diciembre 1996
 
31 de diciembre de 1996.
 

Mis pequeños, mis ovejas, mis flores, mis rosas, mis lirios, comprendan el gran dolor de mi Corazón. Comprendan que el brazo de la justicia de Dios está sobre vosotros, mis pequeños, y por eso la Madre viene, viene a vosotros, viene con su manto. Viene a vosotros la Todopoderosa, porque Yo he recibido el poder para derrotar a Satanás. 

Sí, mis pequeños, Yo soy el refugio para estos tiempos. No desesperéis, mis pequeños, por el qué comerán, porque los pájaros y flores en las manos de Dios están; nosotros los cuidamos. Pero a vosotros os amamos mucho, muchísimo más. No desesperéis, mis pequeños. La Providencia Divina os llenará y os colmará de
todo lo necesario.

enero de 1997

  

 

 
1ro de enero de 1997.

Hoy llego a vosotros como la Madre de la Esperanza. Hoy traigo mensaje de esperanza a la humanidad y ese mensaje es el reinado de los Sagrados Corazones: del Santísimo Corazón de Jesús y de mi Corazón Inmaculado, mis pequeños.

Yo soy la señal, mi Hijo es el camino y esto lo debéis entender. Yo soy servidora del trono de Dios, ese es mi papel, mis pequeños y quiero que imiten la humildad y la pobreza de mi Hijo Jesús. Por ahora vivid esas dos grandes virtudes y seréis revestidos de la gracia del Santo Espíritu de Dios.

Os presento como cimientos, os presento como piedra angular, el amor y la unión. Y os aseguro, mis pequeños, que a partir de este día, se inicia la Gran Tribulación. Se inicia la Gran Purificación, porque ahora la copa rebosa, mis pequeños, y la copa se derrama sobre el mundo. 

4 de enero de 1997.
Mis pequeños, hoy este es mi mensaje: el amor. El amor como el don más grande del Espíritu Santo. Imploren, imploren al Santo Espíritu de Dios que os regale su amor, que os bañe con el bautismo de su amor. 

Yo intercedo por vosotros. Yo oro al Divino Paráclito para que descienda, mis pequeños. Las pruebas han sido duras, pero la Madre ha estado con vosotros.
 

12 de enero de 1997.
Orad mucho. Orad al Santo Espíritu de Dios, que por virtud de mi Corazón Inmaculado os revista de su gracia, os revista de su fortaleza y os dé discernimiento, mis pequeños. Gracia, fortaleza, discernimiento. Pedidle a El que os ayude a ser santos y perfectos, como Dios es santo y perfecto, mis pequeños.

Confiad en Dios y ofreced, ofreced reparación. Ofreced pequeños actos de amor. Debéis tener pequeños actos de amor para con Dios. Cuando ustedes ofrecen algo por amor a Dios, en el cielo se esparce un olor a incienso.

Os amo, mis pequeños. Ofreced pequeños actos de amor. Aunque os parezca insignificante, hasta recoger una basurita por amor a Dios, trae su recompensa.

Mis pequeños, no hay palabras para expresar la grandeza del cielo. Es lo más especial. Y os digo, mis pequeños, confiad. Confiad que la recompensa es grande; no lo entendéis ? No lo entendéis porque vuestras mentes, vuestros conocimientos son pequeños y porque eso hace parte de los misterios de Dios, de la ciencia infusa, mis pequeños. Y no os preocupéis por entender. Simplemente esperar y confiar que la recompensa será grande y no puede haber mayor recompensa para vosotros, mis pequeños
.
Ámense, únanse, sean uno solo, como Dios es uno solo. Ámenme a Mi, y os digo, mis pequeños, en el Santo Rosario sed más  fervorosos. Contemplad más los misterios de la vida de mi Hijo Jesús. Amen, amen el Rosario. Amen regalarme ramos de rosas. Amen regalarme estrellitas, estrellitas que adornan mi manto. Sí, mis pequeños, cada Ave María es una estrella más que decora mi manto, que adrona mi manto y a Dios le agrada verme linda. Y a
Dios le agrada verme complacida y con los ramos de rosas, con las
estrellitas, me complacen mis pequeños.

  

Los mensajes

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