Franz Kafka
Biografia
Nació el 3 de julio de 1883 en Praga, en el seno de una familia acomodada
perteneciente a la minoría judía de lengua alemana. Tuvo tres hermanas menores
Elli, Valli y Otla y habían muerto otros dos hermanos mayores en sus primeros años
de vida. Hijo de un comerciante que agobió su existencia, en Carta al padre,
escrita en 1919, expresa sus sentimientos de inferioridad y de rechazo paterno.
Vivió con su familia la mayor parte de su vida y no llegó a casarse, aunque
estuvo prometido en dos ocasiones. Su difícil relación con Felice Bauer, una
joven alemana a la que pretendió entre 1912 y 1917, puede ser analizada en
Cartas a Felice (1967). Aparte del alemán, dominaba el checo, francés, latín,
griego y el hebreo. Su estilo mezcla con naturalidad fantasía y realidad, dando
a su obra un aire claustrofóbico, como por ejemplo en su relato La metamorfosis
(1915). Gregorio Samsa, el protagonista, un agente de seguros, descubre al
despertar una mañana que se ha convertido en un enorme insecto; su familia lo
rechaza y deja que muera solo. Otro de sus relatos, En la colonia penitenciaria
(1919), es una fantasía sobre las cárceles y la tortura. Cursó estudios de
Derecho en la Universidad de Praga y trabajó de 1908 a 1917, en una compañía
gubernamental de seguros contra accidentes de trabajo hasta que la tuberculosis
le obligó a dejarlo. Intento reponerse junto al lago de Parda y después en
Meramo, hasta que en 1920 tuvo que internarse en el sanatorio de Kierling, cerca
de Viena, donde falleció el 3 de junio de 1924. Contraviniendo su deseo de que
sus manuscritos inéditos fuesen destruidos a su muerte, el escritor austriaco
Max Brod, su amigo y biógrafo, los publicó póstumamente. Entre esas obras se
encuentran las tres novelas por las que es más conocido: El proceso (1925), El
castillo (1926), y América (1927). La fuerza de su obra ha sido tan importante
que el término kafkiano se aplica a situaciones sociales angustiosas o
grotescas, o a su tratamiento en la literatura. Sus tres hermanas morirían años
después en el período nazi en los campos de concentración alemanes.
Fragmento de su obra carta al padre:
Kafka
escribió a su padre una carta en la cual le relataba sus temores y sus miedos,
sobre todo para con él. Franz Kafka, un joven de salud delicada, se sintió
atemorizado, ultrajado, influido y machacado por su padre. Esta es su confesión.
Querido padre:
Una vez, hace poco,
me preguntaste por qué decía que te temía. Como de costumbre, no supe que
contestarte, en parte precisamente por el miedo que me das y en parte porque son
demasiados los detalles que fundamentan ese miedo, muchos más de los que podría
ordenar a medias, mientras hablo. Y aún ahora el intento
de contestarte por escrito resultará muy incompleto, ya que también al
escribir me inhiben el miedo y sus consecuencias y porque el tema, por su
magnitud, excede en mucho tanto mi memoria como mi entendimiento.
Para ti, el caso fue siempre muy simple, por lo menos así nos pareció a mí y a tantos otros a los que hablaste al respecto, sin que hicieras ninguna distinción. Las cosas te parecían más o menos así: a lo largo de tu vida has trabajado duramente, sacrificándolo todo por tus hijos y sobre todo por mí. En consecuencia, yo he vivido pródigamente, he tenido la libertad de estudiar lo que quisiera, no he tenido que preocuparme por mi sustento ni por otros problemas serios, a cambio de eso no me pedías que te agradeciera nada, ya que conoces la gratitud filial, pero esperabas algún acercamiento, alguna señal de simpatía. En vez de eso siempre te he rehuido, encerrándome en mi cuarto, con libros, con amigos alocados e ideas exageradas. Jamás conversé contigo con confianza, no me acerqué a ti en la iglesia, ni te fui a ver a Franzensbad, además tampoco supe lo que significa preocuparse por la familia, jamás me interesé por tu negocio ni por tus demás asuntos, te endosé la fábrica y luego la abandoné, apoyé a Ottla en su necesidad y, mientras por ti no soy capaz de mover un solo dedo (ni siquiera darte una entrada para el teatro), lo haría todo por mis amigos........
Aforismos,
visiones y sueños
Kafka
(Amschel) se ha convertido en el autor del mundo moderno. Su obra refleja los
temores, inseguridades, la alineación psicológica del ser humano en la
sociedad industrializada y secularizada; incluso el carácter fragmentario e inédito
de muchos de sus escritos refuerza la enigmática identidad entre lector y
autor. Kafka no alcanzo el éxito literario en vida, su dedicación a la
literatura tenia algo de compulsivo, siniestro, como si al escribir fundiera el
camino de la salvación y el de la condenación. Cada palabra de su obra,
llevada a cabo como un deber moral ineludible, manifiesta la aspiración a
superar un profundo desgarramiento anímico. No es de extrañar que poco antes
de su muerte pidiera que quemasen sus manuscritos, tan terrible le parecía el
testimonio que dejaba a la humanidad. Pero el éxito literario póstumo de
muestra la profunda convicción del hombre moderno de que su obra a captado
elementos esenciales de la existencia, de que ha sabido plasmar, con una fuerza
inaudita, la quintaesencia de la problemática que determina el ser del hombre
entre la vida y la muerte.
La obra de Kafka es objeto de investigación minuciosa. Su carácter incompleto y fragmentario ha dificultado la edición de sus textos póstumos, que presentan cierta estructura laberíntica.
Elementos esenciales que determinan el mundo
kafkiano, y parte de sus obras en relacion con ellos :
Consideraciones
Todos
los errores humanos provienen dela impaciencia, de una ruptura precipitada del método,
de la aparente aprehensión de una cuestión aparente.
El
verdadero enemigo te transmite un valor sin limites.
La
fortuna de comprender que el suelo sobre el que permaneces no puede ser mas
grande que los dos pies que lo cubren
Hay
una meta, pero ningún camino. Lo que llamamos camino es duda.
Antes
no entendía por que no recibía ninguna respuesta a mi pregunta, hoy no
comprendo como pude creer que podía preguntar. Pero antes no creía en
absoluto, solo preguntaba.
Te
has enjaezado (adornado) de manera ridícula para este mundo.
El
ser humano no puede vivir sin poseer una confianza duradera en que hay algo
indestructible en su mismo, por lo que tanto lo indestructible como la confianza
pueden permanecer ocultos para el de manera duradera. sUna
de las posibilidades de expresión de ese permanecer oculto es la fe en un dios
personal.
Hay
preguntas que no podríamos olvidar, si no fuéramos liberados de ellas por la
naturaleza.
Con
la luz mas fuerte se puede descomponer el mundo. Ante unos ojos débiles se
torna sólido, ante ojos mas débiles surgen puños, ante ojos todavía mas débiles
se vuelve tímido y destruye a todo aquel que osa mirarle
Se
intenta mentir lo menos posible solo cuando se miente lo menos posible y no
cuando se tiene la menor oportunidad posible de mentir.
Desde
un aspecto teórico existe una posibilidad de alcanzar la felicidad completa:
creer en lo indestructible en si y no aspirar a ello.
Has
conocimientos en el mismo ser humano que, aunque absolutamente diferentes,
tienen el mismo objeto, de tal modo que este solo puede ser deducido de nuevo en
distintos sujetos del mismo ser humano.
Nadie
puede desear lo que en el fondo le daña. Si en algunos seres humanos se produce
esta apariencia- y quizá se produce siempre-, se explica porque alguien desea
algo en el ser humano que, sin duda, es útil a ese alguien, pero que a otro
alguien, que ha sido en cierta medida consultado para juzgar el caso, daña
gravemente. Si el hombre, ya desde el principio, no se hubiera puesto de parte
del segundo alguien, el primero habría dejado de existir y, con él, el deseo .
Pero
lo ya ocurrido no puede ser anulado, sino solo enturbiado. Para esta finalidad
surgen las motivaciones. El mundo entero esta lleno de ellas, incluso el mundo
visible acaso no sea otra cosa que una motivación del ser humano anhelante de
un instante de tranquilidad. Un intento de falsear el hecho del conocimiento, de
hacer del conocimiento mismo una meta.
El
hombre es libre porque puede escoger el camino y la forma de marchar por la
vida. Es libre al poseer la voluntad, como aquel que será de nuevo una vez, de
marchar por la vida en cualquier condición de esta manera llegar hasta si
mismo, aunque por un camino que, si bien es elegible, es en todo caso tan laberíntico
que no podrá dejar sin tocar el mas pequeño fleco de esta vida.
Dos
tareas para el comienzo de la vida: reducir cada vez más tu circulo y examinar
una y otra vez si no te estas escondiendo es algún lugar fuera del circulo.
La
humildad otorga a cada uno, también al solitario desesperado, la relación mas
fuerte con el prójimo y , además, de inmediato, si bien solo en caso de una
humildad completa y duradera.
La
ley
La
ley tiene vigencia aunque su contenido permanezca intencionadamente oculto; es
mas, su vigencia y su fuerza radican en su invisibilidad, en su inexistencia
formal. Un instrumento de poder semejante permite un control exhaustivo de las
conciencias, implanta la inseguridad personal, pero crea un orden social
perfecto garantizado por le miedo y el abandono. El q infringe la Ley en el
mundo kafkiano se convierte en su avalista
Ningún
otro podía haber recibido el permiso para entrar por esta puerta, pues esta
entrada estaba reservada solo para ti. Yo me voy ahora y cierro la puerta.
Praga
Pero
la relación de Kafka con su ciudad no representaba una declaración de amor
incondicional, mas bien se trataba de un vinculo indisoluble determinado por el
amor y el odio, por un complejo crisol de sentimiento encontrados que hacían
del a ciudad un imán con la capacidad de atraer y repeler, a veces con una
intensidad lacerante.
Quizá
no pueda permanecer mucho tiempo en el mismo lugar. Hay hombres que solo pueden
adquirir un sentimiento de apego a la patria cuando viajan.
De
este modo conocí de una sola ve a todas las estrellas por su nombre, aunque jamás
me había aprendido los nombres. Si, eran nombres extraños, difíciles de
retener, pero los sabia todos y con precisión. Elevando mi dedo índice,
pronunciaba en voz alta el nombre de cada una de las estrellas.
Mi
conocido se acerco cada vez mas sin parar de hablar y en el mismo instante en
que comencé a comprender sus palabras un resplandor blanco brinco a lo largo de
la barandilla del punte, penetro en la torre del mismo y desapareció por una
oscura callejuela. Siempre ame, dijo mi conocido señalando una estatua, las
manos de este ángel, a la izquierda. Su delicadeza no tiene limites, y los
dedos, extendidos, tiemblan. Pero a partir de esta noche esas manos me son
indiferentes, puedo decirlo, pues bese las manos. Entonces me abrazo, beso mi
ropa y golpeo mi cuerpo con su cabeza. (Fragmentos póstumos)
Estoy
aquí, en la ciudad, desde hace ya mas de veinte años ¿Puedes imaginarte lo
que eso representa? Veinte veces he pasado aquí cada estación del año. Los árboles
han crecido durante veinte años, que pequeños deberíamos volvernos entre
ellos. Y todas esas noches, ya sabes, en todas las casas. Una vez nos apoyamos
en esta pared, otra en aquella, asi la ventana gira a nuestro alrededor (diarios)
25
de octubre. Triste, nervioso, corporalmente mal, miedo de Praga. En la cama. (cuadernos
en octavo)
La
semana pasada me adaptaba perfectamente ala calle en la que vivo y a la que he
denominado: calle para que los suicidas tomen impulso
El
miedo, la angustia y la soledad
Kafka
tuvo una existencia atormentada. Su infancia, distorsionada por la difícil
relación con un padre tiránico, provoco posteriormente una crisis de madurez y
unos deseos de emancipación en continua tensión con su dependencia y necesidad
de calor humano. A este foco de inestabilidad se sumaba su vocación literaria,
en cierta manera un instrumento de equilibrio psicológico, y la imposibilidad
de dedicarse a ella con plenitud. El resultado fue una concatenación de crisis
de angustia, agotamientos intelectuales, insomnios crónicos, padecimientos
psicosomáticos y presagios de locura. Un cuadro semejante solo podía derivar
en la enfermedad física, en este caso tuberculosis, que Kafka siempre
interpreto como un reflejo de su bancarrota espiritual. No deja de ser extraño
constatar que la irrupción de la enfermedad significara un retroceso claro de
los síntomas apuntados, como si la certeza de la enfermedad hubiera destruido
la incertidumbre de una existencia que avanzaba a marchas forzadas hacia la
muerte.
Me
aislare de todos hasta la inconsciencia. Me enemistaré con todos, no hablare
con nadie
Soy
un enfermo mental, la enfermedad pulmonar es solo un desbordamiento de la
enfermedad mental.
Incapaz
de vivir, de hablar con seres humanos. Completo ensimismamiento, un pensar
exclusivamente en mi mismo. Apático, falto de ideas, angustiado. No tengo nada
que decir, nunca, a nadie.
Probablemente
notaras que no duermo desde hace unas noches. Es simplemente miedo.
Ahora
soy mas inseguro de lo que jamás fui. Solo siento la violencia de la vida.
Estoy en un vació sin sentido
La
muerte
La
muerte estuvo siempre presente en la vida y obra de Kafka. Se puede hablar de
una obsesión que se manifestaba tanto en su vida cotidiana, por ejemplo en su
interés por el desenlace mortal en sucesos, como en su vida literaria, la
muerte de sus personajes, sobre todo el como mueres, es significativo en conexión
con sus biografías. La muerte aparece casi siempre como liberación de una
situación existencial extrema y sin salida, en cierto modo la muerte constituye
la normalidad, mientras la vida deriva en un estado de excepción que sirve de
escenario para un proceso de destrucción de la personalidad. Pero en la obra de
Kafka siempre hay que distinguir entre el morir y la muerte. La agonía o la
forma de morir, generalmente descrita de modo desgarrador, indigna en su
banalidad y vulgaridad prosaica, marca un contraste primordial con el hecho de
la muerte, con e final de la existencia terrenal, con la posible liberación de
esta prisión que, para Kafka, es el mundo.
El
mundo horrible que tengo en la cabeza. Pero como liberarme sin tener que
desgarrar. Y es mil veces mejor desgarrar que retenerlo o enterrarlo en mi
interior. Para eso estoy aquí, eso me es del todo claro (diarios)
Quizá
este miedo no sea solo miedo, sino también un anhelo hacia algo
que es mas que
todo lo que causa el miedo.
La
terrible inseguridad de mi existencia interna
¿Te
asusta pensar en la muerte? Yo solo tengo un miedo horrible al dolor... Por lo
demás, uno se puede aventurar a la muerte.
No
me he redimido con la escritura. He muerto durante toda mi vida y ahora moriré
realmente. Mi vida fue más dulce que la de otros, tanto mas horrible será mi
muerte.
El
escritor que hay en mi morirá, naturalmente, enseguida, pues una figura
semejante carece de suelo, de consistencia, no es ni siquiera de polvo; solo es
una construcción de la sensualidad. Este es el escritor. Yo mismo, sin embargo,
no puedo seguir viviendo, puesto que no he vivido. He permanecido siempre barro,
no he logrado que la chispa se convirtiese en fuego, solo la he utilizado para
iluminar el cadáver. Será un entierro peculiar: el escritor, algo, por
consiguiente, inconsistente, entregara al viejo cadáver, al cadáver de
siempre, a la tumba.
El
claro de luna era visible en todas las partes con la naturalidad y sosiego que
no le han sido otorgados a ninguna otra luz.
La
lógica es, ciertamente, imperturbable, pero no puede oponer resistencia a un
hombre que quiere vivir
“Hablas
sin cesar de la muerte, pero no te mueres”
”Y, sin embargo, moriré. Precisamente entono mi canto final. El canto
de uno es mas largo; el de otro, mas corto; pero la diferencia se puede expresar
siempre con pocas palabras”
Quien
ha sufrido un estado de muerte aparente puede contar cosas
horribles de esa
experiencia, pero lo que hay después de la muerte, eso no lo puede decir, pues
realmente no ha estado más cerca de la muerte que cualquier otro. Solo ha
experimentado algo especial, y lo no especial, la vida cotidiana, se ha tornado
por ello mas valiosa. Algo similar ocurre con todo aquel que experimenta algo
especial.
La
culpa
La
culpa es uno de los pilares básicos de la compleja personalidad del escritor y
de la estructura temática de sus escritos.
.
. . El sueño es el ser mas inocente; el hombre insomne, el mas culpable.
Solo
yo tengo la culpa. Consiste en poseer muy poca verdad de mi parte, todavía
demasiada poca verdad, la mayoría, mentira causada por le miedo a mi mismo y a
los hombres. Este cántaro se rompió mucho antes de ir a la fuente. Y ahora
cierro la boca para permanecer un poco en la verdad. La mentira es horrible, no
hay tormento espiritual mas maligno.
Estoy
condenado, y no solo estoy condenado hasta el final, sino que también estoy
condenado a defenderme hasta el final.
Amor,
sexo y matrimonio
La
vida sentimental de Kafka fue extraordinariamente compleja. Su relación con las
mujeres, como atestigua su correspondencia, se veía influida por múltiples
factores perturbadores. Si en su visión del sexo se mezclaba el sentimiento de
culpa con temores psicológicos de índole variada, en su idea del matrimonio
colisionaba el afán de independizarse de su familia con un estado conyugal que
suponía, según su modo de considerar la institución, un sometimiento a reglas
que coartaban su libertad creativa. Este dilema se extendió durante toda la
vida de Kafka, que en la biografía sentimental de Kierkegaard encontró
consuelo y cierto parentesco espiritual. El resultado fue la disolución de toda
una serie de promesas de matrimonio. La irrupción de la enfermedad contribuyó,
finalmente, por deshacer las contradictorias esperanzas que puso en una boda con
Felice Bauer. No obstante, poco antes de su muerte, decidió irse a vivir con
Dora Diamant, con la que sostuvo una corta relación extramatrimonial.
Amor
significa que tu eres para mi el cuchillo con el que remuevo mi interior
La
quiero tanto como soy capaz de querer, pero el amor queda enterrado hasta la
asfixia bajo el miedo y los reproches que me hago a mi mismo
El
miedo ante la unión, ante el fluir hacia la otra parte. Entonces ya no estoy
nunca mas solo
La
amo y no puedo hablar con ella. La espío para no encontrármela.
12
febrero. La figura reservado con la que siempre me encontraba no era la que
dice: “no te amo”, sino la que dice: “no me puedes amar por mas que
quieras hacerlo; tu amas, infeliz, al amor que sientes por mi, pero el amor que
sientes por mi no te ama a ti”. Por consiguiente resulta inexacto decir que he
experimentado la palabra “te amo”, solo he experimentado la serenidad
paciente que habría debido ser interrumpida por mi “te quiero”; solo eso he
experimentado, si no nada.
Ame
a una mujer que también me amaba, pero la tuve que abandonar. ¿Por que?
Tienes
razón cuando dices que la profundidad de la vida sexual propiamente dicha sigue
siendo inaccesible para mi. Asi lo creo yo también. Por eso evito también
juzgar esta parte de tu caso o me limito solo a la afirmación de que ese fuego,
que para ti es sagrado, no posee la fuerza necesaria para quemar las
resistencias para mi ya inteligibles.
Judaísmo:
el talmud y la cábala
Su posición reconocida de judío occidental, no fue producto de una decisión fácil, sino de una lucha interna en la que pugnaban, por un lado el deseo de superar un estado de desarraigo y de olvido de la tradición que había causado la práctica desaparición de una memoria colectiva y, por otro, el sentimiento e incapacidad de revivir o incorporar una nueva cultura nacional judía, como pretendía el movimiento sionista. La originalidad de la obra kafkiana es fruto de esta tensión que Kafka no quiso romper, sino mantener y agudizar para dar testimonio de su propia posición existencial.
El
corazón e dijo que alguna vez oficiaría en el templo del arte judío, que
seria un actor judío.
La
literatura
Kafka
albergaba en su interior todo un mundo literario. Leer y escribir configuraban
su destino, constituían su razón de ser. No es extraño que insistiera en que
todo en su ser era literatura. Cuando se analiza su obra, se descubre que es
producto de una compleja red de influencias. En cierto sentido se puede decir
que Kafka asimila una herencia literaria multiforme, de una variedad asombrosa.
El contenido de su biblioteca nos da una idea de esta herencia. Se pone de
manifiesto que Kafka es un nudo gordiano de la literatura.
Yo
soy la novela. Yo soy mis historias.
.
. . Escribo de un modo diferente al que hablo, hablo de un modo diferente al que
debiera pensar y asi sucesivamente hasta la mas profunda oscuridad.
Todo
lo que no sea literatura me aburre. Odio este sentimiento porque me entorpece o
me detiene, aunque solo sea de un modo hipotético. Para la vida familiar me
falta todo sentido, excepto, en el mejor de los casos, el observador. No poseo
ningún sentimiento de parentesco, en las visitas solo percibo una maldad
expresamente dirigida contra mi
En
mi se puede reconocer muy bien una concentración en la escritura. Cuando mi
organismos se dio cuenta con claridad de que escribir constituía la dirección
más productiva de mi ser, todo se concentro en este aspecto, dejando vacías el
resto de las capacidades dirigidas ante todo a los placeres del sexo, de la
comida, de la bebida, de la reflexión filosófica, de la música. En todas
estas direcciones quede demacrado.
.
. . siento, cuando no escribo, como soy expulsado de la vida por una mano
inflexible.
Cuando
no escribo, sobre todo desde que en
los últimos años se ha convertido en una ley, obedece a
motivos estratégicos. No confío ni en las palabras ni en las cartas,
tampoco en mis palabras ni en mis cartas. Quiero compartir mi corazón con seres
humanos y no con fantasmas que juegan con las palabras y leen las cartas con la
lengua colgando.
Si
escribía, eran buenos espíritus ruidosos; si no escribía, eran demonios.
Querida Felice: no me conoces, no conoces la parte mala de mi ser, y también esta parte mala pertenece a ese núcleo al que puedes denominar literatura o como quieras. Apenas son hechos los que me paralizan, es un miedo, un miedo a ser feliz, el placer y la orden de atormentarme por una meta superior. Que tu, a la que mas amo, tengas que ser arrollada por la misma rueda de coche destinada solo para mi, eso es ciertamente horrible.
Entre
tanto, después de haber sido azoado por momentos de demencia, he comenzado a
escribir y esta actividad se ha convertido para mi, de la manera mas cruel para
todo el que me rodea, en lo mas importante del mundo, casi como para el loco lo
es su demencia (si la perdiera erraría su sentido) o para una mujer su
embarazo. Esto no tiene nada que ver, como lo repito aquí, con el valor de lo
escrito, el valor lo reconozco con precisión extrema, pero también el valor
que tiene para mi... por eso mantengo la actividad de escribir con el temblor de
la angustia ante toda molestia, y no solo la actividad de escribir, sino
también la soledad que por esencia le pertenece. Y si ayer dije que
usted no debería venir el domingo por la noche, sino el lunes, y usted pregunto
dos veces: “¿entonces no por la noche?”, yo al menos tuve que responder a
la segunda pregunta: “descanse por una vez”, la repuesta no era mas que una
mentira, pues lo que realmente opinaba era que queria mi soledad.
La
desgracia de Don Quijote no es su fantasía, sino Sancho Panza.
Quizá
sea posible, no lo sé, que comience a escribir un hombre que domine el caos.
Serian libros sagrados. O que ame, eso será amor, no miedo del caos. El poeta
solo es posible en el mundo
ordenado.
Mi
intención era, como compruebo ahora, escribir una novela de Dickens,
enriquecida con luces mas intensas, tomadas de la época, con las luces débiles
recogidas de mi mismo.
El
poder
Esta
ubicuidad del poder se asemeja a una tela de araña que condiciona el
comportamiento del ser humano y le obliga a adoptar una conducta consecuente. La
existencia se torna, por consiguiente, en un vagabundeo por el laberinto del
poder, al mismo tiempo huida y adaptación al entorno. Como el poder es, además
absoluto en su esencia, aunque contradictorio en su estrategia, el personaje
kafkiano intenta sobrevivir en un mundo regido por la inseguridad, la indecisión,
la impotencia y el aislamiento. El universo del poder engendra al mundo del
miedo, al mundo por antonomasia. Solo la muerte y la fe pueden
contrarrestar en algún momento esta realidad desconcertante.
Miro
sus manos de un modo inquisitivo, no le parecían lo suficientemente limpias
como para tocar los dibujos.
Cuando
el oleaje arroja una gota de agua la tierra, no afecta al eterno ritmo de las
olas del mar, este ritmo se halla mas bien condicionado por esa gota de agua.
Entonces
le examinare. Ahora le suplico que retroceda un poco su sillón, me esta dejando
un espacio muy estrecho. También el pido que no mire hacia abajo, sino
directamente a mis ojos. Quizá sea para mi mas importante verle que escuchar
sus respuestas.
La
libertad
El
mundo es una horrible celda abierta en la que el ser humano cumple condena. La
conciencia de esta situación constituye el marco de muchos de los relatos de
Kafka, asi como de sus anotaciones mas personales. Supone toda una actitud ante
la existencia, desesperada y sin consuelo. El mundo se torna si en un paisaje
carcelario de Piranesi, en el que el honre intenta liberarse de las múltiples
prisiones que coartan su vida, sin llegar entender que la prisión es única, cósmica,
y la libertado propiamente dichas solo se alcanza, si acaso, a través de la
muerte. Este pensamiento paradójico ofrece al ser humano una opción exclusiva:
la elección de su cautividad; en este sentido es libre.
Ya
no tengo que regresar, la celda ha estallado. Me muevo, siento mi cuerpo
Tu
voluntad es libre quiere decir: era libre cuando eligió el desierto, es libre
porque puede elegir el camino para atravesarlo, es libre porque puede escoger el
modo de andar, pero no es libre, ya que tienes que ir a través del desierto, no
es libre, ya que todo camino toca cada palmo de desiertos de un modo laberíntico.
Ya
he sido castigado lo suficiente por todo. Incluso mi posición en la familia es
castigo suficiente. He sufrido tanto que no podré recuperarme jamás (mi sueño,
mi memoria, mi fuerza mental, mi resistencia contra las mas mínimas
preocupaciones se han debilitado de un modo irremediable, es extraño que se
trate de las mismas secuelas que dejan las largas condenas en la cárcel)
El
demonio, el pecado y el mal
La
debilidad fundamental del ser humano no consiste en que no puede vencer, sino en
que no puede sacar provecho de la victoria. La juventud puede vencer a todo, al
fraude primigenio, a la idea diabólica, pero no hay nadie allí que pueda
capturar la victoria, que pueda vivificarla, pues la juventud ya se ha pasado.
La edad no osa tocar nunca mas ala victoria y la nueva juventud atormentada por
el nuevo ataque emprendido, quiere su propia victoria. Asi se ce el demonio
continuamente derrotado, pero nunca destruido.
Sueños
La
importancia del sueño en la obra de Kafka ha sido destacada a menudo. Los
motivos son legión. Probablemente el argumento de mayor peso lo constituye la
afirmación de que toda la obra de Kafka se puede leer como un sueño. Incluso
muchos de sus personajes se mueven en un ambiente onírico y presentan un yo
dividido, disperso. Algunos interpretes hablan en este sentido de realismo fantástico.
En todo caso de puede constatar que muchos de los escritos kafkianos tuvieron su
origen en pesadillas o en estados de ensoñación. El interés de Kafka por su
vida onírica fue, además, intenso, y entre
sus lecturas se encontraba Freud, asi como otros analistas de la psique,
que le suministraban todo tipo de teorías psicológicas que empleaba en un
continuo autoanálisis del que sus Diarios son un claro ejemplo
Me
inclino de nuevo sobre mi carta, entonces despierto irremisiblemente, como si me
hubiera despertado mi propio grito. Me obligo, plenamente consciente y con
violencia, a regresar al sueño. La situación se vuelve a reproducir y leo con
rapidez dos o tres nebulosas líneas de la carta de las que no retengo nada, y
el sueño se pierde definitivamente mientras sigo durmiendo.
No
puedo dormir. Solo sueños, imposibilidad de dormir.
3
febrero. Insomnio, prácticamente toda la noche. Plagado de sueños, como si
hubieran sido grabados en mi en un material repugnante
Se
inclino mas hacia fuera por pura maldad, y yo puse todos mis músculos en tensión
para sujetarle. Pensé lo bueno que seria si hubiera podido atar mis pies con
una cuerda a algo fijo para no ser arrastrado por mi padre. Pero para llevarlo a
cabo tendría que haberle soltado un instante y eso era imposible. El sueño no
soporto toda esta tensión, asi que desperté.
Viajar
o el arte de observar