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Daniel A. Ochoa
Ortega y Gasset,
afirmaba que para interpretar al hombre en una época
determinada, se debía penetrar en el estrato de sus creencias
inexpresas, es decir llegar a contextualizar la
conciencia de los pensamientos en los que el hombre no piensa,
simplemente por que puede "contar con ellos".
Dos son los ejes que debemos
tener en cuenta para la interpretación de los estadios humanos,
contexto y tiempo.
El contexto
nos permite analizar cuales son los elementos con los que ha
tenido que interactuar el hombre y el tiempo
nos sitúa en el momento de la historia en que estos elementos
existían, la utilización de estos dos ejes, contexto y tiempo,
nos debe guiar para tratar de eliminar toda carga subjetiva con
que se juzguen los hechos.
Según parece nuestro sistema
solar se formó hace 4.600 millones de años. En la Tierra la
vida surgió hace 1.500 millones y el hombre el actor principal
de toda esta escena, perdón no solo actor sino también el
guionista ( ya que es quien la escribe), hace su aparición
apenas unos 3 millones de años. Entre tantos miles de millones
de años podríamos decir que el hombre es una especie nueva en
el planeta, especie que dio lugar al pensamiento y un avance
decisivo hacia la reflexión, tal como comúnmente la conocemos
nosotros.
¿Cuando, dónde y cómo se
franquea el umbral de la hominización?
Sería demasiado ambicioso y
soberbio de mi parte dar una respuesta contundente a esta
pregunta pero necesito hacérmela para lograr garabatear algún
dejo de respuesta.
Los restos que se encontraron
en distintas capas de terreno ha permitido establecer una gradación
de los progresos alcanzados por el hombre en esas
oscuras épocas de su desarrollo.
Pero no es mi intención
hablar de antropología, aunque debemos valernos en forma mínima
de algunas de sus herramientas para poder entender a ese hombre
su contexto y su momento histórico.
Digamos que hace más de unos
2 millones de años el hombre tanto en su aspecto físico como
intelectual distaba bastante de lo que hoy conocemos como
hombre.
En ese momento primitivo de
su existencia, le era más familiar su estado animal que su
incipiente estado de homínido.
Por cuanto su estado de
alteración era constante, a semejanza de cualquier animal.
En la medida que el hombre
comienza a conocer y conocerse, llega a interpretar el beneficio
de sus habilidades.
Tengamos en cuenta que en
estos estadios , se andaba entre los árboles y con incursiones
en tierra, se era recolector por excelencia, y
hasta se supone que había una gran tendencia al carroñeo.
Pero algo que es seguro, es
que ese antepasado nuestro siempre andaba en grupo, así lo
demuestran la mayoría de los hallazgos de restos arqueológicos.
Si había grupo
debió existir algún tipo de orden, si existió ese tipo de orden,
debió existir algún tipo de jerarquía.
Y todo esto, es por que nuestro
antepasado comenzó a entender a sus semejantes y a entenderse a
sí mismo. Si bien estaba lejos de llegar a la lógica
Aristotélica, ya en estos umbrales de su existencia debió
comenzar a disipar sus estados alterados
de conciencia.
Es decir arreglar sus asuntos
de manera tal, que esto le permitiera dormir tranquilo, y con el
tiempo ir erradicando la angustia de su inseguridad personal de
manera de no solo dormir tranquilo sino vivir tranquilo.
Los más hábiles tenían
oportunidad de alimentarse mejor, y en ocasiones no solo de
hacerlo mejor sino de hacerlo, que es muy distinto, mientras que
otros, carentes de esas habilidades naturales se vieron forzados
a buscar la forma de suplirlas.
Quizás en un principio
existió una suerte de asociación inconsciente, en donde los hábiles
realizaban las tareas de destreza y los menos hábiles tareas
complementarias.
Pero me detengo acá, y
reviso el concepto de Ortega y Gasset, que nos
habla de creencias inexpresas, ideas en
las que no se piensa por que están internalizadas
en la persona. Entonces esta especie de primigenia
asociación estaba ya en el hombre, la traía desde
antes, desde su estado animal, en donde siempre
permaneció en grupo. ¿Instinto o conciencia?,
no es lo importante, si lo es, que de algún modo sabía que el
asociarse era bueno para el, por que contaba con ello, el
porqué, lo busco mucho después.
Los roles se
daban también por sexo, demás esta decir que las mujeres parían
los hijos, por lo tanto su papel se diferenciaba en forma
evidente del hombre, no interesa abrir juicio de valor sobre la
importancia de los papeles sino sobre la diferenciación de los
mismos.
Y todo, estaba dado en función
de las necesidades primarias, la búsqueda
de alimento, el abrigo, la
seguridad personal, contenidas estas dentro de
determinados parámetros, el hombre comenzó a sentirse
desligado de sus estados de alteración, atenuaba así la
angustia por la sobrevivencia.
La jerarquía,
podía imponerse por el grado de habilidad del individuo, pero
la observación de la habilidad llevó a desarrollar algo nuevo,
la técnica, el individuo que se volvía profundo observador de
las habilidades naturales de otros, podía llegar a igualarlos o
superarlos en caso de utilizar elementos ajenos a si mismo, tal
es el caso del dominio de las herramientas.
La investigación y explicación, la
operación y transformación, ciencia y técnica, en
manos de un hombre que ejerce la facultad de pensar. Pero el
pensar no se le dio por la tenencia de un instrumento, sino por
necesidad de lo que le falta, como dice Ortega y Gasset, ...
"El
hombre se compone de lo que tiene y de lo que le falta"... |