| El Dormitorio de Gryffindor |
Cap�tulo 3: Hogar es donde est� Malfoy
��Me llam�, Minerva?� pregunt� Harry mientras entraba en la oficina de la directora. Abri� ligeramente los ojos al ver a Draco sentado frente a ella, pero recobr� la compostura tan r�pido que estuvo seguro de que nadie lo hab�a notado.
�Malfoy,� dijo inclinando la cabeza en direcci�n al Slytherin.
�Potter,� fue la respuesta con un movimiento igual.
�Harry, estaba intentando hacer los arreglos en cuanto a la vivienda con el Sr. Malfoy y me preguntaba si podr�a pedirte un favor,� le pidi� recatadamente.
Harry gru�� en silencio. Generalmente no era un buen indicio cuando le preguntaba si le pod�a pedir algo. �Si, por supuesto, Minerva, adelante.�
�Bueno, me preguntaba si Draco podr�a quedarse contigo,� le dijo con franqueza.
Harry sacudi� la cabeza como si intentara limpiarse las orejas. ��Perd�n��
�A Draco no le agrada la idea de dormir en los calabozos y no puedo culparlo, entonces me preguntaba si tu podr�as darle hospedaje.�
��Por qu� no le crea el mismo pasaje que hizo para mi a la Mansi�n� pregunt� Harry.
�Bueno, por principio de cuentas est� muy lejos y por otro lado Narcissa se niega rotundamente a que alteremos las protecciones de la Mansi�n,� replic� con vivacidad.
��Est�s de acuerdo con esto?� le pregunt� directamente a Draco.
El otro se encogi� un poco de hombros. �Solo ser�a temporalmente hasta que me termine de construir una casa propia,� dijo. �No me interesa quedarme demasiado tiempo en la casucha que llames casa,� a�adi� impertinente.
Harry puso los ojos en blanco. ��De verdad quiere que soporte eso y no solamente aqu�, sino tambi�n en mi casa?� le gru�� a McGonagall.
Ella sonri� dulcemente sacudiendo la cabeza. �Estoy segura de que Draco se mantendr� fuera de tu camino, Harry.�
�Si,� prometi� el otro con una sonrisa desde�osa.
�De acuerdo,� dijo Harry antes de salir hecho una furia de la oficina. Minerva le ped�a demasiado, pero lo har�a. S�lo ser�a temporalmente y seguramente podr�a soportar a Draco un per�odo corto de tiempo. Adem�s ser�a agradable para Andr�meda y Teddy poder ver a su familiar.
Baj� pr�cticamente volando las escaleras y luego el pasillo alej�ndose de la oficina mientras rumiaba su coraje. Alcanz� a escuchar detr�s suyo una respiraci�n entrecortada y sinti� que le pon�an una mano sobre el hombro. Harry se estremeci� ante el contacto y se alej� mirando furioso a Malfoy. ��Qu� quieres?�
��Quieres que ande vagando por todo Hogsmeade en busca de tu casa?� resopl� Draco.
Imagin�rselo tocando puerta por puerta hasta llegar a la de Harry lo hizo sonre�r ampliamente. �Ser�a muy divertido, si,� contest� alej�ndose.
Draco gru�� detr�s de �l caminando r�pido para alcanzarlo. ��Podr�as ense�arme en d�nde est�? As� me desaparecer� de tu vista el resto del d�a.�
Harry se tall� ociosamente la barbilla con la mano y fingi� sopesar su pedido. �Desaparece de mi vista un a�o y trato hecho,� dijo.
Draco puso los ojos en blanco. �Bien sabes que no puedo prometerte con plena certeza no verte otra vez durante un a�o entero. Estoy trabajando y viviendo contigo,� declar� despectivo.
Al escuchar las palabras de Draco un estremecimiento recorri� su espina. Estaba a punto de vivir con Draco, otro gay por quien sent�a una ligera atracci�n. No por la parte l�gica, sino por la parte que no hab�a tenido relaciones sexuales en bastante tiempo.
�Vamos,� dijo al fin a rega�adientes. Dormir en una habitaci�n frente a la de Malfoy no iba a ser sencillo si no pon�a en paz su mente.
Aunque realmente no hab�a sabido qu� esperar cuando se imagin� la casa de Potter y solo lo hab�a estado provocando al referirse a ella como una casucha. Draco asumi� que alguien con la fortuna y poder de Harry alardear�a ante todo el mundo. Se hab�a imaginado para el h�roe de guerra una mansi�n enorme, no este hermoso chalet ubicado al final de un sendero tranquilo.
Las paredes eran en su mayor parte de adoqu�n con vigas de secuoya que acentuaban las orillas de las paredes y de las ventanas. Una hiedra de un verde vivo crec�a a un costado de la casa y estaba podada de tal forma que revelaba unas ventanas de cristal emplomado.
El patio de enfrente era un hermoso jard�n compuesto de flores que no crec�an mucho salpicado con �rboles frutales. Una cerca de hierro y piedra rodeaba la casa que, a pesar de la impresi�n inicial de Draco era bastante grande. Harry lo gui� por un camino de piedra que serpenteaba entre las flores y arbustos y terminaba ante una puerta con una enorme albada de metal.
Abri� la puerta y un aroma invitante lo golpe� casi de inmediato. Ol� a manzanas, canela y vainilla y dese� fervientemente que se tratara de un pastel. Su madre no horneaba, as� que se imaginaba que tampoco lo hac�a Andr�meda.
Harry entr� r�pido en la casa dejando a Draco parado en el umbral admirando sus alrededores. Se encontr� en un peque�o vest�bulo con un perchero para los abrigos y una banquita a un lado y arriba de �sta hab�a colgada una pintura grande de un laurel. Las paredes principales estaban hechas de la misma piedra del exterior, pero las paredes del interior eran de una rica textura beige que contrastaban bellamente con los muebles y ventanas.
El color beige llegaba hasta el techo que era acentuado por las vigas de secuoya que flu�an a varios metros por encima de ellos. El piso era de la misma madera suave y corr�a en tablones con patrones intrincados bajo sus pies.
Enfrente hab�a una escalera peque�a de madera, a su izquierda, un arco de madera enorme que conduc�a a una acogedora sala y a su derecha otro arco guiaba hasta un comedor enorme. Harry se hab�a dio a la derecha, por lo que Draco lo sigui�.
El comedor era ba�ado por una luz brillante proveniente de la ventana. Desde aqu� pod�a ver el jard�n y lo verde de la hiedra y por un momento pens� en los brillantes ojos verde esmeralda de Harry. Los muebles de esta habitaci�n eran sencillos, pero Draco sab�a que eran caros. Eran de una madera mas oscura que la del suelo y cada silla que rodeaba la enorme mesa estaba tapizada de una tela color verde salvia.
La mesa estaba puesta como para una comida formal y en el centro hab�a un gran arreglo de girasoles amarillos y borgo�a.
Junto al comedor hab�a una puerta por la que Draco entr� a una gigantesca cocina.
Casi dej� de respirar al verla, ten�a hermosos gabinetes de secuoya tallada acentuados con cobre martillado en las encimeras, el salpicadero y campana. En el centro hab�a una peque�a isla de piedra con sillas a su alrededor y de una estructura de hierro que hab�a arriba colgaban varias cazuelas de cobre y sartenes.
Al principio no vio a Harry, pero cuando entr� mas lo encontr� agachado sobre la enorme estufa de metal sacando un pastel. El est�mago le gru�� al percibir el olor que se hab�a triplicado desde que cruz� la puerta.
Harry lo puso suavemente en el centro de la mesa de piedra sonriendo contento. Se ve�a delicioso y desped�a un aroma celestial. ��Manzana?� pregunt� y Harry se vio sobresaltado un momento, pero luego asinti�.
�Manzana caramelizada,� lo corrigi�, �y antes de que tu burles de mi, si, me gusta hornear. Si, me gusta� me relaja,� dijo cortante.
Una vez mas lo hab�a sorprendido el h�roe de Gryffindor. �No iba a burlarme de ti,� dijo. �Huele a gloria,� a�adi�.
Harry sonri� ampliamente y Draco se sinti� un poco mareado. De chico hab�a visto esa sonrisa en varias ocasiones, pero nunca dirigida a �l. ��Quieres una rebanada?� pregunt� Harry.
Draco asinti� fervientemente y avanz� hacia la isla. Harry cort� el pastel y extendi� la mano para agarrar el plato que ven�a volando hacia �l. Sirvi� el platillo empalagoso, esparci� un poco de migas encima y se lo dio a Draco.
Draco respir� profundo saboreando el aroma. Claro que hab�a comido pastel de manzana con anterioridad, pero nunca fresco y casero, generalmente lo hab�a comprado en alg�n restaurante. �l tambi�n cocinaba un poco, pero hab�a fallado miserablemente con la horneada. Se necesitaban habilidades diferentes de las que �l pose�a.
Hundi� el tenedor y cort� un trozo de ese pastel de manzana humeante y lo prob�. Pudo sentir c�mo se le cerraban los ojos al masticar y que una sonrisa curv� su boca al tragar. Abri� los ojos para encontrar a Harry observ�ndolo embelesado con un ligero rubor rosado ti�endo sus mejillas besadas por el sol.
��Siempre te ves tan feliz cuando comes?� pregunt� con voz ronca.
Draco sonri� mas ampliamente. �Solo cuando es algo bueno.�
Harry sonri� con nostalgia. �Te hornear�a pasteles todos los d�as si te sigues viendo as�,� susurr�.
A Draco se le cay� el tenedor de la mano produciendo un ruido fuerte y ambos chicos parpadearon como si hubieran despertado de un sue�o. �Acaso Potter acaba de coquetearme? Se pregunt� en silencio.
Harry sacudi� la cabeza d�ndole la espalda. Se aclar� la garganta y se�al� las puertas francesas que hab�a al otro lado de la cocina. �Te ense�ar� tu rec�mara,� dijo r�pidamente.
Draco asinti� sigui�ndolo.
La casa parec�a haber sido construida con la parte principal hacia el frente y las rec�maras al fondo. Harry gui� a Draco hasta el otro extremo de la sala y luego por un pasillo. Se�al� la primera puerta a la derecha. �Esta es la rec�mara de Teddy,� dijo sin dejar de caminar. �Un ba�o de invitados,� dijo se�alando la puerta directamente enfrente. Se detuvo en la siguiente puerta y le indic� a Draco que entrara con una se�a. �Puedes escoger entre esta y la otra, pero yo te sugerir�a la otra porque tiene un ba�o propio,� a�adi� Harry.
Draco asinti� y lo sigui� para salir de la rec�mara. �La puerta de la derecha es mi rec�mara, y la de la izquierda es la segunda rec�mara principal,� dijo se�alando las dos �nicas puertas que quedaban.
��En d�nde duerme Andr�meda?� se pregunt� Draco en voz alta.
Harry sonri�. �Se queda en el chalet para invitados que hay en el jard�n trasero,� replic�.
Draco sinti� y fue hacia la puerta que Harry hab�a sugerido como su rec�mara. La abri� y jade�. La habitaci�n era grande, ten�a una chimenea privada y frente a ella una salita. Todos los muebles eran de hierro y los sillones estaban tapizados con ricas telas color marfil.
La cama era en su mayor parte tambi�n de color marfil, pero ten�a bordados arreglos florales en hilo color plata oscuro que combinaba con la herrer�a. Unas pesadas cortinas colgaban alrededor de la cama y las que colgaban de las ventanas combinaban con ellas.
Harry estuvo a su lado en un instante. ��Qu�? �Qu� pasa?�
Draco volte� a verlo confundido. ��A qu� te refieres?�
�Jadeaste, pens� que algo te hab�a espantado,� replic� Harry mirando todav�a a su alrededor en busca de lo que lo podr�a haber espantado.
�Oh,� replic� Draco sonroj�ndose. �Es solo que� me sorprendi� que un Gryffindor tenga tan buen gusto para decorar,� coment� burl�n en un intento por cubrir su desliz.
Harry sonri� ante el cumplido ambiguo. �Me alegra que te guste. Espero que te quedes aqu� la mayor parte del tiempo y que no me molestes,� contest� simplemente.
�Comenzar� ahora mismo, si no te molesta,� resopl� Draco e intent� cerrar la puerta. Por supuesto, Harry estaba bloqueando el camino y re�a.
��Te gustar�a cenar algo en particular?� pregunt�.
A Draco se le hizo agua la boca al pensar en el pastel de Harry y se descubri� sintiendo curiosidad por saber qu� otras cosas podr�a hacer el hombre. �Estoy seguro de que cualquier cosa que hagas ser� deliciosa,� coment� sin poder evitar sacar la lengua para humedecerse los labios.
Harry se mordi� el labio inferior y se pas� los dedos por el cabello, un gesto que Draco encontr� mas atractivo de lo que le hubiera gustado y se encontr� pensando c�mo se sentir�an los mechones negros de Harry.
Le dirigi� una sonrisa torcida a Draco quit�ndose del umbral. �Bueno, te ver� en la cena,� dijo y se dio la vuelta para alejarse por el pasillo otorg�ndole a Draco una vista agradable de su trasero.
Draco sacudi� la cabeza y cerr� la puerta un poco mas fuerte de lo que hab�a pretendido e hizo una mueca al escuchar el ruido. Sac� de sus bolsillos su equipaje que hab�a encogido m�gicamente, lo puso sobre la cama y lo regres� a su tama�o normal para alzar r�pidamente sus cosas.
Esperaba que Teddy y Andr�meda ayudaran a aliviar la tensi�n sexual durante la cena. No necesitaba recorrer ese camino con su antiguo enemigo. Se estremeci� ante la idea.
Harry ser�a un desastre como novio; eran polos opuestos, no ten�an nada en com�n. �Y qu� si pod�a hornear? �O qu� que tuviera un gusto excelente en muebles para el hogar, o que sus gestos nerviosos lo dejaran todo tembloroso? Todav�a ten�a mejores prospectos que Potter y no necesitaba llevar mas all� la relaci�n con su actual anfitri�n.
Estar�a completamente mal.
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