| El Dormitorio de Gryffindor |
Cap�tulo Diecis�is
La idea era emborracharse completamente. Intentar olvidar los muchos, muchos, muchos errores que hab�a cometido. Intentar descifrar, para empezar, por qu� quer�a tanto a Harry Potter, tomando en cuenta que se esforzaba al m�ximo en comportarse como un bastardo.
Solo que no pod�a reunir el suficiente entusiasmo para una buena borrachera. Termin� acariciando el mismo vaso de scotch durante mas o menos una hora, mirando al vac�o. Y por supuesto, en vez de olvidar, recordaba con una claridad agonizante todos y cada uno de los errores que hab�a cometido.
Y no pod�a descifrar que encontraba tan fascinante en el Buscador. A excepci�n de ese cuerpecito firme en ese uniforme que abrazaba su figura. Y esa franqueza curiosa con que le recordaba a toda la gente que hab�a contratado y los pocos amigos que todav�a ten�a. Y la sospecha de que esa actitud retra�da, aun cuando era peligrosa y molesta en las circunstancias actuales, hubiera sido mas bien un alivio en una situaci�n cotidiana. La gente si ten�a la tendencia a estresarse mucho por asuntos triviales.
Hab�a sido divertido el partido de Quidditch improvisado. No pod�a recordar la �ltima vez que se hab�a divertido as�, algo sencillo, sin complicaciones.
Y, en serio, �no siempre se hab�a sentido encantado de una forma u otra por Potter desde el momento en que se conocieron?
Era tan pat�tico.
Lleg� una lechuza desconocida. Gru��. No estaba de humor para lidiar con nada mas aparte de su propia cabeza.
Por el otro lado, tampoco era tan emocionante lo que estaba pasando por su cabeza. Acept� la carta y la abri�.
Querido Sr. Malfoy: No s� si usted siga trabajando para el Sr. Potter. Me he enterado de lo que pas� hoy en el partido. Pero no s� a qui�n mas escribirle.
El Sr. Potter ya ha regresado. He recibido quejas de la Sra. Cavanaugh, la otra inquilina que vive en el mismo piso, sobre ruidos terribles de cosas que se estrellan y golpes provenientes del departamento del Sr. Potter. Ya sub� y escuch� los mismos ruidos. No contesta la puerta cuando toco y tampoco el tel�fono. Ni el empleado de intendencia ni yo podemos forzar la puerta. Por favor, venga.
Sinceramente,
Sileas Dimarco (El guardia matutino)
Draco corri� a su chimenea y viaj� por la red flu hasta el edificio de Harry. El guardia lo estaba esperando. �Est� haciendo todo un esc�ndalo,� le dijo a Draco mientras entraban en el elevador. �Todav�a no podemos hacer que nos conteste.�
Draco escuch� un gran estallido cuando las puertas del elevador volvieron a abrirse. Un hombre de mediana edad ten�a una mochila de herramientas abierta a sus pies y estaba golpeando la puerta. Cerca, estaba parada una mujer joven con los brazos cruzados apretadamente. Asumi� que era la Sra. Cavanaugh.
�H�gase a un lado,� le orden� al intendente.
El hombre le dirigi� una mirada venenosa. �No hay forma de pasar estas protecciones,� dijo mordaz, su ego profesional hab�a sido herido.
�Ya lo s�, yo las puse.� Draco golpe� la puerta. ��Harry!� grit�, aunque no estaba seguro de que pudiera escucharlo por encima de los golpes provenientes del departamento. ��Voy a entrar! �No me avientes nada!�
El ruido call� repentinamente para luego volver a comenzar, ligeramente mas apagado.
Draco sac� la varita y deshabilit� las protecciones, luego sac� una p�a peque�a y gir� el cerrojo. �Por favor, esperen aqu� afuera,� les dijo a los otros. El guardia se ve�a aliviado, el intendente enojado y la vecina decepcionada. Draco se desliz� en el departamento y cerr� la puerta detr�s de �l.
Luego se recarg� contra ella, sorprendido. �Mierda.�
Hab�a partes chamuscadas en el techo, paredes y piso. Hab�a pinturas con los vidrios rotos, los marcos doblados y torcidos o tirados en el piso. Las paredes estaban abolladas, como si alguien las hubiera golpeado con un objeto romo. La televisi�n estaba estrellada, el equipo de m�sica aplastado y esparcido sobre el suelo, el tel�fono arrancado de la pared y aplastado.
Hab�a vidrios rotos por todo el piso.
Escuch� que algo se deslizaba y un repiqueteo proveniente de la rec�mara. Cruz� tan r�pido como le fue posible la sala cubierta de vidrio roto. ��Harry?�
Le sigui� un golpeteo fuerte y Draco corri�. ��Harry!�
Harry estaba en su rec�mara. Ten�a una caja de madera negra que Draco no hab�a visto nunca antes, de unos treinta cent�metros por lado y la azotaba contra la pared con la obvia intenci�n de romperla, sin importar el da�o que le estaba ocasionando a la pared, las astillas que sal�an volando y sus propios nudillos ensangrentados.
La rec�mara estaba tan destrozada como la sala. Hab�a recortes de peri�dicos regados por todo el piso, medallas, placas y trofeos. El aire pr�cticamente vibraba con violencia y magia.
��Harry, detente!�
Harry estaba loco, mostraba los dientes apretados mientras estampaba la caja contra la pared con golpes cada vez mas cortos y r�pidos. La caja cedi�, dejando abolladuras negras sobre el yeso de la pared, pero Harry no se detuvo sino hasta que cada costado de la caja estuvo separado.
��Harry!�
��L�rgate de aqu�, Malfoy!�
Dej� caer los restos de la caja y agarr� un trofeo para aventarlo contra el espejo, gru�endo cuando el espejo no se rompi�. Agarr� entonces una escoba de Quidditch del desastre que hab�a en el piso y la arroj� al espejo. Se retorci� las manos. Grit� frustrado.
Draco salt� sobre �l. ��C�lmate!�
Harry lo avent� con rudeza y cay� en el suelo, siseando cuando algo se le enterr� en la espalda. ��Esto es suficiente sentimiento para ti, Malfoy? �Accio varita!�
El espejo explot�. Draco se cubri� la cara con los brazos esperando que no se le fueran a incrustar las astillas.
Cuando consider� que era seguro descubrirse la cara, baj� los brazos y vio a Harry tomando ropa de su cl�set. Un uniforme de Quidditch que comenz� a desgarrar. Draco no se molest� en incorporarse completamente para derribar hasta el suelo al Buscador.
Debido al Quidditch y al gimnasio, Harry era mas fuerte que Draco. Podr�a haberlo derribarlo, pero debido a la locura que lo dominaba, cualquier movimiento que hubiera hecho podr�a haberle ocasionado un verdadero da�o. As� que mejor se limit� a ser un peso muerto. Tan solo esperaba que Harry no estuviera tan enojado como para empezar a golpearlo para quit�rselo de encima. ��Alto, alto, alto!�
Harry se retorci� debajo suyo con las manos duras sobre sus b�ceps en un intento por alejarlo. ��Qu�tate, Malfoy!�
��No! �C�lmate!�
��J�dete!� Harry los gir� para quedar encima e intentar ponerse en cuclillas.
Aventando la dignidad por la borda, Draco lo envolvi� con brazos y piernas cambiando su propio equilibrio de tal forma que Harry no pudiera encontrar el suyo. Cuando volvi� a caer encima de �l, Draco le agarr� un pu�ado de cabello negro y lo jal�.
��Ah! �Joder, Malfoy!�
��Estate quieto!�
��Su�ltame!�
�Cuando dejes de actuar como un ni�o de cinco a�os berrinchudo.�
��J�dete!�
��Tu vocabulario se redujo a cinco palabras?�
��Suel... ta... me!�
�Respira y tranquil�zate.�
Durante bastante tiempo, Harry estuvo retorci�ndose contra su abrazo y jal�ndose contra la mano en su cabello, pero no pens� en jalarle el cabello al otro. Draco medit� por un segundo si no habr�a pasado demasiado tiempo rodeado de mujeres recientemente. Con un diablo, har�a lo que fuera necesario.
Y entonces, de pronto, la tensi�n pareci� abandonar el cuerpo de Harry, los m�sculos le temblaban y ten�a la cara enterrada en el cuello de Draco. Con el peso completo de Harry encima, Draco se volvi� consciente de que estaba acostado encima de algo que se le estaba clavando en la espalda.
Le solt� el cabello y resisti� la urgencia de acariciarlo. No sab�a qu� podr�a volverlo a encender. Zaf� las piernas de su cintura pero mantuvo los brazos alrededor de su torso.
��Por qu� no pudieron simplemente despedirme?� pregunt� Harry con un susurro roto.
Volvi� a resurgir el coraje que hab�a estado escondido detr�s de la verg�enza y la depresi�n y lo abraz� con mas fuerza, pero esta vez no fue con la intenci�n de retenerlo. �No puedes esperar un comportamiento decente por parte de unos est�pidos, Harry.�
�No puedo... ellos simplemente... estoy tan cansado.�
Y se escuchaba cansado. Exhausto. Resignado. Como si se hubiera rendido.
�Era lo �nico que quedaba.�
��Qu�?�
�El Quidditch.�
Hablar era algo mucho mejor que destrozar la habitaci�n, pero estar atrapado entre el peso de Harry y los escombros del suelo se estaba volviendo sumamente inc�modo. Y no le entend�a. ��El Quidditch era lo �nico que quedaba de qu�?�
�De todo.�
Claro. Era definitivo que se ten�an que mover si esta conversaci�n se iba a volver circular y tangencial. �Vamos, Harry. Si�ntate.� Fue necesario que lo ayudara un poco, pero al fin logr� quit�rselo de encima. El Buscador se desplom� mas que sentarse en el suelo, pero al menos, Draco pod�a moverse. Le puso una mano en el hombro y pudo sentir que no hab�a nada de la tensi�n y la vitalidad de antes. �No hagas nada, �de acuerdo?�
Harry no contest�, se qued� en el suelo mirando a la nada. Todav�a no era un buen s�ntoma, pero Draco esperaba que al menos no fuera a lanzarse del balc�n. �Regresar� enseguida.�
Regres� a la entrada lo m�s r�pido que pudo. Ah� segu�an esperando el portero, el sujeto de limpieza y la vecina. �Ya todo est� bien. Pueden marcharse los tres.�
��El Sr. Potter est� -?�
�Est� bien.� No lo estaba, para nada. Pero Draco no iba a involucrar en esto a estos tres extra�os. �Solo se emocion� un poquito dem�s con sus renovaciones. Voy a ayudarlo a limpiar. Gracias por llamarme.� Les cerr� la puerta en las narices y regres� a la rec�mara.
Harry estaba en el mismo lugar en el que lo hab�a dejado.
�vamos, Harry, ponte de pie.�
�Vete, Draco,� le dijo Harry cansado.
�No. Ya antes me fui y ve lo que hiciste. Desp�dete de lo que diste como dep�sito, mi amigo.�
No obtuvo respuesta a eso.
�No puedes quedarte aqu� ahora, Harry.�
�No tengo a d�nde mas ir.�
�Claro que si. Y si te paras, te llevar� ah�. Vamos. De pie.�
Igual de pasivo que violento, Harry dej� que lo ayudara a ponerse en pie. Draco lo gui� por el pasillo vac�o y lo baj� al vest�bulo donde estaba la red Flu. El portero los observ� con discreci�n y no dijo nada. Un buen hombre.
Draco le extendi� el polvo flu. �La Guarida del Drag�n.�
Esto hizo que Harry volviera a la vida. �No,� dijo.
�No voy a quedarme en medio de este desastre, Harry. Hay vidrios por todos lados.� Y tampoco se iba a poner a limpiar.
�No puedo ir ah�.� Harry se vio bastante desesperado al decirlo.
��Por qu� no?�
�Es demasiado tranquilo. No hay nada que me distraiga. Lo �nico que puedo hacer es pensar.�
Draco lo mir� fijamente. �S� que los de Gryffindor no son conocidos por lo mucho que piensan, pero -�
��Maldici�n, Draco! No puedo soportarlo en este momento, �de acuerdo? No puedo soportar... pensar, saber que nada... nada tiene sentido.�
Draco se qued� perplejo. �No pod�a soportar pesar? �Hablaba en serio?
Necesitaban salir del departamento. Era demasiado peligroso y le sorprend�a que los periodistas no hubieran acampado afuera a estas alturas. �Dame media hora, Harry. Si despu�s de media hora tienes que irte de ah�, iremos a donde quieras ir.�
�No quiero ir a ning�n lado.�
�No te voy a dejar aqu�.� Draco levant� la vasija con el polvo. �Solo es media hora.�
Harry apret� los dientes y tom� un pu�ado de polvo, entr� en la chimenea dirigi�ndole una mirada dura. �La Guarida del Drag�n,� escupi� dejando caer el polvo.
Desapareci� y Draco lo sigui�.
Harry lo estaba esperando en la sala mirando por una ventana, se ve�a perdido, ese momento breve de desaf�o hab�a desaparecido. �Por aqu�.�
Draco lo llev� a su cuarto de relajamiento, pero Harry se resisti� en la puerta. �No.�
�Conf�a en mi.�
�S� de que se supone que es esta habitaci�n. Meditaci�n. Para analizar las cosas.�
�Y qu� hab�a de malo en ello? �Y para purgar los pensamientos negativos. A mi me parece que necesitas una purga urgentemente. Vamos.� Le dio un empujoncito en el brazo. �Solo unos minutos. Si no te gusta, nos vamos. Vamos, qu�tate los zapatos.�
Se quit� los zapatos. Luego lo recost� de espaldas en el suelo. Draco se acost� a su lado boca abajo y apoyado sobre los hombros. �Dime por qu� dices que el Quidditch es lo �nico que te queda.�
Harry suspir�. ��No es obvio? Es lo �nico para lo que siempre he sido bueno. Se supon�a que ten�a que vencer a Voldemort y jugar Quidditch. No pude hacer lo primero y ahora, al parecer, tampoco puedo hacer lo segundo.�
�Pero no fue que no pudieras matar a Voldemort. Snape lo hizo primero de una manera mas sensible y menos peligrosa. Y si quieres, todav�a puedes jugar al Quidditch. Hay otros equipos.�
Harry sise� con un repentino vigor renovado. �Nunca volver� a jugar Quidditch. Lo dijiste tu mismo. Es una p�rdida de tiempo y ahora lo s�.�
�Yo nunca dije eso.� Cierto, el deporte no era la carrera mas esencial de todas las que hab�a para escoger, pero hab�a otras peores.
�Ya no me importa.�
�Te encant� cuando lo jugaste con tus compa�eros.�
�Es diferente.�
��Porque no lleva adjuntas la fama y la fortuna?�
Harry volte� la cabeza para mirarlo, ten�a los ojos cansados. �Porque no viene con las fiestas, la prensa y las apariciones p�blicas.�
��Te gusta todo eso?� Draco estaba sorprendido. Si Harry le hubiera dicho algo parecido hace algunos meses, no lo habr�a estado. Pero despu�s de estar con �l uno y otro d�as, si, lo sorprend�a.
�Necesito todo eso.�
��Para qu�?�
�Evita que piense.�
��Acerca de qu�?�
�En el hecho de que no soy nada. Nunca signifiqu� nada para nadie aparte de un s�mbolo o un �cono, que los dem�s han seguido adelante y han construido unas vidas reales y qu� no s� qu� diablos estoy haciendo ni lo que quiero. Y tengo que seguir jugando porque es lo �nico que s� hacer aparte de mi habilidad para evitar que me maten, pero el juego es sobre dinero, pol�tica, la gente miente sobre ti y estoy comenzando a odiar todo eso.� Cerr� los ojos. �Pero no tengo nada m�s.�
Claro que lo ten�a, Draco lo sab�a, ten�a mucho mas que la mayor�a de la gente. Ten�a suficiente dinero para vivir el resto de su vida sin tener que preocuparse de d�nde llegar�a su siguiente comida. Ten�a una mente y un cuerpo saludables, una inteligencia razonable y un mont�n de personas listas para adorarlo si eso deseara.
Pero, obviamente no estaba en posici�n de verlo. �Entonces lo que tienes que hacer es encontrar algo mas.�
��As� de f�cil?�
�No, pero s� as� de sencillo.�
��Y c�mo hago eso?�
�No lo s�. Tendr�s que pensarlo. Aunque ustedes los Gryffindor odien pensar. Puedes comenzar descubriendo qu� es lo que quieres.�
Harry lo volvi� a mirar. �Tu.�
Draco frunci� el ce�o. �No voy a ser la droga que te impida pensar, Potter.�
Harry solt� una risita. �Oh, no lo s�. Eres tan irritante, Draco Malfoy. Todos los dem�s me dan lo que quiero o se van enojados. Pero tu insistes en no hacer ninguna de las dos cosas.�
�Entonces soy una especia nueva para tu paladar hastiado, �es eso, Potter?� exigi� mordaz Draco.
�Necesitas escuchar los motivos por los que te quiero o por qu� soy digno de poseerte?�
Draco se sent�. �No es por eso que te traje aqu�.�
�No en el cuarto de relajamiento.� Harry se movi� para colocar un brazo sobre las piernas de Draco y evitar as� que se fuera. �Puedes imitar perfectamente a Snape y me reir�a con tantas ganas que me doler�a la espalda. Has logrado escupirle a la cara a todos aquellos que estaban seguros de que terminar�as muerto, en la c�rcel o como mort�fago, e hiciste exactamente lo que quer�as hacer. Te mueves por una l�nea de mucha cautela y me gustar�a ser aqu�l en quien conf�es cuando decidas detenerse. Est�s muy tenso y quiero estar ah� cuando te relajes.� Entonces sonri� un poco. �Y tu voz me vuelve loco en el buen sentido de la palabra. No hablabas as� cuando est�bamos en la escuela, �verdad? Me habr�a enamorado de ti en ese entonces si as� hubiera sido, estoy seguro.�
�Eso quer�a decir que ahora s� se hab�a enamorado de �l?�
Pero por supuesto, no le iba a preguntar.
�Quiz� pueda trabajar en volverme digno de ti,� a�adi� Harry.
�No te hagas el humilde, Potter. Nunca te ha sentado bien.�
��Qu� podr�a hacer que aceptaras la enorme tarea de aceptarme?� pregunt� Harry.
�Quiz� deber�a obligarte a descubrirlo solo.�
La respuesta de Harry fue enterrar la cara en su regazo.
Draco inhal� y luego desliz� los dedos por la melena de Harry quit�ndole los mechones de la cara. �Tu problema, Harry, es que te lo dieron todo. Dumbledore sale de la nada y te pone en un pedestal como el h�roe del mundo m�gico. McGonagall sale tambi�n de la nada y te da una posici�n codiciada dentro del equipo de Quidditch de Gryffindor. Snape tambi�n sale de la nada y te evita el esfuerzo de salir activamente tras Voldemort. Y los Cannons salen de la nada y te ofrecen fama y fortuna. Nunca tuviste que esforzarte por lo que quer�as hacer y c�mo obtenerlo.� Harry se qued� en silencio unos minutos con Draco acarici�ndole el cabello. Luego pregunt�, ��No est�s de acuerdo?�
Harry vacil� un momento antes de contestar, �No.�
�Entonces, �qu� es lo que quieres?�
�No tengo idea.�
�Entonces tendr�s que tomarte el tiempo necesario para pensar en ello, �no? Explora tus opciones.� Y eso podr�a ser algo muy atemorizante. �Sabes que no hay prisa. Todav�a eres joven.�
��Tienes alguna sugerencia?�
�Oh, no, Harry Potter. No voy a salir de la nada para ponerte en ning�n lado. Tienes que hacer esto solo.� Draco lo empuj� de los hombros hasta que se sent�. �Una vez que lo hayas hecho, si quieres, puedes regresar.�
Harry frunci� el ce�o. ��A qu� te refieres?�
�No voy a ser tu siguiente distracci�n, Harry.� Malfoy ten�a sus propios problemas con los que lidiar. No se iba a dejar arrastrar a los de Harry. �No voy a ser algo a lo que te aferres para evitar pensar lo mucho que odias tu vida. Descubre qu� es lo que quieres hacer, descubre cu�les son los pasos que quieres dar, y entonces, si quieres, puedes regresar.�
Harry suspir�. ��Siempre tienes que tomarte las cosas tan en serio, Malfoy?�
�Creo que no soy el �nico culpable de eso en esta habitaci�n.�
�Entonces, danos un beso, para que pueda tener recuerdos felices mientras batallo con mis serios demonios personales.�
Y Draco lo bes�, fue un encuentro gentil de bocas que prometi� y anim�, pero no presion�. No lo acompa�� de regreso a la sala porque no quer�a escuchar a d�nde iba a ir. Esperaba que fuera directamente a su departamento destrozado, pero decidi� que por el momento, �se no era asunto suyo.
Fue una buena decisi�n que ambos retrocedieran y meditaran lo que quer�an. Draco sab�a en su interior que el trabajo estaba terminado, que Zimmer era al �nico que quer�an. Le pedir�a a Perona que le diera seguimiento, pero era hora de alejarse un poco y que se dirigiera a los huecos que hab�a visto en su propia vida. Una decisi�n sabia y sensible. Y realmente esperaba no tener que lamentarla.
| Cap�tulo Anterior | De vuelta al Dormitorio... | Siguiente Cap�tulo |