El cine es un vicio
estrictamente para solitarios.
MCV

DIARIO DE UN CRÍTICO


Octubre 6

Ya no va más al cine.

Ya no espera en la acera la salida del cine, y ese advertir en los rostros de que lo Mismo no ha cambiado.

No había magia en el cine.

Es como cuando se quiere decir "no sufras" a alguien que tampoco va a dejar de sufrir. (Alguien con un diagnóstico, una receta).

Entonces queda la metafísica.

Las preguntas de Fito Paez. "Dónde huyó Papillon. Dónde volcó el Poseidón."

Giovanna me cuenta su primera incursión en un cine gringo. Había montón de palomitas de maíz. La película era El Rey León. El hecho es que uno crece con Hollywood y con una hipótesis del público estadounidense. Así dos lecturas se superponen, vengan una de la otra, ironizan ambas: uno acaba en cascarrabias disfrazado de cascanueces. (Las mascotas de los norteamericanos incluyen a Tchaikovski).

Octubre 7

Comprender la soledad de las frases (no dije palabras, aunque quizá debí haber dicho imágenes). Lo mejor de todo son los intervalos de silencio que nos circundan ( o nos circuncidan).

Afuera es la estación. Un poco fría. Quédese cada cosa en su lugar: soy un hombre que se remite constantemente a lo que olvida: el color de la cúpula de la Iglesia, la exacta arquitectura.

También sufro. Sufrir es como una oscura menstruación, un frío obcecado. Veo imágenes por supuesto. Converso con vivos y muertos.

[No tengo la mnemotécnica exacta del converso bíblico, del vivo nicaragüense, de los muertos de Joyce y Huston. Me dice Angelobiblia que eso es hacer trampa con las palabras. Yo lo corrijo: con las frases.]

10 de octubre

EL TUNEL
Y si te mandaran desde el cielo diciendo
Vete a hablar de tu tristeza
Que dirías?

No podría cavar ese túnel
No podría memorizar los tramos

Miré una foto de Cortázar con un ramo de azucenas. Era una foto de otro mundo. Y me acosté leyendo un libro inútil: se llama Antes que anochezca (como si no sabe que siempre anochece). Un libro devastado y bárbaro, pero de una barbarie que no resulta enriquecida sino perforada, o como gusta decir a los críticos, deliscuescente.

Pero, vean, en cuanto me siento ante la computadora, se viene lo más importante como un escupitazo: la Madama Tristeza. Oh Y que Forma Tiene! Es una forma geométrica petulante que quizá el geómetra Baldor o el incómodo Aleixandre descifrarían. Cuando uno anda triste le interesan, ya se sabe, la tercera, y sobre todo la cuarta dimensión, el entresijo de las diosas, el interregno del Reino Perdido.

Ahora busco infatigable una editorial. Espero noticias.

noviembre 3

Al amanecer me acerco a prender el radio. Friday I'm in love..., pero cuando el amor no es exultante y uno tiene que tomarselo como responsabilidad. Es una de las cosas que resistimos menos: reincidir en la mismidad, retornar al sí mismo.

Almuerzo. Una PEPSI COLA abrasa mi estómago. Alguien dice thanks con quieta voz. Estoy por escapar, como en un filme de Godard, desparramando los significados, los floreros. Iré por esos barrios inquietos donde están los cines: los miraré en lo alto como catedrales incomprensibles. Eso mismo: la ruta del mismo.

Noviembre 14

Anoche marchaba al cine pensando: dónde colocar un cine en una dentadura [no me hablen por favor de dentaduras perfectas] sino en una carie.

Fui a ver Gimme Shelter.

Esas largas paredes roídas me influencian, me influencia también la lluvia, el zapato roto y el bus sobre una calle que parecía La Habana. No era.

En las estadísticas este Diario de un crítico [de cine], lleva 100 visitas. Me pregunto cómo se leerá desde fuera.

Hay cosas tristisimas. En una pensión de San Salvador una manzana vieja refrigerada. En un pequeño burdel de Managua una puta tuerta. En una estación de buses de San José, Costa Rica, un inodoro hediondo.

Progresivamente me centroamericanizo. Es notable.

Notas sobre Mick Jagger: a)bufandas; b)inglés; c) ha llevado la gestualidad de la estrella [femenina] al escenario pero desordenadamente.

Son las paredes: me influencian y me entristecen. Uno lucha por romper el tono magisterial del profesor Monsivais, el tono magisterial del profesor Benjamin. Y se precipita al abismo mientras Raphael [la ph es reglamentaria] se desgañita: "creímos en el sueño del amor/ y luego no era cierto"

Como se acerca la primavera me dedico a pregonar lo contrario. Pero, cosas de oficio, tengo que volver a Gimme Shelter.

Evadiendo toda una serie interminables de maestros y profesores, me pongo a leer las críticas [separadas] de J. Rosembaum y Manny Faber. Ergo: escribiré -otra vez!- mi biografía.

Claro, en entregas próximas.

Diciembre 4

Consejos de aseo personal:
-No mastiques chiclets que te muerdes los labios

-Miente en el ascensor, sigue mintiendo a borbotones

Primavera
La primavera tetuda
La primavera de pestaña postiza
La de lauros y castañuelas

Diciembre 6

-Y qué piensa ese hombre al ingresar? Se piensa dorado, profundo, "eternal"?

-Se derrite, influenciado por Bermann. El cineasta de Las Frambuesas Salvajes?

-No. En todo caso ese sería el conocidísimo filósofo Camilo Cesto que habló de las "fresas salvajes". Y yo hablo más bien del que se derretía como sólido en el sólido. Porque cuando ese hombre ingresa, se derrite. Y se derrite en el vacío.

-Pero el cineasta era....

-No era cineasta, era cantante

-Dale con el cantante

-Dale con todo: con el cantante, con el cineasta Bermmann y el filósofo Bergman y sus strawberry fields forever

-Ah, sí, es el título de la película, y comienza con un sueño

-O una travesía

-Y conoce a una mujer en el sueño?

-Sí, por supuesto, y cuando se despide le dice: "adiós, agua de manantial". Y ya que ese hombre ha ingresado palpa el vacío. Y le cuelga un rótulo: este vacío tiene nombre propio y caspa.

-Se derrite entonces?

-Sí se derrite

-Ya ves y tanta mierda con la tal postmodernidad

Diciembre 8

Moriré de cansancio, de autoconsumo, de rumia. La rumia y el borbotón (babeante a veces pero también vivo en la cabeza).

Diciembre 26

Nada nuevo, aunque hay una nota que el consecuente lector de esta página no debe perderse.

Diciembre 28

Manos y películas
Con María mirabamos películas tomados de las manos. No importaba que la película fuera peor o mejor, las manos relucían. Tal vez yo me dormía. Tal vez María me comunicaba al oído: hay ratas en este cine. Tal vez era que yo estaba soñando que estaba en el cine con María. Lo único real eran las manos. Extraño esas manos y esas películas.

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