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RAZONES DE NUESTRA FE  
 
Fe, si, pero con fundamentos  
 
  La justicia debe ser ciega, la Fe no..  
 
  La fe puede ser ciega, devota, ingenua, con manifestaciones de piedad popular. Y este tipo de fe es hermoso, pero frágil. Esto es lo que llamaría el Beato Josemaría Escrivá "Fe de carbonero". Esta fe está muy bien para un carbonero, es una fe sencilla, pero que no soporta el embate de la discusión profana, mucho menos el escepticismo actual hacia la religión. No podemos, en el tiempo actual, tener una "fe de carbonero."

El mundo actual de satélites, redes inmensas de información y medios de comunicación masivos es parte de un momento de la historia que nos ha tocado vivir. En la modernidad, ciencia y tecnología parecen contraponerse, en ocasiones, abiertamente a la religión y a la fe.


Sin embargo, nuestra fe católica y cristiana puede tener un cimiento científico y razonado. Así lo demuestra la simple lectura de la gran cantidad de estudios científicos realizados sobre el Santo Sudario de Turín, ese que parecía olvidado tras la prueba del carbono 14. Miles de páginas escritas que plasman verdades que nos llevan a una fundamentación profunda de nuestra fe. La propia ciencia nos da cada vez más argumentos e información para reforzar la fe en las verdades de nuestra religión.

Hoy en día tendemos a movernos más por las estadísticas que por el razonamiento. Y aún en esta circunstancia, los datos estadísticos son un apoyo importante de nuestra fe: basta analizar los datos que aporta la medicina en cuanto a la maldad del aborto y los problemas provocados por su legalización; observemos la injusticia social del mundo en las cifras del hambre y reparto de la renta mundial.

Con datos y argumentos, podemos comprender mejor que nuestra fe no se basa en sentimientos ni emoción únicamente. Hay razones objetivas para creer, y debemos preocuparnos por encontrar dichas razones.

Nuestra fe debe ser una verdad razonable, con una coherencia interna justificada por otras verdades. Más que defender nuestra fe, debemos fundamentarla con argumentos claros y con datos precisos.

Por otra parte, la fe no puede ser dispersa, ni nuestro conocimiento aislado. Ya Santo Tomás de Aquino afirmó que la "teología es átoma", pues no tiene partes, es un todo. Y la mejor forma de dar unidad a nuestra fe es la persona de Cristo. Él fundó y está presente en la Iglesia y actúa por los sacramentos. Siendo nuestra fe "Cristo céntrica", podremos comprender y sustentar mejor las verdades en las que creemos. Esta fe de unidad y con sustancia también debe hacernos puntos de referencia como cristianos en la sociedad. En el futuro, el cristianismo dependerá de que haya fieles que, además de conocer las verdades cristianas, sepan explicarlas y adaptarlas a la vida social. No podemos olvidar que hay una relación íntima entre fe y moral; que un cristiano coherente no puede declararse cristiano o católico por fe, y dejar a un lado la moral o interpretarla a su gusto, al margen de la Iglesia.


Además de estar atentos a subrayar la coherencia personal, debemos superar la aparente ruptura entre el evangelio y la cultura. Debemos tener, al menos, algunos principios básicos de Filosofía, Ciencias Naturales, Geografía, Historia o Arte para comprender mejor el mensaje evangélico y su traducción en la vida cotidiana de hoy. Una cultura general, nos brindará la posibilidad de comprender mejor por qué la Biblia sigue siendo el punto de partida cuando se trata de exponer algunos misterios de fe. Debemos apreciar y valorar la Sagrada Escritura, piedra angular para la profundización de las razones de nuestra fe.

Debemos tener buenos motivos para creer por qué la Religión es imprescindible para dar sentido pleno a nuestras vidas. Contar con una fe razonada, bien fundada es el mejor medio para hacerla parte cotidiana de nuestras vidas. Nuestra fe debe estar nutrida por una buena formación, por una práctica de la moral y por una vida de verdadera piedad.


Adaptado del artículo "Aceprensa 100/98 Cómo mejorar la enseñanza de la Religión en la Escuela"

Para saber más:
Fides et Ratio, Juan Pablo II
Veritatis Splendor, Juan Pablo II
Evangelii nuntiandi, Pablo VI
El Santo Sudario de Turín www.geocities.com/santosudario

 

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