Literatura

 

 

Poesias

Violonchelo Leopoldo Lugones

Divina calma del mar  

   donde la luna dilata  

largo reguero de plata   

que induce a peregrinar. 

  En la pureza infinita

    en que se ha abismado el cielo,

   un ilusorio pañuelo  

tus adioses solicita.

Y ante la excelsa quietud,

 cuando en mis brazos te estrecho  

es tu alma, sobre mi pecho,  

melancólico laúd.

 

GRATITUD Oliverio Girondo

Gracias aroma azul,

Gracias pelo caballo mandarino.

Gracias pudor turquesa embrujo vela,

llamarada quietud azar delirio.  

Gracias a los racimos a la tarde,

 a la sed al fervor a las arrugas,  

al silencio a los senos a la noche, 

                                                                             a la danza a la lumbre a la espesura.                                                                                                                                                       

Muchas gracias al humo a los microbios, 

al despertar al cuerno a la belleza,

 a la esponja a la duda a la semilla

 a la sangre a los toros a la siesta.

 Gracias por la ebriedad, por la vagancia, 

 por el aire la piel las alamedas, 

por el absurdo de hoy y de mañana,

desazón avidez calma alegría,

 nostalgia desamor ceniza llanto. 

Gracias a lo que nace, a lo que muere,  

 a las uñas las alas las hormigas,

los reflejos el viento la rompiente,

  el olvido los granos la locura.

Muchas gracias gusano. Gracias huevo.  

Gracias fango, sonido. Gracias piedra.  

 Muchas gracias por todo.    

Muchas gracias.

Oliverio Girondo, agradecido.

 

El seminarista de ojos negros

Desde la ventana de un casucho viejo
abierta en verano, cerrada en invierno
por vidrios verdosos y plomos espesos,
una salmantina de rubio cabello
y ojos que parecen pedazos de cielo,
mientas la costura mezcla con el rezo,
ve todas las tardes pasar en silencio
los seminaristas que van de paseo.

Baja la cabeza, sin erguir el cuerpo,
marchan en dos filas pausados y austeros,
sin más nota alegre sobre el traje negro
que la beca roja que ciñe su cuello,
y que por la espalda casi roza el suelo.

Un seminarista, entre todos ellos,
marcha siempre erguido, con aire resuelto.
La negra sotana dibuja su cuerpo
gallardo y airoso, flexible y esbelto.
Él, solo a hurtadillas y con el recelo
de que sus miradas observen los clérigos,
desde que en la calle vislumbra a lo lejos
a la salmantina de rubio cabello
la mira muy fijo, con mirar intenso.
Y siempre que pasa le deja el recuerdo
de aquella mirada de sus ojos negros.
Monótono y tardo va pasando el tiempo
y muere el estío y el otoño luego,
y vienen las tardes plomizas de invierno.

Desde la ventana del casucho viejo
siempre sola y triste; rezando y cosiendo
una salmantina de rubio cabello
ve todas las tardes pasar en silencio
los seminaristas que van de paseo.

Pero no ve a todos: ve solo a uno de ellos,
su seminarista de los ojos negros;
cada vez que pasa gallardo y esbelto,
observa la niña que pide aquel cuerpo
marciales arreos.

Cuando en ella fija sus ojos abiertos
con vivas y audaces miradas de fuego,
parece decirla:  —¡Te quiero!, ¡te quiero!,
¡Yo no he de ser cura, yo no puedo serlo!
¡Si yo no soy tuyo, me muero, me muero!
A la niña entonces se le oprime el pecho,
la labor suspende y olvida los rezos,
y ya vive sólo en su pensamiento
el seminarista de los ojos negros.

En una lluviosa mañana de inverno
la niña que alegre saltaba del lecho,
oyó tristes cánticos y fúnebres rezos;
por la angosta calle pasaba un entierro.

Un seminarista sin duda era el muerto;
pues, cuatro, llevaban en hombros el féretro,
con la beca roja por cima cubierto,
y sobre la beca, el bonete negro.
Con sus voces roncas cantaban los clérigos
los seminaristas iban en silencio
siempre en dos filas hacia el cementerio
como por las tardes al ir de paseo.

La niña angustiada miraba el cortejo
los conoce a todos a fuerza de verlos...
tan sólo, tan sólo faltaba entre ellos...
el seminarista de los ojos negros.

Corriendo los años, pasó mucho tiempo...
y allá en la ventana del casucho viejo,
una pobre anciana de blancos cabellos,
con la tez rugosa y encorvado el cuerpo,
mientras la costura mezcla con el rezo,
ve todas las tardes pasar en silencio
los seminaristas que van de paseo.

La labor suspende, los mira, y al verlos
sus ojos azules ya tristes y muertos
vierten silenciosas lágrimas de hielo.

Sola, vieja y triste, aún guarda el recuerdo
del seminarista de los ojos negros...

 

EN LA PLAYA DE ANZIO

Poesía escrita por un soldado que se inspiró en el cielo astronómico que podía ver por el agujero que abriera una granada en la trinchera. Unas horas más tarde, encontró la muerte.

Escucha, Dios... yo nunca hablé contigo.
Hoy quiero saludarte. ¿Cómo estás?
Tú sabes, me decian que no existes,
Y yo, tonto de mí, crei que era verdad.

Yo nunca había mirado tu gran obra,
Y anoche, desde el cráter que cavó una
granada, vi tu cielo estrellado,
Y comprendí que habia sido engañado.

Yo no sé si Tú, estrecharás mi mano,
Pero voy a explicarte, y me comprenderás...
Es bien curioso; en este horrible infierno
he encontrado la luz para mirar tu faz,

Después de esto, poco que decirte tengo,
tan sólo que... me alegro de haberte conocido.
Pasada medianoche, habrá ofensiva,
Pero no temo, sé que Tú vigilas...
La señal... Bueno, Dios, ya debo irme...
Me encariñe contigo... Aún quería decirte
que, como sabes, habrá lucha cruenta,
y quizás esta noche, llamaré a tu puerta.

Aunque no fuimos nunca muy amigos,
¿me dejarás entrar si hasta Ti llego?
Pero... ¡si estoy llorando! ¿Ves, Dios mío?
Se me ocurre que ya no soy malo.
Bueno, Dios, debo irme... ¡Buena suerte!
Es raro. pero yo ahora no temo a la muerte.

 

Dedicada al Subcomandante Marcos J. Sabina

¿Dónde encontrar una excusa              

para tan terca mudez?              

Sucede que cada vez,                               

con mayor saña, las musas                       

se vengan de quien abusa                       

del ripio, del do, re, mi.                    

¿Que puedo contarte a ti,                 

que no sepas de memoria                        

si andas cambiando la historia                

con la tinta y el fusil?                       

Bastará con que; en las actas           

chiapanecas del dolor                           

conste que mi corazón                                 

es una ciencia inexacta                          

que, a regañadientes, pacta                    

con la razón militante.                      

Ojalá, subcomandante,                                     

 al cabo de este pregón,                     

 merezca tu absolución                        

este afónico cantante.                           

Pero elige con cuidado                            

a quien diriges tus cartas                  

porque hay leyendas que infartan                 

 al ánimo más templado.                  

¿Como puede merecer               

corresponsal tan bragado                      

quien desde el mejor hotel                      

de Cancún o de Sevilla                               

oye hablar de la guerrilla                 

como quien oye llover?                        

 Y, sin embargo, excluido                          

de partidos y banderas,                         

me conmueve tu manera                            

de no darte por vencido,                            

de disputarle al olvido,                                 

 la hoguera del porvenir,                              

 de desempolvar la crin                      

del caballo de Zapata,                               

de matar a los que matan,                         

de enseñarnos a vivir.                           

Me encargaste una canción                    

y por décimas te salgo                              

hace mese que cabalgo                           

sobre la contradicción                                 

de restaurar la emoción,                          

en tiempos tan iscariotes                          

con la mano en el escote                         

del verso a la antigua usanza.                        

Así hablaba Sancho Panza                   

con mi señor Don Quijote.                  

Por lo demás, cuídate                          

cuando vengan por las malas,                  

que no te rocen las balas,                     

que no te falte papel,                                

ni frijoles, ni mujer,                                             

que la virgen lacandona                              

te esconda bajo su lona,                              

te lo pide un gachupín                        

que se despierta en Madrid             

soñando con tu persona.

 Buenos Aires, julio, 1998.


  Tristeza

Ella apaga los neones abigarrados que alegraban los días festivos y deja entono nuestro un alumbrado uniformemente gris. Sube como un bruma, o cae como una niebla, dando a la vida alfo de lento, de adormecido.    Si fuese un instrumento, seria un violonchelo que toca con sordina al claro de luna en el quiosco de música de un jardín abandonado. Acompañado por el rumor de los árboles que lloran todas sus hojas. La tristeza tiene cierto encanto armónico.

Tristeza suave, triste si saber porque, me duele el corazón por no tenerte, los labios me duelen por no besarte.

Tristeza fría, triste sin saber porque, no puedo quererte, confiar,  el cuerpo se rompe de tanto luchar.

                        Tristeza triste, melancolía, corazón contra cabeza, guerra, quiero querer y no puedo.

 

Pedro Salinas (1891-1951)

La forma de querer tú
es dejarme que te quiera.
El sí con que te me rindes
es el silencio. Tus besos
son ofrecerme los labios
para que los bese yo.
Jamás palabras, abrazos,
me dirán que tú existías,
que me quisiste: jamás.
Me lo dicen hojas blancas,
mapas, augurios, teléfonos;
tú, no.
Y estoy abrazado a ti
sin preguntarte, de miedo
a que no sea verdad
que tú vives y me quieres.
Y estoy abrazado a ti
sin mirar y sin tocarte.
No vaya a ser que descubra
con preguntas, con caricias,
esa soledad inmensa
de quererte sólo yo.

 

Porque soy como soy Gustavo Ajuria

Porque soy como soy
demasiado sensible
demasiada locura la que
tengo en mis sueños
y a veces me afecta
pero es parte de mi
es toda mi energia
la llevo muy adentro
porque soy como soy.

porque soy como soy
yo tengo lo que tengo
y paso lo que paso
viviendo lo que vivo
buscandome problemas
y siempre que los tengo
yo nunca me arrepiento
de ser como yo soy.

Porque soy como yo soy
escribo mis locuras
y hago algunas aventuras
porque soy como soy
un loco enamorado
de mi linda Bahia
algunos no les gusta
pero a mi me facina
a veces prepotente
a veces vanidoso
a veces orgulloso
y lucho contra eso
muchas veces me cuesta.

Porque soy como soy
mucha gente me marca
y tantos me señalan
me marca mi familia
unos me tiran piedras
algunos que otras rocas
para tirarme al suelo
y nunca me lavante
pero yo sigo en pie
a veces tambaleo
porque golpean duro.

Porque soy como soy
yo permanesco firme
luchando por mis sueños
porque no soy realista
rajandome las manos
sangradome los pies
manchandome la cara
cuando caiga en el suelo
y aunque un dia me maten
yo siempre gritare
con todos mis pulmones
porque soy como soy
con todos mis errores
todo valdra la pena

si existe en todo el mundo
una sola persona
que sienta lo que siento
que viva lo que vivo
que crea en lo que creo
y me diga en mi cara
eso vale la pena
PORQUE SOY COMO SOY.

Tal vez no me entiendan Gustavo Ajuria

Tal vez no me entiendan por que soy un loco
tal vez no es mi época y soy de otro mundo
yo no soy realista si no un soñador, soy un idealista
siempre pienso en grande y hago cosas grandes.

Ese es mi pecado, esa es mi locura, siempre me critican,
siempre me señalan y siempre me marcan con todos los dedos
pero no me importa.

Sigo caminando, a veces en plano y otras cuesta arriba
y cuando me caigo siempre me levanto con animo y fuerza.
Mi familia sufre porque le hago daño y es que los arrastro
y si soy hermano, sobrino o el primo tal vez se avergüenzan,
otros se me esconden y no me conocen
y hasta me dicen que ni los mencione que son mi familia
porque tengo lepra y apesto a mierda.

Tal vez no me entiendan, tal vez así muera
y siempre me dicen que son actitudes,
que obras son amores y no buenas razones
lo que yo si entiendo es que mi gran lucha es conmigo mismo
con mi vanidad, con mi prepotencia con mi gran soberbia
con esos rencores y con el orgullo que a veces me enferma.

Pero, sigo en pie, sigo caminando y sigo luchando
aunque sea solo, por esos ideales,
por ese gran sueño que tengo en mi mente
ver a Puerto Barrios un día en la cima
con profesionales llenos de coraje, llenos de alegría,
llenos de entusiasmo
de ver a su tierra, su tierra querida,
como el paraíso mas grande de América.

y aunque no me quieran, aunque me desprecien,
aunque me aborrezcan
y aunque los perros salgan a mi encuentro sigo caminando.
No soy de esta época yo soy de otro mundo, nací adelantado
soy un soñador, yo soy un gran loco
y quiero a los niños porque soy un niño
por eso les digo que son el diamante mas grande que existe
que son los campeones que son calidad, que son las estrellas
y son la razón de la humanidad.

Y así moriré siempre siendo un niño
a veces gritando, a veces gruñón, haciendo berrinches
contestado mal pero en un rincón de mi corazón
existe ternura, y un gran amor
porque siempre vivo para compartir
candil de la calle oscuro en mi hogar
así me señalan, así moriré.

 

Dejarlo

El mar se llena con el rocío de mis ojos

en un ocre atardecer

La arena, seca por el sol,

espera que mis húmedas mejillas

desprendan lagrimas

por un amor olvidado.

Por ti mis manos dejarían de silbarle,

Por ti lo que se lo desconozco

Por ti dejaría este momento

Por ti traería desde el cielo

un sin fin de almas creadoras

Por ti abandono aquí mi cuerpo

Por ti si pensar en el pasado

dejaría todo lo que me mantuvo

Y volvería a ser frágil,

volvería a amarte como te ame

se rompería el muro que me encierra

y querernos seria fácil entonces.

 

CORAZON DE ACERO Luis Koloff

Desde que tu me enganaste
tengo el corazon de acero
y de mis labios no sale
decirte ya que te quiero

Y aunque lleres
y te mueras de pena
y te arrastres
de dolor y de queja
no me apena, no me apena

Corazon de acero tengo yo
culpa de tu amor
que me engano
corazon de acero tengo yo
porque tu amos me olvido

Tengo el pecho como piedra
que no me le entran ni punales
y la culpa tu la tienes
por todas tu falsedades

Ya tu ves que no me importa
que digan
Que tu amor ya lo perdi
Que es ajeno
no me apena, no me apena

Corazon de acero tengo yo...

 

RETORNO DEL AMOR EN LA NOCHE TRISTE Rafael Alberti

Ven, amor mío, ven en esta noche
sola y triste de Italia. Son tus hombros
fuertes y bellos lo que necesito.
Son tus preciosos brazos, la largura
maciza de tus muslos y ese arranque
de pierna, esa compacta
línea que te rodea y te suspende,
dichoso mar, abierta playa mía.
¿Cómo decirte, amor, en esta noche
solitaria de Génova, escuchando
el corazón azul del oleaje,
que eres tú la que vienes por la espuma ?
Bésame, amor, en esta noche triste.
Te diré las palabras que mis labios,
de tanto amar, mi amor, no se atrevieron.
Amor mío, amor mío, es tu cabeza
de oro tendido junto a mí, su ardiente
bosque largo de otoño quien me escucha.
Óyeme, que te llamo. Vida mía,
sí, vida mía, vida mía sola.

 

~  VIVE  ~

No dejes que termine el día
sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz,
sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite
el derecho a expresarte,
que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer
de tu vida algo extraordinario.

No dejes de creer que las palabras y
las poesías  sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima, nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.

Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tú puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores:
el silencio.

La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes. Huye.
"Emito mis alaridos por los techos de este mundo",
dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra
de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.

Vívela intensamente, sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes
nos precedieron de nuestros
"poetas muertos",
te ayudan a caminar por la vida
La sociedad de hoy somos nosotros.
Los "poetas vivos".
No permitas que la vida
te pase a ti sin que la vivas ...

 

INSTANTES Jorge Luis Borges

Si pudiera vivir nuevamente mi vida. En la próxima trataría de cometer más errores.

No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más. Sería más tonto de lo que he sido, de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad. Sería menos higiénico.

Correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más ríos.

Iría a más lugares adonde nunca he ido, comería más helados y menos habas, tendría más problemas reales y menos imaginarios.

Yo fui una de esas personas que vivió sensata y prolíficamente cada minuto de su vida; claro que tuve momentos de alegría.

Pero si pudiera volver atrás trataría de tener solamente buenos momentos.

Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, sólo de momentos; no te pierdas el ahora.

Yo era uno de esos que nunca iban a ninguna parte sin un termómetro, una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas; si pudiera volver a vivir viajaría más liviano.

Si pudiera volver a vivir comenzaría a andar descalzo a principios de la primavera y seguiría así hasta concluir el otoño.

Daría más vueltas en calesita, contemplaría más amaneceres y jugaría con más niños, si tuviera otra vez la vida por delante.

Pero ya ven, tengo 85 años y sé que me estoy muriendo.

 

La frente en los cristales, sin sueño,

te busco mas allá de la espera,

mas allá de mi mismo

y, de amarte tanto, no sé

quien de los dos esta ausente.

 

Pero cuando uno tiene mas necesidad de los amigos

es cuando se aparta de ellos, porque siete vergüenza.

Cuando uno tiene mas necesidad de hablar de su dolor,

es cuando calla su dolor, porque no sabe mas que él.

 

El me abrazo.

Yo dije algo,

pero en voz tan baja

que no pudo oírme,

dije por favor

no me dejes nunca más,

porque cuando no estás

me falta un pedazo de mi mismo

 y no tengo ningún sitio adonde ir

 donde no este en pedazos.

 

 

 

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