| El Dormitorio de Gryffindor |
Cap�tulo 4: El Producto de la Ociosidad
Draco se aburri� mucho antes de la cena, pero ten�a temor de abandonar su habitaci�n por miedo a encontrarse a Potter y verse forzado a sostener otra conversaci�n cargada de sexualidad. Pero s� quer�a ver a su t�a y a su sobrino, por lo que decidi� probar su suerte.
Sali� silenciosamente de su habitaci�n y se percat� de que la puerta de la de Harry estaba bien cerrada y que Potter no lo esperaba en el pasillo para acecharlo. Primero se dirigi� a la puerta de Teddy en donde toc� suavemente.
Nadie contest�.
Volvi� a tocar un poco m�s fuerte pero nadie le contest�. Sujet� el pomo y pudo comprobar que no estaba cerrada con llave, por lo que lo termin� de girar para asomarse. Las luces estaban apagadas y no hab�a se�ales visibles de vida dentro de la habitaci�n del ni�o.
Se dirigi� a la sala, cruz� las puertas francesas dobles que daban al jard�n trasero.
�ste era un paisaje tan hermoso como lo era el de enfrente. Hab�a un peque�o patio de piedra con una fuente en el centro. La fuente era de una sirena sentada sobre una roca echando agua a un estanque proveniente de un c�ntaro.
Alrededor de la fuente hab�a bancos de madera con unos cojines que se ve�an bastante c�modos. Y por todo el contorno del patio se pod�an encontrar todo tipo de flores que Draco pudiera imaginar. De hecho, aunque detestara admitirlo, la variedad que hab�a aqu� quiz� podr�a rivalizar la de la mansi�n.
En el fondo y por un sendero que sal�a del patio, hab�a un peque�o chalet tal y como Harry le hab�a indicado. Era igualito a la casa grande pero a menor escala. A juzgar por el tama�o, s�lo deb�a tener una rec�mara, una sala y un ba�o.
Draco avanz� y llam� a la puerta que ten�a en el centro una corona hecha de plumas de pavo real de un turquesa brillante.
Una vez m�s, nadie contest�.
Draco toc� una �ltima vez y esper�, pero nadie le contest�. Estaba comenzando a sentirse frustrado. �A nadie le importaba que se estuviera quedando en la casa de Potter? �Nadie de su familia deseaba visitarlo?
A estas alturas quiz� hasta le alegrar�a la compa��a de Harry.
Camin� de regreso a la casa principal y la encontr� sumamente tranquila. Se dirigi� de puntitas hasta la cocina en donde rob� otro pedazo del delicioso pastel de Harry y luego comenz� a vagar. Al parecer la casa estaba vac�a, quiz� todos se hab�an marchado a la villa.
Se pase� sin prisa alguna por la sala. Resultaba muy acogedora con sus muebles excesivamente grandes y la chimenea chisporroteante. Se sent� un momento junto a la ventana que daba al frente para observar a una mariposa que volaba ociosa sobre unas flores del jard�n.
Por el rabillo del ojo pudo ver unas escaleras estrechas que hab�an llamado su atenci�n cuando entr� y se aventur� a echar un vistazo por el pasaje. Desde abajo pod�a ver un tragaluz y un par de libreros.
Subi� las escaleras le emocionaba la idea de encontrar algo para leer que le quitara el aburrimiento. Seguramente a Harry no le molestar�a que tomara prestado un libro.
El cuarto era cautivador. Era como estar dentro de un �rbol de hadas. La rica madera a su alrededor ol�a a sabidur�a que se ve�a acentuada por la fragancia de rollos antiguos y libros encuadernados.
Lo libreros hab�an sido labrados directamente dentro de las paredes y alineada a cada cavidad hab�a incrustaciones doradas de hiedra y flores que sub�an por las paredes hasta el marco del tragaluz. El techo por s� s�lo era algo impresionante, estaba hecho de paneles individuales cada uno con vidrio emplomado en el interior.
En el centro del cuarto hab�a un escritorio y un sill�n junto con dos sillas de brazos adicionales y una mesa al fondo. El escritorio estaba cubierto de rollos y Draco frunci� el ce�o. Deb�a ser el estudio de Harry. Se sinti� repentinamente celoso de la casita feliz de Harry.
��Te gusta?� le lleg� una voz baja desde detr�s del escritorio. Draco se sobresalt� y volte� para encontrar a Harry mir�ndolo desde el sill�n de su escritorio, hasta ese momento no se hab�a dado cuenta de que cuando entr�, el sill�n hab�a volteado mirando de frente a la pared del fondo. �Hice que construyeran la casa alrededor de este cuarto,� dijo.
Draco entrecerr� los ojos. ��C�mo fue que hiciste que construyeran toda una casa alrededor de un cuarto que est� en el primer piso?� pregunt� esc�ptico.
Harry sonri� recarg�ndose en el enorme sill�n de piel. �Era un �rbol con un hueco en la parte superior y aparte del hecho de que no ten�a techo o dosel segu�a vivo. De hecho sigue vivo, �puedes olerlo?� pregunt� aspirando profundamente.
Por supuesto que Draco pod�a olerlo y encajaba perfectamente con lo que hab�a pensado del cuarto al verlo. �Es... agradable, lo admito. Es un poco chico, pero -�
Se vio abruptamente interrumpido por la risa de Harry. �Eres completamente incapaz de decir solamente un cumplido, �verdad?� pregunt�.
�No siento con frecuencia la necesidad de hacerlo,� resopl� Draco molesto.
�Bueno, yo si,� dijo Harry. �Por ejemplo, tienes unos ojos encantadores. No estoy seguro por qu� no me di cuenta antes,� dijo casualmente, como si no fuera importante y quiz� para Harry no lo era.
Draco sacudi� ligeramente la cabeza y la inclin� como un peque�o gesto de apreciaci�n, tan s�lo para lograr que Harry se volviera a re�r.
�Ni das ni aceptas muy bien los cumplidos,� lo brome�. �Tendr� que trabajar en ello,� a�adi� sonriendo.
�No trabajar�s en nada, a menos que sea en tus propios h�bitos que me molestan,� se burl� Draco. �No necesito la asistencia personal del maldito Harry Potter.�
Harry se limit� a encogerse de hombros y regres� su atenci�n al rollo que ten�a en la mano. Draco sent�a una curiosidad insana por el contenido de dicho rollo, pero no pod�a obligarse a preguntar. En cambio hizo otra pregunta que lo apremiaba. ��En d�nde est�n Andr�meda y Teddy?�
�En el mercado de Andiron,� contest� Harry casualmente. �Fueron a comprar algunas cosas que les ped� para la cena de esta noche.�
��As� que los mandas a hacer tus mandados?� pregunt� Draco molesto.
Harry entrecerr� los ojos. �Si vas a decir disparates, ya puedes irte de aqu�,� contest�.
�Bueno, es que parece -� comenz� Draco, pero Harry lo interrumpi� nuevamente.
�Lo har�a todo yo si pudiera, pero Andr�meda insiste en que si yo cocino cuando menos lo que ella puede hacer son las compras. He intentado persuadirla, pero al parecer, al igual que todos los que llevan la sangre Black, es bastante necia,� termin� con una mueca.
Vaya, eso si concordaba con lo que conoc�a de su t�a. No les gustaban las d�divas y si Harry ya estaba haciendo tantas cosas en la casa, exigir�a tener algo qu� hacer. En ese sentido era diferente de sus hermanas. Bella y Narcissa siempre se mostraban bastante satisfechas con dejar que los elfos dom�sticos hicieran todo. Y hablando de eso, ��Tienes un elfo dom�stico? No he visto alguno desde que llegu�,� pregunt� Draco.
�Y no lo ver�s. No, no tengo ninguno ni pretendo tenerlo jam�s. Aqu� todos hacemos nuestras cosas, todos compartimos la carga y todo se hace bastante bien sin tener que emplear a un esclavo,� a�adi� Harry.
��Esclavo? �Los elfos no son esclavos! Tan s�lo son sirvientes que cocinan, lavan y limpian,� protest�.
�Entonces �cu�l es tu definici�n de esclavo, Malfoy? Te quejaste de que Hogwarts te estaba tratando como a un esclavo cuando tuviste que cumplir un castigo miserable en el bosque prohibido,� le record� Harry.
Draco hizo una mueca al recordar eso y ya no dijo nada m�s. Comenz� a revisar los tomos que cubr�an los enormes estantes pregunt�ndose c�mo habr�a adquirido algunos de ellos ya que la mayor�a eran raros por decir lo menos.
No fue si no hasta que lleg� a un librero solo en una esquina que vio varias copias de un mismo libro que no le pareci� importante. �Potter,� pregunt�, ��en el nombre de Merl�n, por qu� tienes tantas copias del mismo libro?�
��Hm?� pregunt� Harry distra�do. Hab�a regresado a su trabajo mientras Draco revisaba los estantes y hasta ese momento se percat� de lo que estaba mirando.
�Estos libros,� los se�al� Draco molesto, �debes de tener m�s de cincuenta copias,� a�adi�.
�Sesenta y dos,� lo corrigi� Harry. �Todos son copias de un libro muggle que ten�a cuando era ni�o. The Velveteen Rabbit,� le inform�.
��Y por qu� tienes tantas?� pregunt� Draco que sent�a curiosidad por entender c�mo funcionaba la mente retorcida de Potter.
�Cada vez que veo una copia en alguna tienda de libros usados, la compro,� dijo en voz baja al parecer perdido en sus pensamientos. Estaba haciendo otra vez eso de deslizar la mano por el cabello ya despeinado y morderse el labio inferior. Draco luch� contra el impulso de sacar a ese pobre labio rosado de su tortura antes de que Harry lo lastimara severamente.
�Eso parece una tonter�a, no es posible que sea tan bueno,� coment� Draco. �Y dudo mucho que la historia cambie de copia a copia.�
�La copia que yo ten�a de ni�o hab�a sido de mi madre cuando era ni�a. Mi t�a no sab�a que la ten�a y sol�a leerla toda la noche en mi alacena,� dijo.
��Alacena?� pregunt� Draco.
�Fue mi cuarto hasta que tuve once a�os, era la alacena que estaba debajo de las escaleras,� dijo casualmente como si no fuera importante.
��Qu�? Hasta nosotros tratamos mejor a nuestros elfos dom�sticos,� grit� Draco escuch�ndose completamente ofendido. ��Eras un mago! �C�mo se atrevieron esos muggles -?�
Harry lo interrumpi� moviendo la mano. �Ni siquiera sab�a que era un mago, y pas� hace mucho tiempo, deja el asunto en paz, �si, Malfoy?�
Respir� profundo y cont� hasta diez mentalmente. �De acuerdo. �Qu� estabas diciendo? Sobre tu rara colecci�n de libros,� lo inst�.
Harry le dirigi� una sonrisa torcida. �Si, bueno la copia que yo ten�a hab�a sido de mi mam� y ten�a algo escrito en la primera p�gina. Era un peque�o mensaje de mi abuela a mi madre.�
��Qu� dec�a?� pregunt� Draco encontrando fascinante la historia repentinamente.
�Para mi querida Lily, que el mundo te conceda el mas precioso de los regalos de la vida y que alg�n d�a puedas pasarle esto a tu beb�,� recit� de memoria Harry. �La firma dec�a, �tu madre que te quiere, Rose�,� a�adi�.
��Y entonces por qu� todos estos?� pregunt� Draco.
�Bueno, cuando mi t�o me encontr� con el libro, me lo quit� y lo vendi� en una venta de garage y nunca lo volv� a ver. S� que nunca lo encontrar�, sin embargo no puedo evitar comprar todas las copias que encuentro,� coment� encogi�ndose de hombros tristemente.
�Oh, creo... bueno creo que ahora tiene mas sentido. Siento haberme burlado,� a�adi�. La p�rdida que sent�a por el hecho de que Lucius estuviera en prisi�n era un tormento para �l, y eso que pod�a visitar a su padre ocasionalmente. No pod�a imaginarse el dolor que deb�a ser no poder volver a ver nunca a cualquiera de sus padres.
Los ojos de Harry brillaron una fracci�n de segundo, pero pronto se volvieron a calmar. �Es una tonter�a; no eres la primera persona que me hace bromas al respecto.�
�Pero a�n as�,� dijo Draco, no sent�a muchas ganas de volver a decir �lo siento� y menos que nada a Potter. Con una vez era suficiente.
��Lo has le�do?� pregunt� suavemente Harry.
��Un libro muggle? No, mi padre me hubiera azotado si me hubiera encontrado con una baratija como esa,� replic� Draco.
Harry se levant� para dirigirse hacia donde estaba parado Draco. Se inclin� y durante un momento pareci� como si fuera a besarlo, pero en el �ltimo momento se gir� para dirigirse hacia uno de los libros. A Draco el coraz�n le lat�a aceleradamente por la cercan�a, pero se oblig� a permanecer calmado observando los movimientos de Harry.
Le dio una de las copias mas nuevas sonriendo. �Deber�as leerlo... si tienes la oportunidad,� le ofreci�.
Draco tom� el libro asintiendo y Harry hizo el adem�n de salir del estudio. �La cena estar� lista en una hora, acabo de escuchar a Andr�meda cruzar las protecciones, deber�as ir a verla,� dijo antes de desaparecer por la escalera estrecha.
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