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Ídolos
El Maestro Roberto
"Tito" Drago
Muchas
Cuartillas hemos escrito sobre la personalidad futbolística de Roberto
“Tito” Drago, el otrora cerebral jugador del Deportivo Municipal y los
representativos peruanos. La estampa legendaria de este crack no puede
mantenerse en el olvido, porque siempre destacó por su genialidad y
sutileza para el manejo de la pelota. Representó además , el exponente
de una brillante generación de ases del pasado glorioso de nuestro
balompié.
Quiso ser basquetbolista (concurrió al Sudamericano de Mendoza en 1941),
pero el destino le tenía reservado un sitial entre los mas famosos
futboleros del popular deporte. Actuó en varios equipos locales y
extranjeros , destacando con mayor resonancia en el cuadro de la “Franja
Roja” y donde puso término a una dilatada carrera.
En el equipo de los ediles transcurrió casi toda su campaña deportiva,
aunque defendió por breve tiempo las chompas del Racing de Argentina y
Atlético de Medellín de Colombia.
Cuando pasaba por su mejor momento en Municipal, expresamos este juicio.
“Pertenece a la categoría de los futbolistas cerebrales. A la élite de
los cracks con talento dentro de una cancha de fútbol. Y se distingue
también como un player temperamental”.
Sus
comienzos en el deporte
Sus primeros comienzos en el fútbol tuvieron por escenario los terrenos baldíos
de Chacra Colorada; las calles de la avenida Arica y el Oratorio
Salesianos. En esas topadas iba perfilando la personalidad de un futuro
crack. Igualmente, practicaba el bástquetbol y en el deporte
“canastero” exhibía su gran precisión para el emboque de larga
distancia.
Sin embargo, terminó por dedicarse exclusivamente al fútbol estimulado por
su hermano Carlos Drago. Su ingreso a los infantiles del Centro Iqueño
fue el primer escalón para llegar a la cima de la popularidad.
En 1939 era ya un juvenil con hechura de crack y al año siguiente fue
llevado al Municipal por “Caricho” Guzmán . “Tito” Drago llegaba
al“fortín” de los
ediles para iniciar una brillante carrera deportiva y que, naturalmente ,
le proporcionó toda una cadena de éxitos y satisfacciones.
Un astro en la
academia
En la tienda de los “ediles” figuraba como suplente de su hermano Carlos
. No obstante, por esas cosas imponderables del fútbol éste se lesionó
de la rodilla y los directivos trataron de buscar un reemplazante para
encarar el compromiso frente al Sport Boys. “Caricho” Guzmán recomendó
a “Tito” para formar pareja con Leopoldo Quiñónez.
Su actuación contra el conjunto porteño resultó sensacional , al extremo
que los timoneles del club decidieron darle la plaza de titular. Al
finalizar la temporada de 1940 el ala derecha formada por Quiñónez
–Drago, mereció los mejores elogios . El entreala derecho se mostró como un jugador de lujo,
ladino y vivaz para eludir la brusquedad de los defensores contrarios.
“Tito” Drago se convirtió en un espectáculo porque gambeteaba bien y sabía marcar goles sorpresivos.
En 1943 integró el campeón del Muni al lado de Sacco, los hermanos Enrique y Agapito Perales, Cabrejos, Teobaldo Guzmán, Andrade, el
“Cholo” Celli, Cazallo, Roberto Morales, etc, etc.
Los tres gatitos
Indiscutiblemente, “Tito” Drago alcanzó mayor celebridad al integrar el renombrado trío
de “Los Tres gatitos”. En realidad, los hinchas del conjunto
millonario gozaron frenéticamente con el accionar de “Vides”
Mosquera, Drago y “Caricho” Guzmán. Tres eximios dominadores del balón
y que tejieron sobre la alfombra verde las mas inverosímiles jugadas. Luna, Eliseo Morales y “El Macho Gómez” no podían
contenerlos.
Empero, no puede negarse que “Titina” Castillo, fué un genial soporte de las
maniobras excelsas de estos colosos del fútbol-espectáculo. El jugador
porteño había actuado en Argentina y Chile, y lógicamente acreditó su
experiencia en las topadas más difíciles. Por otro lado, el estilo de
“Titina” Castillo se adaptaba al desplazamiento virtuoso de estos ases del esférico.
Un crack de abolengo
En el campo internacional “Tito” Drago desplegó una refulgente campaña
con la chompa bicolor. Su primera distinción fue su concurrencia al
Sudamericano de Rio en 1949. Posteriormente, su presencia se tornó
imprescindible para actuar en los sudamericanos de Lima (1953), Chile
(1955), y México (1956). En todas estas justas internacionales exhibió
la galanura de un auténtico crack . Brilló como valor importante en la
Copa del Pacífico.
“Tito” Drago alcanzó una cotización estelar por la gravitación de su clase y
recursos. Como estrella de primera línea cosechó aplauso y ovaciones. No
sólo de la hinchada de Municipal sino de quienes no estaban identificados
con los colores de la escuadra “Millonaria”.
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