PRIMERA PARTE
CAPITULO V
¡RAPTADO POR LOS EXTRATERRESTRES!
-Ya llegamos a tu casa. ¿Te vas a dormir?
-. Estoy realmente agotado, no doy más. ¿Y tú, qué vas a hacer?
-Volveré a la nave. Iré a dar una vuelta por las estrellas... Quería invitarte, pero si estás tan cansado...
- ¡Ahora ya no!... ¿En serio?... ¿me llevarías a dar una vuelta en tu "ovni"?
-Claro, ¿pero tu abuelita?...
Ante una posibilidad tan extraordinaria como la de pasear en un "platillo volador" se me fue todo el cansancio,
estaba fresco y lleno de vitalidad, se me ocurrió inmediatamente la forma de salir sin que me echasen de
menos.
-Me serviré la cena, dejaré el plato vacío sobre la mesa, luego pondré mi almohada bajo la ropa de cama, para
que si mi abuelita se levanta crea que estoy durmiendo en casa, dejaré esta ropa por ahí y me pondré otra. Lo
haré con mucho cuidado y en silencio.
No temas nada.
-Perfecto, estaremos de vuelta antes de que ella despierte.
Hice todo de acuerdo a lo calculado, pero cuando quise comer la carne, me dio asco y no pude hacerlo. Unos
minutos más tarde caminábamos hacia la playa.
- ¿Cómo subiré a tu nave?
-Entraré nadando al agua, luego traeré el vehículo hasta la playa.
- ¿No te dará frío meterte en el mar?
-No. Este traje resiste mucho más frío y calor de lo que Imaginas... Bien, voy a buscar la nave. Tú, espérame
aquí y cuando aparezca no te asustes.
-Oh, no; ya no les temo a los extraterrestres. -Me hizo gracia su recomendación innecesaria...
Ami avanzó hacia las suaves olas, se internó en el mar y comenzó a nadar. Un poco más allá desapareció del
alcance de mi vista, en la oscuridad, pues la luna se había ocultado tras unas nubes más bien tenebrosas...
Tuve tiempo para pensara solas por primera vez desde la aparición de Ami... ¿Ami?... ¡Un extraterrestre!...
¿Era verdad o había sido un sueño?
Esperé largo rato y comencé a inquietarme. No me sentí muy seguro... yo solo ahí, en una oscura playa
terriblemente solitaria...
Iba a enfrentarme a una nave extraterrestre... La imaginación me hacía ver sombras extrañas y movedizas
entre las rocas, en la arena, emergiendo de las aguas. ¿Y si Ami fuera un ser perverso disfrazado de niño,
hablando de bondad para obtener mi confianza? ...... ... ¡
No! no podía ser ... ... ... ¿Raptado por una nave
extraterrestre?...
En esos momentos apareció ante mis ojos un espectáculo terrorífico: debajo del agua un resplandor amarillo
verdoso comenzaba a ascender lentamente, luego asomó una cúpula que giraba, con luces de muchos
colores... ¡Era verdad! ¡Yo estaba contemplando una nave de otro mundo! Después apareció el cuerpo del
vehículo espacial, ovalado, con ventanillas iluminadas. Emitía una luz entre plateada y verde. Fue una visión
que no me esperaba, sentí verdadero terror. Una cosa es hablar con un niño... ¿niño?... con cara de bueno...
¿máscara?... y otra cosa es estar parado solo, en una playa, en la oscuridad de la noche y ver aparecer una
nave de otro mundo... un "ovni" que viene a buscarlo a uno, a llevárselo lejos... Olvidé al "niño" y todo lo que
me había dicho. Para mí aquello se transformó en una maquinaria infernal, venida quién sabe de qué sombrío
mundo del espacio, llena de seres monstruosos y crueles que venían a raptarme. Me pareció de un tamaño
mucho mayor que el del objeto que yo había visto caer al agua horas antes.
Comenzó a acercarse a mí, flotando a unos tres metros por sobre las aguas. No emitía ningún sonido, el
silencio era espantoso, y se acercaba, se acercaba irremediablemente. Quise salir huyendo. Hubiera deseado
no haber conocido jamás a ningún extraterrestre, quería volver el tiempo atrás, estar durmiendo v tranquilo
cerca de mi abuelita, a salvo, en mi camita, ser un niño normal y vivir una vida normal. Eso era una pesadilla;
no podía correr, no podía dejar de mirar a ese monstruo luminoso que venía a llevarme... tal vez a un zoológico
espacial...
Cuando estuvo sobre mi cabeza, me sentí perdido. Apareció una luz amarilla en el vientre de la nave, luego un
reflector me encandiló y supe que ya estaba muerto. Encomendé mi alma a Dios y decidí abandonarme a su
Altísima Voluntad...
Sentí que me subían, que yo iba en una especie de ascensor, pero mis pies no estaban apoyados sobre cosa
alguna. Esperé ver aparecer aquellos seres con cabeza de pulpo y ojos sanguinarios y sanguinolentos...
De repente, mis pies se posaron sobre una superficie mullida y me vi parado en un recinto luminoso y
agradable, alfombrado y con paredes tapizadas. Ami estaba frente a mí, sonriendo con sus grandes ojos de
niño bueno. Su mirada logró calmarme, volviéndome a la realidad, a esa realidad hermosa que él me había
enseñado a conocer. Puso una mano sobre mi hombro.
--Calma, calma; no hay nada malo.
Cuando pude hablar sonreí y le dije:
--Me dio mucho miedo.
-Es tu imaginación desbocada. La imaginación sin control puede matar de terror, es capaz de inventar un
demonio donde sólo hay un buen amigo, pero sólo se trata de nuestros monstruos internos, porque la realidad
es sencilla y hermosa, es simple...
--Entonces... ¿es toy en un "ovni"?
-Bueno, "ovni" es un objeto volador no identificado. Esto está plenamente identificado: es una nave espacial;
pero podemos llamarle "ovni" si quieres, y a mí puedes decirme "marciano".
-Se me fue completamente la tensión cuando reímos.
-Ven, ven a la sala de mandos -me invitó.
Por una puerta pequeñísima y en arco pasamos a otro recinto, tan bajo de techo como el que abandonábamos.
Ante mí apareció una sala semicircular rodeada de ventanas ovaladas. En el centro había tres sillones
reclinables frente a unos controles, y varias pantallas casi recostadas sobre el piso. ¡Aquello era como para
niños! tanto los sillones como la altura del salón. Allí no hubiera cabido de ningún modo un adulto... Yo podía
tocar el techo levantando el brazo.
- ¡Esto es fabuloso! exclamé entusiasmado. Me acerqué a las ventanas mientras Ami se acomodaba en el
sillón central, frente a los controles. Tras los vidrios pude ver a lo lejos el resplandor de las luces del balneario.
Sentí una leve vibración en el piso y el pueblo desapareció. Ahora sólo veía estrellas...
-Oye, ¡¿qué hiciste con el balneario?!
-Mira hacia abajo-respondió Ami.
Casi me desmayo: estábamos a miles de metros de altura sobre la bahía. Se veían todos los pueblos costeros
de la zona, el mío se encontraba allá abajo, muy abajo. ¡Habíamos ascendido kilómetros en un instante y yo no
tuve ninguna sensación de movimiento!
- ¡Súper, súper bueno! -Mi entusiasmo crecía, pero pronto la altura me produjo vértigos.
-Ami...
-Dime.
-... ¿Esto no se cae?
-Bueno, si a bordo hubiera una persona que ha dicho mentiras, entonces los mecanismos podrían fallar...
- ¡Bajemos entonces, bajemos!
Por sus carcajadas supe que bromeaba.
- ¿Nos ven desde abajo?
-Cuando esta luz se enciende -señaló un óvalo sobre el tablero de comandos- quiere decir que somos visibles.
Cuando está apagada, como ahora, somos invisibles.
- ¿Invisibles?
-Igual que este señor sentado a mi lado -indicó hacia un asiento vacío junto a él. Me alarmé, pero sus risas me
hicieron comprender que se trataba de ot ra de sus bromas.
- ¿Cómo haces para que no nos vean?
-Si una rueda de bicicleta está girando rápido, sus rayos no se ven. Nosotros hacemos que las moléculas de
esta nave se muevan rápido...
alturas.
-Ingenioso, pero me gustaría que nos vieran desde abajo.
--No puedo hacerlo. La visibilidad o invisibilidad de nuestras naves, cuando están en los mundos incivilizados
se efectúa de acuerdo al "plan de ayuda". Eso lo decide un computador gigante situado en el centro de esta
galaxia...
-No entiendo bien.
-Esta nave está conectada a ese "súper-computador que decide cuándo podemos o no ser avistados.
-¿Y cómo sabe ese "computador" cuándo...?
-Ese "computador" lo sabe todo... ¿Quieres que vayamos a algún lugar en especial?
- ¡A la capital! Me gustaría ver mi casa desde el aire...
- ¡Vamos! -Ami movió unos controles y dijo "ya". Me preparé para disfrutar del viaje mirando por la ventana...
¡pero ya habíamos llegado!... ¡Cien kilómetros en una fracción de segundo!
Yo estaba fascinado.
- ¡Esto se pasó de rápido para viajar!
-Ya te dije que en general no "viajamos" sino que nos "situamos"... Es cosa de coordenadas, pero también
podemos "viajar".
Miré las grandes avenidas iluminadas. Se veía increíble la ciudad, en la noche, desde el aire. Localicé mi barrio
y le pedí que nos dirigiésemos hacia allá.
-Pero "viajando", lento, por favor. Quiero disfrutar del paseo
La luz del tablero estaba apagada. Nadie nos veía.
Fuimos avanzando suave y silenciosamente por entre las estrellas del cielo y las luces de la ciudad.
Apareció mi casa. Fue extraordinario verla desde las alturas
- ¿Quieres comprobar si todo está bien allá adentro?
- ¿Cómo?
-Vamos a mirar por esta pantalla.
Frente a él, en una especie de gran televisor, apareció la calle enfocada desde la altura; era el mismo sistema
por el cual veíamos dormir a mi abuelita, pero con una gran diferencia: aquí la imagen se veía en relieve, con
profundidad. Parecía que uno podía meter la mano por la pantalla y tocar las cosas. Intenté hacerlo, pero un
vidrio invisible me lo impidió. Ami se divertía conmigo.
Todos hacen lo mismo...
- ¿Todos; quiénes son esos todos?
-No pensarás que eres el primer incivilizado que sale a pasear en una nave extraterrestre...
-Yo había pensado que sí --dije algo desilusionado.
-Pues te equivocas.
El foco de la cámara, o lo que fuese, pareció traspasar el techo de mi casa, recorriéndola por cada rincón. Todo
estaba en orden.
- ¿Por qué en tu televisor portátil no se ve en relieve, como en esta pantalla?
-Ya te lo dije, es un sistema anticuado...
Le pedí que diéramos una vuelta por la ciudad. Pasamos por sobre mi colegio. Vi el patio, la cancha de fútbol,
los arcos, mi sala. Me imaginé contando más tarde la aventura a mis compañeros: Yo vi el colegio desde una
nave espacial"... Estaría orgulloso.
Fuimos pasando por toda la ciudad.
-Lástima que no sea de día dije.
- ¿Por qué?
-Me hubiera gustado pasear en tu nave también de día... ver ciudades, paisajes a la luz del sol...
Como de costumbre. Ami se estaba riendo de mí.
- ¿Quieres que sea de día? -me preguntó.
-No creo que tus poderes sean suficientes como para mover el sol... ¿o sí?
-El sol no, pero a nosotros sí...
Accionó los controles y comenzamos a movernos tremendamente rápido, subimos la Cordillera de los Andes y
la cruzamos en unos tres segundos, luego aparecieron varias ciudades que se veían como una manchita
luminosa, debido a la gran altitud que habíamos alcanzado; inmediatamente después apareció el enorme
Océano Atlántico, bañado de luna. También había numerosos bancos de nubes que limitaban mi visibilidad. El
cielo se fue aclarando en el horizonte, viajábamos hacia el Este. Llegamos a tierra y, lo extraordinario: ¡el sol
comenzó a subir rápidamente! Para mí aquello fue algo increíble. ¡Ami había movido el sol! En unos instantes
se hizo de día.
- ¿Por qué dijiste que no podías moverlo?
Ami se deleitaba observando mi ignorancia.
-El sol no se ha movido; nosotros nos hemos movido
Comprendí mi error de inmediato, pero era justificable:
Hay que ver lo que es contemplar el sol elevándose por sobre el horizonte a una velocidad impresionante...
- ¿Sobre qué lugar estamos?
-Africa.
- ¡África; pero si todavía no hace un minuto estábamos en América del Sur!
-Como querías viajar de día en esta nave, vinimos a un lugar en donde estuviese de día. "Si la montaña no
viene a Mahoma, Mahoma va a la montaña"... ¿Qué país de África te gustaría visitar?
-Esteeee... la India.
Su risa me indicó que mis conocimientos geográficos no eran demasiado precisos...
-Vamos entonces a Asia, a la India... ¿A qué ciudad de la India quieres ir?
-...Me da lo mismo... elige tú... - ¿Te parece bien Bombay?
-Sí; fantástico, Ami.
Pasamos a gran velocidad y altitud por sobre el continente africano. Más tarde, en mi casa, junto a un mapa del
mundo pude reconstruir aquel viaje. Llegamos al océano Índico, lo cruzamos mientras el sol ascendía y
ascendía vertiginosamente. Pronto estuvimos sobre la India. La nave frenó de golpe y quedó inmóvil...
-¿Cómo es que no nos estrellamos contra las ventanas con esa frenada? -pregunté muy sorprendido.
-Es cosa de anular la inercia...
-Ah; qué sencillo...
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