1. Narcisismo Especisista
Desde tiempos impresisados é impresisables,
una especie sobre el planeta empezó a abrirse paso por sobre las otras
gracias a diversos factores como la posición del hueso pélvico, que
resultó fundamental para la posterior postura y locomoción bípeda, lo
que produjo a su vez la liberación de las extremidades superiores, y
con ello la habilidad manual, permitiéndole la elaboración y utilización
de herramientas iniciada por el homo habilis hace aproximadamente 2'300.000
años, esto, sumado a la organización social, permitió el inicio de la
caza mayor con la necesaria capacidad de participación en acciones cooperativas
altamente coordinadas. El inicio de la caza mayor por parte del Homo
erectus, su domesticación del fuego y los primeros indicios de desarrollo
de su órgano parlante, con su posterior lenguaje articulado, también
fueron grandes aportantes al El inicio de la caza mayor por parte del
Homo erectus, su domesticación del fuego y los primeros indicios de
desarrollo de su órgano parlante, con su posterior lenguaje articulado,
también fueron grandes aportantes al desarrollo cerebral, al igual que
la prolongada Infancia en primates, homínidos superiores y en el hombre
actual (lo que supone un largo período de aprendizaje).Estas, muy seguramente,
fueron las causas de la evolución desmesurada del tamaño del cerebro,
el cual no ha dejado de crecer desde los tiempos del homo habilis. Pero
ese crecimiento encontró un obstáculo natural: el canal de parto, así,
desde la anatomía, se concluye que para las madres chimpancés el paso
de sus hijos por la pelvis materna no es tan traumático como para nuestras
compañeras humanas, quienes paren a sus hijos de forma natural al costo
de grandes dolores. Estos procesos prehistóricos tal vez nos ayuden
a entender las nuevas funciones intelectivas y psíquicas que iba asumiendo
nuestro cerebro y aunque para etólogos y primatólogos el medio social
fue el motor de nuestro desarrollo cerebral, hay un elemento, en nuestro
concepto, también muy importante en el desarrollo del psiquismo humano
y que pareciera deliberadamente desdeñado por la ciencia, y es la manifestación
espiritual, la cual, indiscutiblemente produjo avances en el desarrollo
de la estructura social e intelectual de nuestros antecesores: El enterrar
a sus muertos y, además cuidar a sus ancianos e impedidos, afianzó la
estructura social en los Neandertales y así mismo, el descubrimiento
del arte, motivado en nuestro concepto por un impulso eminentemente
interno y hasta espiritual en muchos casos, conllevó a un inevitable
desarrollo intelectivo. El cerebro del actual homo sapiens sapiens con
su compleja estructura física de 100.000 millones de neuronas, conectadas
por una red de cables de un millón de kilómetros de longitud, plantea
a su vez una complejidad no menor en su fisiología, cuya comprensión
rebasa lógica ó paradójicamente a sus propios portadores. Los anteriores
procesos y rasgos prehistóricos, entre otros que seguramente la ciencia
no conoce (o desconoce) fueron causas activas para llegar al desarrollo
actual del neocortex y para llegar a ese algo de imposible definición
que de momento le hemos llamado inteligencia y psiquismo. El avance
del hombre en su psiquismo, de alguna forma y hasta cierto grado, fue
directamente proporcional a su descentración biológica, al acceder a
nuevos medios como el raciocinio para relacionarse e intentar comprender
su medio.
El derivamiento de este proceso
evolutivo en un cerebro compuesto por tres "elementos" fundamentales,
uno instintivo, uno emocional y otro racional, es quizá el punto de
partida y la "justificación" del especisismo, atizado este con el fuelle
del racionalismo y del religionismo. El origen del especisismo tal vez,
se encuentre en la prehistoria, cuando nuestros presuntos antecesores
hicieron uso de otras especies para algo más que satisfacer necesidades
biológicas de estricta sobrevivencia como la sed o el hambre. Por ejemplo,
el uso como abrigo de las pieles de los animales de los que se alimentaban,
tal vez haya sido el inicio de tal carrera.
Los griegos, y muchas otras de las
grandes civilizaciones de la antigüedad, tenían una clara cultura Especisista,
pero no es necesario remontarnos 4.000 años para referirla, basta recordar
la historia relativamente reciente para constatar como en campos tan
variados como la biología, la astronomía, la religión, la filosofía,
etc., el especisismo se convirtió en punta de lanza dentro del racionalismo
de varias sociedades y aunque lo hizo bajo conceptos distintos como
el antropocentrismo, su significado de fondo era en esencia el mismo.
Basta recordar a Copérnico demoliendo la fantasiosa idea de que "la
situación central de la tierra le era garantía de su función predominante
(al hombre) en el universo, y le perecía muy de acuerdo a su tendencia
de sentirse dueño y señor del mundo".