Está localizado en el centro de las tierras bajas del norte de Yucatán, sobre más de 300 hectáreas de superficie sobre la planicie calcárea, entre la vegetación de la selva baja espinosa. Fundado en 987, constituye una de las principales ciudades arqueológicas de México, siendo uno de los principales sitios del "nuevo Imperio" Maya.

El territorio de la península carece de agua corriente en la superficie, por lo que los cenotes fueron los únicos sitios donde el hombre podía obtener el líquido vital. De ahí el origen del nombre de esta espléndida ciudad ( chi , boca, y chen , pozo) que significa la boca del pozo de los itzaes o brujos del agua.

Con una gran influencia tolteca, conserva monumentos correspondientes a diferentes etapas históricas, de los cuales los mas conocidos son los que fueron construídos en el Postclásico Temprano (900 a 1000 d.C.).

A principios del siglo X, en el área maya central, cesaron las actividades culturales que habían caracterizado al periodo clásico. En la península de Yucatán se comenta en las fuentes mayas como el Chilam Balam, la llegada de grupos extraños a esta zona, encabezados por Kukulcán, personaje histórico cuyo nombre es la traducción al maya de Quetzalcoatl.

Uno de los grupos que participó en la influencia de estos grupos es el de los Itzaes, que ocuparon Chichén Itzá en el año 987. Este era un grupo maya - toltequizado, cuyas actividades se ampliaron a otros poblados como Itzamal y Motul, teniendo asiento también en Champotón y Mayapán.

 

Las tres principales ciudades, Chichén - Itzá, Uxmal y Mayapán, pactaron una alianza conocida como la liga de Mayapán, la cual duró dos siglos. Chichén Itzá era la ciudad más importante del norte de la península, donde se desarrolló una cultura maya - tolteca, debido a que los Itzaes trajeron ideas novedosas que se observaron en la arquitectura y el arte en general. Alrededor del siglo XII, la influencia tolteca se hace sentir en Yucatán la cual participa de una red de rutas comerciales que se habían establecido desde la época clásica. Finalmente hacia el siglo XIII aparecen en los últimos tiempos de Chichén - Itzá, la metalurgia y la orfebrería.

 

Hacia el año 1194 , ocurre un conflicto bélico entre las principales ciudades; Mayapán se impone sobre Chichén Itzá que es destruída, siendo encabezado el gobierno de la región por Mayapán hasta el año de 1441, cuando estalla un movimiento de rebeldía por parte de los pueblos sujetos contra este gobierno, que al caer desapareció toda forma de control centralizado en la península. Los centros de población son abandonados y Yucatán se dividió en una serie de señoríos sin trascendencia política y cultural hasta el momento de la conquista española, que, por sus divisiones les fue fácil dominar.

En la arquitectura los Itzaes trasmiten a Yucatán las características de Tula, principalmente en la construcción de espacios interiores muy amplios. Los elementos de fusión maya - tolteca son el uso de columnas en las entradas de los edificios que representan serpientes emplumadas. Aunque Chichén Itzá conserva edificios estilo "Pucc" del periodo clásico, domina definitivamente el diseño tolteca de sus edificios.

 

Entre las estructuras más importantes destaca el "Templo de los guerreros" y parte del conjunto de las "mil columnas".

Hacia el centro de la gran explanada se encuentra la pirámide de Kukulkán o "Castillo" el cual orientado astronómicamente nos marca la entrada del equinoccio de primavera, por un efecto de luz y sombra que se proyecta en una de sus alfardas que forma el cuerpo de la serpiente ondulante al inicio de la escalinata.

Hacia el sur del "castillo" se encuentra la vía sacra que lleva al "Cenote sagrado", hacia el este se encuentra el juego de pelota, el más grande de Mesoamérica, frente al cual se levanta el "Tzompantli", hacia el norte destaca el volumen cilíndrico del observatorio astronómico o "caracol", además de los numerosos "sacbé - oob" o caminos mayas que comunican entre sí los diversos grupos de edificios.

Uno de los grandes logros de la cultura maya fue el sistema que emplearon para llevar la cuenta del tiempo proveniente de los olmeca del horizonte Preclásico, dicha cuenta fue utilizada en el periodo Clásico de manera casi absorbente en inscripciones calendáricas.

El tiempo cumplía una profunda función en el ciclo agrícola, señalaba el futuro de los que nacían, sus días venturosos o de infortunio; é iba íntimamente ligado a la religión y el ritual.

Cada periodo de tiempo estaba definido por la presencia de una deidad que lo regía.

Se marcaba el paso de los años por dos principales calendarios; el solar de 365 días, que se dividía en 18 meses de 20 días y 5 días de mal agüero, y el de 260 días llamado Tzolkin que constaba de una combinación de veinte signos con 13 numerales que se basaba en el ciclo de Venus y era adivinatorio. Además, fijaban sus fechas de acuerdo al cómputo lunar que conocían con exactitud.

Así observamos como un edificio construido en el periodo clásico, como es el llamado Caracol de Chichén - Itzá, continuó su uso como observatorio durante el Posclásico. La importancia de esta torre de 12.5 m de alto, que emerge encima de dos grandes plataformas rectangulares, consiste en que tiene en la parte superior una cámara donde hay unas aberturas cuadradas que miran al exterior y fijan puntos de observación astronómica, una orientada al sur geográfico y por medio de las otras dos pueden observarse las sombras en el equinoccio de primavera y otoño, lo mismo que la puesta de la luna en las mismas fechas.

También en el Castillo de Chichén Itzá, además de observarse las sombras en el equinoccio de primavera, notamos que las gradas están divididas en cuatro escalinatas de 91 cada una, lo que da 364 y 365, si se agrega la plataforma superior sobre la que descansa el templo. La pirámide tiene 9 cuerpos que multiplicados por 2 (puesto que es el número en que los divide la escalera en cada fachada) nos da 18, número de los meses del calendario; los tableros salientes que tiene cada cuerpo son 52 en cada fachada, equivalentes al siglo indígena tolteca.

Asociados al aspecto calendárico tenemos los rituales que acompañaban a estos eventos, donde los sacerdotes ofrendaban comida, animales o se efectuaba el sacrificio humano, siendo el más frecuente el sacar el corazón a la víctima, su cráneo iba a dar a la empalizada de los llamados Tzompantli, de origen al parecer tolteca.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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