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040807


Carpe Diem

A como dé lugar
Luis Figueroa

¡Nada los detiene! Por como están las cosas, va resultando evidente que los grupos paralelos que impulsan la creación de la tristemente célebre CICIACS no se detienen ante nada para conseguir su aprobación.

Luego de que el presidente Berger resucitara la propuesta original (que había muerto por inconstitucionalidad galopante), una comisión tuvo a su cargo elaborar una nueva versión (y la discutió a la sombra, la mantuvo en secreto y evitó su transparencia).  Lo que procedía ahora era que el Mandatario le consultara a la Corte de Constitucionalidad, acerca de la propuesta, para que aquel cuerpo colegiado dictaminara sobre ella antes de que fuera presentada al Congreso.

Hasta ahí todo iba normal (un
snafu, como cualquiera otro).  Sin embargo, un reporte periodístico indica que el magistrado Nery Dighero fue designado para estudiar la consulta sobre la creación de la comisión investigadora;  pero nunca este adelantó en su examen, y luego de discusiones en el pleno de aquel cuerpo colegiado, Dighero decidió encargarles el estudio a sus asesores.

Dice la nota en cuestión que “Dighero argumentó, ante sus colegas que pensaba que el plazo para responder 20 preguntas sobre la CICIACS concluía a finales de agosto”.  Pero en el pleno del martes 3 le aclararon que los 60 días que fija la ley terminan ayer, viernes 5.

Yo no puedo creer que el Magistrado ignorara que la Ley del Organismo Judicial define claramente lo que es un término y un plazo; y especifica perfectamente cuándo no se incluyen, y cuándo sí, los feriados.  Sólo un tinterillo, ignoraría algo tan evidente. 

Por eso es que creo que aquí hay gato encerrado.  Vea usted: “Se llamó al magistrado Dighero a su teléfono celular, pero no respondió.  También a su secretaria, pero en la CC dijeron que no podía atender. Finalmente, se comunicaron a su casa, pero dijeron que no se encontraba; se dejó el recado, pero no devolvió la llamada”, dice el reporte periodístico.  Y a mí se me hace que el Magistrado se andaba escondiendo.

La nota en cuestión añade: “Según dos magistrados consultados, Dighero reconoció no haber analizado el expediente, y como medida de urgencia propuso entregar una ponencia el próximo lunes sólo para firmarla”. Imagínese usted la sinvergüenzada.  No sólo se hizo el loco, sino que pretendía que sus colegas no tuvieran tiempo para revisar y discutir su ponencia, y que la aprobaran así nomás.

Por supuesto que algunos de sus colegas, valientes y decentes, rechazaron la sugerencia y le advirtieron que no suscribirían resolución alguna, en esas condiciones.

Como supongo que Dighero no consiguió su título en una caja de cereal, pienso, también, que sabía lo que estaba haciendo.  ¿Se dio cuenta usted?  De verdad creo que estaba tratando de entregar, tarde, una propuesta a la medida de los grupos paralelos, con el objetivo de que sus colegas no tuvieran tiempo para analizarla detenidamente y con criterio de juristas.

Pero la cosa no se queda ahí. “Ante la negativa, Dighero optó por trasladar el análisis de la CICIACS a sus asesores”.  Aquí el tiro iba a ser que los asesores presentaran una ponencia el jueves pasado, que el resto de los magistrados la viera durante ese día y que hoy la entregaran al Ejecutivo.  ¡Otro disparate, por Dios!  El Magistrado incumplió con su deber, obstaculizó un análisis serio de la propuesta secreta, y encima pretendía que sus empleados le hicieran la tarea.

Hasta ayer fue que los guatemaltecos nos enteremos de que la propuesta seguía plagada de inconstitucionalidades.  Pero hasta que ya no fue posible más,  nos ocultaron las características de esta Stasi tropical.  Ignoramos si podría iniciar procesos sin contar con la Fiscalía; no sabemos si sus funcionarios conservarían los privilegios que pretendían.

¿Usted que opina? Yo creo que si no hubiera sido por los magistrados que denunciaron estos hechos, los poderes paralelos que impulsan la nefasta CICIACS se hubieran anotado un gol.  Aquella güizachada les hubiera permitido colar su propuesta sin que fuera debidamente discutida en la CC y entendida por todos nosotros.

Trivia: ¿Quién era el magistrado de la Corte de Constitucionalidad a quien le daba el soponcio cuando tenía que dictaminar si Ríos Montt podía ser candidato presidencial, o no?

Más información sobre la CICIACS,
aquí y aquí.



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