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El líder, ¿nace o se hace?(cont.)
Este autor logró reunir en el artículo Managers and Leaders: are they different?, las opiniones de destacados integrantes de la comunidad académica de los Estados Unidos y extrajo las siguientes conclusiones:
- Las cualidades innatas del liderazgo no se pueden enseñar o desarrollar. Aun cuando puedan “refinarse” por medio del aprendizaje, existen límites a lo que pueda lograrse por medio de la enseñanza formal;
- La mejor manera de desarrollar las habilidades que no entran en la categoría de “innatas” es a través de un programa educacional práctico que implique vivir experiencias personales;
- Las opiniones están divididas con respecto a si los líderes de una organización pueden llegar a ser buenos entrenadores para desarrollar habilidades de liderazgo en sus subordinados. Algunos opinaron que los líderes, en esta actividad, sólo transmiten experiencias personales; y
- La relación entre liderazgo y enseñanza es importante. Una característica destacada de los líderes es su habilidad para imbuir a los integrantes de una organización de una mentalidad de aprendizaje. Los líderes efectivos poseen un determinado punto de vista que es apreciado como un foco de enseñanza que define qué espera que logre la empresa y cómo lo logrará.
Esta típica pregunta, cuando se habla de liderazgo, seguirá ocasionando opiniones divididas en los expertos del tema; sin ser uno de esos expertos, quien escribe opina que el líder nace pero también se hace. Es decir, es obvio que en muchos niños se notan rasgos de líderes desde temprana edad; basta recordar a aquellos compañeros del colegio a los cuales todos seguían y celebraban sus ideas, aquellos que lideraban y hasta inventaban todos los juegos y competencias, hecho este que también puede observarse en muchos otros ámbitos: en los deportes, dentro del grupo familiar, en los grupos de trabajo, etc., siempre hay alguien que pareciera sobresalir con respecto a los demás, en estos casos se podría decir que el líder nace.
Sin embargo, también se observa con bastante frecuencia casos en los que unos rasgos de líder no fomentados o, en el peor de los casos, opacados por las circunstancias pueden producir un liderazgo negativo o la eliminación de éste. Esto nos lleva a pensar que un proceso de formación, basado en el fortalecimiento de las aptitudes positivas del individuo, contribuye en gran medida a “hacer” al líder. En definitiva, una combinación de un individuo poseedor de un liderazgo natural con un adecuado proceso formativo pareciera ser las claves para la producir de forma segura un líder.
* Autor del artículo “Managers and Leaders: Are They Different?” (Gerentes y líderes: ¿son distintos?) publicado en la Harvard Business Review en 1977 y vuelto a publicar como un “clásico” de la revista -pocos artículos lo logran- en su número de marzo-abril de 1992.
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