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Entre
la gente oriental, tradicionalmente se conoce al dojo como una
escuela o instituto donde se enseñan a los practicantes cualquiera de
las artes marciales tales como Karate, judo, etc. Todos
los alumnos de Karate tratan al dojo con particular
respeto y veneración. Siempre se inclinan levemente a modo de saludo ya
sea al entrar o salir de él. Durante la clase se prohíbe terminantemente
todo tipo de conversación. La concentración y energía de pensamiento se
enfocan en los ejercicios que estén llevando a cabo. Aún durante los descansos,
el alumno de Karate mantiene solemnidad y una conducta de quietud
en respeto a quienes estén utilizando la superficie de ejercitación a
los fines serios a que se destina la misma.
El
dojo es la casa de reunión para todos los practicantes de
Karate-do que lo utilizan, siendo el estima que se tiene por el mismo,
tan elevado, que su cuidado y mantenimiento no es delegado a foráneos
ni porteros.
El
dojo se lava, se limpia y se mantiene impecable mediante la atención
personal de cada uno y todos los practicantes de Karate que concurran
al mismo.
El
dojo de Karate no es un lugar de común de ejercitación.
El elevado respeto que brinda el practicante solo puede ser explicado
por la devoción que compone el maestro y los alumnos dedicados con seriedad
a la práctica del Karate-do
Es
el lugar donde el practicante se esfuerza para llegar al punto elevado
de estar preparado y de tener la voluntad de someter su cuerpo y mente
al aprendizaje de la antigua disciplina del Karate-do. Dojo
es una palabra antigua japonesa que significa “lugar de iluminación”.
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