Sociedad Amigos de la Salud
METAMORFOSIS REGRESIVA del INTERCAMBIO MERCANTIL
Manuel C. Martínez M.
Todo comenzó con el desbordamiento de la oferta debido a su invendibilidad oportuna dentro del propio seno de la comunidad sedentaria y recientemente instalada, luego que las tribus optaron por hacer un alto en su incesante nomadismo de consumo silvestre, cuando la simple recolección de frutos y la pesca y caza de supervivencia daban cuenta de sus cotidianas e inevitables necesidades materiales.
El trueque, o cambio pelo a pelo, vale decir: la mercancía *a* por la *b*, pongamos por caso, un saco de maíz por un par de zapatos, y en general bajo determinadas proporciones cuali y cuantitativas para los bienes de uso involucrados en cada transacción, jugó entonces un papel importante, habida cuenta que el empleo del dinero como medio de pago fue una conquista tecnológica que respondió más adelante a la concentración in crescendo de riqueza mercantil.
Los intercambios uno a uno de las mercancías compravendidas caminaron bien para los primeros volúmenes, pero no así para una producción que empezaba a despegar sostenidamente con el concurso de las innovaciones tecnológicas de notorias e innegables mejoras en la productividad del obrero, es decir, de la clase media que se formó por causa de las diferenciaciones salariales.
De resultas, apareció una mercancía sui géneris, el dinero, de común aceptación, que sirvió para mediar entre los transaccionistas, desde los primeros granos de sal, las vacas y mercancías de pago afines, hasta la moderna moneda electrónica que suele estar digitalmente atrapada en los procesadores informáticos y en los libros de caja de intangible disposición.
Pero con el correr del tiempo los medios de pago o monedas y billetes, ante el indetenible crecimiento de los volúmenes de producción e inventarios invendibles por causa de déficit en la demanda efectiva de los trabajadores, han venido perdiendo credibilidad y poder adquisitivo.
Como sábese, los obreros o miembros de la auténtica clase media, han recibido como salarios un valor muy inferior al que produjeron, y cuya pérdida concuerda numéricamente con el jugoso monto de la ganancia patronal, mismo monto que ahora cobra cuerpo físico en aquellos invendibles inventarios los cuales están pesando como irrentables lastres que, por cierto, ineluctablemente darán cuenta de la caída del régimen industrial burgués.
Y ahorita, cuando las monedas fiduciarias del mundo mercantil han reemplazado todos medios de pago con valor per se; ahorita, cuando la inflación media mundial es lugar común, y cuya medición e infactible control ocupan buena parte de la plantilla laboral administrativa burocrática tanto privada como pública, el arcano trueque regresa por sus fueros, y la compraventa internacional de alto giro tiende a ser efectuada directamente *pelo a pelo*, la mercancía *a* por*b*, ante la irremediable pérdida de confianza del dinero convencional, y ante la irresponsabilidad financiera y monetaria de los principales gobiernos de los países del imperio industrial contemporáneo, gracias a su corrupta tendencia a cubrir su demagógicas complacencias populares y electorales mediante dinero inorgánico de renunciable aceptación comercial.
Sólo los miembros de la clase media (eufemismo de obreros) seguirán aferrados a un salario pagado que sólo servirá como medio de circulación y de pago para las compras al detalle, y quedará mutilado de todas las demás características que otrora hicieron del dinero el depósito universal del valor creado por dichos obreros.
Como quiera que el desarrollo económico es desigual y combinado, algunos países de segunda intentarán trasladar a los de tercera todo el peso de la explotación que diariamente sufren por los de primera. Es así cómo unos países mantienen monedas relativamente fuertes en relación a casos como el venezolano cuya moneda se ha envilecido devaluativamente, a pesar de que el caso de la *fundición* de Argentina debía servirle de espejo por su perversa praxis neoliberal
A tal fenómeno evolutivo he dado en llamar: la metamorfosis regresiva del intercambio mercantil.
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