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Hoy se inicia el mes de mayo, el mes dedicado a honrar a vuestra Madre Santísima, y Yo me dirijo a vosotros para suplicaros que oréis mucho, mis pequeños, que oréis muchísimo por vuestros hermanos. Necesito, en cuanto sea posible, os arrodilléis en el rezo del santo rosario, en la salve y cuando imploréis la misericordia de Dios con el Señor Dios Rey Omnipotente. Mis pequeños, es la gracia de Dios la que obra en vosotros. Los caminos de Dios no son vuestros caminos. La carne es débil, muy débil, pero el espíritu es fortalecido por la gracia de Dios y el bien siempre triunfa sobre el mal. El ataque es fuerte, muy fuerte. No debéis temer por nada, pero mi Hijo Jesús le ha dado permiso al enemigo de que os ataque porque necesitáis ser purificados para la obra grande que Yo realizo y realizaré en vosotros. La santidad es difícil, muy difícil. Pero santo es aquel que vuelve a empezar y empieza cuantas veces sea necesario. Así que ánimo, hijitos míos. Yo sé que hay mucho dolor en vuestros corazones, pero confiad en Dios. No desconfiéis de Dios. El os ama. Y si sufrís, sabed que nosotros también sufrimos. Unámonos, suframos juntos, compartamos el dolor. Pero no os quejéis, no sedesperéis hijitos míos. Sabed que os amamos, sabed que debéis amar, sufrir, callar y obedecer. Sabed que debéis vivir la vida de mi Hijo Jesús y amar es vivir la vida de mi Hijo Jesús.
Sabed que pronto, muy pronto, vendrá el reinado del Inmaculado Corazón de María Santísima. Sabed que Ella es la victoriosa reina del cielo. Yo le he dado el poder y por mi gracia, al final, su Inmaculado Corazón triunfará.
El mes de Octubre el mundo habrá de temblar. Será más fuerte en Colombia y mucho tendréis que sufrir. Pero, sin embargo, de un modo prodigioso, Yo os habré de preservar. Como lo había dicho, en mi primer mensaje aquí, el comienzo de la gran tribulación. Por eso ya no es necesario hacer tantos planes de carácter material. Sólo debéis centraros en una vida de oración y de mortificación. Vivir, sin embargo, alegres y confiados, abandonados en Mi. No abandonéis vuestra vida normal, pero dejad de preocuparos tanto por lo material. Más os vale una vida de ayuno y de mortificación y reparación, como os lo he pedido. Pero no estéis triste, no perdáis vuestra alegría, ni la normalidad de vuestra vida, porque acordaos que mi Hijo os dice: "Cuando estas cosas sucedan, levantad la cabeza y alegraos, porque vuestra liberación está cerca".. Serán momentos duros, terribles y desconocidos para vosotros y , sin embargo, no temáis. Yo os protejo. Al final de este siglo, todo estará ocumplido y podréis ver el mundo nuevo con vuestros propios ojos. No hagáis cuentas, ni calculéis fechas. Dejaos llevar por Mi, confiados, como el hijito en su madre. Abandonaos en mi Inmaculado Corazón. Dejaos formar y guis por Mi y llegaremos todos felices y juntos al final. Que la gracia del Espíritu Santo, el poder del Padre, el amor del Hijo, inunden vuestro corazón y empiecen a obrar en vosotros desde este instante. Finalmente, acordaos de diariamente consagraros a mi Inmaculado Corazón.
Hoy me manifiesto a vosotros como la madre victoriosa, reina del mundo, mis pequeños. Hoy me dirijo a las madres de esta mi patria Colombia y a las madres del mundo entero y a vosotras os hago una exhortación. Estoy muy triste, muy triste. Los vientres de las madres se han convertido en cementerios. Los vientres de las madres se han convertido en cementerios. Los vientres de las madres se han convertido en cementerios !. Y esa no es la voluntad de Dios. La voluntad de Dios es que viváis, viváis por El y para El. Mis pequeñitos, ayudadme a orar. No más mis pequeñitos, no más injusticias, no más abortos, no más asesinatos. Respetad la vida que es un don de Dios, un don inapreciable de Dios. Amad la vida, porque la vida es Cristo, la vida es Dios que obra en vosotros. Vosotros sois seres creados a imagen y semejanza de Dios, seres creados a imagen y semejanza de Dios. Y no se cae una hoja de un árbol sin que Dios lo permita. Por qué hacíes vuestra voluntad ? Por qué no hacéis la voluntad de Dios ? Cuánto sufrimiento inunda el corazón de las madres al ver sus hijitos descarriados. Pero sabed, mis pequeños, que si una madre sufre al ver a su hijo apartado de Dios, cuánto más no será mi dolor al saber que muchos, muchísimos de mis pequeñitos se alejan más y más de Dios. Abandonan los mandamientos, abandonan la verdadera doctrina, abandonan la Iglesia que ha sido instituída por mi Hijo Jesús. El cuerpo místico de mi Hijo Jesús se está desprendiendo. Ayudadme mis pequeños, ayudadme, ayudadme. Estoy necesitada de vuestra ayuda, hijitos míos, muy necesitada. Me gustaría escuchar la oración que les enseñó mi Hijo Jesús para Mi, porque me encanta. VIRGEN AMANTÍSIMA, MADRE DE MI JESÚS, OS AMO, CON EL AMOR DEL PADRE, CON EL AMOR DEL HIJO, CON EL AMOR DEL ESPÍRITU SANTO, PUES SOIS EN ESENCIA PURA, CASTA, HUMILDE,SENCILLA. PUES SOIS MI MADRE. OS AMO, OS AMO MUCHÍSIMO, OS AMO POR LOS QUE NO TE AMAN, POR LOS QUE NO OS AMAN, POR LOS QUE OS DESDEÑAN. AMEN. Apprended de un modo especial e intenso a combatir y a resistir la desesperación. Pedid, hijitos míos, constantemente, el Espíritu Santo. Pedidle especialmente el don de la fortaleza, de la paciencia y de la resignación. No permitáis que se incube en vosotros, ni mucho menos crezca, lo que será el sentimiento predominante en la humanidad: la desesperación. Yo os protegeré constantemente. Confiad en eso. Siempre estaré pendiente de vosotros. Por eso os digo, hijitos, renunciad a las armas. Renunciad a las técnicas de combate. Renunciad a todo lo que sea la defensa de vuestra vida por medios de la violencia. Aceptad, si es necesario, la muerte, pero sed mansos y humildes de corazón, pacíficos de corazón. Nada de violencia entre vosotros. Nada de armas de las que llamáis defensivas o preventivas. Solamente el abandono en la voluntad de mi Divino Hijo y la confianza en su Sacratísimo Corazón. Se hombre y mujeres de paz. Sed levadura y fermento entre la masa de la humanidad probada y doliente entre la que tendréis que vivir en poco tiempo
Estoy cerca, muy cerca, más cerca de lo que se imaginan y pronto, muy pronto, me manifestaré en toda mi plenitud y seréis mis testigos.
Hoy me manifiesto a vosotros como la victoriosa Reina del mundo. Sabed que Yo soy la mujer revestida de sol, con una corona de doce estrellas sobre su cabeza, que aplasta la cabeza de la serpiente. El mal siempre es vencido por el bien. El mal hace ruido, el bien no. Sabed que en el diluvio, Noé se refugiaba en el arca y así debéis hacer vosotros. Refugiaos en mi Corazón Inmaculado, que es el arca de la alianza. Estos tiempos son los tiempos de la torre de Babel, los tiempos de la confusión. Y por favor, mis pequeñitos, no salgáis después de las nueve de la noche, porque a esa hora, Dios le ha dado un permiso muy especial al enemigo. Vosotros cubríos y sellaos con la sangre de mi Divino Hijo Jesús. Suplicadme a Mi que os cubra con mi manto. Os amo muchísimo, mis pequeñitos. El enemigo no puede con la unión. Debéis estar unidos a Dios Padre, a Dios Hijo, a Dios Espíritu Santo, a Mi, a toda la corte de santos ángeles y de santos del cielo. Y unidos entre vosotros mismos, mis pequeñitos, amaos los unos a los otros, como mi Hijo Jesús os ha amado. Perdonaos los unos a los otros, no dejéis lugar al diablo. Amad, mis pequeños, amad.
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