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El Proceso Eclesiástico a la
“Mística Ciudad de Dios”



CONCLUSIÓN <<

Tres son los personajes que han contribuido en forma singular a la definición del Dogma de la Inmaculada, cuyo 1500 se ha celebrado el pasado año 2004. Son, el B. Juan Duns Escoto, en el ámbito de la teología especulativa; el B. Pío IX en el orden del Magisterio infalible de la Iglesia; y la M. María de Jesús de Ágreda en el campo de la Mariología místico–revelacional.

Los dos primeros han sido beatificados por la Iglesia, tras un proceso canónico bastante trabajoso La M. Ágreda ha sido la más obstinadamente contestada, en razón de su inmaculismo basado en las experiencias místicas de tipo revelacional.

Su gran obra LA MÍSTICA CIUDAD DE DIOS es una de las realizaciones mayores de la edad de oro de la Mariología española, con la particularidad de ser la primera gran Teología Mariana pensada y compuesta en lengua vulgar, y por una mujer.

Fue el inmaculismo radical de la concepcionista agredeña la causa principal de la suspensión jurídica de su Causa. La presente obra lo ha puesto bien en claro.

Pero es de justicia conceder que quizá ninguna mujer en la historia trabajó tanto como la M. Ágreda en favor de la definición dogmática de la Inmaculada. Sor María de Jesús espera la hora en que se reconozca el valor excepcional de su aportación inmaculista.

Alcanzada la meta de la definición de la Inmaculada, la Mística Ciudad de Dios mantiene su actualidad. No solamente la mantiene, sino que se descubren en ella nuevos valores de singular calidad. Es la obra cumbre de una Mariología de base místico– experimental. Sor María de Jesús es la más grande teóloga de España. Por eso, Sor María de Jesús espera también el reconocimiento de la gran originalidad de su Mariología.

Benedicto XIV estampó en su Judicium una afirmación significativa. Las causas de beatificación y canonización no son de necesidad en la Iglesia. Por eso la glorificación de la M. Ágreda – dada la conflictividad de su obra – puede sufrir una suspensión temporal o definitiva en su tramitación

Desde los días de Benedicto XIV han ocurrido muchas cosas. Las objeciones principales han queda clarificadas. El camino está expedito para la prosecución de la Causa.

Si en 1748 no había necesidad de proceder a beatificación de la M. Ágreda, la acumulación de malentendidos e injusticias que se ha dado desde aquellas fechas, exige – en justicia – una rehabilitación. Y ninguna más adecuada para su caso, que la reapertura de la Causa de beatificación, allí donde se suspendió en 1773.



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DOCUMENTOS
Mística Ciudad
de Dios
 
OBRAS DEL AUTOR
La más grande Teóloga
El Proceso Eclesiástico MCD
Ven. María de Jesús de Agreda
Teología de la Inspiración divina

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