PAGINA PRINCIPAL .

 

COMO EMPEZÓ.

 

APADRINANDO O ADOPTANDO A UN PERRO.

 

DONACIONES.

 

NO ABANDONANDO A TU MASCOTA.

 

COMENTARIOS  -  FRASES.

 

CONTACTÁNDONOS 

 

CEMENTERIO VIRTUAL.

 

NO ABANDONANDO A TUS MASCOTAS                  

EL PERRO ABANDONADO, EL MÁS INFELIZ DE TODOS.

Cuando se habla de abandono se habla de soledad, de hambre y frío, se habla de sed, de malos tratos, de stress, desamparo, angustia, deshidratación, deambular incesante, atropellos, huesos rotos, parásitos, enfermedades.

Todo esto y más que el animal no alcanza a comunicarnos, no por falta de intentos, es lo que puede sufrir un animal abandonado. Sin embargo, todavía el número de animales en esta situación desborda a las Sociedades Protectoras que recibimos el SOS de algún ciudadano con dos dedos de frente.

anive024.jpg (60980 bytes) 

La realidad del perro abandonado.

Sale de su casa con sus amos, confiado, feliz con la compañía, ¡con su familia! De repente lo entregan a extraños, en un lugar para él desconocido.                    Lo dejan y desaparecen.                                                                                                   Pegado a la reja, con la mirada fija en la puerta                                                          -por donde los amos se fueron-   permanece perplejo.                                            Sin embargo, CONFÍA Y ESPERA.                                                                             Pasan Las horas, los días...                                                                                               El continúa esperando, pero no come ni toma agua,                                              NO DESEA VIVIR MÁS.                                                                                                 No existe medicina para su enfermedad, nada que cure el dolor que causa el abandono, y fallece a los pocos días:                                                                          ¡SE DEJÓ MORIR! Nunca comprendió la causa: ¿Quizá no quisieron ya molestarse más con un perro viejo o con un cachorro problema?          PIENSE:                                                                                                                   ¿ACASO SU PERRO LO ABANDONARÍA A UD. POR SER VIEJO, DESTRUCTOR, PROBLEMÁTICO, VICIOSO O POBRE?.  

Por esto, en vez de recibir nuevos animalitos dentro del REFUGIO,  le invitamos a conservar a su mascota, quererla, darle amor y comprensión y por sobre todo hacerla sentir parte de su familia.  

A TI, MI QUERIDO AMO

Mi entrada a ese lugar fue algo indescriptible; todos hablaban decidiendo mi suerte; todos decían que sí; pocos o nadie decía que no . Y, por fin mi suerte fue echada; fui abandonado en ese lugar que creo que los humanos llaman "perrera".

¡Las puertas se abrieron! Yo sentí un miedo espantoso. No quería entrar, y con la cola entre las patas, aullaba, tratando de que tú amo, dieras marcha atrás y que me regresaras a casa. Al parecer tú no entendías, no te dabas cuenta del enorme sufrimiento que me causaba el pensar el no ver a mi familia. Yo pensaba:  ¿por qué me hacen esto? No he mordido a nadie, he tratado de no ladrar tanto, siempre te espero hasta la hora en que tú llegas y con meneos de cola y lenguetazos te demuestro el amor que te tengo. Y por más que pensaba y pensaba, solo llegaba a una conclusión: ¡no entendía porque me abandonabas!.

Poco a poco trataste de tranquilizarme -y lo lograste- mi querido amo, porque tu voz era para mí como un bálsamo capaz de calmar cualquier angustia. Me dijiste que no tuviera miedo, que ibas a regresar por mí, y que nuevamente volveríamos a estar juntos. Eso basto para que mi alma de perro ya no albergara ningún temor, y entonces me dije: "Ya ves Lobo estás exagerando. Entra, tienes que demostrarle a tu amo que confías en él, y que valientemente esperarás el momento en que regrese por ti". Y así lo hice.      Recuerdo que una vez que estuve adentro, vi a muchos de mis hermanos perros, muy angustiados,  y a otros que indiferentes solo miraban, y entre ellos se decían: "Mira uno más que vienen a abandonar, mi amo volverá por mi, el así me prometió y nunca me ha fallado, y para que vean que los quiere ayudar, le voy a pedir que saque de aquí también a muchos de ustedes para que vean lo bueno y noble que es mi amo".

Estábamos en eso cuando bruscamente fuimos interrumpidos por una enorme soga que rodeó mi cuello, y con palabras que nunca en tus labios había escuchado, fui arrojado a una jaula en donde yacían cuerpos famélicos que parecían no tener vida. Entonces me dije: "deben haberse equivocado de jaula porque esta debe  corresponder a algunos de mis hermanos que quizá han librado una larga enfermedad y están recuperándose para volver a casa. ¡Sí!, eso debe ser". Y traté amo de buscarte, para que ordenaran que me sacaran de ahí; y te busque amo, y ¡te busque!, pero tú, ya habías desaparecido.

Pasaron los minutos, las horas, los días, como una lenta agonía que poco a poco me hacía perder la esperanza de volver contigo. Pero necesitaba verte, aunque solamente sea una vez más, y eso, me mantenía con vida.                  En esos días miles de recuerdos se agolparon en mi mente. Me vi desde cachorro cuando tú, mi querido amo, me rescataste de ese lugar frío y sucio donde por última vez vi a mi madre, a la que casi no recuerdo. Me llevaste a casa; todos me recibieron con mucho cariño, ¡hasta me subían a las camas!. Y así fui creciendo rodeado de mi familia, ¡que era todo y lo único que tenía!.                                                                                                       Y conocí contigo la lealtad y la felicidad de tu compañía.

Recuerdo que después no me permitían  ya la entrada a la casa, seguro porque tenían miedo de pisarme. Hasta con eso demostraban el gran amor que me tenían, y que siempre guardaré en mi corazón.                                   Una noche oí que gritaban, y aunque no lograba entender lo que decían, escuche varias veces mi nombre. Después ya no supe que paso, solo recuerdo que tu, con palmadas en mi cabezas me decías: "tranquilo Lobo, todo va a salir bien. Yo no voy a abandonarte, te lo prometo mi querido Lobo". Y yo, con meneos de cola, agradecí tus palabras, aunque no lograba comprender que era eso que ustedes los amos llaman "abandono". Y cuando lo supe, amo, sufrí intensamente sin verte, sin percibir tu presencia que me hacía tan feliz, sin sentir tus caricias sobre mi cabeza, ahora tan dolida por tantas mordidas que he recibido de mis hermanos, que al igual que yo, están tan angustiados porque nadie viene por ellos.

De pronto, mis cavilaciones fueron interrumpidas; llegó ese señor a quien todos nosotros le temíamos. Entro a  la jaula con un lazo en la mano, y todos nos arrinconamos como si quisiéramos fundirnos en uno solo... pero era inútil, uno a uno eran arrancados de la jaula.                                               Después todo quedaba en silencio. Todos nos mirábamos atemorizados, sin saber cual sería el siguiente pero seguros de que a cada uno  de nosotros le llegaría el turno. Nunca volvíamos a ver a todos aquellos que salían... ¿qué pasaba con ellos?. No lo sabíamos, pero mi instinto me decía que no era nada bueno, y que me aterraba que llagara ese momento.                                                                                                                                       Y mi turno llego. Fui arrastrado a un cuarto frío y oscuro. Cuando me metieron, había muchos hermanos míos, y aullando, unos trataban de salir por esa pequeña puerta que fue bruscamente cerrada cuando yo entre. Yo solamente miraba, no sabia lo que nos iban a hacer.                              De pronto, de mi cuerpo se apoderó un pánico que nunca antes había sentido y comencé a aullar junto con mis hermanos. Me empezó a faltar el aire, mi corazón latía rápidamente, la orina se me escurrida entre mis piernas sin que yo pudiera evitarlo; empecé a sentir mi cuerpo convulsionándose en dolorosos espasmos; de mi hocico comenzó a brotar mucha espuma que hacia aún mas difícil poder respirar... ¡todo era dolor...angustia...!, sin embargo, mi cuerpo se refugiaba en esa pequeña puerta con la esperanza de que tu, amado amo, aparecieras y ¡mitigaras el dolor de mi cuerpo que tanto me hacia sufrir! ...

¡TU JAMÁS LLEGASTE!

Después, nada... todo quedo en silencio. Y ya no supe más de mi, pero te juro mi querido amo, que mi último pensamiento ¡FUE PARA TI!

 

LO QUE SIENTE UN ANIMAL AL SER ABANDONADO

1º Semana. Hoy cumplí una semana de nacido, ¡Que alegría haber llegado a este mundo!.

1º Mes. Mi mamá me cuida muy bien. Es una mamá ejemplar.

2 Meses. Hoy me separaron de mi mamá. Ella estaba muy inquieta, y con sus ojos me dijo adiós. Esperando que mi nueva "familia Humana" me cuidara tan bien como ella lo había hecho.

4 Meses. He crecido rápido; todo me llama la atención. Hay varios niños en la casa que para mi son como "hermanitos". Somos muy inquietos, ellos me jalan la cola y yo les muerdo jugando.

5 Meses. Hoy me regañaron. Mi ama se molesta porque me hice "pipi" dentro de la casa; pero nunca me han dicho donde debo hacerlo. Además duermo en la recámara. ¡Ya no me aguantaba!.

8 Meses. Soy un perro feliz. Tengo el calor de un hogar, me siento tan seguro, tan protegido. Creo que mi familia humana me quiere y me consiente mucho. Cuando están comiendo me convidan. El patio es para mi solito y me doy vuelo escarbando como mis antepasados los lobos, cuando esconden la comida. Nunca me educan. Ha de estar bien todo lo que hago.

12 Meses. Hoy cumplo un año. Soy un perro adulto. Mis amos dicen que crecí más de lo que ellos pensaban. Que orgullosos deben sentirse de mi.

13 Meses. Que mal me sentí hoy. Mi "hermanito" me quito la pelota. Yo nunca agarro sus juguetes. Así que se lo quite. Pero mis mandíbulas se han hecho muy fuertes, así que lo lastimé sin querer. Después del susto, me encadenaron casi sin poderme mover al rayo del sol. Dicen que van a tenerme en observación y que soy ingrato. No entiendo nada de lo que pasa.

15 Meses. Ya nada es igual... vivo en la azotea. Me siento muy solo... mi familia ya no me quiere. A veces se les olvida que tengo hambre y sed . Cuando llueve no tengo techo que me cobije.

16 Meses. Hoy me bajaron de la azotea. De seguro mi familia me perdonó. Yo me puse tan contento que daba saltos de gusto. Mi rabo parecía reguilete. Encima de eso, me van a llevar con ellos de paseo. Nos enfilamos hacia la carretera y de repente se pararon. Abrieron la puerta y yo me bajé feliz creyendo que haríamos nuestro "día de campo". No comprendo porqué cerraron la puerta y se fueron "¡Oigan esperen!" -ladre... se olvidan de mi. Corrí detrás del coche con todas mis fuerzas. Mi angustia crecía al darme cuenta, que casi me desvanecía y ellos no se detendrían: me habían olvidado.

17 Meses. He tratado en vano de buscar el camino de regreso a casa. Me siento y estoy perdido. En mi sendero hay gente de buen corazón que me ve con tristeza  y me da algo de comer. Yo les agradezco con la mirada y desde el fondo con mi alma. Yo quisiera que me adoptaran y sería leal como ninguno. Pero solo dicen "pobre perrito", se ha de haber perdido.

18 Meses. El otro día pase por una escuela y vi a muchos niños y jóvenes como mis "hermanitos". Me acerque, y un grupo de ellos, riendo, me lanzo una lluvia de piedras "a ver quien tenía mejor tino". Una de esas piedras me lastimó el ojo, y desde entonces ya no veo con él.

19 Meses. Parece mentira, cuando estaba más bonito se compadecían más de mi. Ya estoy muy flaco; mi aspecto ha cambiado. Perdí mi ojo y la gente más bien me saca a escobazos cuando pretendo echarme en una pequeña sombra.

20 Meses. Casi no puedo moverme. Hoy al tratar de cruzar la calle por donde pasan los coches, uno me arrollo. Según yo, estaba en un lugar seguro llamado "banquina", pero nunca olvidaré la mirada de satisfacción del conductor, que hasta se lució con con tal de centrarme. Ojalá me hubiera matado, pero solo me dislocó la cadera. El dolor es terrible, mis patas traseras no me responden y con dificultades me arrastré hacia un poco de hierba a la ladera del camino.

Tengo 10 días bajo el sol. la lluvia, el frío, sin comer. Ya no me puedo mover. El dolor es insoportable. Me siento muy mal: quede en un lugar húmedo y parece que hasta mi pelo se está cayendo.

Alguna gente pasa y ni me ve; otras dicen: "No te acerques". Ya casi estoy inconsciente; pero alguna fuerza extraña me hizo abrir los ojos. La dulzura de su voz me hizo reaccionar. "Pobre perrito, mira como te han dejado", decía... junto a ella venía un seños con bata blanca, empezó a tocarme y dijo: "lo siento señora, pero este perro ya no tiene remedio, es mejor que deje de sufrir". A la gentil dama se le salieron lágrimas y asintió. Como pude, moví el rabo y la mire agradeciendo me ayudara a descansar. Solo sentí el piquete de la inyección y me dormí para siempre pensando en por qué tuve que nacer si nadie me quería.

La solución no es echar un perro a la calle, sino educarlo.       no convierta en problema una grata compañía.

 

 

 

 

 

 

 

Hosted by www.Geocities.ws

1