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En el cine, la espiritualidad y la
ciencia ficción se mezclan continuamente.
Ejemplos los tenemos en "The Matrix"
donde existe un paralelismo entre "Neo"
y Jesucristo. En 2001 Odisea del Espacio se
postula una salvación sobrenatural, mediada por
un elemento natural. En la Tetralogía de George
Lucas y la Guerra de las Galaxias, "la
fuerza" representa una divinidad abstracta,
ausente y de tipo dualista oriental.
Cada vez más, el cine sugiere nuevas imágenes
sobre la salvación. Y cada vez más, esta
salvación está ligada a la tecnología.
La pregunta es si todas estas historias influyen
o no en las creencias del público que las acoge
con entusiasmo. Es posible que, en sí mismos
considerados, estos celuloides no tengan una gran
trascendencia doctrinal. Pero si los vemos como
heraldos de visiones culturales que se están
extendiendo, entonces hay motivos para pensar que
la cosa va en serio. Al final, el cine es solo un
medio de difusión de ideas que llevan tiempo
circulando en los ambientes intelectuales y que
se han gestado años atrás en la literatura
(A.C. Clark, G. Orwell, etc.).
Hoy en día ha entrado en nuestra realidad otro
factor que parece decisivo: la realidad virtual.
Internet permite la creación de verdaderas
comunidades que no son físicas, sino virtuales,
pero que son reales. La red es cauce para otro
deseo humano: el deseo de comunidad. Cuando uno
se sienta ante la pantalla de la computadora,
este deseo se hace más grande. Este deseo de
"comunidad virtual" tiene, para
algunos, un origen similar al deseo religioso de
"comunidad espiritual", de comunión.
Esta propuesta de nueva espiritualidad mediante
películas y especialmente el Internet es típicamente
moderno-individualista: personajes solitarios que
participan desde su habitación en la co-creación
del ciberespacio.
Para muchos usuarios de Internet, se está
produciendo una fusión entre creencias
religiosas y conocimientos científicos. Una
"Espiritualidad de la red". Hoy en día,
cada más vez más personas utilizan a la Red
Mundial como un medio para canalizar su
espiritualidad.
¿Hacia dónde conduce esta convergencia de
tecnología y verdadero deseo espiritual? Hoy
queda claro que la red está proporcionando una
experiencia de lo sagrado de características inéditas.
Cuando uno navega, descubre que no hay presencias
absolutas: nada es completamente físico, y también
se tiene la impresión de habitar en el interior
de un "Gran Misterio", una presencia
inmanente: una presencia que no tiene un sentido
concreto, físico, pero es real. Mucha gente, por
medio del Internet, está descubriendo en la Red
que, efectivamente, hay cosas que no tienen
existencia en el mundo físico, pero que existen,
y eso las está conectando cada vez más a
comprender la noción de la existencia de Dios.
El ciberespacio representa, filosóficamente, un
nuevo modo de construir la identidad que no está
limitado por barreras físicas o geográficas, y
eso, indudablemente, está influyendo en este
acercamiento cibernético hacia la religión. Tal
vez, por extraño que parezca, el Internet nos
está acercando más a Dios.
Extractado y adaptado del artículo "¿Tecnopaganismo
o una espiritualidad de la red?", Gabriel
Vilallonga, Aceprensa 17/00
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