|
El
ojo está obligado a posarse de un punto a otro de la obra
(de Terreros). Desecha todos los esquemas,
los prejuicios, las inclinaciones del gusto: El resultado son unos
cuadros atomizados o unos dípticos cuyas
partes están en descarada contradicción... Su pintura
no rinde culto al objeto que tiene delante sino a lo que
percibe su retina. El pintor Terreros trabaja con los colores como
el poeta con las palabras. Busca dentro de sí
y dentro de la materia el color. Y así construye unos espacios
y unos volúmenes que no son una abstracción,
sino una construcción de la conciencia. El cuadro no representa:
es.
Aurelio Torrente
|
|
PARA
UNA MÁSCARA ANTIGUA 1990
Acrílico y óleo sobre lienzo, 60 x 46 cm.
|
|
|
AUTORRETRATO
DEL VERANO DE 1990 1990
Oleo sobre lienzo, 60 x 46 cm.
|
|
BUSTO
CON BLUSA ROJA 1991
Acrílico sobre lienzo, 61 x 50 cm. |
|
CASQUE
D ´OR, 1 1992
Acrílico sobre lienzo, 41 x 33 cm. |
|
|
COSAS
SOBRE UNA MESA, 14 1998
Acrílico y óleo sobre cartón entelado pegado
sobre madera. Políptico, 78 x 53 cm.
|
|
PARA
L. M. 1 1998
Acrílico sobre lienzo, 61 x 46 cm. |
|
PARA
L. M. 2 1998
Acrílico sobre lienzo, 46 x 61 cm. |
 |
PAYS
SAGE 1994
Acrílico sobre lienzo. Díptico, 54 x 35 cm. |
 |
PAISAJE
Y CERROJO 1991
Acrílico sobre madera. Díptico, 68 ´5 x 42 cm. |
 |
|
PUENTE
DE TRIANA 1994-1995
Acrílico y óleo sobre madera, 57 x 76 cm.
|

|