Dem�ter, la Diosa maternal de la Tierra, pertenece a la segunda generaci�n divina de los Ol�mpicos.
Es hija de
Crono y de Rea, la segunda que naci� de esta pareja.
Es mas joven que
Hestia,  contempor�nea de Hera.
Su personalidad, religiosa y m�stica a la vez, es muy distinta a la de
Gea, la tierra, concebida como elemento cosmog�nico.
Dem�ter, divinidad de la tierra cultivada, es esencialmente la diosa del trigo.
Sus leyendas se han desarrollado en todas las regiones del mundo hel�nico en las que prospera este cereal. Sus lugares preferidos son los llanos de Eleusis y Sicilia, pero se encuentra tambi�n en Creta, en Tracia y en el Peloponeso.
Dem�ter tanto en la leyenda como en el culto, se halla estrechamente vinculada a su hija Pers�fone (v.
Pers�fone),  las dos constituyen una pareja a la que con frecuencia se llama "las Diosas".
Las aventuras de Dem�ter y Pers�fone constituyen el mito central de su leyenda, mito cuya profunda significaci�n era revelada en la iniciaci�n a los misterios de Eleusis.
Pers�fone es hija de Zeus y Dem�ter, en la leyenda tradicional  es la �nica hija de la diosa Demet�r. Crec�a feliz entre las ninfas, y en compa��a de sus hermanas, las otras hijas de Zeus, Atenea y �rtemis, se preocupaba poco del matrimonio, cuando su t�o Hades se enamoro de ella y, con ayuda de Zeus, la rapto.
Con la b�squeda de Dem�ter se han puesto en relaci�n diversos episodios, seg�n las leyendas locales. En Sici�n se atribu�a a la diosa la invenci�n del molino, que ella misma hab�a comunicado a los habitantes; en otras partes se le atribu�a la introducci�n del cultivo de las hortalizas; o bien ciertos frutos, como los higos.
En Grecia se ense�aban santuarios dedicados a la diosa, y se aseguraba que hab�an sido fundados por personas que en otro tiempo le hab�an dado albergue.
Otras leyendas tambi�n relacionadas con la b�squeda de Pers�fone, los amores de Dem�ter y
Poseid�n. Para escapar a este, la diosa hab�a adoptado la figura de yegua; pero fue en vano,  as�, dio a luz, adem�s del caballo Ari�n, a una hija que seria conocida solo por el  nombre de "el Ama".
Una leyenda conocida ya por la odisea, es el amor de Dem�ter y Yasi�n, que dio a la diosa un hijo: Pluto.
Dem�ter hab�a luchado contra Hefesto por la posesion de Sicilia y con Dionisio, por la Campania -este mito, simboliza la riqueza de Campania en vi�as y trigo-.

Los atributos de Dem�ter son la espiga, el narciso y la adormidera; su ave es la grulla; su victima predilecta trucha.
Con frecuencia se representa a la diosa sentada, con antorchas o con serpientes.
Desde este momento empez� la b�squeda de su hija, b�squeda que la obligo a recorrer el en el mundo conocido.  Al desaparecer en el abismo Pers�fone lanzo semejante grito que llegando hasta su madre que al o�rlo le oprimi� el coraz�n. Acude pronto, pero Pers�fone no se encuentra en ninguna parte. Durante nueve d�as, con sus noches, sin alimento alguno, sin beber y sin ba�arse, la diosa va errante por el mundo, con tan solo, una antorcha encendida en cada mano.
En el decimo d�a encuentra a H�cate, que tambi�n hab�a o�do el grito, ninguno de los dos pude saber de d�nde proced�a el grito. �nicamente el Sol que todo lo ve puede informarles  de lo ocurrido; pero, seg�n una tradici�n local, los habitantes de Herm�one, en Arg�lide, que son los que descubrieron al culpable. Irritada la diosa decidi� no volver  al cielo y quedarse en la Tierra, abdicando su funci�n divina hasta  que se le hubiera devuelto a su hija.
Adoptando la figura de una vieja  se traslado a Eleusis (v.
Dem�ter II). Se sent� primero en una piedra, desde ese momento hab�a de ser conocida con el nombre de �Piedra sin alegr�a� hasta que se dirigi� al palacio de C�leo, el rey del pa�s. Trabajo como nodriza  al servicio al servicio de  Metanira. El ni�o que le confiaron fue  Demofonte, en algunas versiones el peque�o  Tript�lemo. La diosa trato de hacerlo inmortal, pero no lo consigui� debido a la inoportuna intervenci�n de Metanira , d�ndose a conocer, dio a Tript�lemo  la misi�n del cultivo del trigo.
Dem�ter
El voluntario destierro de Dem�ter volv�a la tierra est�ril, con ello se alteraba el orden del mundo, por lo cual Zeus ordeno a  Hades que restituyese a Pers�fone.
Pero esto ya no era posible; la joven hab�a roto su ayuno al comer durante su encierro en los infiernos  un grano de granada, lo cual la ataba definitivamente. Tuvieron que recurrir a un trato: Dem�ter volver�a a ocupar  su puesto en el Olimpo,  Pers�fone dividir�a el a�o entre el infierno y su madre. Por eso cada primavera Pers�fone  escapa de  la mansi�n subterr�nea  para subir al cielo con los primeros tallos que aparecen en los surcos, para volver  de nuevo al reino de las sombras a la hora de la siembra. Pero durante todo el tiempo que permanece separada de Dem�ter, el suelo queda est�ril; es la estaci�n del invierno.
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