PRIMERA PARTE
CAPITULO VII
AVISTAMIENTOS
Avanzábamos hacia un mar lejano, al que llegamos en segundos, lo cruzamos y aparecieron unas islas,
bajamos sobre la ciudad de Tokio. Yo creí que iba a encontrar casas con techos con las puntas hacia arriba,
pero lo que más abundaba eran rascacielos, avenidas modernas, parques, automóviles.
-Estamos siendo avistados -dijo Ami, señalando la luz del tablero encendida.
En la calle, la gente comenzaba a arremolinarse, nos indicaban con la mano. Nuevamente se encendieron las
luces exteriores de variados colores. Estábamos bastante alto, permanecimos unos dos minutos allí.
-Otro avistamiento --dijo Ami, observando los signos que aparecían en la pantalla-. Vamos a ser trasladados.
Súbitamente, la luz del día se apagó: Sólo quedaron las estrellas centelleando tras los vidrios.
Abajo no se veía gran cosa, una pequeña ciudad muy lejana, unas pocas luces, un camino por el cual venía un
automóvil.
Fui hacia la pantalla que estaba frente a Ami. Allí aparecía todo el panorama perfectamente iluminado. Lo que
a simple vista no se distinguía, debido a la oscuridad, en el monitor era perfectamente claro; así noté que el
automóvil tenía color verde y que en él venía una pareja.
Estábamos a unos veinte metros de altura, éramos visibles, según el tablero.
Decidí en lo sucesivo aprovechar esa pantalla. Era más nítida que la misma realidad.
Cuando el vehículo llegó a poca distancia de nosotros, se detuvo, estacionó junto al camino y sus ocupantes
descendieron y comenzaron a gesticular y a gritar mientras nos miraban con ojos desencajados.
-¿qué dicen? pregunté.
-Piden comunicación, contacto. Son una pareja de estudiosos de los "ovni", o más bien, "adoradores de
extraterrestres".
-Comunícate entonces -le dije, preocupado por la inquietud de esas personas. Se arrodillaron y nos rezaban, o
algo así.
-No puedo, tengo que obedecer las órdenes estrictas del "plan de ayuda". La comunicación no se produce
cuando a cualquiera se le antoja, sino cuando desde "arriba" se decide, además, tampoco puedo hacerme
cómplice de una idolatría.
-¿qué es idolatría?
-Una violación a una ley universal -respondió Ami, bastante serio.
-¿En qué consiste? -pregunté intrigado.
--Nos consideran dioses.
-¿Y dónde está lo malo?
-Sólo a Dios se debe venerar, el resto es idolatría. Muy faltos de respeto seríamos nosotros al usurpar el lugar
de Dios, ante la desviada religiosidad de estas personas. Si nos consideraran como hermanos, sería otra cosa.
Me pareció entonces que Ami, debía sacar de su error a esa pareja.
-Pedrito --contestó él a mis pensamientos -, en los mundos incivilizados del universo se cometen cosas que nos
parecen terribles. En este preciso instante, a muchas personas las están quemando vivas porque algunos
piensan que ellas son "herejes", eso está ocurriendo en muchos planetas, como sucedió aquí en la Tierra, hace
cientos de años. En este mismo momento, bajo el mar, los peces se comen vivos unos a otros. Este planeta no
es muy evolucionado. Así como las personas tienen distintos niveles de evolución, también los planetas los
tienen. Las leyes que rigen la vida en los mundos inferiores nos parecen brutales. La Tierra, hace millones de
años es taba regida por otros tipos de leyes, todo era agresivo, venenoso, todo tenía garras y colmillos; hoy,
debido a que se alcanzó un nivel de evolución más avanzado, hay más amor, pero todavía no se puede decir
que éste sea un mundo evolucionado. Existe aún mucha brutalidad.
Ami sintonizó una pantalla y aparecieron escenas de guerra. Desde unos tanques, los soldados lanzaban
cohetes contra algunos edificios, destruyéndolos, junto con los niños, mujeres y hombres que los habitaban.
-Esto sucede ahora mismo en un país de la Tierra, pero no podemos hacer nada. En la evolución de cada
planeta, país o persona, no debemos intervenir. En el fondo, todo es aprendizaje. Yo fui fiera y morí destrozado
por otras fieras; fui humano de bajo nivel, maté y me mataron, fui cruel, recibí crueldad. He muerto muchas
veces, he ido aprendiendo poco a poco a vivir de acuerdo con la Ley fundamental del universo. Ahora mi vida
es mejor, pero no puedo ir contra el sistema evolutivo que Dios ha creado. Esa pareja está violando una ley
universal, al compararnos con alguien tan grande y majestuoso como Dios, le retiran sus sentimientos de
veneración y amor al Creador y los dirigen hacia nosotros... Los soldados que vimos, también violan una ley
universal: "no matarás". Ellos deberán pagar por sus errores, y así, poco a poco irán aprendiendo. Sólo cuando
una persona o un mundo ha alcanzado cierto nivel evolutivo, puede recibir ayuda nuestra, sin que sea una
violación al sistema general evolutivo.
En realidad, no comprendí ni media palabra de lo que Ami dijo, pero más tarde al recordar, se me hizo todo
claro, mucho después de su partida, sólo entonces pude escribirlo más o menos como él lo dijo.
Mientras esperábamos que el "súper-computador" nos sacara de allí, Ami sintonizó la televisión japonesa. Con
su buen humor habitual observaba un programa de noticias. Aparecía un reportero que entrevistaba, micrófono
en mano, a la gente en la calle. Una señora hablaba gesticulando y apuntaba hacia el cielo. Yo no entendí
nada, pero me di cuenta de que relataba su encuentro con un "ovni"... el nuestro. Otras personas también
comentaban su versión del fenómeno.
- ¿Qué dicen? -pregunté.
--Que vieron un "ovni"... Hay cada loco... -opinó sonriendo.
Luego apareció un señor de lentes que hacía dibujos en un pizarrón mientras daba explicaciones.
Representaba al sistema solar, la Tierra y los demás planetas. Habló largamente. Supe que se trataba de un
científico especialista en astronomía. Al parecer, Ami entendía aquel lenguaje, porque estaba muy entretenido
mirando el programa, tal vez utilizaba el traductor".
- ¿Qué dice? –volví a preguntar.
--Que debido a todo lo que expresó, queda "científicamente demostrado" que no hay vida inteligente en toda la
galaxia, excepto en la Tierra... También dijo que la gente que vio el supuesto "ovni" sufrió una alucinación
colectiva, y les recomendó una visita al psiquiatra...
- ¿En serio? -pregunté.
-En serio -respondió riendo.
El científico continuó hablando.
- ¿Qué dice ahora?
-Que tal vez exista una civilización "tan avanzada" como ésta, pero una cada dos mil galaxias, según los
cálculos.
- ¿Y eso qué significa?
-Que cuando sepa que en esta galaxia solamente hay millones de civilizaciones, va a quedar loco el pobre,
peor de lo que está...
Reímos un buen rato Para mí resultó muy cómico escuchar a un científico diciendo que los "ovnis" no existen...
¡y yo, mirando el programa desde un "ovni"!
Permanecimos cerca de una hora en aquel lugar, hasta que la luz de la invisibilidad se apagó.
--Estamos libres.
- ¿Entonces podemos continuar paseando? -pregunté. --Claro. ¿Dónde te gustaría ir ahora?
-Mmmm... esteee... ¡a la isla de Pascua!
-Es de noche allá... Mira-ya habíamos llegado.' - ¿Isla de Pascua?
-Efectivamente. - ¡Qué rapidez!
- ¿Te parece rápido? Espera... ahora observa por la ventana. Estábamos sobre un desierto muy extraño. El
cielo se veía demasiado oscuro, negro casi, excepto por el brillo azuloso de la luna.
- ¿Qué es esto, Arizona? -Esto es la luna.
- ¡La luna!
-La luna. Miré hacia aquello que yo había creído que era la luna.
-...Entonces eso...
-Eso es la Tierra.
- ¡La Tierra!
-La Tierra. Allá duerme tu abuelita...
Quedé fascinado. Era en realidad la Tierra, tenía un color azul claro. Me pareció increíble que algo tan pequeño
pudiese contener tantas cosas grandes, montañas, mares. Sin saber por qué, me llegaron imágenes
archivadas en mi memoria, recordé un arroyo de mi niñez, una pared cubierta de musgo, unas abejas en un
jardín, una carreta de bueyes en una tarde veraniega... todo eso estaba allá, en ese pequeño globo azul que
flotaba entre las estrellas...
De pronto vi el sol, un astro lejano, pero más encandilante que en la Tierra.
- ¿Por qué se ve tan pequeño?
-Porque aquí no hay una atmósfera que actúe como lente de aumento, como lupa; por eso, desde la Tierra se
ve más grande que desde aquí, pero si no fuera por los vidrios especiales de esta nave, ese pequeño sol te
quemaría, justamente porque no hay una atmósfera que filtre ciertos rayos que son nocivos para ti.
No me gustó esa visión de la luna, desde la Tierra parecía más hermosa. Era un mundo desolado, tenebroso.
- ¿No podríamos ir a un lugar más bonito?
- ¿Habitado? -preguntó Ami.
- ¡Claro!... pero sin monstruos...
-Para eso tendremos que ir muy lejos.
Movió los controles, la nave vibró muy suavemente, las estrellas se alargaron, transformándose en líneas
luminosas; luego, en las ventanas apareció una neblina blanca y brillante que reverberaba.
- ¿Qué pasa? -pregunté un poco asustado.
-Estamos situándonos... Situándonos dónde
- ¿En un planeta muy lejano. Tendremos que esperar unos minutos. Por el momento, vamos a escuchar alguna
música.
Ami tocó un punto del tablero. Unos suaves y extraños sonidos llenaron el recinto. Mi amigo cerró los ojos y se
dispuso a escuchar con deleite.
Eran unas notas muy diferentes de las que yo había conocido hasta entonces. De pronto, una vibración muy
baja y sostenida llegaba a remecer la sala de mandos, luego, otra nota altísima se cortaba de improviso; el
silencio duraba algunos segundos. Después se oían notas rápidas que subían y bajaban, otra vez la más grave
se iba agudizando poco a poco, mientras unas especies de rugidos y algunas campanitas llevaban un ritmo
cambiante.
Ami parecía extasiado, supuse que conocía muy bien aquella "melodía", porque con los labios o leves
movimientos de su mano se adelantaba a lo que iba a escucharse.
Lamenté interrumpirlo, pero aquella "música" no me gustó para nada.
-Ami -le llamé. No respondió; estaba muy concentrado en esa especie de interferencia eléctrica en una radio en
onda corta...
-Ami -insistí.
-¡Oh, perdón!... ¿Sí?
-Discúlpame, pero no me gusta.
-Claro, es natural; el disfrute de esta música requiere de una "iniciación" previa... Buscaré algo que te parezca
más conocido. -Tocó otro punto del tablero. Surgió una melodía que me agradó inmediatamente, tenía un ritmo
muy alegre. El instrumento principal sonaba parecido a la chimenea de un tren a vapor a toda velocidad.
- ¡Qué agradable!... ¿Qué instrumento es ese que parece un tren?
- ¡Dios mío! -exclamó Ami fingiendo horror, ¡acabas de ofender a la garganta más privilegiada de mi planeta, al
confundir su hermosa voz con el ruido de un tren!
-Discúlpame, por favor... no sabía... ¡pero resopla muy bien! -dije, procurando arreglar mi metida de pata.
- ¡Blasfemo! ¡Hereje! -Fingía jalándose los cabellos decir que la gloria de mi mundo... ¡resopla!
Terminamos por estallar en carcajadas.
Aquella música lo impulsaba a uno a bailar.
-Para eso está hecha -dijo Ami- ¡Bailemos! -Se incorporó de un salto y comenzó a danzar haciendo sonar las
palmas.
- ¡Baila, baila! -me animaba-. Suéltate. Tú quieres bailar, pero aquello que no eres tú, no te lo permite...
aprende a conquistar la libertad de ser tú mismo, libérate...
Dejé mi natural timidez de lado y me lancé a danzar con gran entusiasmo.
- ¡Bravo! -me felicitaba.
Bailamos largo rato. Me sentí alegre, fue parecido a cuando corrimos y saltamos en la playa. Luego, la música
terminó.
-Algo para relajamos ahora -dijo Ami, dirigiéndose hacia el tablero. Oprimió otro punto y se escuchó una música
clásica. Me pareció familiar.
-Oye, eso es terrícola.
--Claro; Bach, es fabuloso, ¿no te gusta?
-Creo que... sí. ¿También a ti te gusta?
-Por supuesto, o no lo tendría en la nave.
-Yo pensé que todo lo nuestro era "incivilizado" para los extraterrestres...
-Estás muy equivocado. -Tocó otro punto del tablero.
"...imagine there's no countries
1
it is'nt hard to do..."
- ¡Pero si ése es John Lennon...Los Beatles...!
Yo estaba muy sorprendido, porque empezaba a creer que en la Tierra no había nada bueno.
-Pedrito, cuando la música es buena, lo es universalmente. La buena música de la Tierra es coleccionada en
varias galaxias, al igual que la de cualquier mundo y de cualquier época, lo mismo ocurre con todas las artes.
Nosotros guardamos filmaciones y grabaciones de todo lo que se realiza en tu planeta... El arte es el lenguaje
del amor, y el amor es universal... Escuchemos.
`...imagine all the people living life in peace..."
Ami, con los ojos cerrados, parecía disfrutar de cada nota.
Cuando John Lennon terminó de cantar, habíamos llegado por fin a otro mundo habitado.
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