La
"Globalización" el movimiento que está
llevando a la comunidad internacional a una integración
siempre más acentuada en los factores económicos,
políticos y culturales que contribuyen a su desarrollo.
Este movimiento es el fruto de un proceso que se ha
venido desarrollando en los últimos dos siglos,
integrando progresivamente las fuerzas económicas,
sociales y culturales de diferentes países. Las
estructuras financieras, sociales y culturales pasaron,
poco a poco, a ser cada vez más interdependientes y las
diversas culturas nacionales han sufrido un proceso de
ósmosis recíproca.
Podemos afirmar que el fenómeno descrito es un hecho con
el cual las generaciones presentes y futuras tendrán que
convivir; es un proceso permanente, dinámico e
irreversible, porque el desarrollo económico mueve todas
la fuerzas vivas de un País y éstas están obligadas a
adecuarse si no quieren caer en la ineficiencia y la
pobreza.
Al final de este siglo, durante el cual hemos vivido
cambios profundos en la sociedad, nos encontramos aún
con el reto inmenso de construir una sociedad más justa
y más humana: La deuda externa de los pueblos pobres; la
situación de pobreza extrema en el contexto de países
ricos; la corrupción administrativa; la usura; la
libertad religiosa; los conflictos étnicos y los
nacionalismos; la violencia que sufren las mujeres y los
niños (prostitución femenina, pornografía infantil,
trabajo abusivo de los menores).
El cese de la guerra fría ilusionó cantidad ingente de
seres humanos, que finalizada la misma comenzaría a
reinar una época de paz, de justicia, de igualdad, etc.
Hemos comprobado que no han cesado las guerras, los
conflictos étnicos, las injusticias, la desigualdad
social -los ricos son más ricos y los pobres son más y
más pobres-.
La Globalización es una realidad. Para percibirla no
teníamos que esperar la caída de las Bolsas Asiáticas.
Es una realidad que el mercado mundial de productos
agrícolas está dominado por decenas de grandes
multinacionales, las cuales determinan las cuotas y los
costos de producción, los índices de calidad y sistemas
de distribución, los precios al origen y a la venta
final.
La Globalización, bien regulada y equilibrada, contiene
intrínsecamente muchas esperanzas y puede colaborar al
bienestar de los pueblos, al desarrollo de la cultura, de
la democracia, de la solidaridad y de la paz. Pero sin el
equilibrio necesario, puede acarrear muchos males. No
podemos abandonarnos a un proceso de globalización que
en vez de crear justicia y bienestar, sea la productora
de víctimas como en muchos casos está hoy sucediendo en
todo el mundo.
Ella -la globalización- está llamada a crear desarrollo
sostenible, conservación del medio ambiente, nuevos
consumos, nuevo y más trabajo, nuevas conquistas
científicas y tecnológicas.
Estamos convencidos que los retos mencionados y muchos
otros, serán conseguidos cuando en el fenómeno de la
globalización impere la ley enunciada por el Director de
la Oficina Internacional del Trabajo, Albert Thomas:
"Lo social debe vencer lo económico". Y junto
a ésta los grandes principios que han ayudado a
construir la paz y el bienestar de la humanidad en todos
los tiempos:
Entre esos retos encontramos en primer lugar el
reconocimiento de la dignidad de la persona humana. Los
diferentes sistemas políticos deberán crear las
condiciones necesarias para el crecimiento de cada
persona y de todas las personas. Si el centro del
interés del proceso de globalización es la dignidad de
la persona humana, vista como poseedora de derechos y
deberes que cualquier orden social tiene que respetar,
éste podrá responder a las exigencias y necesidades del
nuevo Milenio. El respeto de los derechos humanos deberá
inspirar el quehacer cotidiano de la globalización, sus
iniciativas, sus proyectos de futuro, etc., para que
ésta esté capacitada para brindar un servicio completo
a la humanidad. Es, por lo tanto, cada vez más necesario
crear una cultura de las normas que no miren únicamente
los aspectos comerciales, sino que se empeñe en la
defensa de los derechos humanos en todo el mundo.
Otro gran reto de la globalización , en este nuevo
siglo, consiste en asegurar una Globalización en la
Solidaridad, sin marginación. El Papa Juan Pablo II, ha
afirmado:"es urgente establecer una armonía entre
las exigencias del mercado y las de la justicia
social". Esto implica evidentes deberes de justicia,
que necesariamente lleva a muchos compromisos morales en
la organización de la vida económica, social, cultural
y política de las Naciones, grupo de Naciones y de la
Comunidad Internacional en general. En este contexto la
Comunidad Internacional deberá comprender que la
Globalización no es autonomía absoluta de las leyes
económicas existentes, sin respetar no sólo los
derechos, sino la misma vida de la persona humana. Con
ello no se pretende invocar un "Estado ético",
sino reconocer de una vez por todas, que las injusticias
son el verdadero y propio peligro para la consecución de
la Paz.
Para que la globalización de la economía no produzca
consecuencias nefastas y tristes, a la humanidad, es
necesario que a la progresiva mundialización de la
economía corresponda igualmente la cultura global de la
solidaridad, atenta a las necesidades de los más
desposeídos.
Enault Tudares
¿Cómo distinguir una secta? ¿Qué las caracteriza?
¿Cuáles se conocen? La próxima semana, contestaremos a
estas tres preguntas.
Oscar Colorado
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