Asociación  de  Funcionarios  de  Justicia   Independientes

Por una alternativa independiente, de base y plural con el objetivo de la defensa real y efectiva de nuestros derechos, de dignificar nuestro trabajo y de promover un mejor funcionamiento de la Administración de Justicia en beneficio de todos.

Un espacio para la reflexión y el debate sobre la Administración de Justicia

  Principal

  Nosotros

  Objetivos

  Asóciate

  Iniciativas

  Funcionarios

  Ojo al dato

  MUGEJU

  Boletines

 Concurso 2005

  Legislación

  Contacto

  Proyecto
Calidad

  Enlaces

  Foro

  Añádenos a tus Favoritos
  

Nuestros Objetivos

Estas son propuestas que consideramos razonables como punto de partida. Sin entrar ahora en particularidades propias de cada destino o jurisdicción, recogen aspectos que nos afectan a la mayoría, por no decir a todos. No pedimos nada imposible ni extraordinario, simplemente lo que merecemos por el desempeño de nuestras funciones y la asunción de responsabilidades, en muchas ocasiones más allá de lo que el propio Reglamento nos exige.
Confiamos que los actuales sindicatos, cuya obligación primera consiste en proteger nuestros intereses, las hagan suyas y las defiendan ante la Administración, como es su responsabilidad, con energía y compromiso.
No queremos más buenas palabras y mejores intenciones: queremos hechos que las avalen.

 Auténtica conciliación laboral-familiar de los funcionarios
 Salud laboral real en los centros de trabajo
 Debido respeto al funcionario y defensa de nuestra profesionalidad
 Encuesta de calidad anónima para conocer el estado real de la Justicia
 Fin de los agravios laborales entre CC.AA.
 Concursos de traslados anuales, de ámbito nacional, con resultas
 Fomentar las sustituciones entre titulares
 Unidad de acción sindical ante las próximas oficina judicial y RPTs
 Fin de la pérdida de capacidad adquisitiva de nuestro sueldo
 Módulos de los jueces y productividad de los secretarios
 Aumento progresivo del sueldo base y reducción de complementos
 Transparencia, información, comunicación, compromiso
 Renuncia sindical a depender financieramente de la Administración, central o autonómica
 Abandonar la subordinación a lo políticamente correcto
 Otras cuestiones
 Conclusiones

Auténtica conciliación laboral-familiar de los funcionarios
No se puede predicar en público la necesidad de que las empresas privadas promuevan la conciliación de la vida laboral y personal de sus trabajadores y a la vez negárselo a los empleados públicos. Pedimos las 35 horas semanales para todos los funcionarios de justicia, que ya disfrutan funcionarios de otras administraciones.
La reducción de un tercio de la jornada con sueldo íntegro durante el primer año de vida de un hijo y otras medidas similares deben ser un primer paso nada más.
Funcionarios de otras Administraciones cuentan con servicio de guardería propio. ¿Por qué otros Ministerios pueden y el nuestro no? De no ser posible su creación deberían establecerse subvenciones que paliaran esta necesidad, con independencia de la mejora de las actuales ayudas sociales.
Aumentar el horario de atención al público en hora y media es una medida electoralista que en nada beneficia a la Administración de Justicia, más bien agravará el retraso existente. Todos, menos los políticos (y parece que también los sindicatos), sabemos que es fuera de ese horario cuando se realizan tareas imposibles de llevar a cabo mientras se atiende y dispensa una adecuada atención a los ciudadanos.      Arriba

Salud laboral real en los centros de trabajo
La salud laboral es algo más que adoptar una postura correcta al sentarse ante el ordenador o descansar equis minutos cuando se lleva cierto tiempo trabajando con el ordenador.
¿Algunos problemas? Ausencia de luz natural, secciones diminutas en las que falta el espacio, edificios antiguos rodeados de mallas protectoras para proteger a los transeúntes de los posibles cascotes, dependencias mal acondicionadas en las que se pasa frío en invierno y calor en verano, insuficientes medidas de seguridad que pueden poner en cuestión la integridad física de los funcionarios, etc.
Necesitamos un entorno laboral adecuado y con unas condiciones dignas para poder desarrollar con eficacia nuestro trabajo. Además, esas condiciones denigratorias no sólo nos afectan y en algunos casos son causa de bajas, sino que ofrecen una imagen negativa de la Administración de Justicia a los ciudadanos.      Arriba

Debido respeto al funcionario y defensa de nuestra profesionalidad
Aunque parezca paradójico pedir algo tan elemental, muchas veces se echa en falta más respeto hacia nosotros por parte de nuestros superiores. Empezando por el Gobierno actual, que se niega a respetar los acuerdos firmados con el Ejecutivo anterior, tanto el Ministerio como las Administraciones autonómicas con competencias son especialistas en culpabilizar a los funcionarios de todos los males de la Justicia, falseando la realidad, deslizando sibilinamente a la opinión pública que los causantes del perenne retraso que nos aqueja somos los funcionarios y sólo nosotros. Olvidan, intencionadamente, que son ellos quienes toman las decisiones y distribuyen los medios humanos y materiales. Olvidan, así mismo, a Jueces y Secretarios, como si estuvieran, al igual que los políticos, por encima del bien y del mal, y no fueran también partícipes del estado actual de la Justicia, tal vez incluso en mayor medida que nosotros dada su posición preminente.
De igual manera, es lugar común acusarnos de un elevado índice de absentismo, poniendo en entredicho nuestra profesionalidad. Según estudios médicos, la depresión y el estrés afectan a millones de españoles. A nadie le gusta estar enfermo y culpabilizarnos por ello resulta ruin y malevolente, máxime cuando la propia Administración, por acción u omisión, propicia que ésa y otras enfermedades encuentren en los juzgados un adecuado caldo de cultivo.
Algunos Jueces y Secretarios hacen de la prepotencia y la mala educación su forma de relación con sus subordinados, algo de todo punto improcedente y que merece un correctivo por parte de sus superiores. Cuando esa actitud se agrava y se convierte en acoso o mobbing al funcionario, todo el peso de la ley debe caer sobre el abusador. Estos comportamientos no pueden excusarse ni tolerarse y menos en la Administración de justicia, encargada de velar por los derechos de los ciudadanos.      Arriba

Encuesta de calidad anónima para conocer el estado real de la Justicia
La famosa "auditoria de gestión" que ha llevado a cabo el Departament de Justícia de la Generalitat es una burda tapadera para dedicarse a controlar los horarios de los funcionarios. Un "estudio" más, parcial y torticero, conducente a otras medidas electoralistas y mediáticas del Departament: reducción y redistribución de personal, e implantación de la jornada partida a medio plazo, etc.
Lo prioritario era y es analizar, juzgado por juzgado, su estado real para conocer a ciencia cierta cuáles son sus necesidades, sus carencias, lo que funciona bien y lo que está fallando, con la participación directa de los funcionarios (no sólo del Secretario y el Juez), sin represalias por destapar la verdad. Así será cómo se mejore auténticamente la Administración de Justicia, conociéndola a fondo, no desde la teoría y desde los bonitos despachos de los políticos.
Nadie dice que sea fácil. Requiere tiempo, dinero, interés y compromiso, pero es absolutamente imprescindible si pretendemos conseguir cambios a mejor duraderos, y no simples parches como hasta ahora que lo único que consiguen es retrasar el inevitable hundimiento del barco de la Justicia.
El diseño de la nueva oficina judicial requiere de la participación de los funcionarios, parte fundamental en todo el proceso judicial. La visión de magistrados y secretarios es necesaria, pero insuficiente por sí sola. Si no se cuenta con nuestra opinión profesional, esta nueva organización (con las consecuentes RPTs) nacerá viciada de origen, será ineficiente y demostrará que el bonito discurso sobre modernización de la Administración de Justicia es una tapadera para justificar la reducción de personal y convertirnos en meros automátas de esos masificados servicios comunes convertidos en "cadenas de producción" judiciales. Así la Justicia no funcionará mejor, sino todo lo contrario.      Arriba

Fin de los agravios laborales entre CC.AA.
Resulta difícil de entender y aún más de justificar que compañeros de unas CC.AA., por desempeñar idénticas tareas y ostentar similar responsabilidad, cobren bastante más que los de otras, no tengan que fichar, puedan disfrutar de la jornada semanal de 35 horas o cuenten con más días de vacaciones.
Con tales diferencias ni se motiva ni se estimula al funcionario. Si todos tenemos las mismas obligaciones, ¿cómo justificar que tengamos diferentes derechos dependiendo del territorio donde trabajemos? No puede permitirse la existencia de funcionarios de primera y de segunda clase.
Debe ponerse fin a la política de míninos económicos, materiales y humanos que nos imponen desde la Administración. La Justicia no funciona ni funcionará mediante bonitos discursos políticos, sino con hechos concretos, y uno de ellos, y bien elocuente además, consiste en eliminar discriminaciones tan flagrantes como las descritas. Lógicamente, se trata de acercar posiciones al alza, hasta alcanzar progresivamente la situación existente en las CC.AA. más generosas con sus funcionarios de Justicia.   Arriba

Concursos de traslados anuales, de ámbito nacional, con resultas
Resulta incomprensible e inaceptable que existan plazas (muchas) que nunca salgan a concurso, alimentado la sensación de amiguismo, impropia en la Función Pública y que vulnera los derechos de los funcionarios titulares, muchos en destinos fuera de su comunidad mientras que quienes no aprueban las oposiciones pueden trabajar al lado de su casa. Resulta muy preocupante el desinterés sindical en este aspecto, ya que se están quebrando los principios de igualdad, mérito, capacidad y publicidad consagrados en el art. 103 de la Constitución.
Es inconcebible que en destinos como instrucción, fiscalía o servicios comunes, por ejemplo, hayan plazas ocupadas por interinos cuando deberían ser cubiertas por titulares en comisión de servicios hasta que salgan a concurso. De igual manera, los refuerzos y las comisiones de servicios no se crearon para que se eternizaran en el tiempo; si son plazas necesarias deben consolidarse y ofrecerse en concurso.
Será injusto que, como parece, en las dos próximas convocatorias de nuestras oposiciones en las que los interinos recibirán puntos, se prime por encima de todo la antigüedad, desechando en mayor medida, por ejemplo, otros valores como haber aprobado ejercicios de convocatorias anteriores; de igual manera, ¿por qué no se conceden también puntos a aquellos titulares que optan a la promoción a través del turno libre?      Arriba

Fomentar las sustituciones entre titulares
Hasta ahora se suele requerir a interinos para cubrir bajas de larga duración o situaciones análogas, impidiendo así que los titulares del Cuerpo inmediatamente inferior, capacitados para cubrir esas plazas, acumulen méritos para su futura promoción. Deben fomentarse las sustituciones entre titulares con la titulación adecuada, y que el interino sustituya no al ausente sino al titular que lo sustituye. El titular sustituto ya tiene una experiencia contrastada para sustituir a un compañero de su destino, ventaja que no puede alegar el interino. ¿Qué faltan hacen esos Oficiales interinos cuando hay Auxiliares titulares capacitados para realizar la sustitución?
Además, debe acabarse con la discriminación de que los Agentes no puedan sustituir a los Auxiliares. Recordemos que, salvo por la máquina, la oposición es muy similar, con lo que primar a un auxiliar interino en vez de a un Agente titular es otro agravio comparativo que debe erradicarse. Es como decirnos que los Agentes titulares somos más tontos que un Auxiliar interino que no ha aprobado la oposición (entre otras cosas porque nunca se ha presentado a la oposición, que los hay y muchos).      Arriba

Unidad de acción sindical ante las próximas oficina judicial y RPTs
El diseño de la oficina judicial y la implantación de las RPTs va a definir el futuro del funcionamiento de la Administración de Justicia. Por tanto, nos afectará y mucho cómo se lleven a cabo.
Respetando la independencia y la ideología política de cada organización sindical, es hora de aunar esfuerzos y conseguir así el mejor resultado posible ante lo que se nos presenta como el futuro de la Justicia. Si no defienden adecuadamente los intereses del conjunto de compañeros, difícilmente más adelante conseguiremos recuperar el terreno perdido ante la Administración.
No queremos más excusas. Es hora de dejar de lado los intereses particulares, las bonitas declaraciones de intenciones, y luchar hombro con hombro por los intereses de todos los compañeros, no sólo para el beneficio de uno u otro sindicato. Si perdemos, perderemos todos, y la culpa no será exclusiva de la Administración sino también de los sindicatos que no supieron o quisieron luchar por los intereses de todos los funcionarios. Arriba

Fin de la pérdida de capacidad adquisitiva de nuestro sueldo
Subida anual del sueldo ajustado a la inflación real, no a la estimada por el Gobierno. Dado que la estimada siempre se sobrepasa con largueza, debe establecerse una cláusula compensatoria automática que entre en vigor con efectos retroactivos a 1 de enero de cada año para compensar el desfase y evite nuestra pérdida de capacidad adquisitiva.
Es obligación de la Administración realizar una adecuada gestión de los fondos públicos. Estamos hartos de que nuestros sueldos sean víctimas, año tras año, por culpa de su ineficacia, mala gestión y despilfarro.      Arriba

Módulos de los jueces y productividad de los secretarios
Otro agravio comparativo que sufrimos, en relación con otros colectivos de funcionarios, es el cobro de módulos por parte de los jueces, medida que no toma en consideración a sus funcionarios. Si un juez cobra un extra por sobrepasar un determinado volumen de trabajo, parece de sentido común que los funcionarios, sin cuyo concurso en todo el procedimiento hubiera sido imposible superar los objetivos establecidos, también han de participar del premio económico.
Debe arbitrarse un sistema objetivo y riguroso para que esa mayor carga de trabajo realizada por los funcionarios sea reconocida y recompensada de alguna manera (dichos módulos pueden ser un buen punto de partida). De lo contrario se incurre, una vez más, en la discriminación, en la desmotivación del funcionario, además de alentar a aquellos magistrados que presionan indebidamente a sus funcionarios con el exclusivo fin de ganar ellos más dinero. Además, debe reconocerse un complemento de penosidad en determinados destinos como, por ejemplo, en los juzgados reconvertidos en especializados en Violencia sobre la mujer.
Los secretarios también demandan el reconocimiento de un complemento de productividad, existente en otras Administraciones. ¿Cuánto más tiempo seguiremos sin beneficiarnos de los réditos económicos que otros perciben gracias a nuestro trabajo, y a quiénes nunca se les regatea dinero como a nosotros?      Arriba

Aumento progresivo del sueldo base y reducción de complementos
Con el futuro de las pensiones en tela de juicio, una parte muy considerable de nuestro sueldo se abona en concepto de variados complementos, los cuales no se tomarán en consideración a la hora de calcular nuestras pensiones de jubilación.
Debe establecerse un calendario para que, de forma progresiva y en un plazo razonable, esta descompensación salarial se corrija. Nos jugamos nuestras pensiones, nuestra calidad de vida como jubilados.
Además, se debe reconocer en las pagas extraordinarias todas nuestras retribuciones, tanto el sueldo base como el 100% de los complementos.      Arriba

Transparencia, información, comunicación, compromiso, seriedad
Los sindicatos no pueden utilizar un doble lenguaje: hay que ser claro y meridiano. No deben decir medias verdades (dejémoslo ahí), flirtear en ocasiones con la demagogia, explicar una cosa a los compañeros (porque eso es lo que quieren oír, y así se evitan problemas) y sostener otra cuando se sientan con la Administración. Políticos y sindicalistas son eminentemente funciones resultadistas. Es decir, tanto consigues, tantos votos ganas. Nuestros sindicatos llevan tiempo consiguiéndonos las migajas que les suelta la Admnistración, aunque por sus declaraciones parece que vamos ganando algo y las cosas no van tan mal. Se referirán a ellos, los sindicatos, claro, no a nosotros, los funcionarios de a pie.
Tomar decisiones que afectan al conjunto de los funcionarios sin apenas contar con su opinión no es un modelo democrático de funcionamiento y sólo sirve para ahondar las diferencias entre la mayoría, que no se siente representada, y los poquitos que hablan en nombre de todos sin conocernos ni representarnos con la debida legitimidad moral.
Representar a los compañeros exige honradez y seriedad. El pasotismo y el desencanto que nos achacan es consecuencia de desafortunadas actuaciones de algunos sindicatos que han minado su credibilidad y, de paso y más grave aún, han instalado en muchos compañeros la sensación de que no hay nada que hacer y todo está perdido. Nada más lejos de la realidad. Lo que sí es cierto es que debemos luchar por defender nuestros legítimos derechos, desde el compromiso y la seriedad, ya que nadie nos regalará nada.    Arriba

Renuncia sindical a depender financieramente de la Administración, central o autonómica
Como premisa, los sindicatos deberían financiarse mayoritariamente a través de las cuotas de sus afiliados. Aceptar subvenciones (en particular, las relativas a formación) de nuestros patrones públicos supone poner en cuestión la independencia necesaria para defender hasta el final los intereses de los funcionarios. ¿En qué ayudan dichos fondos a la actividad sindical? Resulta obvio que la decisión política de aumentar o disminuir dichos fondos se convierte en un arma decisiva que puede decantar el resultado de una negociación a favor de los intereses de la Administración y que limita la autonomía sindical. Por ello, entendemos que debería renunciarse a ese dinero, que en nada beneficia o ayuda a una defensa adecuada de nuestros intereses, que es lo que únicamente pretendemos y que debería ser el principal objetivo de los sindicatos.
Mientras perduren, el importante volumen de fondos destinados a la formación a impartir por sindicatos requiere el control de una auditoría externa que garantice el buen uso y el adecuado destino de los mismos. De igual manera, pedimos el establecimiento de criterios objetivos y transparentes para la concesión de dichos cursos, poco publicitados entre los funcionarios a los que supuestamente van dirigidos y concedidos con criterios desconocidos y poco fiables para el conjunto de los compañeros, que pueden generar discriminación y falta de las mismas oportunidades para todos.      Arriba

Abandonar la subordinación a lo políticamente correcto
Mientras las acciones políticas y sindicales sean más efectistas que efectivas, estén más preocupados de que sus actos se traduzcan en votos, nunca conseguiremos avances reales y de fondo. La Administración toma medidas de gran calado ante las nuevas necesidades sociales, como fue la implantación de los juicios rápidos o es la creación de los juzgados de violencia sobre la mujer. Sin embargo, esas medidas pueden convertirse en un problema añadido, y no en una solución, si no van acompañadas de una adecuada dotación de medios humanos y materiales.
De igual manera, no se asegura la igualdad ni se garantizan mejor los derechos de las compañeras, mayoría entre los funcionarios, por abusar más de la terminología identitaria, de la que hacen gala sindicalistas y políticos. La coletilla "trabajadoras y trabajadores" si no es meramente electoralismo o afán por quedar bien, tampoco soluciona ninguno de los problemas existentes. Ellas seguramente valorarían más que se les permitiera, por ejemplo, una adecuada conciliación de su vida laboral y familiar. Menos gestos simpáticos y supuestamente "progres" y más hechos que los avalen, aunque no sean siempre populares (o populistas).
Querer quedar bien con todos y a toda costa no es un valor, sino un lastre sin sentido, más propio de intereses partidistas que de una necesidad real. Ser políticamente incorrecto cuando es necesario para que las cosas avancen no implica falta de respeto ni insensibilidad hacia los demás. Es, simplemente, un ejercicio de realismo y responsabilidad.      Arriba

Otras cuestiones
Existen otros aspectos a considerar que los desarrollados aquí y ahora. No significa que no les demos importancia, sino que nos hemos centrado en reseñar los asuntos más relevantes. De igual manera, cada jurisdicción y cada destino tiene sus propias particularidades, que deberán tratarse y defenderse de la manera más adecuada en cada caso.
Es obvio, que, entre otros temas, defendemos delimitar los puestos de libre designación únicamente a cargos muy concretos y de responsabilidad y en base a criterios objetivos y estrictos; garantizar la libre movilidad sin limitaciones, como exigir experiencia en destinos similares; no a la movilidad forzosa; etc.      Arriba

Conclusiones
Como decíamos en el inicio, no defendemos imposibles ni utopías. Lo que demandamos está dentro de los parámetros del sentido común y lo razonable. Lo irrazonable e ilógico es perpetuar la situación actual, en la que la rebaja, la minusvaloración y la falta de respeto hacia nosotros se ha convertido en tónica habitual, ante la falta de respuesta efectiva por parte de los sindicatos a la intransigencia negociadora de la Administración.
No podemos escudarnos en la comodidad o desmotivación de muchos funcionarios (por desgracia, comprensible en ocasiones, y de la que, en gran medida, son causantes los sindicatos con sus políticas alejadas del sentir de los funcionarios), en la incapacidad o partidismo de los sindicatos actuales, o en la fuerza apisonadora de la Administración para dejar que las cosas sigan como hasta ahora (de mal en peor) y quedarnos de brazos cruzados. Así no se soluciona nada.
Es la hora de dar un paso al frente y hacer algo, aunque sea tan sencillo como dejar de callarnos lo que no nos gusta. Nosotros lo vamos a intentar y necesitamos vuestro apoyo. Lo hacemos por todos: por los que creen en esta iniciativa y los que no, sin distinción alguna, pues en otro caso este proyecto carecería de todo valor. Contamos con vosotros.
Es hora de hacernos oír. El futuro de tus derechos laborables, de tus condiciones de trabajo, están en juego. Tú decides.

Atrás                                                 Arriba

ASOCIACIÓN DE FUNCIONARIOS DE JUSTICIA INDEPENDIENTES
Es hora de hacernos oír. Por la defensa de tus derechos, tú decides. Juntos sumamos, unidos avanzaremos.
Hosted by www.Geocities.ws

1