LOS HIDRATOS DE CARBONO

 

Los hidratos de carbono no son otra cosa que los azúcares los almidones. La mayoría de los azúcares que se consumen en los países industriales se obtienen de la remolacha o de la caña de azúcar.

El azúcar que consumimos se encuentra en forma de sacarosa, sustancia blanca y pura con la que azucararemos las bebidas y dulces, siendo el único compuesto alimenticio puro que ingerimos en la dieta, bien por si solo o formando parte de otros alimentos, como las mermeladas, caramelos y  galletas; también la mayoría de las verduras y frutas contienen pequeñas cantidades de diferentes tipos de azúcar, y la miel es sobre todo, una mezcla de azúcares, glucosa y fructosa.

La mayor parte de los almidones de la alimentación  procede de los cereales, tanto de los granos en si, como el arroz, el trigo y la avena, como de las harinas que se elaboran con ellos y que luego  se emplean en el

 

Las patatas y demás tubérculos, semillas, legumbres y otras cantidades de almidón y la forma no digerible de hidratos de carbono, la celulosa, que es fundamental para una digestión sana.

¿Para qué necesitamos hidratos de carbono?. Su misión principal es la de inyectarnos energía, pero también desempeñan otros papeles en el funcionamiento del organismo, como en el metabolismo de las grasas. El historial químico de los hidratos de carbono es muy complicado: todos los azúcares y almidones contienen exclusivamente carbono, hidrógeno y oxígeno en proporción 1:2:1.  Los azúcares más simples son los monosacáridos y contienen solamente seis átomos de carbono, doce de hidrógeno y seis de oxígeno, y no se encuentran unidos a otras moléculas. La glucosa, fructuosa y galactosa son monosacáridos. La sacarosa, azúcar más conocido, es un disacárido, es decir posee dos unidades básicas de carbono en cada molécula.

Otro disacárido es la lactosa, el azúcar de la leche. Cuando se juntan cientos de unidades básicas forman grandes moléculas que reciben el nombre de polisacáridos. El almidón, por ejemplo, está formado por más de 2.000 unidades de glucosa, y el número exacto y el modo en que están unidas entre sí dependen de almidón. El tamaño y la forma de las moléculas de hidratos de carbono influyen en sus propiedades.

Los monosacáridos como la glucosa, son dulces y se disuelven en agua; los polisacáridos, como el almidón, no son dulces ni se disuelven en agua sino que la convierten en una fina pasta.

La digestión de los azúcares y del almidón comienza en la boca, donde las enzimas de la saliva comienza a desintegrarlos

Sin embargo, la mayoría de los azúcares se digieren en el intestino delgado, cuyas enzimas contribuyen a romper las grandes moléculas de almidón y los azúcares complejos convirtiéndolos en monosacáridos simples que pueden atravesar la pared intestinal y pasar la sangre. Una vez en está, la glucosa puede ser empleada por cualquier célula o tejido, pero los monosacáridos no glucosados deben ser previamente modificados en el hígado.

La glucosa, que es el producto final del fraccionamiento de todos los hidratos de carbono, puede emplearse de tres maneras  distintas: se almacena en el  hígado, en donde se transforma en otro compuesto  llamado glucógeno; pueden ser transportadas hasta las células en donde se quema inmediatamente en forma de energía; o convertirse en ácidos grasos y depositarse después en forma de grasa.

Cuando la glucosa entra en la célula se va desintegrando por etapas, convirtiéndose en otras sustancias químicas más sencillas, liberando agua, dióxido de carbono y una considerable cantidad de energía. Aproximadamente la mitad de la  energía liberada se transforma en calor y el resto se almacena en moléculas.

Los hidratos de carbono de los alimentos son importantes porque proporcionan parte de la energía que el organismo necesita para su funcionamiento, pero también  pueden originar problemas. Los hidratos de carbono tienden a adherirse a los dientes y esto permite a las bacterias atacarlos. Estas producen unos ácidos orgánicos, débiles que forman una placa sobre el diente, y estos ácidos abren caries en la dentadura. Aunque el almidón y el azúcar también son capaces de desencadenar esta reacción, el que más participa  es el azúcar.

 

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