� a ver una mirada de desconfianza cruzar por el rostro de Draco. �Si � bien.�

Harry baj� la varita y crey� sentir que Draco exhalaba y se relajaba ligeramente.

�Y,� dijo Harry. ��Vas a regresar a Hogwarts? En caso de que te lo preguntes, Slytherin sigue siendo una de las casas.�

La escuela restaurada, ahora con McGonagall como directora, hab�a reabierto las puertas en Septiembre para el comienzo del nuevo a�o. A todos los estudiantes se les animaba fuertemente a que regresaran a continuar sus estudios y a tomar sus ex�menes; tambi�n se aceptar�an en la escuela a los hijos de mort�fagos a menos que fueran mayores de edad y en espera de un juicio.

Hab�a sido extra�o regresar a la escuela despu�s de todo lo que hab�a pasado, pero si hab�a algo de lo que Harry quer�a estar orgulloso, era de graduarse adecuadamente de Hogwarts. Todos los maestros hab�an regresado a los puestos que ten�an cuando Dumbledore era el director � McGonagall, Transfiguraci�n; Flitwick, Encantamientos; Slughorn, Pociones; Trelawney y Firenze, Adivinaci�n; Sprout, Herbolog�a; Hagrid, Cuidado de Criaturas M�gicas.

Todos hab�an regresado menos uno. �l nunca regresar�a.

��Cu�l es el punto?� el tono de Draco ten�a un tinte de rebeld�a. ��Herbolog�a? �Ponerle abono a unas plantas asquerosas que solo quieren arrancarle las manos a la gente? �Y ahora qui�n necesita Defensa Contra Las Artes Oscuras?�

�Voldemort no fue el primer mago Tenebroso de la historia,� replic� tranquilamente Harry mir�ndolo. �Y seguramente no ser� el �ltimo.�

Draco mir� a Harry a los ojos.

�Supongo que me lo est�s pidiendo ahora � como maestro.�

Harry abri� la boca y luego se detuvo. Antes del comienzo del a�o, cuando le hab�an pedido que controlara el frente por el momento para que las clases pudieran reanudarse oficialmente, vacil� solo un poco antes de aceptar; a�n cuando �l mismo era un estudiante de s�ptimo terminando sus ex�menes finales.

�Solo estoy cubriendo el puesto hasta que encuentren a alguien apropiado para el trabajo,� contest�. �Y como Severus Snape fue el �ltimo maestro de Defensa Contra las Artes Oscuras que tuve, es un honor tomar su lugar aunque sea por un tiempo.�

Draco desvi� la mirada ante la menci�n de Snape.

�Bueno,� dijo. �No puedo pensar en un motivo para querer regresar a Hogwarts.�

��Ni siquiera para tomar los ex�menes y terminar tu educaci�n?�

�Aj�.� Draco dej� escapar una risa mordaz. �Porque las calificaciones me van a servir mucho con todas las compa��as que hacen fila para contratar a un Malfoy.�

Harry se hab�a olvidado de eso. Los Malfoy, una antigua familia m�gica anta�o de prestigio que hab�a inspirado miedo y sobrecogimiento en muchos, ahora no era nada mas que un apellido ca�do en desgracia. Draco ten�a raz�n; le ser�a casi imposible encontrar trabajo, no como el hijo de un prominente ex mort�fago.

�No todos quieren tanto ese lugar como tu, �sabes?� dijo Draco; miraba decididamente por encima de la cabeza de Harry hacia una ventana en el otro extremo de la habitaci�n.

Harry lo mir� mordaz.

�Les importas,� replic� con un tono peligroso en la voz; sab�a que Malfoy sab�a de qui�n estaba hablando. �Te cuidaron todo el tiempo que estuviste ah�, as� que no te atrevas a hablar de Hogwarts como � como si nunca hubiera significado nada.�

Draco no respondi�. En el silencio que sigui�, a Harry se le ocurri� que los recuerdos de Draco sobre Hogwarts podr�an ser algo diferentes. Durante los buenos tiempos �l ten�a una pandilla de aduladores; pero estuvo solo cuando estuvo viviendo pr�cticamente en el Cuarto de los Requerimientos, esforz�ndose con una tarea que parec�a imposible, una tarea que ten�a que cumplir so pena de muerte de su familia y �l.

��Te gusta?�

Ahora los ojos de Draco encontraron los suyos y ten�an un brillo nuevo, oscuro.

Harry lo mir�. ��Qu�?�

�Te gusta,� repiti� Draco; su tono de voz ahora era suprimido, lo que lo hac�a mas forzado. ��Que mi familia est� en deuda contigo porque convenciste al Ministerio de no mandarnos a Azkaban? �Te gusta caminar por esta casa a sabiendas de fue por ti que nos dejaron tenerla y vivir en ella? �Es por eso que vienes aqu�, para asegurarte de que sabemos cu�nto te debemos? �O es que � quer�as � quieres alg�n tipo de pago?�

Harry mir� fijamente a Draco quien solt� la �ltima oraci�n como si la hubiera estado reprimiendo todo ese rato.

��Pago?� repiti� Harry mirando al chico rubio recargado contra la puerta de madera oscura. ��Qu� tipo de pago podr�as darme, Malfoy?�

�Depende. �Qu� tipo de pago quieres?�

Las palabras de Draco lo recorrieron como una espada; Harry sinti� que lo invad�a una frialdad, reemplazada r�pidamente por una llamarada de calor. Sinti� como si estuviera enclavado en su lugar, y no se pudo mover mientras observaba a Draco despegarse de la puerta y acercarse para finalmente detenerse frente a �l.

Harry mir� esos ojos grises y en ese momento supo que era verdad lo que hab�a sabido ya hac�a alg�n tiempo.

Algo hab�a cambiado: era, literalmente, como si hubiera muerto y despertado como una persona nueva que era la misma, en su gran mayor�a � pero no completamente. Era como se hab�a sentido al caminar hacia el Bosque hacia lo que hab�a estado seguro ser�a su muerte � en esos preciosos �ltimos momentos no se aferraba a las cosas grandes y obvias, sino a las peque�as, a la esencia del viento y a la sensaci�n de la tierra, el susurro de las hojas y el sabor de la lluvia.

Y desde que regres� hab�a sentido un cambio perceptible en su concentraci�n � las cosas grandes se desvanec�an en la periferia y eran las cosas peque�as las que notaba y recordaba, como la forma en que sus ojos siempre hab�an buscado el elegante cabello rubio en la mesa de Slytherin, y c�mo su coraz�n hab�a dado un vuelco en el Gran Comedor cuando Draco hab�a levantado la mano como si fuera a tocar su cara, justo antes de que Ron lo hubiera mandado a volar.

Ahora Harry extendi� las manos para colocarlas sobre la cara de Draco � vio un destello en sus ojos, pero el otro chico no se alej�. Harry presion� los dedos sobre su piel que se sent�a fr�a o quiz� sus manos estaban demasiado calientes.

La voz de Draco apenas fue un murmullo cuando volvi� a hablar.

�Lo que quieras, Potter.�

Potter. Hab�a algo burlonamente familiar en la forma en que Draco pronunciaba su nombre, sus rasgos parpadeaban bajo el trozo de luz que ca�a sobre su cara. Y esa peque�a parte oscura de su mente de pronto volvi� a levantarse: deseosa, deseosa de tomar, de poseer y Harry mareado se pregunt� si todav�a tendr�a un fragmento de Voldemort dentro de �l que no hab�a sido exorcizado. Hab�a visto a Draco a trav�s de los ojos de Voldemort, la forma en que lo estaba mirando ahora, y sinti� que no hab�a ninguna diferencia.

Se inclin� y presion� la boca sobre la de Draco.

Sinti� tensi�n pero no hubo resistencia, Draco se qued� ah� completamente quieto, sus labios fr�os e inertes, dejando que Harry lo besara � pero a�n as� se sent�a mal, como si estuviera forzando una pieza de un rompecabezas a encajar, o como si quisiera juntar los polos de un im�n.

Cuando se alej� se encontr� mirando dentro de los ojos de Draco, unas piedras grises sin emoci�n sobre una cara p�lida. Luego las manos de Draco buscaron el cierre de sus jeans y vio que sus dedos temblaban al sujetar el cierre y lo bajaban.

Necesit� de toda su fuerza de voluntad para empujarlo.

Draco trastabill� y lo mir� herido; Harry lo mir� fijamente y sinti� el silbido de su excitaci�n en el est�mago como una serpiente desenroll�ndose, y sinti� la repentina urgencia de sujetarlo para empujarlo contra la pared y besarlo hasta dejarlo sin sentido, saborear su boca y escuchar su jadeo suave cuando Harry lo presionara con las caderas �

Levant� la mirada para encontrar la de Draco.

�No quiero que duermas conmigo porque tengas que hacerlo,� dijo.

Vio que Draco abr�a los ojos sorprendido, luego gir� en su lugar y Desapareci�.

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