| Un viaje Hoy por la ma�ana temprano se levant� Carme para ir a A Coru�a. Tiene all� una amiga y la va a ver para que le deje unos temas de oposiciones. Tuvo que ir primero a la aldea y all� coger el tren. Cuando baj� del coche de l�nea se fue para la estaci�n a sacar el billete. No tuvo que esperar puesto que era temprano y en cuanto abrieron la taquilla y sac� el billete se fue a la cantina a tomar un caf� con leche. Por las v�as andaban ferroviaros trabajando. A las diez en punto vino el tren pero no pudo salir, seg�n dec�an en el vag�n, ten�a que esperar el cruce con el expr�s. Pas� rugiendo sin detenerse, casi al mismo tiempo, el jefe de estaci�n les di� la salida. Iban pocos en aquel vag�n, y no le dieron mucho trabajo al revisor cuando pas� a picar los billetes. Se cruzaron m�s adelante con un correo y con un automotor y sin m�s novedades, llegaron a A Coru�a. El viaje de vuelta fue m�s r�pido puesto que lo hizo en un coche de l�nea que no ten�a muchas paradas. Le toc� un asiento con ventanita y lejos de la puerta. El cobrador andaba agobiado dando billetes y de vez en cuando ten�a que subir a la esalerilla para dar alg�n bulto de los que iban encima del coche. La carretera era buena, asfaltada, menos un trozo en que estaban os obreros arreglando cunetas, unos kil�metros antes de llegar a la aldea. �No es verdad que viajes as� hacen hervir la sangre a un santo? |