En febrero de 1926, el Papa Pío XI publica la célebre encíclica Rerum Ecclesiae, en la que reafirma la importancia y urgencia de los objetivos misioneros programados al principio de su Pontificado y manifiesta su resolución inquebrantable de acortar las etapas para su realización.
Así, se proponen cinco grandes objetivos:
1-Oración ferviente al Señor para acelerar su reinado en el mundo.
2-Hacer comprender a todos los fieles el formidable problema misionero.
3-Estimular el fervor misionero de los sacerdotes y de los fieles.
4-Dar a conocer mejor la Obra de la Propagación de la Fe.
5-Solicitar la ayuda económica en favor de las Misiones.
A partir de esto, cada año; y en especial cada mes de octubre es solo de las misiones. Donde todos debemos tener una participación activa apoyando desde nuestras posibilidades.
El "DOMUND" es la oportunidad para formar la conciencia de los grupos cristianos a los que estamos vinculados. Para aumentar el espíritu misionero en el pueblo cristiano, se debe fomentar las oraciones y los sacrificios diarios, para que el día anual de las Misiones venga a convertirse en símbolo espontáneo de este espíritu.
Semana de oración con y por la Iglesia misionera:
Tiene como finalidad el que se manifieste la comunión de las comunidades cristianas con las Iglesias jóvenes por medio de la oración, para que el Señor - que es "quien da la fuerza"- siga alentándolas en los duros trabajos por el Evangelio.
Semana del sacrificio y dolor aceptados:
Su objetivo es dar impulso a que cada cristiano ofrezca y aporte el dolor, el trabajo y el sufrimiento de cada día en apoyo a la acción evangelizadora de la Iglesia entre los no cristianos.
Semana de la cooperación y ayuda económica:
Se pretende que cada comunidad y cristiano se planteen seriamente su aportación económica a las actividades de las misiones como signo visible del sentido de responsabilidad en el anuncio del Evangelio hasta los confines del mundo.
Semana de oración por las vocaciones misioneras:
La súplica al Señor y, al mismo tiempo, la promoción de las vocaciones para la misión universal de la Iglesia en el seno de las comunidades cristianas, con una incidencia especial en las familias y en los jóvenes, es el fin que se busca.
El penúltimo domingo de octubre proclamado "DOMINGO MUNDIAL DE LAS MISIONES", constituye el momento culminante. Esta jornada se celebrará en todas las Iglesias locales como fiestas de la catolicidad y solidaridad universal"