
Alabanza a Dios
Evocamos
con nuestra gracia, señor, a los elevados espiritus de vuestra corte,
dulce emanación de todo lo sublime, de todo lo grande y de todo lo
infinitamente bueno, santo y justo.
Espiritus elevados por vuestras virtudes a tan alto grado de perfección y
de dicha, en donde se recibe la misión directa del Omnipotente para que
lleguen a nosotros los efectos de tu paternal amor; mensajeros de la
divina palabra: acercaos a nosotros por caridad, porque os llamamos con
toda la efusión de nuestras almas, para que transmitais al señor
nuestros humildes canticos, purificados por el acrisolado ambiente de
vuestra gloria: que vibre en nuestros corazones con suave emoción del eco
de vuestras voces angelicales, cuyas melodias se ocultan a nuestro
apricionado espiritu, y nuestros sentidos groseros acostumbrados a los
desacordes acentos de toscas liras, no pueden concebir la belleza de
vuestras armonias.
Glorifiquemos al señor, que, por su misericordia, empezamos a gozar en la
morada del detierro de luz de la verdad, la esperanza de su amor y el
incomparable abrazo de su carino paternal.
Guiadnos espiritus enviados de DIOS, esclareced nuestras almas, iluminad
con vuestro saber el escabroso camino de nuestra vida, resplandezca en el
la antorcha de la verdad, para que nuestras almas se purifiquen con
vuestras beneficas influencias, y terminada nuestra merecida peregrinación,
nos conduzcais como a sencillas palomas a los pies del trono del Rey de
los Reyes, a pedirle el perdón de nuestras faltas y cantar con vosotos
sus alabanzas.
Rezar un padre nuestro. |

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