Leyenda de la música andina latinoamericana
A través de la historia de un inmigrante
boliviano que consigue trabajo en negro como parrillero en un bar, Bolivia, el
nuevo y multipremiado film de Adrián Caetano, pinta un fresco urbano de
xenofobias e intolerancias varias, violencias cotidianas y nuevos desclasados.
Para sostener musicalmente esta historia, Caetano acertó cuando eligió al
conjunto boliviano de música andina Los Kjarkas, una agrupación con una
trayectoria de treinta y dos años que ya es toda una institución en su país y
que encara su trabajo de la misma forma que el joven director: hablando de
viejos temas con un lenguaje nuevo. En la película hay cinco canciones
compuestas e interpretadas por Los Kjarkas, entre ellas el tema que abre y
cierra el film, que se llama, justamente, “Bolivia”, y pertenece a su primer
álbum, de 1971. Tomando a su cargo el trabajo de enseñanza y difusión de los
géneros folklóricos andinos, Los Kjarkas crearon escuelas y fundaciones en
varios lugares del mundo, y son los mismos que en 1989 ganaron un juicio por el
plagio de su tema “Llorando te vas”, transformado en el hit mundial de “La
lambada”.
El grupo (que incluye a un charanguista japonés en su formación y utiliza
instrumentos creados por ellos mismos, como el ronroca, una especie de charango
gigante) dará esta noche a las 20.30 y 23.30 dos shows en La Trastienda. En la
entrevista con Página/12, el vocalista Helmer Hermosa dice que la banda intenta
“tomar el pensamiento de nuestro pueblo, pero adecuando la música andina a
situaciones actuales, para que los adolescentes y niños empiecen a tomarla como
bandera. Por suerte, poco a poco nuestra música popular está siendo
revalorizada. Nuestra evolución como grupo es un ejemplo de eso: al principio sólo
tocábamos en teatros chicos, ahora podemos llenar estadios de fútbol con
30.000 y hasta 50.000 personas, como cuando festejamos los treinta años de
Kjarkas”.
–¿Qué sienten frente a la discriminación que relata la película?
–No conozco ningún caso similar al que se ve en Bolivia, pero sí muchísimos
relatos de bolivianos que van a buscar una nueva vida a la Argentina y se
encuentran con que tienen que trabajar duramente por muy poco salario, y con
muchas situaciones de discriminación.
–¿Ve a la Argentina como una tierra hostil al inmigrante?
–No creo que exista mayor discriminación hacia el inmigrante que la que se
puede ver en otros países, Bolivia inclusive. En los últimos tiempos nosotros
hemos recibido inmigrantes peruanos, y tal vez los tratamos de la misma manera,
igual que a los menonitas de las colonias de la parte oriental de Santa Cruz. El
trabajo es cada vez más escaso y hay una reacción natural a defender lo
propio. La cuestión es aprender a discernir quiénes debemos estar del mismo
lado, y a quiénes nos debemos enfrentar.
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