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El Padre Nuestro: Santificado sea Tu Nombre  
 
  ¡El nombre de Dios es Santo!  
 
Ya decíamos en otros artículos, que el Padre Nuestro es la oración que resume todo lo que debemos decirle a Dios, y toda la enseñanza de Cristo. Ya hemos visto el contenido de la primera parte: "Padre Nuestro, que estás en el cielo". Observemos que Jesús nos enseña que primero está Dios, antes que cualquier otra cosa. La oración se divide en tres partes: en la primera que ya explicamos, nos ponemos en presencia de Dios. Ahora, le haremos siete peticiones. "...Las tres primeras peticiones nos atraen hacia la Gloria del Padre, las cuatro últimas, como caminos hacia Él, ofrecen nuestra miseria a su gracia "Abismo que llama al abismo" (Sal 42,8)." (Cfr. CIG 2803)

"El primer grupo de peticiones nos lleva hacia Él, para Él: ¡tu nombre, tu Reino, tu Voluntad"..." (Cfr. CIG 2804)

En esta ocasión analizaremos la primera petición del Padre Nuestro: "Santificado sea Tu Nombre."
Cuando decimos esta frase, no estamos nosotros haciendo Santo al Señor, sino más bien pidiendo que sea reconocido como Dios. Ya decíamos en nuestro primer artículo que, para los semitas, nombre equivale a persona; y nombrar es, en cierto sentido, aprehender y medir la esencia (Cfr. Mundo Católico, Padre Nuestro 1).
El Catecismo de la Iglesia Católica nos dice que "...Pedimos a Dios santificar su Nombre porque Él salva y santifica a toda la creación por medio de su santidad, [...] se trata del Nombre que da la salvación al mundo perdido, pero nosotros pedimos que este Nombre de Dios sea santificado en nosotros por nuestra vida. Porque si nosotros vivimos bien, el nombre divino es bendecido; pero si vivimos mal, es blasfemado, según las palabras del apóstol: "el nombre de Dios , por vuestra causa, es blasfemado entre las naciones" (Rm 2, 24). Por tanto, rogamos para merecer tener en nuestras almas tanta santidad como santo es el nombre de nuestro Dios."
"Cuando decimos "santificado sea tu Nombre", perdimos que sea santificado en nosotros que estamos en él, pero también en los otros a los que la gracia de Dios espera todavía para conformarnos al precepto que nos obliga a orar por todos, incluso por nuestros enemigos. He ahí por qué no decimos expresamente: santificado sea tu Nombre "en nosotros", porque pedimos que lo sea en todos los hombres".
Cuando rezamos el Padre Nuestro y decimos "Santificado sea tu nombre", comenzamos a cumplir el Primer Mandamiento: Amarás a Dios sobre todas las cosas. El fondo de esta frase es "Señor, pedimos para que Tu nombre sea considerado Santo, y al hacerlo reconocemos tu perfección, tu divinidad y tu Gracia".
Dios es todo poder, su nombre, su esencia, es la Santidad, él es el Rey de la Creación, y solicitamos de él que entre nosotros viva su Santidad, y le decimos "Venga a nosotros tu Reino", frase que por supuesto es materia del artículo de la próxima semana.
Para saber más:
Padre Nuestro - Ave María, Ma. de los Dolores Icaza R.D.L.C., Nueva Librería Parroquial, México pp 43-44
Catecismo de la Iglesia Católica, Coeditores Católicos de México, Núms. 2803 a 2815.

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