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Padre Horacio Varela Roca
Qué
opinión tiene, como representante de la religión Católica, con respecto a
este movimiento mundial al cual se lo conoce como Nueva Era, New Age, etc.?
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La New Age es el aspecto de la decadencia
más fuerte que tiene la tradición oriental en la religión.
Es como el punto final de una tradición unánime de revelación, que se
ha ido progresivamente degradando; primero en las estructuras religiosas
y después en formas cada vez menos consistentes, más alejadas de la
tradición original. |
Sienten que son parte de ese
movimiento?
No. Lo que pasa es que la decadencia, se da
siempre en civilizaciones y son generalizadas. Los elementos de la degradación
incluyen muchas cosas y la parte que pueda tener la Iglesia, en la manifestación
de esto, es su propia espiritualidad.
Cree que el Catolicismo debiera
de alguna manera adaptarse a este movimiento, y en qué específicamente?
Creo que no se debe adaptar. Lo que hay que hacer
es volver a las fuentes.
Si hay algo luminoso en este mundo es cuando se retorna a las fuentes.
Es decir, la vuelta al espíritu de las cosas.
Como consecuencia de esta Nueva
Era sienten que pierden fieles?
La expresión "perder fieles" no sirve
como criterio, pues la Iglesia no "posee" a los fieles. Los antiguos
enseñaban que la Iglesia es como una construcción en la cual los creyentes
equivalían a "piedras vivas" para formar el templo de Dios. En este
sentido, la Iglesia, como pueblo santo, como asamblea, es una manifestación
de la profunda alianza de Dios con el hombre, en su sentido individual y
comunitario.
La presencia de la Nueva Era no es un problema de cantidad. El inconveniente
surge con la noción de "pertenencia" a tal o cual grupo, que intenta
mediatizar una revelación que alcanza a todos los hombres. Es la verdad tan
directa y simple de ser hijos de Dios y, si tenemos el corazón dispuesto,
templos del Espíritu.
La Iglesia no es una realidad analizable sociológicamente. Es un ámbito
sagrado, de espiritualidad, en el que toda encuesta fracasa, pues no alcanza a
vislumbrar la Luz interior, lo que habita en el corazón de cada persona que
busca a Dios y se deja amar por Él.
Nos gustaría que observara por
un instante y con objetividad su religión, cree que se debiera hacer algún
cambio? Si es así en qué?
La actitud, en general, de la Iglesia, es siempre
estar cambiando. Habrá tenido épocas de mayor rigidez, pero en este momento no
la tiene. De cualquier manera, hay un movimiento conservador que se resiste a
los cambios.
Creo que la Iglesia tiene que cambiar muchísimas cosas.
Por un lado, dejarse alimentar, mucho más, por la cultura de todos los tiempos
del hombre; y esto es fundamental, ya que, le permite tener mayores aperturas.
Tiene que abandonar ciertas estructuras de poder que ha construido a lo largo de
los siglos. Este poder se expresa hacia fuera, a las sociedades civiles, con
privilegios exacerbados que no hacen a su libertad; y por el otro lado se
expresa hacia dentro, con creación de burocracia.
El cambio esencial que tiene que hacer es, la conversión.
El proceso de conversión, no es un camino que se haga de un día para el otro.
Esto no significa volverse rígido en el culto, sino que es un cambio de corazón
que no tiene nada que ver con los ritos. Es un tema de cómo veo las cosas,
quiere decir, acepto y vivo aceptando a la existencia del mundo invisible o no.
La conversión es aprender a ver más allá de lo que se ve y ser
consecuente con eso. O sea, reconocer y respetar que, si una persona
mejora su vida, no es necesariamente por ciertos cánones que se le imponen,
sino de lo que ella manifiesta.
Se acercan los jóvenes a
ustedes? Qué pasa con ellos?
En la infancia hay una fe mediada por los padres
y con una capacidad muy simbólica en los niños. Esto hace que el acercamiento
sea fácil.
La adolescencia es más convulsionada y la Iglesia funciona como protección
ante el crecimiento del mismo. Entonces en vez de reunirse en cualquier lado,
toman a la Iglesia como un lugar de reunión; no sé si con una actitud creyente
adecuada, pero sí encuentran cierto refugio.
Cuando empieza la etapa laboral o el nivel terciario, comienzan los grandes
alejamientos, que son masivos. En gran parte es responsabilidad nuestra
por no tener mecanismos adecuados. Esto sumado a que hay un estado de civilización
no creyente, que es la que no permite que hayan estímulos externos para que se
planteen ciertos temas. Así como también, la ausencia de la literatura y
fundamentalmente del arte, que son las señales universales de lo que les
está ocurriendo.
Entonces esto hace que la gente joven tenga contactos esporádicos que se dan en
casamientos y bautismos, que han ido disminuyendo.
Qué opinión tiene acerca de
las profecías sobre el "fin del mundo"?
En la religión hay dos dimensiones, tiempo y
espacio, sobre las cuales hay que tener un pensamiento muy delicado.
La del tiempo es relativa, ya que hablando de la trascendencia es finito.
En cambio la del espacio, que para mí es la más importante y a la que llamo la
dimensión metafísica de la existencia; es el lugar desde donde habría
que interpretar todas las profecías del fin del mundo.
Dios no está tan lejos del ser humano y el ser humano no está tan ajeno a Él,
aunque lo ignore. Por eso, pienso que no hay una decisión tomada y
definitiva como si fuera un destino incambiable; ni tampoco todo pasa por la
propia conciencia.
Pienso que hay una alianza importante entre Dios y el hombre.
El fin del mundo deja de ser un decreto de necesidad y urgencia divino para
comenzar a ser otra cosa, y tiene que ver con el corazón.
Acaso, el fin del mundo tiene que ver con que se abra la Tierra? No. Porque el
ser humano igual seguiría existiendo. No pasa por ahí, hay otra cosa que está
referida al fin y que es interna.
Es ese mundo inmenso que es el corazón de cada ser. Ahí podemos hablar
de un final, en donde están las tragedias o las grandes salvaciones.
Donde el fin del mundo es una inmensa trascendencia, o es una condenación
espantosa, viendo la condena como propia y no como algo externo.
Si hoy tuviera delante a una
persona que no cree en nada, qué le diría? Trataría de acercarlo a su religión?
No. Me interesaría saber quién es. El otro más
allá de sus creencias, en la concepción de mi fe, es siempre, una manifestación
de Dios.
Entonces, lo único que trataría de hacer es que no se la tapen y esto ocurriría
si deja de ser auténtico. Si yo tratara de convencerlo, y él, por simpatía o
cualquier motivo, acepta, deja de ser auténtico y por lo tanto, se oscurece la
imagen de Dios que hay en él.
A lo mejor, esa no creencia manifestada, le da una gran transparencia, siendo
para él el camino mas claro de su propio ser. A partir de aquí ni a él ni a mí
nos hace falta nada más.
Podría darle a la gente una
oración?
Yo tengo dos básicas: una es
"Señor, ten
piedad"
Es muy antigua y se trabajó desde la respiración.
Fue la oración letánica de la Iglesia. Creo que con esto alcanzaría toda una
vida y no haría falta nada más. Fortalece mucho y es conmovedoramente simple y
profunda; y creo que tiene que ver no solamente con la tradición cristiana sino
de la humanidad.
Tiene una inmensa conexión con el hombre en lo corporal y la intuición.
La otra es el Padre Nuestro, en donde está todo y es
la única oración que Jesús enseñó.
Si tuviera que hacer una síntesis, sería hacer silencio.
En vísperas del año 2000, qué
mensaje le gustaría dar al mundo?
El fin del milenio no está basado en un ritmo
biológico ni físico.
Se llama así, porque se cumplen 2000 años del nacimiento de Jesús. Es una
marca de espiritualidad y está cargado, contradictoriamente, de una gran
ausencia de la misma. Y una presencia exacerbada del mal que es en definitiva la
ausencia de Dios.
Entonces, mi deseo es la aparición de la espiritualidad en
toda la humanidad; en donde todo el mundo se une, sin perder nada de lo propio.
Sé que es posible.
Padre Horacio Varela Roca
Cura párroco del Templo Parroquial Nuestra Señora de la Rábida
Nota hecha en la Argentina
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