El SalvadorMensajes de Nuestra Señora, Parte I"Gloria al Padre, Gloria al Hijo, Gloria al Espíritu Santo" Repetido tres veces. Yo soy la Inmaculada Concepción de María. Yo soy la llena del Puro Amor. Yo soy la siempre Virgen María. Me estoy presentando en Espíritu y en Verdad en este momento bajo la advocación de la Virgen de Fátima. Yo soy la Madre del Pan y el Vino y me estoy presentando en Espíritu y en Verdad. Con mis mensajes anteriores he sentido un profundo dolor en mi corazón, porque parece que son palabras que el viento se lleva. ¿Por qué examinan tanto mis mensajes? En lugar de eso, síganlos, Hijos Míos, porque Yo soy la Omnipotencia Suplicante. Yo soy la Esposa del Espíritu Santo y ese Espíritu Santo está dentro de mi Corazón Inmaculado. Mi Corazón Inmaculado está herido por dentro y por fuera al ver la indiferencia hacia mis mensajes en este lugar, ante la indiferencia a mi Hijo Jesucristo en el Santísimo Sacramento. Hijos míos, estamos en tiempos de Gracia, en tiempos de conversión y a la vez tiempos de purificación, y estoy aquí para prepararlos hacia ese Gran Jubileo del Año 2000, hacia la Segunda Venida de mi Hijo Jesucristo, para mostrarles el camino hacia mi Hijo Jesucristo. Hijos míos, ¿por qué no han obedecido mis últimos mensajes? He pedido la peregrinación los Sábados y los Domingos a este lugar. He dicho desde aquí que soy la Estrella de la Nueva Evangelización, que soy Espíritu Vivo, que soy la Madre de Todos, y estoy aquí para hacerle referencia a estos últimos mensajes, con lágrimas en los ojos les anuncio: No quisiera irme de este lugar hacia otro lado, por la sencilla razón de que los amo mucho. El Poder del Espíritu, que está en estos momentos en mi Corazón, esparce rayos de luz sanadores. Lloro al ver que no corresponde a mi llamado. Yo soy la Madre Peregrina, ustedes son mis hijos peregrinos. Hijos míos, obedezcan todo lo que yo les he transmitido a travéz de este instrumento, a travéz de este apóstol de los Ultimos Tiempos. He querido instruirlos a todos desde este lugar porque es el Faro de Luz para el Mundo. Quiero unir a Centro América: Guatemala, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, mi pueblo Salvadoreño, en un lugar de oración, en un lugar de interceción para cada nación. Este lugar a la vez es un lugar de refucio para el mundo entero. Me manifiesto en estos momentos en Espíritu y en Verdad. Bajo esta Cruz que está aquí enfrente de cada uno de ustedes demostrando que Soy la Mujer Revestida de Sol, demostrando mi humildad, mas Yo soy la Hija Predilecta del Padre Eterno, he llegado en estos momentos a cada corazón. Podía haber dado muchas señales en el cielo, sin embargo mi manifestación está siendo fuerte con mi presencia a travéz del Poder del Espíritu Santo, porque Yo Soy Espíritu Vivo y estoy aquí con la fuerza del Poder del Espíritu Santo. Esparzo en estos momentos rayos de luz sanadores, inclinen su rostro todos aquellos que se sientan enfermos espiritualmente, físicamente; desde acá estoy derramendo de mi Corazón Inmaculado gracias de sanación, gracias de conversión sobre mi pueblo, sobre el mundo entero. Esta es una hora de gracia, me estoy manifestando simultáneamente en varios lugares al mismo tiempo, este es un día de gracia para el mundo entero. En estos momentos esparciré rayos sanadores para todos los que se encuentren en otras naciones, desde aquí coloquen sus nombres, inclinen sus rostros, eleven sus oraciones, en silencio y Yo, la Corredentora del mundo, la Omnipotencia Suplicante, voy a llevar a mi Hijo Jesucristo para que les conceda las gracias necesarias. Mi Hijo Jesucristo está lleno de poder, lleno de gracias, lleno de amor, lleno de misericordia y El es la Luz para el Mundo. En estos momentos les estoy manifestando el amor que siento hacia mi Hijo Jesucristo, no es diferente del que siento por cada uno de ustedes. Les pido, hijos míos, que por favor no sean indiferentes al Amor de Mi Hijo Jesucristo que murió en esa Cruz, derramando su Sangre hasta la última gota, por la redención de todos ustedes. Quiero que cada uno adore a Mi Hijo en el Santísimo Sacramento de todo lugar y que confiesen confiando que El es el Señor, el Dios de Dios, El Salvador. Mi Hijo Jesucristo dió la vida por cada uno de ustedes. El Padre Eterno le dió la victoria de entre los muertos; ha resucitado y todo el que crea en El, va a resucitar en aquél último día, en que todos tendrán que presentarse ante el Tribunal de la Justicia Divina de Dios. Hijos míos, cada vez que todos reciben la Santa Eucaristía, reciben el Cuerpo y la Sangre de mi Hijo Jesucristo, y ese es un Misterio para toda la humanidad, es porque El está en Espiritu, en Alma, en Divinidad, presente en todo lugar; por eso Yo les pido que hagan, ofrezcan Comunión en desagravio para mi Sagrado Corazón, en desagravio por la indiferencia al Santísimo Sacramento del Altar. Que hagan lo más que puedan oraciones de desagravio y también que cada uno esté presente delante del Sagrario de mi Hijo Jesucristo, pidiendo todo aquello que necesita para su vida. Mi Hijo Jesucristo está presente en todos los santuarios del mundo entero. Quiero que le hagan compañía por lo menos quince minutos diarios. Hablen a Mi Hijo Jesús Sacramentado, hablen todo aquello que les embargue el sufrimiento de sus vidas y allí van a obtener fuerza espiritual.
Indice de los Mensajes8 de diciembre de 1997, Parte I 8 de diciembre de 1997, Parte II 8 de diciembre de 1997, Parte III 11 de febrero de 1999 4 de abril de 1999 13 de mayo de 1999
FotografíasLa gruta Foto Milagrosa Rayos de luz sanadora Nuestra Señora de Todas las Gracias
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