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Mis pequeños, mis ovejas, mis flores, mis rosas, mis lirios, comprendan el gran dolor de mi Corazón. Comprendan que el brazo de la justicia de Dios está sobre vosotros, mis pequeños, y por eso la Madre viene, viene a vosotros, viene con su manto. Viene a vosotros la Todopoderosa, porque Yo he recibido el poder para derrotar a Satanás. Sí, mis pequeños, Yo soy el refugio para estos tiempos.
No desesperéis, mis pequeños, por el qué comerán,
porque los pájaros y flores en las manos de Dios están; nosotros
los cuidamos. Pero a vosotros os amamos mucho, muchísimo más.
No desesperéis, mis pequeños. La Providencia Divina os llenará
y os colmará de
enero de 1997
Hoy llego a vosotros como la Madre de la Esperanza. Hoy traigo mensaje de esperanza a la humanidad y ese mensaje es el reinado de los Sagrados Corazones: del Santísimo Corazón de Jesús y de mi Corazón Inmaculado, mis pequeños. Yo soy la señal, mi Hijo es el camino y esto lo debéis entender. Yo soy servidora del trono de Dios, ese es mi papel, mis pequeños y quiero que imiten la humildad y la pobreza de mi Hijo Jesús. Por ahora vivid esas dos grandes virtudes y seréis revestidos de la gracia del Santo Espíritu de Dios. Os presento como cimientos, os presento como piedra angular, el amor y la unión. Y os aseguro, mis pequeños, que a partir de este día, se inicia la Gran Tribulación. Se inicia la Gran Purificación, porque ahora la copa rebosa, mis pequeños, y la copa se derrama sobre el mundo.
Yo intercedo por vosotros. Yo oro al Divino Paráclito para que
descienda, mis pequeños. Las pruebas han sido duras, pero la Madre
ha estado con vosotros.
Confiad en Dios y ofreced, ofreced reparación. Ofreced pequeños actos de amor. Debéis tener pequeños actos de amor para con Dios. Cuando ustedes ofrecen algo por amor a Dios, en el cielo se esparce un olor a incienso. Os amo, mis pequeños. Ofreced pequeños actos de amor. Aunque os parezca insignificante, hasta recoger una basurita por amor a Dios, trae su recompensa. Mis pequeños, no hay palabras para expresar la grandeza del cielo.
Es lo más especial. Y os digo, mis pequeños, confiad. Confiad
que la recompensa es grande; no lo entendéis ? No lo entendéis
porque vuestras mentes, vuestros conocimientos son pequeños y porque
eso hace parte de los misterios de Dios, de la ciencia infusa, mis pequeños.
Y no os preocupéis por entender. Simplemente esperar y confiar que
la recompensa será grande y no puede haber mayor recompensa para
vosotros, mis pequeños
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