| ¿Qué es
la Apologética?
Durante los primeros días del Cristianismo, los
Padres de la Iglesia debieron cargar en sus
hombros el peso tanto de la expansión de la Fe
como de defender la Verdad de los ataques
internos y externos que sufrían los cristianos
por parte de las sectas, herejías y del mismo
poder civil encarnado en esos tiempos en el
Emperador romano.
Es
así como surge dentro de la Patrística
(principalmente durante el siglo II) el trabajo
arduo trabajo de escribir apologías del
cristianismo.
Originalmente
la tendencia principal no era defender la fe de
las tendencias de pensamiento y de moral opuestas
a ella sino la cuestión estaba en cómo
convencer al Emperador del derecho de los
cristianos a una existencia legal dentro del
Imperio. Por esto vemos un lenguaje y un recurrir
a temáticas mucho más éticas y prácticas que
metafísicas o especulativas.
Muchos
siglos han pasado desde entonces y la Santa
Iglesia ha debido enfrentar en cada tiempo
enemigos más feroces o más condescendientes,
más abiertos o más velados y nunca ha dejado
sin armas o sin luces a sus hijos en medio del
mundo.
Hoy
en día, la Apologética se
orienta a resolver las graves y cotidianas
cuestiones que afectan a la los restos vivos de
cristiandad dispersos por el mundo y a dar
soluciones para el hombre universal trascendiendo
las barreras de la comunión eclesial, pues la
verdad es verdad universal y no parcial y esa luz
llega a todas partes haciendo retroceder el frío
y la oscuridad del error.
El
relativismo, la secularización, el New Age, el
materialismo, el igualitarismo metafísico y mil
desastres humanos van minando las columnas de
nuestra Fe.
En
esta columna presentaremos entregas semanales
para los fieles, con material de ayuda y de
orientación para defender nuestra fe, afirmar lo
que está débil y esclarecer a quienes ya se han
dejado seducir por el error.
Recordando
las sabias palabras de nuestro Santo y Amado
Padre Juan Pablo II: en "Camino,
Verdad y Vida", "nos encomendamos
a Jesucristo Señor Nuestro" y rogamos nos
hagan llegar todas las inquietudes posibles sin
temor a consultar, así como hacernos llegar la
mayor cantidad posible de material apologético
para reunir en un sólo sitio el mejor y más
nutrido arsenal de Fe.
Como
diría el P. Flaviano Amatulli Valente (Cfr. http://www.apostoles.com/apologetica.html) el motivo
de estos espacios es ayudar a tener motivos para
seguir luchando. En realidad, lo que
estamos buscando es el servicio humilde a los
hermanos más débiles en la fe, que por su falta
de preparación son víctimas de parte de las
sectas proselitistas.
¡Cuántas veces una intervención oportuna ha
logrado ayudar al hermano a esclarecer sus dudas
para quedarse «orgullosamente católico»!
No han faltado casos de personas, que, después
de haber saboreado la Palabra por aquí y por
allá, por fin han llegado al puerto seguro, a
raíz de un encuentro con alguien que les ha
sabido explicar los «fundamentos» de la Iglesia
Católica.
Un obstáculo para nuestra labor ha sido la
sospecha de que la Apologética pudiera
entorpecer la labor del ecumenismo, pero
la Apologética se trata de dos caras de la misma
moneda.
En el fondo, se trata del problema de la unidad:
una unidad que hay que preservar (Apologética) y
una unidad que hay que restablecer (Ecumenismo).
¿Porqué
un espacio apologético?
"Porque vendrá
un tiempo en que los hombres no soportarán la
doctrina sana, sino que, arrastrados por su
propias pasiones, se harán con un montón de
maestros por el prurito de oír novedades"
(Cfr. 2 Tim. 4:3).
La "apologética" es una parte de la
teología católica, que busca explicar lo que creemos y
hacemos y se
trata de una "defensa" de la fe que ha
sido transmitida de generación en generación.
La fe católica en su
totalidad es una fe positiva, viva y vivificante,
plena de espíritu (la vida de los santos es un
testimonio claro de ello) y esto implica una
necesidad para enseñar, y en muchas ocasiones
para defenderse de quienes la acusan.
El cristiano debe amar a todos, y en lo que está
de su parte debe estar en paz con todos. Sin
embargo hoy en día "un montón
de maestros" han salido con sus
Biblias bajo el brazo, a intepretarselas a
la gente por cuenta propia, en contra de todo lo
que enseña la misma Biblia, por ejemplo cuando
San Pedro advierte: "Pero ante
todo tened presente que ninguna profecía de la
Escritura puede interpretarse por cuenta
propia" (Cfr 2 Pe. 1:20). ¡He
ahí el problema! ¿O es que no tenía razón el
mismo Pedro cuando escribía que "hay
en ellas -las cartas de San Pablo- cosas
difíciles de entender, que los ignorantes y los
débiles interpretan torcidamente -como también
las demás Escrituras- para su propia
perdición" (Cfr. 2 Pe. 3:16)?
Ya en el segundo
siglo llamaban "apologista" a San
Justino, mártir y a otros que se esforzaban por
presentar el cristianismo a la cultura
greco-romana. (Cfr Ver: 2
Timoteo 4)
Es el amor al
prójimo
lo que nos lleva a presentar este material, para
que quienes con sinceridad de corazón buscan la
verdad encuentren en estas páginas los motivos
por los cuales la Iglesia enseña lo que enseña.
No es un espacio que va contra el que se
equivoca, sino contra el error.
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