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AM Roma.- Italia se apresta a recordar al tenor Luciano Pavarotti un año
después de su muerte evocando su mayor legado, la lírica, que supo
popularizar a través de su voz privilegiada, mientras sus herederas parece
que han firmado "la paz" en lo tocante a su millonaria herencia.
El mundo se despertó el 6 de septiembre con la noticia de la muerte de
Pavarotti, a los 71 años, debido a un cáncer de páncreas que padecía desde
2006, dejando así a Italia huérfana de uno de sus más importantes
embajadores de la cultura, recordó Efe.
Ahora, un año después, la ciudad que le recordará con mayor emoción será su
Módena (norte) natal, mientras los homenajes internacionales se han previsto
para el que sería su cumpleaños, el 12 de octubre.
Módena dedicará al tenor la "Misa de Réquiem" de Giuseppe Verdi en el Teatro
Municipal Luciano Pavarotti, retransmitido por radio y televisión, y del que
se hará un "bis" al día siguiente.
"Su voz inolvidable nos falta", ha señalado el alcalde de Módena, Giorgio
Pighi, quien indicó que habían decidido recordar "al gran Luciano, en el
lugar más adecuado a un tenor, el teatro que lleva su nombre".
Nápoles, en su edición anual de la fiesta de "Piedigrotta" acogerá el
domingo al tenor español José Carreras para rendir un homenaje a Pavarotti y
a la canción clásica napolitana.
La gran pasión del tenor, la lírica, será el hilo conductor de otro de los
actos más importantes de conmemoración, el Concurso internacional de canto
Luciano Pavarotti, cuya final se celebrará el 3 de octubre.
En Roma y organizado por el Ministerio de Cultura, la viuda de Pavarotti,
Nicoletta Mantovani, y el cineasta Franco Zeffirelli recordarán al hombre y
al artista.
Además se presentará la exposición itinerante "Luciano Pavarotti, el hombre
que emocionó al mundo", que recorre los más de 40 años de trayectoria
artística y humana del tenor a través de imágenes, documentos, testimonios
inéditos, premios y trajes de escena.
Pero "Big Luciano" no sólo fue una voz privilegiada de la ópera, de la que
se recordarán los nueve do de pecho seguidos que cantó durante "La fille du
Regiment", de Gaetano Donizetti, en el Metropolitan House de Nueva York en
1972, su consagración mundial.
Hijo de un panadero del Ejército aficionado al "bel canto", utilizó su fama
como cantante lírico para sacar la ópera a la calle con conciertos en
parques y estadios, junto a los tenores españoles Plácido Domingo y José
Carreras, lo que le granjeó las críticas de los puristas.
Además no dudó en actuar junto a exponentes de la música ligera, y en 1993
organizó el primero de sus conciertos benéficos "Pavarotti & Friends", que
pasó a ser una cita anual con artistas como Elton John o Bono (U2).
Muchos de ellos se darán cita en Petra (Jordania), una de las siete
maravillas del mundo, el 12 de octubre para realizar un concierto en su
memoria, cuyos fondos irán a proyectos humanitarios.
El día antes, en ese mismo escenario, personajes famosos testimoniarán la
obra humanitaria del maestro, "embajador de paz" de las Naciones Unidas,
mientas en París se hará un gran concierto el 13 de octubre en el parque de
Saint Cloud.
Además de este legado cultural, Pavarotti dejó también una importante
fortuna, que ha sido objeto de disputa entre sus tres hijas mayores,
-Lorenza, Cristina y Giuliana-, y su segunda esposa, Nicoleta Mantovani, con
quien tuvo a Alice, de cinco años.
Las relaciones entre las dos partes nunca fueron fluidas y se enfriaron más
con el reparto de la herencia y la existencia de un testamento redactado por
Pavarotti un mes antes de su muerte, en el que se hacían puntualizaciones
que favorecían a su viuda.
Finalmente ambas partes llegaron hace algo más de un mes a un acuerdo para
el reparto de los bienes "de manera equitativa", según la abogada de
Mantovani, Ana María Bernini.
Pavarotti dejó un 50% a partes iguales a sus cuatro hijas y un 50% a su
viuda, y creó una fideicomiso con sus posesiones y ganancias en Estados
Unidos que administra Mantovani.
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