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Nota de redacción:
Leer este libro, ha sido el punto de partida
de una hermosa y gran tarea que ahora involucra a un grupo humano
periodístico, pero en sí leerlo, significa descubrir y confirmar lo
que en verdad es la política en este lado de América,
particularmente en Perú. Los entretelones vividos por Jenny Zúñiga
Mourao, reflejan momentos escondidos a la vista de los electores,
que de ser conocidos quizá los resultados serían otros, pero que
lamentablemente permanecen obnubilados por necesidad estratégica. La
democracia en sí no es tal y en situaciones como esta, de acceder al
poder, nos da a entender que más allá de todo lo que podamos leer
existen otros sucesos que permanecen ocultos y disimulados.
¿Quiénes son los que realmente mueven los
hilos de la política, cada vez que tenemos que elegir gobernantes en
cada país americano? ¿Qué oscuros intereses se movilizan, en la
mente de quienes resultan elegidos para ser candidatos? ¿Qué es lo
que en verdad buscan estos personajes? ¿Es siempre la honestidad lo
que prima en cada agrupación política que interviene en un proceso
eleccionario? ¿Llegamos a conocer toda la personalidad y forma de
pensar de los candidatos por los cuales votamos? ¿Merecemos en
verdad tener los gobernantes que elegimos? ¿Qué es lo que visualiza
el elector y qué lo que permanece oculto dentro del grupo político y
generalmente nunca se llega saber?
Todas estas preguntas y otras más, serán
respondidas en las líneas que con mucha valentía y profesionalismo,
sobre todo con humildad y mucha perspicacia, resume nuestra amiga
escritora, quizá mucho permanezca aun en el subconsciente de la
autora, que ojala diera lugar a una segunda parte y nos pueda
aclarar aun más el carácter del personaje y nos dé una idea más
precisa de lo que significa la política, sus personajes y todos los
movimientos tácticos que se realizan en medio de gastos y
estrategias planificadas o que surgen de la improvisación sin
quererlo.
He leído otro libro que habla sobre la azarosa
vida en el desenvolvimiento de la campaña electoral de otro
personaje de la misma época, y en verdad este me deja asombrado,
porque muy poco es lo que pueda haber imaginado, bastante queda
esclarecido, felicito el acucioso trabajo de Jenny Zúñiga a quien
ahora conozco y he participado ya en más de una tertulia sobre el
tema y otros, alrededor de este u otros personajes de la política
peruana.
Leamos la primera parte de este excelente
relato testimonial de una periodista peruana.
Jorge Paredes Romero
Periodista y humanista peruano
TITULO DEL LIBRO:
"YO CONOCÍ AL MONSTRUO POR DENTRO".
Autora: Jenny
Zuñiga Mourao.
Edición: Julio
Verde del Campo. Impresión Lima-Perú.
Marzo de 2006.
Libro Ensayos
Sobre La Oligarquía Peruana

TITULO
DEL LIBRO: "YO CONOCI AL MONSTRUO POR DENTRO".
Autora: Jenny Zuñiga
Mourao.
Edición: Julio Verde del Campo. Impresión Lima-Perú.
Marzo de 2006.
Libro Ensayos Sobre
La Oligarquía Peruana
¡ALÓ! PRESIDENTE
-
¡Aló!
-
Jenny, te habla Alejandro Toledo.
-
jPRESIDENTEEEEE!
-
¿Cómo estás Jenny?, ¡Cuánto tiempo...!
-
Estoy bien, me va bien. ¿Y usted como está?
-
Bien...
-
Lo felicito. Logró su objetivo. Es Presidente de todos los peruanos.
Fue por su perseverancia. Es un ejemplo para todos, especialmente
para los dueños de nada.
-
Sí, y por eso te llamo... para agradecerte porque apostaste por mí,
cuando nadie creía en mí, y nadie daba ni un sol por mí.
-
Sí, Presidente, sí recuerdo.
-
Soy Presidente, también, gracias a tu trabajo, porque apostaste por
mí, a cambio de nada.
- Gracias, Presidente.
-
Jenny, ¿recuerdas?, tantos desvelos, tantos viajes, nadie nos daba
nada.
-
Sí Presidente, lo recuerdo muy bien.
-
Nadie daba nada por nosotros, tú apostaste por mí, y por eso quiero
agradecerte ahora.
-
Gracias, Presidente.
Sin olvidar que siempre trataba de aconsejarlo, ingenuamente, le
dije:
-
¿Le puedo dar un consejo? -Sí, dime, me respondió.
-
Ayer lo vi en televisión. Estaba en Cabana, su pueblo, lo vi llorar
y conmoverse ante la pobreza. Regresó después de muchos años. La
imagen difundida por este hecho fue singular, y de gran proyección,
por emitirse a través de la televisión. Por esa misma razón, este
acto debe repetirlo durante todo su gobierno, viajar a todos los
pueblos por donde pasamos a ofrecer y prometer, durante la campaña.
Debe regresar y agradecerles, pero también debe llevarles cumplidos
los ofrecimientos; vaya con las manos llenas. Este pueblo herido,
hasta de muerte, también apostó por usted, y debe ser agradecido.
-
Sí, lo haré, me respondió emocionado.
-
¿Le puedo dar otro consejito?
-
Sí, respondió.
-
Dígale al Vicepresidente, Raúl Diez Canseco, que deje de hacerse
prensa como si fuera el Presidente; el presidente de la República es
usted, y no él. No es posible que le permitan hacerse más publicidad
que a usted.
-
Sí, lo haré. Te lo prometo. Estoy rodeado de chupamedias y ayayeros
que no estuvieron en el principio. Yo me voy a desprender de ellos;
son unos convenidos, yo saldré de ellos y te llamaré.
-
Muy bien, Presidente. Le deseo lo mejor.
Y
conociendo que casi nunca cumplía sus promesas, me arriesgué a
responderle, sin ningún interés.
-
No se preocupe por mí, estoy bien y tengo trabajo; es más, tengo un
buen sueldo.
(Tengo que agradecer, ya que conseguí un trabajo gracias a la mano
que me extendió Roxana Cueva a través de un amigo muy querido,
Fernando Valencia, también periodista. Eran tiempos difíciles,
Toledo había preferido abandonarnos, así que ese apoyo jamás lo
olvidaré).
-
¿Dónde trabajas ahora?
-En el CTAR Callao.
-¿Qué es el CTAR Callao?
-
Ya lo sabrá. Es un lugar desde donde se realizan obras con mucho
dinero, gracias a Aduanas.
- Ok. Jenny, gracias por tu trabajo, quería reconocértelo.
-Gracias, señor Presidente.
Fue un diálogo conmovedor y no puedo negarlo, me sentí emocionada,
como si un miembro de mi propia familia hubiera obtenido el grado
más alto en su vida, y que sin duda, por ese mismo afecto, él se
había molestado en llamarme y hacérmelo saber.
Su llamada y ese reconocimiento me han permitido irrogarme este
valor, resaltado por el mismo presidente de la República. Por eso,
es que me animé a escribir mis memorias, que es la misma agenda de
la campaña política presidencial, en la cual tuve un carácter
protagónico y pude reconocer que en sus inicios sólo primaban las
ganas locas de cambiar al presidente de la República.
Me
tomé en serio el hecho de ayudar, a través de mi carrera
periodística y experiencia en campañas políticas, a este cholo
rebelde, que con su mirada me expresaba que quería ser Presidente y
cambiar el destino de todos los peruanos.
Yo
debería, nuevamente enfrascarme en algunas de las estrategias de
Keller y un poco de la idiosincrasia de nuestro país. Con ello,
logramos una mixtura perfecta.
Al equipo de la campaña lo caracterizaba la pobreza, ¿cómo no poder
estar identificados con esta misma realidad, que aqueja hasta la
actualidad a millones de compatriotas, especialmente a los del Perú
profundo?
Entonces, ¿cómo teníamos que dudar, si vimos que todo empezaba con
el sueño de un hombre, que aprendió a modular su voz para sorprender
o sentirse más importante cuando hablaba?, ¡y era maestro en ESAN!
Cómo no creer en una campaña que empezó sin dinero, con un grupo
minúsculo de grandes amigos, como Papa Noel, el Mellizo, Cucho,
Armandina, Iván Arroyo, Lucho Gómez, Rochi Venegas y Rosi Guzmán.
Tal vez me olvide de otros nombres, como también algunos de estos se
transformaron, a pesar de no ocupar grandes cargos. Seguramente me
estoy olvidando, de aquellos que no tenían nombre, pero que viajaron
por todo el Perú pintando los cerros y las paredes, como Toledo
quería: de rojo bandera.
Su
llamada se produjo un día cualquiera, de los que en esa época vivía,
trabajando, tratando de olvidar que estuve metida en el sueño de
alguien. Pensaba que estaba fuera de todo. A pesar de eso, todos los
recuerdos se habían quedado sumergidos en mi memoria.
Pero nada hacía presagiar que el actual Presidente, podría empezar a
hacer uso de su poder y solicitar que me llamen a mi celular; jamás
lo hubiera imaginado.
Me habló su chofer. Ellos habían entrado a palacio, y el Presidente
le solicitó que se comunicara conmigo. Así, el chofer estableció el
contacto, se presentó y me dijo textualmente:
-Señora, usted no me conoce pero yo sí la conozco, a través de lo
que me comenta el presidente de la República; habla maravillas de
usted, dice que usted lo ayudó cuando no era nadie, que trabajó a su
lado, desde los inicios, con pocas personas, pero que usted trabajó
con desvelo, en su labor como periodista.
No
podía creer lo que me decía esa voz. Al inicio, pensé que se trataba
de una broma, así que le dije, por favor ¿quién me toma el pelo? Y
el mismo chofer me volvió a decir, soy el chofer del presidente de
la República, y ésta no es una broma...
Le dije que no podía ser, pues estaba viendo, por la televisión, al
mismo Presidente entrando a Palacio de Gobierno.
-Sí, señora, estamos en el patio de palacio de gobierno, y en este
momento el Presidente se va a comunicar con usted, dijo el chofer.
Me
quedé atónita, pues veía por la televisión, como el Presidente
bajaba las gradas de palacio, se introdujo a su carro, y dio inicio
a la conversación de agradecimiento que jamás hubiera esperado en mi
vida.
Detalles como éste, sin duda, inspiran a escribir lo vivido, lo
bueno, lo mejor que se compartió en la primera campaña, y claro,
también lo malo y lo ingrato: gracias, señor Presidente.
Yo viví su logro, el mismo día que ganara las elecciones del 2001,
ya estábamos muy alejados; vi la transmisión del anuncio y como lo
celebró con sus nuevos amigos, casi todos desconocidos,
especialmente para mí. Obviamente, también había otros conocidos que
seguramente estuvieron festejando al chino en su primer mandato,
cuando ganara las elecciones.
Si
buscáramos en los archivos de la televisión, encontraríamos que son
los mismos los que estratégicamente rodean a los presidentes en
nuestro país, a veces no directamente, pero sí, a través de sus
recomendados o testaferros. Estaba muy emocionada. Tenía a mi hija
de 3 años, en brazos, y se me cayeron las lágrimas, era emocionante.
Y cómo no sentirlo así, si habíamos trabajado duro casi 4 años,
habíamos sembrado la semilla necesaria para cosechar, no importaba
que yo estuviera lejos. Habíamos logrado vender un presidente al
pueblo peruano, como lo diría el marquetero Borrini.
Toledo se había convertido en Presidente. Para eso trabajamos a su
lado, tanto tiempo, y sin descanso. Y aunque estuviera lejos, sentí
que era un logro también de nosotros y de mi familia, y que hoy lo
veíamos festejar, a través de la televisión.
Desde aquella mañana, tuve la impresión que todos mis amaneceres
eran diferentes, como él lo había pregonado, un nuevo amanecer,
siempre lo decía.
-¡Toledo es presidente!... y sentía que diciéndolo, lo hacía real,
palpable y que era un logro alcanzado también por mí. Y presagiaba
que habría muchas personas interesadas en que jamás me acerque a él,
ni siquiera para saludarlo. Muchos se encargarían luego de alejarme,
con infundios y mentiras. Más tarde, el tiempo me dio la razón: una
de estas personas sería la congresista Doris Sánchez Pinedo, tal vez
la más interesada.
-¡Toledo es presidente!... y lo demás no importaba. Claro,
diariamente me había convertido en una investigadora de sus errores
y fallas, en sus mínimos movimientos. Curiosamente, cuando abría los
diarios percibía, por sus declaraciones, a dónde quería llegar, si
estaba de acuerdo o en contra, con alguna actitud de sus ministros.
A través de los medios de comunicación, he aprendido a conocerlo un
poco más y así a leer entrelíneas sus intenciones.
Claro, también a través de la televisión cada día he conocido a un
ayayero nuevo, como él mismo les ha denominado. Sólo me recuerdan
episodios pasados, como cuando daban su vida por subir a los
estrados, en los mítines, a pesar que no era del gusto del candidato
y él me solicitaba impedir que suban.
Siempre tuve confianza en sus cartas bajo la mesa. Toledo no es
tonto. Se deja guiar sólo hasta donde quiere. Se llena de
información, espera la crisis, la ve desarrollarse, observa quienes
ayudan y quienes no y después sanciona, sale a cortar cabezas o a
dar espaldarazos, públicamente. Aunque, en el seno de los
fundadores, sabíamos que este espaldarazo público sólo tendría la
duración de una semana más al lado de él.
Bueno, sin más ni más, Toledo es presidente, y todo lo que pudiera
estar pasando o pasara, yo solamente lo vería desde el balcón, como
el tiempo lo ha querido.
A pesar de ello, me siento orgullosa de la experiencia vivida, por
el antes y por el después, y por la limpieza con la que relataré las
memorias que viví, al lado del candidato presidencial más variopinto
de todas las épocas.
USANDO A LOS MÁS CHOLITOS
Sin duda, una campaña, al inicio, convoca a muy poca gente. A
Perú Posible llegaron, primero, los que menos tenían; pude ver a los
cuñados y al esposo de una hermana de Toledo, a un tal Mellizo, a un
joven de Huánuco llamado Retis, a un cocinero del restaurant Costa
Verde, a quien le decíamos el Cholón. La mayoría se acercaba porque
no tenían trabajo y veía en el cholo la alternativa creíble para
obtenerlo, en el futuro gobierno.
Y, seguramente, Toledo veía en ellos la mano de obra gratuita, con
la promesa de darles trabajo si llegaba a ser Presidente, y con
inteligencia sabía engatusar a más de uno.
Pero,
también, Toledo había formado su grupo de blanquitos, entre ellos un
par de médicos, uno de ellos Solari; un par de mujeres blancas, una
de ellas, Pilar Freitas. También, el "gato gordo" que se convirtió
en su jefe de campaña; el Dr. Ivanoe Vega, un tipo inolvidable que
después terminaría siendo el jefe del presupuesto, sin duda, uno de
los hombres más cercanos a su entorno familiar. Así, en el grupo de
campaña, había de todo un poco.
Los cholitos sin trabajo, desde tempranas horas, seguían al
candidato, y más de una vez Toledo les tenía que invitar el menú
para salvarles el día.
Toledo, al inicio de la campaña, diseñó los colores de sus afiches y
también de sus pintas. Así, separó al grupo, y como una expedición
de Almagro les dio una misión a cada grupo, de recorrer sus
destinos, y en el transcurso del camino dejar las pintas en las
paredes y cerros del Perú.
Los pintores de paredes, en la mayoría de los casos, los fundadores,
viajaban como podían, casi siempre por carretera, y Toledo les daba
de su bolsillo, un mínimo vital para mantenerse de 4 a 5 días que
duraba el trabajo.
En este partido variopinto había de todo: los criticones, los
sometidos, los sapos, los mirones que no hacen nada; de estos
últimos fue que vi una mayor cantidad, sólo recuerdo algunos
nombres, pero mencionarlos sería ofenderlos, así que me abstengo de
hacerlo. Sin duda, terminaron siendo ellos los más inofensivos, pero
sí los más maltratados por el olvido del líder.
La campaña, entonces, se inició con ellos, eran pocos pero
trabajaron duro, hicieron el trabajo más sacrificado de pintar los
cerros y las paredes de blanco y rojo bandera, como lo pedía el
líder. Bastaba que Toledo dijera que quería que pinten las paredes
con alusiones al partido, en Urubamba, en el Cusco, y esta gente tan
noble y tan humilde, inmediatamente, hacía que su deseo se
convirtiera en realidad.
Pero, también, había una banda, la primera banda, la del señor
Orozco, que hace algún tiempo se comunicó, telefónicamente, conmigo
para decirme que quería contactarse con el Presidente, ya que le
debía el pago a la banda de las 10 últimas presentaciones en los
mítines. Sin pensarlo dos veces, ni mentirle, le dije que sería muy
difícil que vea al presidente del Perú; las cosas han cambiado, hay
gente nueva, o los pistacos lo han copado, en otras palabras lo han
secuestrado, hasta le han puesto la secretaria en Palacio, todo ha
cambiado.
Curiosamente, el entorno de Toledo había cambiado totalmente. Lo más
curioso es que lo rodeaba gente de Acción Popular, entre secretarias
y agentes de seguridad, también una secretaria de la casa de Adam
Pollack. Lo más increíble es que esta misma gente impidió, todo este
tiempo, que los fundadores alguna vez tuvieran acceso al mismo
Presidente. Luego entendí que esta gente es, especialmente, colocada
para realizar el copamiento al Presidente y esto sucede en todos los
gobiernos, casi siempre lo hacen los golondrinos, los que llegan a
última hora a servirse del poder.
Escuchar nuevamente a Orozco fue maravilloso, pues aún recordaba
como ensayaba los huaynos, antes de los mítines, pero lo mejor fue
cuando un día le solicité que tocara la canción favorita de Toledo y
su mujer, "Amor Amor". Y ante la sorpresa de todos, Orozco sacó la
música en menos de 10 minutos. Quedamos encantados, ya que a partir
de ese día, esa canción, tan querida por el líder, y también por el
pueblo, se convertiría en la característica de sus presentaciones
públicas.
En los inicios, también conocí al famoso Papa Noel, Amado Velásquez,
un anciano tan candido que admiraba por sobre todas las cosas a
Toledo; siempre le escuché decirle: mi presidente, y veía como su
pecho y sus mejillas rosadas se hinchaban de emoción.
Estaba segura que don Amado presentía que Toledo llegaría a
convertirse en Presidente, y le ponía punche a toda la campaña, no
importando los viajes incómodos en carros viejos, ni tampoco el
hambre que más de uno padecía por acompañar al líder.
Papa Noel era el único que aportaba económicamente en los inicios de
la campaña, era infaltable, y pagaba las bebidas, los menús, las
banditas, etc. La mayoría de los casos, encabezaba el viaje de
avanzada y era el benefactor para la gente que iba a pintar.
Era increíble, pero los desocupados eran los que más siguieron a
Toledo, principalmente, en los mercados. Lo hicimos en los conos y
veía como, a pesar que más de uno no tenia recursos, venia,
religiosamente, a alentar a Toledo, y sin duda, a arengarlo en sus
primeros baños de popularidad.
¡FELIZ CUMPLEAÑOS! CANDIDATO
Una de las cosas que más le gustaba al candidato, era celebrar a
lo grande su cumpleaños, y tal vez, por la estratégica ubicación de
asuntos internacionales, en ESAN, es que gozaba de una activa vida
social. Increíblemente, compartía con los más famosos de la política
peruana.
En sus onomásticos, jamás podían faltar personajes como Yoshiyama,
el ingeniero Mc Bride, diversos embajadores, uno que otro cónsul en
nuestro país, un chef amigo íntimo de Raúl Vargas, que le regaló un
Wolkswagen en miniatura.
En esa ocasión lo acompañaban también, Amado Velásquez, el popular
Papa Noel; Ivanoe Vega, Eduardo Villena, Víctor Delfín, Adam Polack.
De igual forma, los yupis de ESAN, entre ellos Novoa y Marciano
Rengifo.
La fiesta se dio cita en su elegante casa de Camacho, que del
recuerdo de la casa de un provinciano sólo quedaban las piedras
incrustadas, en un arco, simulando el ingreso a un templo real
incaico.
Había licores por doquier, de todos los colores y de todas las
marcas.
El buffet era europeo, con un cocinero gringo de dos metros, ubicado
estratégicamente, al lado de la piscina. Sin duda, era una de esas
fiestas de cumpleaños que más de uno sueña tener.
El gran animador era nada más y nada menos que Gonzalo Iwasaki,
quien anunciaba el baile de honor de la pareja, también el happy
birthday de los 53 años.
Toledo, como siempre, se opuso a comprar las 53 velitas de rigor;
solo mandó colocar una velita sobre la gran torta.
La música más reclamada era la música austriaca, tal vez la favorita
del cholo.
Había más de un pituquito de Míraflores y muchas viejítas con plata.
Eliane, como siempre, hizo todo para aparecer como la mujer
amorosísima y delicada de Toledo, besitos por aquí y por allá,
seguidos de los respectivos Papi y Mamuska como se solían decir. Su
vestido rojo bandera, como le gusta a Toledo, y bailaba a su ritmo,
cuando se sentaba en las rodillas del cholo.
El chino, era el tema favorito de las últimas reuniones sociales.
Toledo le prometía a los asistentes que se haría el cholito, y al
final de la campaña se comería al chino con zapatos y todo. Mientras
Raúl Vargas de RPP le decía, desiste de la contienda, todavía no es
tu oportunidad, y Toledo le indicaba con cierta sorna: tú dedícate a
relatar noticias y a cocinar, que es lo que mejor haces, déjame a mí
con mi caucau, y si no pregúntale a Eduardo o a Luchito.
Raúl insistía, desiste Alejandro, ganaremos un presidente, pero
perderemos un amigo. Los fundadores del partido, presentes en la
fiesta de cumpleaños, defendían la posición de su amigo y líder,
pero Raúl era el único que insistía en que desista de convertirse en
el presidente de todos los peruanos. Sus razones tendría.
La noche transcurrió así, jamás faltó la comida y menos aún el
trago, y por lo tanto pocos invitados se habrían retirado a
descansar. Toledo permanecía en charla amena, mientras tomaban mucho
wiskey con hielo, vodka y agua tónica.
A las 5 a.m., Toledo les dice a los sobrevivientes, señores, tengo
hambre les invito un caldo de gallina. En esos momentos, Anatolio,
su padre, bajó y se sorprendió de ver aún a la gente, y entre
murmullos comentó, hasta estas horas siguen aquí. Pero, Raúl dice,
qué caldo de gallina ni ocho cuartos, vamos a un sitio para comprar
mariscos, y te voy a preparar lo que tú necesitas, para que ya no
duermas. Esta propuesta fue recibida con gran algarabía por los
presentes.
Al final, fueron al mercado de Surquillo. Sólo bajó el chofer Marco,
Mc Bride y Raúl Vargas; en el auto se quedaron Toledo y Lucho.
Entonces, compraron rápidamente los ingredientes: cangrejos,
corvinas, toyos, camotes, entre otros y se fueron de regreso a la
casa de Toledo
En la casa de Camacho, Raúl Vargas, trasformado en chef, realizó un
exquisito potaje que quedó listo a las 8:00 a.m. Sin duda, el plato
cumplió su sagrada misión de levantar a todos los muertos. Más tarde
cada uno tomaría su rumbo.
NADIE SABE PARA QUIÉN TRABAJA
El hecho de entrar en una campaña para la candidatura a la
presidencia no es cosa de todos los días. Tal vez, nadie se animaría
a participar si se enterara de algunos detalles que a continuación
detallaré. Tampoco, cualquiera se animaría a ingresar a esta
aventura si de antemano supiera lo que pasaría más adelante... pero
nadie puede adivinar el futuro.
Y sólo por desconocer el destino, entras y te enrolas en un instante
de entusiasmo desbordante. Puedes llegar a pensar que tu candidato
podrá cambiar el destino del Perú y sobre todo piensas que puede
darle una mejor calidad de vida a los más pobres, a los dueños de
nada en nuestro país.
No sé debido a qué misteriosas razones le llegas a creer todo a tu
candidato e incluso tu atención se hace extrema, tanto así que hemos
podido ser testigos de cómo muchos fundadores abandonaron sus
empleos para acompañar en su sueño al candidato.
Sin duda, los desempleados son los que más abundan en la campaña, o
como hace pocos escuché a un viejo político, que dijo, que hacer
partidos es un problema en el Perú, porque se te suben los
desempleados al coche, y hasta les tienes que dar de almorzar, ya
que vienen a solucionar, en la mayoría de casos, sus problemas de
hambre y desocupación.
Entonces, según ese razonamiento, por un plato de lentejas son
capaces de todo, claro sin llegar a extremos. Hemos sido testigos de
que al grueso de este incipiente Perú Posible, a la mayoría, los
dueños de nada, se les discriminaba; sólo eran útiles a la hora de
pintar paredes y cerros por doquier.
Hay varias formas de entrar en una campaña: cuando te invita el
mismo líder, como lo hizo con nosotros, para contribuir
profesionalmente, o cuando, por ambición al poder, te acercas, con
muchísimo dinero, para apoyar los gastos de campaña, como lo
hicieron muchos empresarios o personajes adinerados, no sin antes
sacar, de los mismos labios del candidato la promesa que gozarían de
su apoyo, de llegar a la presidencia.
También hay un espacio para los ayayeros, los mirones, los críticos
constructivos y los destructivos, los mecenas, los ideólogos, los
que pintan paredes y los que las despintan, los que corren detrás
del líder, y los testaferros de los intereses del poder, los que por
encargo vienen a guardarle una butaca al gran mecenas que no pondrá
su cara hasta el final, hasta la consagración, hasta el brindis con
etiqueta azul. En este caso, conocimos a varios, como Samuel Dyer,
Adam Polack, los Díaz, los popis, Mayman entre otros, pero también
había misios como Garabito y Mora. Igualmente, los supermillonarios,
los dueños del oro, de la plata, del aceite y del petróleo.
El asunto es que más de una golondrina aterrizó estratégicamente, y
otros invitados ingenuos en política, como algunos de nosotros, los
del inicio, trabajamos arduamente una campaña, en la que muchos no
creían. Esto debido a que se trataba de un candidato, no sólo cholo
sino con muchos errores en su mismo pasado, y por esta misma razón
fue más difícil sudar la camiseta, pero, a pesar de todo, la
luchamos y logramos subirlo en las encuestas.
Lamentablemente, su comportamiento, casi al final de la segunda
vuelta, habría defraudado, directamente, no sólo a los fundadores,
sino a sus más cercanos colaboradores, a su gente de extrema
confianza, la que él mismo designó para realizar el trabajo, desde
el inicio. Increíblemente, no tuvo la capacidad de dialogar,
directamente, y explicar los cambios de su comportamiento menos aún
las intromisiones de las golondrinas que vimos, en muchas ocasiones,
intervenir, sin dar explicaciones.
Luego, vendrían las humillaciones, en las que, sin duda, también
habrían contribuido y aceptado Jesús Alvarado y Luis Solari.
Después, nos dimos cuenta que teníamos que retirarnos, por una
cuestión de honor y principios. Cuando tienes valores, sabes
reconocer tus deberes y derechos, y sabes también definir en qué
momento debes retirarte. Generalmente, esto no sucede entre
políticos, casi siempre se traicionan y salen a la prensa a
vociferar algún atropello entre ellos mismos. Nuestro caso no era
éste.
Nosotros, como periodistas, tuvimos que callar y esperar, no estaba
en nuestras manos perjudicar el destino del presidente del Perú, le
tocaría al pueblo más tarde conocerlo y juzgarlo.
Algo tarde, nos dimos cuenta que sin desearlo, estuvimos apoyando a
un falso líder, y caímos, en donde jamás debimos caer, como después
hemos reflexionado más de uno de nosotros, cuando el destino sin
querer nos volvió a juntar, en las puertas de algún cine o
almorzando en un restaurante. Bastaba ver los escándalos que durante
su gobierno difundió la televisión y la prensa, algunas veces bien
documentados y otras veces la noticia era disminuida por los
intereses. Pero al fin y al cabo, eran escándalos, provocados por el
mismo Toledo, o por su familia.
Es irónico, pero es importante, que todos sepan muy bien que en las
campañas políticas vale todo, y que por ganar prensa y notoriedad,
los asesores y hasta el mismo candidato, inventarán más de una
argucia para llamar la atención de la ciudadanía, por ejemplo:
denunciarás que el opositor te ha arrancado tus afiches, acusarás a
tu adversario de borrar tus pintas del cerro, denunciarás el
secuestro de tu avión o lo autosecuestras, saldrás en los medios
recordando o que vendías hielo o tamales, para que te crean
trabajador y más cholito.
El asunto es que la demagogia está a la orden del día, la idea es
ganar unos minutos en la televisión y acusar a tus rivales de acoso,
persecución, daños y perjuicios. También dirás que recibe apoyo
económico del diablo, todo vale, y el rival lo aguantará, ya que
para lograr la réplica tendrá que meterse en la mentira y así
también se gana alguito, en la televisión, y el acusado aprovechará
para salir a desmentir, cuantas veces lo desee, en los canales de
televisión.
Las campañas las inician, no sólo los soñadores, casi siempre,
algunos misios y sin chamba; sin duda, algunos que tienen aún
trabajo, gracias a la política, y que teniéndolo están buscando
acomodarse, en el próximo gobierno y los profesionales de verdad.
Todo empieza de nada, absolutamente nada.
Por ello, te queda claro que el trabajo más arduo lo hacen los
primeros, los del inicio, luego vienen las golondrinas y para
sacarte te acusan de espía, de filtrar información al enemigo o a la
prensa, de conocer a la mafia. Cualquier cosa será válida para
sacarte y copar al candidato, ad portas de ser elegido Presidente.
Cuanto más cerca esté de convertirse en Presidente, más grande y
voraz será la ambición por rodearlo.
Esto lo pudimos constatar nosotros mismos, y es que cerca de las
elecciones del 2000, fuimos testigos de su entrada triunfal y de sus
donativos, las reuniones interminables con whisky o vodka. El asunto
es que estaban festejando y no sabíamos qué, seguro que su
reencuentro, los mismos de siempre en política, pero esta vez había
un gran pretexto: unirse para la recuperación de la democracia.
Así coparon a Toledo, que ya había subido firmemente, en las
encuestas. Tenían que colgarse ya de él, casi era el virtual
presidente del Perú, esto estaba claro. El mismo Toledo se lo creyó,
y lo bautizaron como el líder de la democracia. De esta forma, toda
la casta política despreciada por Fujimori, por dormirse o comer en
sus curules, empezó a revivir, gracias a Toledo, que sin más ni más,
les abrió la puerta a todos, ya que estos mismos cadáveres políticos
le estaban asegurando, curiosamente, su elección presidencial.
Al no concretarse su elección presidencial, por razones ya
conocidas, en el 2000, Toledo planea una marcha de todo el Perú, a
la cual denominaría más tarde la Marcha de los Cuatro Suyos, idea
que la diseñó el publicista Alfonso Salcedo. Finalmente, la
organización se la encargarían a Doris Sánchez, experta en
portátiles. Pero, al descubrir algunos enfrentamientos de Doris con
los militantes, así como maltratos, en la conformación de la marcha,
decidió cambiarla por Carlos Bruce. Esto provocó la decepción y el
desanimo de la misma Doris, que según sus propias palabras, habría
reclamado que Carlos Bruce sólo había venido, a última hora a
jactarse con el trabajo de ella, y ahora se encontraba dando
declaraciones a la prensa, asumiendo él mismo, toda la organización.
Por tal motivo, al día siguiente, se dio a conocer un asalto a las
oficinas del partido en Cantuarias, y el robo del disco duro de la
computadora con la información de los militantes que participarían a
nivel nacional de la organización de la marcha de los cuatro suyos.
Bruce, ni tonto ni perezoso, denunció este hecho a las autoridades y
como buen político, también, a los medios de comunicación.
El copamiento de la gente nueva y con grandes intereses ya era
evidente, durante estos momentos, los fundadores se habían quedado
paralizados, sin más fuerzas para rescatar a su líder, y Toledo ya
habría conversado con sus principales colaboradores como Jesús
Alvarado, Alberto Cruz, Luis Solari, entre otros. El asunto era que
esta actitud de las golondrinas no les incomodó en lo absoluto, al
inició, Toledo, a puerta cerrada, les habría dado las explicaciones
del caso.
Sin embargo, a otros no les había dado ninguna explicación, y como
fundadores más tarde, renunciarían indignados. Toledo demostraría
que le importaba poco, pues jamás les hizo caso, actitud que pasó
inadvertida por los medios de comunicación. Y qué podría
importarles, en ese momento, a los medios, la denuncia de tres gatos
del partido, de quien aparecía como el favorito de las encuestas.
Entonces, cree usted amable lector, que en ese momento alguien con
autoridad moral, se percató de este hecho, en plena elecciones. La
respuesta es ¡NO!
LA PRENSA
Cuando Toledo me pidió acompañarlo en su campaña política, eran
los últimos meses del año 1997. Al conocerlo, inmediatamente le
narré mi trabajo con el ex congresista Carlos Torres y Torres Lara,
con quien por primera vez tuve la oportunidad de entrar en política,
y conocer, especialmente, el trabajo con los medios de comunicación,
a nivel nacional, pero sobre todo, la estrategia para conseguir que
el mensaje sea recibido con efectividad por los receptores
Toledo quedó sorprendido y encantado, al escuchar la estrategia
diseñada por el mismo Torres Lara, así que me pidió realizar de la
misma manera su campaña. También, me pidió trabajar y coordinar la
campaña, directamente, con César Dulanto, su primer jefe de campaña.
En su oficina de ESAN, empezamos a bosquejar las primeras notas de
prensa, para llamar la atención de los medios de comunicación, y con
Patricia, su secretaria, hacíamos las coordinaciones del caso, para
enviar lo más temprano posible las notas a los medios.
Su primera estrategia estaría en difundir diversos temas de orden
económico, y sin reparos y con escasos conocimientos en el tema se
lanzó, él mismo, a bosquejar sus propias notas de prensa, las que
antes de las 10:00 a.m. eran enviadas, vía fax, a todos los medios
de comunicación, en Lima.
Recuerdo que eran muy pocos medios los que nos daban cobertura,
entre ellos el diario Gestión, radio CPN y canal N. En algunas
oportunidades, un entrañable amigo nos publicaba en la página de
política, en la sección "Sin confirmar" del diario El Comercio.
Para Toledo todo era importante, incluso la nota más pequeña que El
Comercio nos publicaba, el asunto era avanzar, pero también,
anunciar el avance. A toda costa quería que la casta política se
entere que él entraba en campaña, y en esta ocasión, estaba seguro
de ser el presidente de todos los peruanos.
A los otros grandes medios de comunicación no les importaba su
candidatura. En algunos casos, me decían por teléfono que ya lo
conocían y que había perdido en la campaña del 95, y no pasaba nada
con él.
Toledo quedaba fascinado, al constatar diariamente que su nombre era
comentado, en cualquier medio de comunicación, ya sea escrito,
radial o televisivo. Quedaba muy contento, ya que su primer objetivo
era que su nombre empezara a sonar y lo habíamos logrado, en menos
de una semana.
Al mismo tiempo, diseñamos la campaña de difusión, en medios
radiales en provincia, la que se efectuaba todos los días, a partir
de las 5:00 a.m. y, en algunos casos, al mediodía. Toledo se sentía
entusiasmado, generalmente, cuando le daban cabida en los medios,
pero sobre todo en provincia, ya que casi siempre las entrevistas
radiales se extendían de media a una hora, y al día siguiente, el
rebote en los diarios locales y regionales del lugar era un éxito
rotundo.
La transformación de Toledo también fue un arduo trabajo, pues
cuando lo conocimos aún hablaba el spanglish, y tenía muy pocas
palabras para expresarse en castellano. Era difícil entenderlo, ya
que tergiversaba muchas palabras. Sin embargo, poco a poco empezó a
corregirse, y en muchas oportunidades le corregimos o le dimos otras
opciones de sinónimos, para que los utilice con facilidad.
Definitivamente, su lenguaje no era claro.
Sin embargo, tenemos que aceptar que, paulatinamente, ante la
sorpresa del equipo, empezó a hablar más claro, a través de las
radios, y a confundirse con el Perú profundo.
En aquellos tiempos, la gente ya estaba harta de las imposiciones
del gobierno de Fujimori y esto permitió que Toledo se convierta,
poco a poco, en la nueva alternativa, ya que significaba una nueva
opción para las elecciones. Además, Toledo ofrecía trabajo, y eso
era bastante para aquella época.
Lo que sí tenía claro era la modulación de su voz, era impactante
escucharlo, mejor aún con los ojos cerrados, su voz hacia imaginar
un hombre grande, seguramente apuesto, y con grandes aspiraciones.
En términos generales, está claro, que, a través de la radio, el
candidato Toledo encontró el feedback (retroalimentación), tan
ansiado, con el pueblo peruano y supo ponerlo a su favor, mientras
avanzaba la campaña. Era sorprendente observar su transformación.
En los inicios de 1998, llevamos a cabo una agenda de viajes.
Teníamos que considerar las ciudades con mayor electorado, así que
Toledo no dudó en buscarlas, como Iquitos, Cusco, Arequipa,
Trujillo, Chiclayo, Chimbóte, Huaraz, entre otras.
Recuerdo que él compró, con su propia plata, su pasaje y el mío,
para viajar por primera vez, y probar suerte en la ciudad de
Arequipa. A este viaje, nos acompañó Walter Gago, un amigo que
estuvo con Toledo, en los inicios del 98.
Para Toledo sería Arequipa una ciudad donde tendría, tal vez, que
constatar mi trabajo de prensa, en provincia. Seguramente, quería
ser testigo, en el lugar, sobre la convocatoria que podría realizar.
Así que, apenas descendimos del avión, inicié la convocatoria a
todos los medios de comunicación, en Arequipa, sin excluir a ningún
medio. La cita era en horas de la mañana, del día siguiente, a las
10 de la mañana.
Y así se realizó una conferencia de prensa, la cual convocó a más de
33 medios de comunicación de la ciudad blanca. Toledo estaba feliz,
mejor dicho emocionado, pues había pasado mucho tiempo, desde su
primera presentación como candidato, en 1995, que no había tenido a
tantos medios de comunicación frente a él.
Sorprendentemente, también lo vi nadar como pez en el agua con el
asunto de su conferencia magistral y su tema favorito: su
candidatura a las elecciones presidenciales.
Tan feliz quedó que después se fotografió con los mismos periodistas
que asistieron a la conferencia, y no sólo eso, también firmó
autógrafos a unos jóvenes que pasaron cerca de él.
La prueba de fuego, tanto la mía para convocar y la de él para
asumir esta improvisada conferencia, salió a pedir de boca. El
trabajo de campaña, en todo caso, había logrado sus frutos, ya que
se cumplieron los objetivos, de salir en todos los medios de
comunicación de esa ciudad.
Su alegría fue tan extrema, que decidió festejar esa misma noche. Me
dijo que de premio al trabajo me invitaría a un lugar importantísimo
en Arequipa, amenizado por una peña. No obstante, el recorrido al
interior de Arequipa fue tan agotador que al retornar a la ciudad
preferí descansar hasta el día siguiente.
Walter Gago me llamó a mi habitación para salir, como habíamos
quedado, pero le comuniqué que me quedaría a descansar, así que
ellos salieron y, sin duda, celebraron hasta el día siguiente, ya
que, en las primeras horas de la mañana, ambos no podían ser
ubicados.
La hora del vuelo era a las 7 y 20 de la mañana, por lo que me
desperté a las 6:00 a.m., me aliste y los llamé por teléfono. Toledo
estaba dormido y Gago se sentía muy mal, así que, de primera mano,
me pidió que cancele su viaje, ya que él viajaría en la tarde.
Con Toledo la situación se puso insostenible, ya que le volví a
telefonear, y me dijo, muy bien, Jenny, salgo en unos minutos,
espérame en el aeropuerto.
Obedecí al pie de la letra, y partí al aeropuerto. Aún estábamos en
hora. Cuando llegué a chequear los pasajes de ambos, ya eran las
6:30 a.m.
Como él mismo me lo indicó, estaba en el aeropuerto esperándolo. Al
pasar media hora, pensé que tenía que llamarlo, para confirmar que
había salido del hotel, pero pasé saliva cuando la dependiente, me
dijo, un momento, aún el doctor Toledo está durmiendo. ¡Oh!, no
podía creerlo. Le dije páseme la llamada por favor. Sonó muchas
veces y luego contestó. Me dijo, Jenny, es increíble, me quedé
dormido; estoy saliendo en unos minutos, bien, le dije, rápido, aún
estamos en hora.
Nuevamente me senté, ya más tranquila, a leer los periódicos para
constatar el rebote de su visita a la blanca ciudad, y sin duda
había sido exitosa; estaba en todos los titulares de los diarios de
Arequipa. Me sentí orgullosa, pues este viaje le había confirmado a
Toledo mi capacidad de convocatoria de los medios en provincia.
Aproveché unos minutos para comprar pan serrano y unos quesos que le
encantan a mi padre, pero, nuevamente, el miedo me invadió,
presentía que a Toledo le había vencido el sueño. Llamé al hotel, y
otra vez, el doctor Toledo me contestaba, casi dormido:
¡Ohhhhhhhhh!, Jenny perdóname, cambia los pasajes al vuelo
siguiente, y estoy en media hora, en el aeropuerto, por favor,
perdóname.
Muy bien, órdenes son órdenes, cambié los cupos al siguiente vuelo y
entonces, para esto sí había un plazo considerable para esperar:
casi dos horas.
Me fui tranquila a cambiar el vuelo para una hora más tarde, y
aproveché para tomarme un café, leí unas revistas y aprecié la
artesanía del lugar. Conversé con algunas personas, que como yo,
esperaban que el avión retorne de Lima.
Pasaron las dos largas horas y Toledo, no llegaba. No lo podía
creer. Ya estaba desesperada, temía no volver ese día a Lima, y
poder reencontrarme con mi pequeña hijita de dos años.
Entonces, asustada lo llamé al Hotel. Tal vez estaba pensando mal, y
el doctor había tenido un accidente por el camino. Otra vez la misma
señorita, y el teléfono sonando, en su habitación, un par de veces y
contestó. Le dije, doctor ¿qué le paso? y nuevamente Jennyyyyy,
discúlpame, me quedé dormido.
Casi perturbada, le dije: ¿Y ahora qué hacemos? Entonces me dijo, no
te preocupes, yo llego y al toque consigo vuelos y pasajes, no hay
problema. Le dije, doctor, si perdemos este vuelo -que ya estaba
perdido- no hay vuelos hasta las 5 p.m. me dijo, de ninguna manera.
-Por favor avisa a la dependiente del mostrador del aeropuerto que
el avión me espere por favor, estoy en unos minutos más.
Me pareció muy raro, es más, en toda mi vida, de viajes con
políticos jamás había intentado pedir retener un vuelo para que
esperen al político retrasado o al candidato. Era imposible, pero
como él lo ordenó, entonces me dirigí al mostrador y solicité la
posibilidad de esperar a Toledo, e! candidato a la presidencia.
Entonces se miraron, sonrieron entre sí, y me dijeron, lo sentimos,
señorita, si no está, salimos sin él. ¡Oh!, no, por favor ayúdeme,
él llega en unos minutos más. Me dijeron, si mientras cargamos, el
doctor no llega, entonces será imposible: perderá el vuelo. Por lo
que tuve que resignarme y esperar.
Como me temía, nunca llegó. Perdimos el segundo vuelo. Era
increíble, sólo daba vueltas en el corredor y me daba vergüenza, o
más que vergüenza, pánico de pensar que timbraría al hotel y él me
contestaría. Por ello, decidí esperar, unos minutos más.
Salí para observar si venía y, luego de 40 minutos, aproximadamente,
lo divisé, llegando en un auto tico amarillo. Bajó presuroso y me
saludó. Estaba algo avergonzado y nervioso, y me pidió los pasajes.
Se los di, y luego exclamó, sígueme. Por lo que lo seguí, y llegamos
al mostrador.
Allí me pidió su maletín. Mostré mi asombro y le pregunté ¿qué
maletín? ¿Bajaste del auto mi maletín? No, no vi ningún maletín y no
bajé nada. Usted descendió del auto, canceló el servicio al chofer,
cerró la puerta y el taxista se fue.
Entonces dijo, ¡oh!, no, mi maletín. Se puso nervioso y empezó a
caminar por la vereda de ingreso del aeropuerto, diciéndose a si
mismo: "No puede ser, es increíble”, mientras se cogía la cabeza con
las dos manos. "¿Y ahora qué hago? ¡No lo puedo creer!".
-Esto es muy curioso, estoy seguro que Montesinos ha mandado robarse
mi maletín, estoy seguro, me dijo.
Me quedé muy asombrada. No podía creerlo, pero sin duda, ya conocía
que tenía una gran imaginación y ciertos delirios de persecución, y
le dije: no creo doctor Toledo, llamaré al hotel para chequear los
datos del taxi.
Así, un dependiente del hotel me dio los datos precisos, es más, me
dijo: "Señorita llegó el taxista y nos indicó que el maletín del
doctor se había quedado en la maletera del auto". ¡Oh!, qué bien,
dije, por favor que regrese el taxi al aeropuerto.
Así, nuevamente fui donde él y le di la gran noticia:
-Doctor, apareció su maletín, no se lo robó Montesinos, lo llevó el
taxista, y retorna, en estos momentos, al aeropuerto.
El taxi llegó pronto al aeropuerto, al lugar en el cual nos
encontrábamos.
Muy alegre entró al taxi y sacó el maletín, y lo revisó para saber
si algo le faltaba.
-Jenny, aquí está mi reloj, es muy querido para mí, un reloj que
tiene un gran significado, es más me trae mucha suerte; es mi reloj
de la suerte.
Nuevamente, volvimos al asunto de encontrar cupos en los siguientes
aviones. Así, Toledo me dijo, no te preocupes es una fija que yo
consigo el vuelo. Aquí todos me conocen, lo voy a conseguir, tú
espérame aquí. Y me colocó frente al mostrador, a unos dos o tres
metros.
Lo vi ir de un mostrador a otro, desesperado, sin ninguna novedad,
estaba nervioso y ya no caminaba, ahora estaba corriendo, de uno a
otro lado. Sólo podía divisar que los encargados le movían la
cabeza, en señal negativa.
En un momento Toledo se detiene y me mira. Viene hacia mí y me dice,
Jenny, espérame, lo voy a conseguir, te lo prometo, no vamos a
perder el vuelo, estaremos hoy en Lima. Asimismo, me pidió que
entrara a la cafetería del aeropuerto. Supuse que no quería que lo
viera en esos apuros de buscar cupos.
Así que allí esperé. Al cabo de unas horas, llega Walter Gago, con
quien habíamos viajado, y al vernos dijo ¿qué hacen aquí? Le relaté
la historia, a grosso modo, y no podía creerlo tampoco.
Pero lo más triste de la historia es que Toledo tenia un mitin, en
Chimbóte, y debía estar allí a las 7 p.m., y eso hacía que el tiempo
se acortara y las posibilidades del viaje también.
Toledo, siempre entusiasta, volvió con un pasaje en la mano y feliz
nos dijo, bien ya conseguí un pasaje, sólo para mí. Me voy a Lima,
en un vuelo más pequeño, y así tendré tiempo de llegar al mitin de
Chimbóte. Allá me espera un vuelo casi a las 7:30 p.m. Muy bien,
dije, me pareció increíble, pero había que salvar el mitin, lo demás
no importaba.
Así, con tranquilidad despedimos a Toledo, nos dio indicaciones y
subió al avión. Con Gago, gestionamos nuestro vuelo para el avión de
las 6 p.m.
Sin duda, pensaba que me había pasado otras cosas trascendentales,
por ejemplo, en los viajes a todo el Perú con el doctor Carlos
Torres y Torres Lara, pero esto era algo sorprendente, era un asunto
de responsabilidad y puntualidad.
Había transcurrido una hora y conversábamos amenamente, y de pronto
vemos al doctor Toledo venir hacia nosotros. Pensamos que era un
sueño, ¿qué hacía en Arequipa, sí tenía que estar en Lima? Así,
presurosos nos acercamos a él y nos dijo:
-Maldición, ese vuelo era Arequipa-Cusco-Arequipa.
¡Oh!, no, y sólo nos quedó romper en risas. Los tres empezamos a
reír, nadie nos paraba, era algo inaudito, sólo le podía estar
pasando esto a él, nada más que a él, había perdido una hora de
tiempo, paseándose por los aires del sur, y su mitin lo esperaba en
Chimbóte.
Inmediatamente, separamos un cupo más para él, en nuestro vuelo y
retornamos a Lima sin novedad. En Lima, Gago había ya coordinado una
avioneta para trasladarlo a Chimbote, en donde a las 7 p.m. ya la
plaza estaba repleta de chimbotanos esperándolo.
Los demás viajes se planearían para los fines de semana, y antes de
éstos sólo coordinaríamos con los medios de Lima, para enviarles
notas de prensa, lo mismo hicimos con las radios, a nivel nacional.
Para esto, ya contábamos con el apoyo "incondicional" de
Aerocontinente, empresa que nos empezó a donar medios pasajes.
Luego, sólo pagaríamos 32 soles de impuestos, e increíblemente,
después nos harían llegar pasajes en blanco los que rotulábamos para
hacerlos efectivos al momento de viajar.
El trabajo de prensa se coordinaba, directamente, con el candidato,
quien se tomaba parte de la tarde, en sus oficinas de ESAN, para
elaborar el mensaje de cada día, especialmente en el tema económico
que era el que veníamos tocando, únicamente, en la capital.
Toledo estaba convencido que para sobrevivir y caminar despacito y
por las piedras no tenía que salir a pelearse con nadie. Al
contrario, en más de una oportunidad, anunció en los medios de
comunicación, que de ser Presidente haría el segundo piso del
presidente Fujimori, y que después del año 2000, sí había esperanzas
sin Fujimori. El asunto es que esto al parecer gustaba a los mismos
medios que apoyaban al chino y con algunos recelos venían a
entrevistar a Toledo y este, a su vez, se esmeraba en convencerlos.
Al día siguiente, la noticia rebotaba en todos los medios de
comunicación.
Trabajamos en ESAN hasta fines de 1997, y los primeros meses de
1998. Luego decidimos cambiar de oficina, ya que Toledo empezaba a
ser requerido por los medios y no era ético trabajar su campaña,
abiertamente, desde su oficina de ESAN. Así, Papa Noel, Amado
Velásquez, nos ofreció una oficina en la cuadra 28 de la avenida
Aviación, en San Borja. La oficina estaba totalmente vacía, sólo
tenía un escritorio viejo. No tenía sillas y Toledo compró el fax,
en Polvos Rosados, el mismo día que nos mudamos.
Toledo, convencido que Montesinos lo espiaba, le puso a este local
de prensa el nombre de "restaurant". Me dijo, cuando hablemos de
este lugar, por teléfono, le diremos "el restaurant". Nadie debe
saber que aquí trabajas la prensa, debe ser secreto y nadie puede
entrar tampoco.
Con estas directivas, trabajarnos casi medio año, en ese lugar, muy
incómodos, pero, posiblemente, fue el tiempo más importante para
prender la campaña, en los medios de comunicación, lo habíamos
logrado con éxito rotundo y Toledo se sentía muy feliz.
LOS ENFRENTAMIENTOS
Al pasar los días, podíamos saborear, también, como íbamos subiendo
en las encuestas. Era sorprendente, ahora los periodistas perseguían
a Toledo, ya no teníamos necesidad de llamarlos. Ahora, ellos
estaban atentos a nuestra agenda, es más teníamos que transmitirla,
vía fax, para que estuvieran informados. Con esa agenda, ellos
perseguirían al candidato, así vaya al cementerio a colocar flores.
El incremento en las encuestas, también traía otras implicancias, en
el seno y la organización de la agrupación, por ejemplo, venía más
gente, más recomendados, listos para apoyar con dinero o para hacer
bulto, en los mítines. El asunto es que, cada día, observábamos más
personas, en las oficinas de Cantuarias. Algunos se prestaban para
apoyar llevando y trayendo polos y pancartas.
Otros, como Dante Matos, prácticamente, trajeron a los empleados de
sus empresas y se especializaron en armar los estrados, en menos de
media hora; no importaba de qué tamaño los pidiera Toledo, ellos lo
preparaban. Se encargaban de todo, desde el armado, la decoración,
hombres de seguridad, lo tenía todo. Era como quien solicita un
delivery, con una llamada telefónica, y los hombres de Dante Matos
estaban allí, haciéndolo todo, como hormigas, con total eficiencia.
Pero, este ingreso de gente que no conocíamos, sin duda, provocaría
celos y malentendidos, entre la gente antigua, principalmente entre
los fundadores, ya que Toledo jamás tenía por costumbre informar al
partido o a los de la organización quién era quién. Todos se
mezclaban, y entre ellos se celaban por cualquier cosa.
Generalmente, en los mítines discutían y se peleaban por subir al
estrado; los hombres de Matos no lo permitían, ya que esa era la
orden del mismo Matos. Y por otro lado,
Toledo nos ordenaba, en prensa, que sólo subirían al estrado, él,
Waissman y Eliane.
Entonces, empezaba la trifulca. Los primeros que querían subirse al
estrado eran los candidatos al congreso y específicamente, la orden
de Toledo habría sido dirigida hacia ellos: "no sube ningún
candidato al congreso, están cojudos, este es mi mitin", ordenaba
enérgicamente, el candidato y líder del Partido.
Toledo, al percibir que ingresaba más gente al partido, empezó a
medir fuerzas, y a enfrentarlas, para saber qué equipo sería el que
más le pudiera servir, y a quiénes podría delegar algunas funciones.
Pero, saber delegar era un poco complicado, pues cuando delegaba,
generalmente, era a quienes deberían encargarse de la captación de
recursos económicos, y si no lo lograban, entonces llamaba a su
equipo de emergencia, al de siempre, desde los inicios, que era
conformado por Mauricio Diez Canseco, Panchito y la que escribe.
Así, a última hora, nos decía, ustedes pongan a la prensa en un
avión, envíen un grupo de campaña de avanzada y armen todo para
mañana, a las 6 p.m., en Chimbote. De esa forma, nosotros debíamos
cumplir esa orden, vivos o muertos.
Esto, sin duda, generó celos entre la gente más antigua, los
fundadores, que se quedaban con la boca abierta, al ver delegar la
función en gente joven y más activa, y que sin duda lo haría,
puntualmente, como siempre se había trabajado, al lado de Toledo.
En el caso de Mauricio Diez Canseco, él tenía dinero y lo podía
solucionar todo; invertiría su dinero para recuperarlo después, tal
vez sin saber cómo, pero invertía el dinero. Los otros no contaban
con dinero, y por lo tanto no cumplirían con la orden.
La elección de los personeros también fue un problema, todos querían
gerenciar el tema de los personeros, llegó gente con casas, incluso
para utilizarlas para tales fines. También, otros trajeron
computadoras y gente especializada en informática. ¿Quiénes eran? no
lo sabríamos jamás.
El asunto era que Toledo tendría que decidir en seguir trabajando
con los fundadores, entre ellos, Cruz, Alvarado, Sánchez, Arroyo, y
al otro lado, Mora, Velit, Sheput. Había muchos, y todos sin duda,
tenían intereses. La mayoría se lanzaría como candidato al congreso.
Cuando empezaron las dudas y murmuraciones, y algunos pleitos por
manejar el tema de los personeros, Toledo nos llamó, al grupo más
íntimo a Cantuarias, y allí, en una reunión cerrada con Alvarado,
Cruz, Ferrero, Eliane Karp y otros, cuyos nombres no recuerdo, les
pidió que explicaran el motivo de la desunión. Luego de escuchar a
ambos grupos, dijo, tienen que sumar, trabajar juntos, no es posible
que se estén peleando. Los grupos estaban definidos y él tenía que
decidir entre los antiguos y los nuevos. Giró hacia donde estábamos
sentadas, la Sra. Karp y yo, y nos preguntó, quiénes tendrían que
comandar esto, y yo le dije, el partido, los fundadores. Volteó el
rostro y sentenció: los fundadores lo hacen y no hay más que hablar,
y como ustedes, también, se han dividido, es hora que se pongan las
pilas y sumen.
LOS TEMORES DE MAMUSKA
Mamuska no figuró en los inicios de la campaña, mejor dicho no
existía. Jamás la vimos en el año 1997, pero si apareció varias
veces, en 1998 y 1999. Poco se hablaba de ella. El candidato andaba
solo y además realizaba una vida de soltero…
La decisión de acompañar a Toledo, desde tan temprano en la campaña,
como él mismo decía, desde cuando no era nadie, y nadie daba nada
por él, me permitió conocerlo más. Lo percibía totalmente solitario
y creía que sus escápatelas de los viernes y sábados por las noches,
eran para olvidar la ausencia de su pareja que, misteriosamente, no
se encontraba cerca de él.
En el transcurso de la campaña, Toledo nos invitó a varias reuniones
de camaradería en su casa, en donde él se encargaba de la
preparación de platillos, la compra de los tragos y la relación de
sus invitados, que era gente muy cercana a él; generalmente los
fundadores, desde 1994. En estas reuniones, escuché hablar un poco
mas de la pareja ausente de Toledo y más de un comentario me
sorprendió.
Mamuska, por razones no conocidas a fondo, había tomado la
determinación de abandonar su hogar, dejarlo todo y volver a su
país, Bélgica, dejando no sólo a Toledo, sino también a su pequeña
hija de, aproximadamente, 4 años. El comentario era terrible. Las
mujeres del partido comentaban furiosas el abandono a la niña. Y las
amigas más jóvenes de él, decían que la gringa no tenía
sentimientos.
La niña, mientras crecía, se encargaba de espantar a cuanta mujer se
acercara a Toledo y quisiera ingresar a su casa. Sin duda, a su
corta edad, comprendía que debía guardarle el lugar, al anhelado
regreso de su madre.
También dijeron que su tía Flor del Campo fue la que se hizo cargo
de la niña y vino a vivir a la casa de Toledo, para hacerse cargo de
ella y para que le prodigara el amor materno.
En tiempos de la campaña de 1994, aquella niña acompañó a su padre
en más de un recorrido proselitista, a los diversos distritos y
provincias del país, se les veía muy amigos, y muy unidos. La
adoración que ambos se demostraban era obvia, en algunos videos de
aquellos días, que el mismo Toledo me permitió observar.
Luego tendría la oportunidad de conocerla. Había dejado de ser tan
niña y vi una jovencita preciosa, de ojos maravillosos, de muy pocas
palabras, pero de expresión dura, de palabras firmes y muy aprensiva
a su cariñoso padre; juntos, obviamente, formaban el par ejemplar de
los abandonados.
Los días de campaña se hacían más fuertes, y Toledo ahora tenia que
demostrar que vivía con su pareja. Mamuska tendría que entrar en
escena. Así, un día el mismo Toledo anunció que al próximo viaje lo
acompañaría su mujer. "Necesitamos la figura femenina en la campaña,
también, en algunos viajes al interior del país, iremos la familia
completa", se reafirmó...
Un día, cuando nadie la esperaba, se presento en una de las
reuniones que se realizaban todos los martes, en el local de Bajada
Balta. Vi una mujer medianamente delgada, de cabello claros, que
durante toda la reunión observó hasta el último rincón, tal vez
analizando las últimas palabras que decía Toledo a sus militantes.
Estaba distante, no miraba a nadie en particular.
Ésta habría sido su primera aparición. Más tarde estaría en toda la
campaña.
Su participación activa la realizó viajando con el candidato todo el
año 1999. También le daba consejos de Economía a Toledo. Ella daba
el puntillazo final en esos temas y le guiaba, enérgicamente, para
que él no bajara la guardia, en los detalles y precisiones de ese
tema.
Recuerdo que en algunos recorridos quiso participar y dar su opinión
a los periodistas que nos acompañaban, pero Toledo no se lo
permitía, le hacia señas y enviaba miradas para que se mantuviera
callada.
Sin duda, era difícil mantener callada a una mujer de sus
características, menos aún cuando ella se integraba, en un ambiente
caldeado de la campaña. Su ex esposo se enfrentaba a una campaña
difícil, ya que en los inicios, la prensa ni siquiera quería
mencionarlo.
Ella tuvo la idea de crearle a su ex esposo la imagen de figura del
pachacuti, el inca prometido para la resurrección del Perú.
Así, Toledo iba creciendo, y poco a poco, ante el asombro del equipo
más cercano, se impuso con timidez en los sondeos.
Toledo, quien diseñaba personalmente la campaña, armó su equipo, que
consistía en un pequeño equipo en prensa, y un grupo más amplio para
campaña; serían los puntales determinantes. Dentro del equipo de
campaba designó a un hombre blanco bien plantado, apodado "el Gato"
para realizar la conformación y recolección de la bolsa. Él era
quien se encargaba de buscar grandazos y gente de dinero que
apostaba con donaciones económicas para los gastos de la campaña
presidencial y también para recuperar la democracia.
Así, el mismo Toledo, en algunas oportunidades, tuvo que viajar a
los EE.UU. para asistir a las cenas que se organizaban a su nombre.
La tarjeta valía 100 dólares americanos. En la cena daba una
conferencia y explicaba su propuesta para salvar la democracia, y
los animaba a convertirse en militantes de su partido y jugarse con
él, por esa causa.
Mamuska, en uno de esos viajes, me solicitó sacarla a la prensa,
decía que quería figurar y aportar públicamente, que tenia ideas
interesantes y que esto ayudaría a la campaña. "Ahora que Toledo ha
viajado, es la oportunidad: ábreme los medios".
Al parecer quería figurar más. Antes, sólo había salido, en los
reportajes, como pareja, en la fotografía, al lado de su Toledo,
pero sin aportar una sola palabra; Toledo se lo habría prohibido.
Sabía que al obedecerla, me costaría una llamada de atención, pero
era consciente, de igual forma, que Toledo se había estancado en las
encuestas: no había subido un sólo punto en una semana. Pensé que
era importante jugarnos el albur de sacar a la gringa, para ver si
realmente ayudaba. Ella era antropóloga y economista: tendría algo
que aportar.
Entonces, un amigo del diario Liberación nos apoyó en esta aventura
y pactamos la entrevista. Tendría que darse en su casa y vendría una
reportera. La entrevista fue extensa y, sin duda, la periodista
quedó convencida, en realizar un extenso reportaje lo que no tenía
seguridad, es que si sería a favor o en contra.
Entender a Mamuska era un poco difícil, tenía cosas claras en sus
conocimientos, pero estaba disfrazada de la idiosincrasia de nuestro
pueblo, habría hecho, sin duda, esfuerzos, pero pocas veces habría
sido acertada para darle equilibrio a sus palabras.
Cuando Toledo llegó de su viaje, le informé sobre esta aventura, lo
triste era que había transcurrido una semana y la entrevista no
había sido difundida, así que Toledo me advirtió que sería mi
responsabilidad si sacaban los resentimientos judíos de su mujer. Me
dijo:
-Jenny te hago responsable, por hacer hablar a Mamuska. No es
acertado, nos puede traer problemas. Estoy en duda, ¿qué pudo
recoger la periodista que hace tan difícil la salida de la
entrevista en Liberación? Insiste, pregunta cuándo sale y avísame
por favor.
Para entonces mi preocupación había crecido, más aún si el mismo
Toledo asumía que esto podía ser peligroso. Llamé cerca de 10 veces
a la redacción de Liberación y mi amigo me aseguró que la entrevista
salía, pero desconocía el enfoque. La tensión creció de inmediato, y
permaneció por muchos días más, ya que una entrevista con enfoque
negativo, perjudicaría la campaña.
A la semana, la entrevista salió en un reportaje especial de ese
diario, en una página. Fue impactante. No podía creerlo, la
reportera había seleccionado los recuerdos de la niñez de Mamuska,
que sin duda eran muy fuertes, pero también había resaltado su
preparación profesional, y como si fuera un sueño, esta misma
entrevista que nos hizo temblar, en más de 15 días, había aportado
un caudal de credibilidad, sin proponérselo al propio candidato.
Toledo, al observar la respuesta, pensó que era bueno que Mamuska
participara, pero él tendría que medirla, y... ¿por qué no?, él
mismo acompañarla a las entrevistas, Habría que sacarla a la prensa,
pero teniendo mucho manejo con ella y sus opiniones.
Así, Mamuska empezó a salir, en todos lo medios de comunicación. La
mayoría de las entrevistas las contactamos, en los medios en donde
trabajan algunos amigos. En conclusión, la noticia del mes era la
Mamuska y todos rumoreaban que el candidato Toledo tenía una mujer
inteligente, simpática, instruida y que aportaba en temas
económicos. Sin duda, es una mujer preparada y podía guiar a su
esposo, de llegar a la presidencia. Sería un caso nunca visto en una
candidatura presidencial peruana.
También hay que reconocer que algunos periodistas, como Ortíz,
ayudaron alguíto para que ella empezara a brillar en las
entrevistas, especialmente en la de su canal, al competir con otras
parejas de candidatos presidenciales.
De igual forma, fue entrevistada por diarios de línea económica y
aunque era radical salía airosa. En poco tiempo se había convertido,
gracias a los medios de comunicación, en una lideresa de opinión,
todos querían entrevistarla para cualquier tema.
Poco a poco, empezamos a ver y sentir su metamorfosis. Aprecié un
cambio en ella, al hacerla tan popular como el candidato. Su
comportamiento, en el entorno, varió. Por ejemplo, empezó a exigir
una agenda de prensa, también para ella, con tono dictatorial y
descortés, lo que fue, inmediatamente, corregido por Toledo,
igualmente, pedía opiniones sobre su vestuario. Aprendió que los
jeans sólo serían para los viajes, y en Lima tenía que lucir vestido
o falda para llegar al público electoral, y el color apropiado sería
el rojo.
Los titulares habían tomado más atención por la compañera de Toledo,
toda la prensa quería conocerla y hasta fue invitada a los programas
femeninos para conocerla un poco más. Mamuska, hábilmente, en menos
de dos meses, se había comprado, con astucia, la opinión a favor del
pueblo peruano. Llenó de esperanza, a quienes sin duda, al
principio, pensaron que esta extranjera, al lado de un candidato
peruano, sería el gran aporte a la política, en nuestro país.
Cuando un programa de televisión lanzó el caso Zaraí y sus
pormenores, también fue solicitada por la prensa y tuvo que
afrontarla en más de un programa femenino, así que se vistió de rojo
y salió a defender la fidelidad de un cholo que no hacía más que
divertirse, todos los fines de semana con ella o sin ella. Su guión
era el mismo: salía a explicar que la madre de Zaraí era una mujer
cualquiera, que no merecía ser escuchada por los medios de
comunicación, y cuando se le preguntaba de Zaraí, sus opiniones
llegaron a ser irrepetibles.
A mediado de 1999, ya estaba sumergida en la campaña. Su atuendo
juvenil y deportivo la hacía confundirse con todo el entorno más
cercano de Toledo. Ella estaba allí, siempre en los discursos, los
viajes, los recorridos, los almuerzos de camaradería, y hablándole
al oído, cada vez que tenía la oportunidad.
INTRIGAS
Después comprobamos que por el odio es que le llegarían las
dudas y los comentarios, en contra del equipo más cercano.
También sembró la duda, desunión y la intriga al candidato. Estaba
muy cerca y podía con una palabra decir si era positivo o negativo,
y el candidato, con tal de tenerla en la foto de la campaña, tendría
que aceptar forzosamente sus requerimientos.
Así empezó a incomodar a más de uno de la organización de la
campaña, ya que si ella se mostraba mala, en la elección de la
visita a una ciudad, y compartir con los militantes, el viaje era
postergado. Todo le parecía una pérdida de tiempo. Ella criticaba
los tiempos que compartía el candidato con el pueblo, pensaba que
debía tener menos contacto humano. Nosotros pensamos que no, ya que,
desde 1997, habíamos comprobado que era el contacto humano lo que
más lo acercaba a los pueblos. Así lo reconoció un reportero de un
canal de televisión, de apellido Centurión.
La clave del candidato era su contacto con la gente, el tocarles el
rostro, tocarles las manos, besarlos, saludar a quienes lo saludaban
y a quienes no lo querían saludar.
CELOS
El problema era mayor si Toledo mostraba interés por conversar
con alguna militante jovencita, del lugar que visitábamos. Nadie que
fuera de sexo femenino tenía que acercársele, porque ella iniciaba
una escena de celos que consistía en una metralleta de miradas.
Inmediatamente, transformaba su comportamiento por completo, se
acercaba al entorno más cercano a averiguar por ésta o por aquella.
Nosotros habíamos comprobado en más de una oportunidad que es una
mujer insegura y extremadamente celosa.
Sus más íntimos temores eran transmitidos, sin duda, a su cuñada
Flor del Campo, que, con poco tino: le había aconsejado las peores
actitudes a demostrar en público.
MEZQUINDAD
Pude ser testigo de como mezquinaba un plato de comida a más de
un militante. Toledo, dadivoso con pocos, ofrecía una cena después
de su visita a cada ciudad, y a la mesa llevaba a sus más queridos
militantes del lugar. Entonces, ella observaba la mesa, solicitaba
la carta, leía los precios, preguntaba a los comensales qué habían
pedido y decía a Toledo que no estaba de acuerdo con el despilfarro
de darle de comer a tanto "muerto de hambre", y que era mejor
terminar las visitas, despidiéndose en el aeropuerto. Le mortificaba
ver gastar un dinero que había ingresado, directamente, como aporte
para la campaña. Siempre, en voz alta, recordaba que ella no podía
hacer gastos porque estaba terminando de pagar su casa en Camacho.
Mas tarde, demostraría que era incapaz de aportar un solo sol a la
campaña; quería que le dieran el dinero, pero no compartir nada.
Así, en una fiesta de navidad que preparó el partido para los niños
mas pobres de Lima, ella se opuso a donar 150 muñequitas de plástico
de un sol que la organizadora le había pedido hacerlo. Se justificó,
diciendo que 150 soles de donación era mucho dinero, y ella aún
tenía que pagar su casa. Más tarde, Toledo le había advertido al
partido no pedirle un sol a Mamuska; eso estaba prohibido.
CONVIVIENDO CON LA MAFIA
Un día llamó a mi casa para preguntarme si un político, conocido
corno el heladero, tendría conexión con la mafia. Textualmente,
expresó: "Jenny te llamo para hacerte una pregunta muy seria.
Necesito que me saques de una duda importante que tengo, y no me
deja dormir". Le dije, sí doctora, pregúnteme, y me dijo: "¿Crees
que el heladero tenga conexión directa con la mafia? Le repliqué,
¿qué mafia?, y agregó, "...este señor parece que se comunica con
Montesinos, hay muchas cosas que a mi parecer coinciden con sus
actitudes y tengo temor que esté en la entraña de esta campaña". Le
respondí, bueno, este heladero viene del gobierno anterior, yo misma
me he preguntado, en más de una oportunidad, qué hace metido aquí y
en todos los gobiernos. Ahora entra a esta campaña política, la cual
se inicia con un grupo de gente de buena voluntad y de amigos que
seguimos a un líder que quiere cambiar la casta política, y este
viejo político está metido aquí con todas sus intrigas y con todas
sus mañas, ¿quién le ha permitido ingresar a esta campaña y a cambio
de qué?
-El heladero pertenece a la vieja casta política, y también pienso
que no debe estar tan cerca de la campaña, pero Toledo lo permite, y
no entiendo qué razones poderosas tendrá. ¿Por qué, mejor usted no
le pregunta al mismo Toledo? Ella replicar: "Es que yo estoy
recogiendo información sobre este hombre; lo veo y siento que es
peligroso: tenemos que descubrirlo".
Al día siguiente, siguiendo la agenda de la campaña, la volví a ver
con sus jeans bien puestos, y otra vez preparada para emprender un
nuevo viaje, una nueva ciudad, y otra vez al lado del heladero o la
misma mafia. Ella estaba allí y orondamente habiéndole también al
oído. Yo no entendía lo que pasaba. Unas horas atrás, me había
demostrado su desconfianza hacia este comodín político, y ahora
estaba muy cerca de él, jugándose algunas bromas como si nada
hubiese ocurrido. Jamás supe si le preguntó a Toledo, ¿por qué este
heladero estaba en la entraña de este joven partido? No sé si el
heladero la convenció. El asunto es que dudando o no dudando de él,
ella estaba allí nuevamente, lista para la foto, tal vez
compartiendo con el mismo enemigo.
El tiempo más tarde justificaría la permanencia de este heladero en
la campana, ya que habría dado más de un consejo traidor a Toledo,
tampoco se puede olvidar sus ideas alucinantes para el marketing
político y su afán por conquistar los medios de comunicación, sólo
para él, y claro la escuelita para los congresistas donde les enseñó
las triquiñuelas, para administrar su tremendo presupuesto, pagando
bajo sueldos y engrosando las planillas.
QUE NADIE PISE MIS ALFOMBRAS
Con el transcurrir de la campaña, Mamuska tornó una actitud más
de mujer cuidando a su pareja. No soportaba siquiera que Toledo se
reúna con algunos amigos, menos aún en su casa, nadie tendría que
pisar sus alfombras, pero a Toledo, que poco le importaba, hacía
todo lo contrario y esto trajo más de una discusión entre los
socios, como ellos mismos se empezaron a llamar.
Las escápadas de Toledo se hacían mas seguidas. No había viernes ni
sábado que no fuera a celebrar, Toledo le pedía a su chofer ir a su
lugar favorito, ya que como relata el mismo chofer, él le
solicitaba, al acabar las faenas de campañas: "lléveme donde usted
ya sabe". Más tarde, todos sabríamos, por las denuncias
periodísticas, cuáles eran los lugares que él y su chofer habrían
visitado más de una vez.
Contaban muchas cosas, en torno al comportamiento de la gringa, se
decía de la A hasta la Z, pero todos eran rumores, su mal carácter,
sus pataletas, su angurrienta forma de cuidar hasta el último
centavo, sus duras expresiones contra los otros cholos peruanos y su
falta de reconocimiento hacia la mujer peruana, claro Toledo era el
culpable, le había hecho creer que era la batichica y eso nadie
podría cambiarlo.
Pero un día, la batichica se dejó ver en plena acción. Fue en una
parrillada que se le ocurrió hacer a Toledo, en vísperas de su
cumpleaños, en su mismo domicilio, sin consultarle a la Mamuska,
aprovechando que ella estaría en el gimnasio. Invitó a 30 personas
elegidas por él mismo al festín, todos amigos entrañables,
fundadores del partido y entre ellos muchos dioses del vaso. La
reunión empezó con los tragos que iban y venían y el autoservicio de
la parrilla. Toledo estaba sumergido en el festín, sin embargo, a su
hermana se le notaba incómoda, y advertía por toda la casa que no se
pisaran las alfombras y que no tomen tanto, que la Mamuska llegaría
y se armaría la bronca del siglo.
Así, mas de un invitado, frente a este comentario, tratamos de
apoyar en recoger algunos vasos y platos y acercarlos a la cocina, y
porque no regresar los muebles que algunos invitados habían movido
de sus lugares. Tratamos de poner orden, ya que el rostro de la Flor
del Campo era de histeria total, miraba a los invitados, y el temor
pintado en su cara anunciaba el ingreso de la Mamuska, "qué terror".
A las 6 ó 7 p.m. ya sólo quedaban 14 personas. Únicamente, se habían
quedado los que tomaban a su ritmo, y no querían retirarse y Toledo
no dejaba de servir más y más tragos. En esos instantes, la
batichica realiza su entrada triunfal, por el lado posterior de la
casa, por la puerta de servicio. Estaba con los cabellos amarrados y
entró furiosa a reclamar el desorden, inspeccionó la cocina, sus
ollas, los vasos en el fregador de platos, estaba furiosa y el color
anémico de sus mejillas se había transformado en rojo bandera. Más
tarde subió al segundo piso y llamó a gritos: Toledoooo.... y de
esta misma forma, le exigió sacar a todos los borrachos de su casa,
"se van todos, han pisado mis alfombras, han ensuciado mi casa,
estos mugrosos de tu partido, quiero mi casa sin gente, todos son
unos viles borrachos, esto es una invasión de indios". Todos
habíamos escuchado atónitos desde el jardín interior.
Así, sin pensarlo, los últimos invitados emprendieron la retirada.
Al día siguiente, me comentaron que fue imposible sacar a unos 5
borrachos y que ella había escenificado la peor pataleta de su vida,
había echado sapos y culebras, y ella misma los había botado de su
casa.
Ahora ya comprendíamos quien mandaba en la casa de Toledo, el asunto
estaba claro.
EL SECUESTRO
Eran las 11 de la mañana de 1999, la Mamuska había llamado,
insistentemente, hasta encontrarme en mi casa, Toledo había sido
secuestrado por la mafia y le habían tendido una trampa para
filmarlo, en las peores circunstancias, al lado de 5 mujeres, sólo
para hacerle daño durante la campaña. "Es obra de Montesinos. Él
sacará el video para perjudicarlo en la campaña", me dijo.
No estaba indignada. Se sentía como una mujer a quien el marido le
hubiera narrado la mentira más piadosa del mundo para su
tranquilidad y para salvar la relación, justificando su desaparición
en una noche loca. Tal vez, ella misma no lo creía, pero tenia que
pensar que era cierto para continuar la campaña.
Entonces, le pregunté en dónde estaba Toledo y ella me dijo que
estaba descansando. "Está confundido, ha sido un problema grave casi
no ha podido conciliar el sueño". No entendía nada, ya que
conociendo que era tan celosa, esperaba un ataque descontrolado de
celos, y fue todo lo contrario, fue la mujer sumisa, aterrada y
sacrificada, por la historia de una noche de putas transformada, en
un secuestro al paso. El asunto estaba en que si ella lo creía,
Toledo estaba salvado. Lo que Toledo no imaginó es que esa misma
historia la tendría que contar a los medios de comunicación, para
mantener la mentira piadosa que le diera a su mujer: todo en aras de
salvar la campaña y claro por ende la lucha para recuperar la
democracia.
CANDIDATOS A LA SUERTE
La conformación de la lista de candidatos en Perú Posible se
realizó a última hora. Pocos tuvieron el privilegio de observar de
cerca la selección; tenía que ser secreta y realizarse con
minuciosidad, fuera de los locales del partido. Para tal efecto, se
escogió un hotel miraflorino, que no era el de León Rupp, sino uno
ubicado cerca de las empresas de Dante Matos.
Allí, muy pocos tenían acceso, entre ellos Coqui Toledo, Luis Solari
-según la confesión de un fundador del Partido- también el mismo
Toledo, el chino José Fuentes, y alguna de las secretarias de
Toledo, pero sólo para llevar uno que otro currículo que se ofrecía,
en las últimas horas. El chino José -seguridad y hombre de confianza
de Toledo- y otro agente de seguridad del Chino José, estaban
vigilantes para que nadie, que no sea llamado al hotel, tuviera
acceso a éste.
El rumor era que Toledo estaba muy concentrado eligiendo a los
candidatos y no quería que se le moleste para nada. Coqui era quien
escribía en la computadora el listado de éstos, eligiendo,
conjuntamente, con su tío, la numeración y el orden en la lista,
pero, también, atento al precio que se le ponía a cada candidato por
número en la lista. El mismo Toledo se encargaría de las entrevistas
con los postulantes. Sin duda, muchos del mismo partido y otros
también que nadie conocía, serían los invitados o recomendados, a
última hora, claro con su plata. Toledo era claro y conciso y no les
dedicaría más de 15 a 20 minutos, a cada candidato.
Aunque poco importaba las hojas de vida de los postulantes, éstas se
utilizaron para pasar lista y así fueron citados uno a uno, en las
afueras del hotel miraflorino. En los locales de Perú Posible,
deambulaban los futuros candidatos a la lista, los que por traer
algún aporte tendrían la posibilidad. Los más misios eran los más
desesperados, ya que según transcurrían las horas se les acababa la
probabilidad de ingresar a la lista.
Los candidatos de provincia fueron los primeros en ser recibidos, y
uno a uno fueron ingresando a la entrevista. Muchos fueron
descartados en el acto, según rumorearon en las puertas del local de
Cantuarias; la razón era por no contar con el aporte que les
solicitaba, el mismo Toledo. En todo caso, si existía una promesa de
pago tendrían que hablar con "el gato", él se encargaría de realizar
el fino trabajo de la recepción del dinero, cheques y letras.
Según el gato, las aportaciones se dieron de todas las formas, a
través de dinero en efectivo, cheques, y algunos cheques sin fondo,
increíblemente, también, letras a pagar, después de ingresar al
Congreso, y que, irónicamente jamás se cancelaron.
Por otro lado, el aporte de quienes si podían se realizaba sin
ningún problema. De esa forma, consiguieron su expectante cupo en la
lisia: Julia Valenzuela, Marcial Ayaipoma, Alberto Kouri. Jorge
D'Acuña, Javier Cáceres, entre otros.
Los más misios, sin duda, entrarían con el pago por su trabajo,
contribuyendo con el partido a la recolección de firmas y el trabajo
organizado al interior del país, conferencias, entre otras
actividades. Entre ellas, podría considerarse a Doris Sánchez, y las
mujeres del partido que las colocaron casi a última hora, sin
entregar ni un solo dólar, como fueron Rosi Guzmán, Delia Pobis,
Nena Document, Armandina Aguirre, entre otras.
Se futró que Toledo había invitado a algunas mujeres profesionales
de prestigio, algunas que trabajaban en ESAN, pero ellas no
aceptaron entrar en la aventura política. Por esa razón, la
conformación de la cuota obligatoria de mujeres, en la lista para
postular al Congreso, se definió casi a última hora: por eso
descubriríamos, desde la instalación del Congreso, muchas sorpresas
como la de la congresista Chuquival.
La lista se construía en estricta reserva. Toledo se encontraba, a
puerta cerrada, en una de las habitaciones del hotel miraflorino, y
nadie sabía lo que estaba pasando adentro. Aunque, nuestra fuente
nos contó que a media mañana ya se había recibido mucho dinero, en
efectivo.
En todo caso, Toledo tenía que permanecer encerrado, ya que muchos
militantes de su partido se creían también con derecho a integrar la
lista al Congreso, así que él había preferido esquivarlos. En todo
caso, Toledo al parecer, no les habría ofrecido nada, pero ellos se
pusieron la camiseta, pensando ganar algo, pero al final,
prevalecería el aporte económico, más no los sacrificios humanos,
menos aún, un buen currículo.
Sin duda, este fue el primer día de gran desilusión para muchos de
sus militantes, ansiosos por postular al Congreso, quienes vieron
muertas sus esperanzas, al enterarse que sólo con dinero podían
conformar la lista.
Asimismo, la lista la integrarían los desconocidos, a quienes nunca
vimos, los que trabajamos la campaña, desde adentro. A estos, los
fundadores les llamaron los golondrinos, ya que sólo vinieron al
partido a servirse.
La candidatura de la lista congresal de Perú Posible nada tendría
que ver con lo que Toledo pregonaba en los mítines, ya que en las
distintas plazas del interior del país decía que había ido a buscar
a los empresarios de éxito y políticos valiosos, para conformar la
lista de su Partido al Congreso.
Muchos imaginamos que, sin duda, en la lista habría gente de bien,
con valores morales, trabajadores, responsables, padres de familia
ejemplares con hijos reconocidos, lumbreras universitarias, gente
nueva, jóvenes, empresarios y hombres probos, capaces de cambiar la
historia del país, y que no tuvieran que pagar para conseguir ser
congresistas, ya que tarde o temprano podrían convertirse en
tránsfugas, capaces de cambiarse de camiseta según sus propias
convicciones. En todo caso, habían comprado su curul y no se la
debían a nadie. El tiempo no demoró en darnos la razón, y que esto
no le interesaba para nada a Toledo; poco le importaba constituir un
Congreso decente.
A pesar de esto, los candidatos a las listas previas, al Congreso,
hacían cola en las puertas del edificio de Cantuarias, para saber si
podían quedar preseleccionados. Sin duda, que el restaurante Don
Pipo, ubicado en el sótano de ese edificio, había hecho más dinero
que en toda su existencia, ya que de pronto, sus instalaciones se
llenaron de comensales que esperaban ansiosos la gran oportunidad.
Ingenuamente, yo pensaba que a pesar de todo lo que escuchaba,
Toledo estaba buscando los mejores líderes de provincias y lumbreras
culturales; gente nueva para su lista. También lo dijo a la prensa.
Anunció, en dos oportunidades, que estaba visitando el interior del
país para buscar los candidatos, razón principal por la que
realizarnos un viaje fugaz a provincias.
Recuerdo con exactitud que una entrañable amiga, la doctora Sonia
Valcárcel, Presidenta del Consejo de Juventudes Nacionales, me
solicitó una entrevista personal con Toledo para pedirle,
personalmente, que la incluyera en su lista. Así, con mucha timidez
le sugerí a Toledo, la posibilidad de entrevistar a la doctora
Valcárcel, a quien conocía más de 20 años, y cuya labor en defensa
de los jóvenes en todo el Perú, había observado muy de cerca.
Una mujer que, a cambio de nada, se había convertido en una
esperanza para tantos jóvenes desprotegidos de todo, especialmente
del apoyo legal, y que en muchas oportunidades por su precaria
situación económica se habían convertido en victimas de la sociedad.
Por eso, ella puso a disposición de ellos, su estudio de abogados,
así como medicinas, en forma, totalmente gratuita para muchos
jóvenes que padecen de SIDA, en todo el Perú.
Entonces, ingenuamente, pensé que ella, por su profesionalismo y
éxito en el Consejo de Juventudes Nacionales, pero sobre todo por su
sensibilidad humana y su vocación de servicio, a flor de piel, de
hecho se convertiría en una gran candidata, con muchas posibilidades
de ganar en la lista de Perú Posible.
Cuando le comenté quién era la doctora Valcárcel, él mismo me
solicitó su currículo, el cual se lo entregué personalmente, además
de un brochure del CODEJUN, institución que ella presidía.
Increíblemente, esa misma tarde le concedió la cita para
entrevistarla, a la cual, ella acudió puntualmente. A pocas horas de
la reunión, sonó mi celular y escuché la voz quebrada de la misma
doctora y me dijo lo siguiente:
-"Ay, Jenny, aún no sabes con quién trabajas. Este señor Toledo me
ha pedido dinero para integrar su lista. Me ha pedido 150,000
dólares, y como tú sabes a mí me parece poco digno pagar para
candidatear al Congreso. Además, esa cantidad de dinero podría ser
utilizada, en tantos jóvenes que atiende mi estudio, y no me parece
que deba entregárselo para ser candidata al Congreso en la lista de
Toledo", expresaba la doctora, con la voz cargada de amargura,
indignación y desilusión.
Me quedé absorta. No supe que decirle. Sin duda, me sonrojé y
preferí sentarme en una de las gradas de una escalera que estaba
cerca de mí. Entonces, escuché el detalle de ese increíble diálogo
de los labios de la doctora:
-"Llegué puntualmente. Me atendieron, en ese mismo momento, pero por
ser la primera vez que tenía el interés de postular al Congreso y
apoyar, desde el legislativo, a nuestros jóvenes olvidados, me
sentía emocionada y algo nerviosa. Luego, me llamaron e ingresé a
una elegante oficina. Me senté frente a él. Era la primera vez que
lo veía en persona; siempre me pareció un proyecto importante.
"Vi de reojo que tenia entre sus manos, la copia de mis documentos
que le envié contigo, pero yo llevé una más y se la dí, pero él ni
la revisó. Yo hice una presentación previa sobre mi labor
profesional, luego escuchó, atentamente, mi relato sobre el CODEJUN,
del que quedó muy interesado, porque me hizo muchas preguntas al
respecto, y al rato me dijo:
-'Doctora, necesitamos que aporte para los gastos de campaña 150,000
dólares'.
-"Y sorprendida, sin atinar a otra respuesta, le expresé que lo que
pedía era mucho dinero y que lo que tenía estaba destinado al apoyo
desinteresado de muchos jóvenes, que sufren miseria en nuestro país.
Yo no cuento con tanto dinero en efectivo, ten¬dría que sacar este
dinero del banco y sin duda estaría perjudi¬cando a la causa de los
jóvenes del CODEJUN".
-"Doctor Toledo, le dije, me parece que soy una candidata que puede
integrar, su lista. Acépteme, se sentirá orgulloso que una
profesional como yo integre la lista de su partido. Y Toledo
respondió;
-'Doctora, qué me está usted diciendo, que quiere postular sin
aportar a la campaña. No es posible, todos tienen que apoyar la
campaña contra la dictadura'.
-"Doctor, me es imposible destinar tanto dinero para integrar su
lista, le dije enfáticamente. Yo aportaré más dentro del Congreso, a
favor del Perú, recuerde que tengo una experiencia palpitante que es
el Consejo. Toledo se sonrió y me volvió a repetir que era
imposible".
"Traté, infructuosamente, de convencerlo y hablarle de un proyecto
Nacional que tenía entre manos, la conformación del CODEJUN, el cual
Toledo escuchó con mucho interés. Sin embargo, Toledo, mirándome
fijamente a los ojos, sentenció;
-'Doctora ¿qué piensa usted, que si yo no gano las elecciones me voy
quedar aquí? ¿En este país de miserias? ¿Usted cree que si yo no soy
elegido presidente, me voy a quedar en este país? ¡NO!'
-"Así es Jenny, esta fue la entrevista con el líder del Partido.
Gracias por la oportunidad que me diste, pero he quedado
decepcionada de él y de la conformación de su lista al Congreso",
terminó diciéndome la doctora Valcárcel que aún no salía de su
asombro.
Lo escuchado me había caído como un baldazo de agua fría. La doctora
me estaba confirmando que Toledo sí pedía dinero para la
conformación de la lista al Congreso. Mi esperanza de que si llegaba
Toledo a ser Presidente iba a limpiar y reconstruir hasta el mismo
Congreso se había esfumado, en ese preciso instante. Al conocer esta
respuesta, sentí una enorme decepción, aunque en ese momento las
arduas tareas de la campaña, sacaron de mi pensamiento este
sentimiento.
Al día siguiente, no obstante, volví a recordar el episodio, aunque
Toledo me había llamado la noche anterior para decirme:
-Jenny me recomiendas a una doctora que no quiere soltar un dólar,
por favor.
-Pero, doctor, usted ¿no dijo en televisión que buscaba renovar los
líderes políticos y cambiarlos con gente honesta y profesional?
Entonces, yo pensé que la doctora era la más indicada. Conozco su
trabajo de cerca. Es lo mejor que conozco. Y él me dijo
tajantemente:
-No, no me mandes misios.
Bueno así que la lección estaba aprendida. En la noche, Javier
Cáceres, otro personaje que ansiaba conseguir una cita con Toledo,
para ser incluido, me preguntó si yo podía comunicarle a Toledo su
intención de ser candidato al Congreso. Así, renovando el ritual,
llamé al doctor Toledo, delante del mismo Javier Cáceres, y le dije,
doctor, Javier Cáceres quiere ser candidato, y Toledo me dijo, tiene
plata, y yo al mismo tiempo, le consulté a Javier Cáceres, quien
confirmó que contaba con dinero, por lo que le dije a Toledo que si
tenía plata, y él culminó diciéndome, entonces, mándamelo al hotel.
No supe más, ni quise volver a prestarme para eso. En todo caso,
tristemente, había constatado que en la lista de Toledo, sin duda,
sólo iba gente con su billete, y obviamente, muy poca gente honesta
y profesional. El tiempo acabaría por darnos la razón,
precipitadamente.
Pero también, los misios de su propio partido querían convertirse en
candidatos, y entre ellos había muchos, que sería muy largo
mencionar, pero recuerdo algunos casos notables, como el de Doris
Sánchez, que sin poner un solo dólar, Toledo le dio el número 5 de
su lista, ante la envidia de muchos aspirantes al Congreso. Al
parecer, Doris habría demostrado ser su incondicional, y ya bastante
había hecho antes de ser cambiada por Bruce, en plena marcha de los
cuatro suyos.
MONTESINOS HA INICIADO SU ATAQUE
El reloj había marcado las 2 de la mañana cuando Alejandro
Toledo telefoneó a mi casa.
-Jenny, toma un taxi, y te lo devuelvo aquí, en la oficina. Tienes
que venir a Cantuarias, los planes han cambiado, ven para que te
ponga al tanto.
Sin meditarlo, me puse un buzo y salí casi corriendo. Crucé el
parque a la carrera, llegué a la Av. La Marina y tomé el primer taxi
que pasó.
Al llegar a Cantuarias, él asomó su cabeza por la ventana y arrojó
las llaves de la puerta principal. Subí hasta la sala de su oficina,
donde había unos muebles y una mesita. Allí había restos de comida
de chifa, al parecer habían sido más de cuatro personas, los
comensales, pero ahora sólo estaba el candidato y un tal Walter
Gago. Toledo me lo presentó como el rey de los abarrotes, era la
primera vez que lo veía.
Entonces Toledo me manifestó:
-Jenny, tenemos que cambiar los planes. Montesinos está siguiendo
nuestros pasos, y ha decidido enviar a Fujimori a los mismos lugares
que hemos propuesto para la campaña. Si él viaja nos va a quitar
toda la prensa, en provincia, y esto sería desastroso para nosotros.
Lo poco que invertirnos no dará frutos. No habrá rebote en los
medios de comunicación, y eso no la podemos permitir. Sería la ruina
para la campaña. ¿Qué hacemos?, me dijo desesperado.
Al comienzo, pensé que sería imposible pelear con el gran estratega
del SIN, ese hombre de apellido Montesinos, estaba haciéndonos la
guerra, en la campaña electoral, con toda la maquinaría del poder.
Sin duda, esta noticia tendría que ser la peor, al iniciar el
trabajo en provincia.
En esa época, era muy difícil combatirlo. No teníamos los medios, y
suponíamos que él se enteraba de todos los detalles de nuestra
campaña porque nos tenía chuponeados. ¿Qué podríamos hacer contra
ese hombre tan poderoso? Tal vez, sólo tomarle el pelo, pero también
tendríamos que jugarnos la incertidumbre, con los mismos medios, de
comunicación, ya que, según Toledo, Montesinos tenia gente
infiltrada en los medios y se enteraría de nuestros planes de
viajes.
Entonces, pensé que teníamos que jugárnosla. Propuse realizar una
nota de prensa diaria, anunciando un viaje al interior del país, el
cual no realizaríamos; la nota se enviaría de madrugada a todos los
medios de comunicación. Al día siguiente, les avisaríamos
telefónicamente para que nos envíen a los reporteros al anunciado
viaje, cuyo destino sería otro, y recién se enterarían, en pleno
vuelo.
La idea era casi descabellada, y aunque parezca increíble, el plan
resultó, y con mucha alegría pudimos disfrutar de nuestros logros,
en lo que respecta a difusión, en el interior del país, y el
correspondiente rebote en Lima.
Toledo de felicidad, no hacía más que festejar el rebote de la
prensa, durante sus viajes a provincia, en los que tuve la
oportunidad de acompañarlo, a su propio pedido. Fueron momentos
emocionantes, ya que percibí de cerca, como Toledo tenía aceptación,
en el interior del país, y eso se reflejaba en las encuestas. En
provincia, ya lo conocían, pues meses atrás, habíamos enlazado a
Toledo, en las radios más pequeñitas del interior del país. La gente
lo esperaba en el aeropuerto. Era extraordinario.
Aunque muchos han desconfiado respecto a que la subida de Toledo en
las encuestas fue gracias a la ayuda que le daba Montesinos, pudimos
constatar, de cerca, que era un trabajo minucioso de un pequeño
equipo con garra. Sin duda, no era la mano de Montesinos.
Mas tarde, empezaron a suceder cosas curiosas, por ejemplo, en
Chiclayo, tuvimos un altercado con unos agentes del SIN. Nos habían
seguido todo el viaje. Estuvieron en el mitin, y lo peor también nos
seguían a almorzar. Por lo que decidimos filmarlos, frente a frente,
pudimos registrar sus rostros, pero ellos intentaron quitarnos la
cinta, lo cual no permitimos, y tuvimos que hacer la bulla
respectiva para que salgan corriendo del hotel, donde estábamos
almorzando.
En otra oportunidad, al terminar mis labores de rutina, en la
oficina de Cantuarias, casi a las 12 p.m., pude observar que un
hombre estaba apoyado en un auto Toyota, verde claro. Era alto y de
tez blanca, tenía un periódico, en la mano, y se preparó al verme
salir. Bajó el cierre de su pantalón y extrajo su miembro viril, y
se empezó a masturbar sonriendo. Cerca de mí, estaba José Fuentes,
el popular chino -negado tres veces por Toledo- me acerqué a él, y
le expliqué la situación, él me protegió. Salimos juntos del lugar,
y fuimos a encontrarnos con Toledo, en un restaurante muy
prestigioso en la misma calle Cantuarias. Allí le relaté los hechos.
Él y su mujer sólo atinaron a decir: es obra de Montesinos.
Vi preocupada a Eliane. Ella, luego, me dijo, te quieren bajar la
moral, y no debes permitirlo, debes ser indiferente a esto y no
hacerles caso, quieren asustarte y no debes dejarlos que te asusten.
Toledo asintió con la cabeza, sin embargo, pienso que en el primer
momento, su silencio trató de darle miles de explicaciones a lo
sucedido, pero no dijo nada más.
El trabajo, en esos días, era agobiante, era el verano de 1999, y
las cosas se ponían, cada vez más difíciles. Algunos candidatos al
congreso estaban denunciando que Montesinos los había citado para
proponerles pasarse al gobierno con la condición de ayudarlos a
ingresar al parlamento. Fueron muchos y, también, supimos después
que Montesinos llegó a convencer a la gran mayoría, e incluso los
hizo ir a sus oficinas. Toledo fue advertido de esto, ellos mismos
se lo comentaron, pero prefirió guardarlo, hasta hoy, en secreto.
Los medios de comunicación, en su mayoría, estaban secuestrados a
las ambiciones de Montesinos y Fujimori; era casi imposible entrar a
ellos. Sin embargo, siempre teníamos la visita de algunos
periodistas, como el negro Vidal, a quien muchos lo relacionaban con
Montesinos, y que al parecer siempre estaba llevándole información
de primera mano a Toledo; no sabemos a cambio de qué, pero sí
sabemos que él fue muchas veces a nuestra oficina. También Toledo
nos pidió, varias veces, que lo llevemos a su casa en San Borja, en
un edificio, al frente de una cevichería.
El negro Vidal venía, casi todos los días, lo curioso es que su
canal no le daba mucha importancia a Toledo, pero él sí. En más de
una oportunidad nos saludó, e incluso nos dio su opinión de nuestro
trabajo, él estaba siempre allí, sin que nadie lo llame.
Mas tarde, se acercó Alejandro Guerrero, a quien siempre Toledo le
hacia bromas por su servicio de Inteligencia, siempre lo relacionaba
con los servicios secretos del Estado. También me hizo bromas a mí.
En muchas ocasiones nos dijo a mí y Alejandro Guerrero, qué saben de
tu SIN y del tuyo, y todos echábamos a reír. Realmente no sé cuál
sería su intención.
Recuerdo que un día llegó Alejandro Guerrero hasta Cantuarias,
cuando Toledo subía en las encuestas y me pidió una entrevista con
Toledo. Me mostró un papelito, con los nombres de varios
periodistas, entre ellos Juan Pablo Chirito y un tal Paredes. Pienso
que era una lista de periodistas que laboraban en el Congreso y
también, en política, y me dijo, dile a Toledo que estos periodistas
de la lista queremos decirle algo importante. Jamás supe qué le
dijeron, pero suponía que era para delatar a alguien.
Al llegar Gorriti, el síndrome contra Montesinos, los mafiosos, los
fujimoristas y otros, se hizo más crítico. Gorriti veía espías en
todas partes. Tal vez, imaginaba que Montesinos nos había
infiltrado. Sin embargo, pienso que él utilizaba métodos más
sofisticados para conocer nuestras actividades y el mismo Gorriti
tal vez no lo percibía, porque se encargó de buscar espías y
fantasmas donde jamás los hubo.
Sin duda, Montesinos tenía diferentes estrategias para chuponearnos,
aparentemente, para él nada era difícil. Muchas veces, hasta pensé
que podía haber convencido a Toledo para sus propios intereses;
otras veces dudé de esta opción, porque me parecía increíble que
nuestro candidato tuviera tan pocos valores. En ese tiempo, esto era
imposible, especialmente para mí.
ADIÓS ANITA
Aún recuerdo cuando Anita llegó al
partido. Toledo la presentó como la secretarla política. Era una
bella muchacha de unos 25 años, aproximadamente. Ella me contó que
había trabajado en el Consejo por la Paz, y conocía gente del Foro
Democrático.
Ana se convertiría en la perfecta asistente, cercana a Toledo, ya
que poseía una encantadora estatura de 1.67, ojos almendrados y
expresivos. Sus cabellos castaños brillaban al ser expuestos al sol,
dándole un toque rubio. Su vestir era libre, solía ponerse falditas
muy cortas, en el verano, y siempre andaba maquillada para la
ocasión.
Era de hablar liviano. Lo que sentía, lo expresaba, sin cuidar, tal
vez, que en política hay cosas que se deben callar, pero sin
embargo, los que la conocimos sabíamos que era una forma muy nata en
ella y que siempre se destacó por su transparencia al tratar algunos
temas.
Ella tenía una hija pequeña a quien mantener, como yo, y tenía que
ganarse día a día sus fréjoles, así que Anita encajó muy rápido en
el grupo más cercano al actual Presidente. Habíamos formado un
equipo simpático, capaz de soportarse durante las casi 15 horas de
trabajo que permanecíamos juntos.
Ana María sería desde entonces la persona más cercana a Toledo,
fuera de las oficinas. A través de ella, entrarían las llamadas al
candidato. En esa época, ya empezaba Toledo a seleccionar las
llamadas que deseaba recibir, de acuerdo a sus conveniencias. En
1999, él ya empezaba a sentirse un poco más importante por las
encuestas.
Más tarde, Toledo le pidió que se hiciera cargo de su
correspondencia personal y del partido, la cual cuidaba celosamente
en las oficinas de Cantuarias.
La campaña se desenvolvía con normalidad. Cada día subíamos como
espuma; eran momentos increíbles. Las cosas nos salían a pedir de
boca, y continuamente llegaba más dinero al partido, y más adeptos
dispuestos a colaborar, y esto también nos permitió delegar el
trabajo, que por más de dos años cargábamos unos pocos.
Ana, en poco tiempo, se convirtió en alguien importante en el
entorno del candidato. Desde ese momento, se reunía con el grupo que
conformábamos los más cercanos y también tenía derecho a voz y voto.
Tengo que reconocer que aunque muy joven, conocía la política
peruana, y no sólo eso, también las mañas de los políticos. Así, más
de una vez, nos alertó sobre algunos personajes, como por ejemplo,
Juan Sheput, Eduardo Mc Bride, entre otros, y sin duda el tiempo le
daría la razón, especialmente en su valoración de Juan Sheput.
Conversar con ella, era aprender sobre los políticos, los
"cadáveres políticos", los ayayeros, los arribistas, etc. Ella los
conocía totalmente. En más de una oportunidad, me había impresionado
su precisión al definir algún político de nuestro país.
Muchas veces nos tomamos un café juntas, y reflexionamos sobre la
candidatura de Toledo, sobre su alza en las encuestas, pero
principalmente, cómo empezaba a llenarse el partido de ayayeros y
arribistas, así también, cómo se daba la infiltración de mucha gente
desconocida que después descubriríamos su ubicación, en el entorno
de algún otro partido.
Los días transcurrían y también la campaña, por lo que casi nos
dejamos de ver, pues el trabajo era cada vez más extenuante, y cada
una debía llevar a cabo sus tareas diarias.
Pero una mañana, Ana me llamó, y me pidió para que nos
encontráramos en la cafetería de don Pipo. Estaba llorando, y muy
nerviosa me dijo que era urgente y que quería que habláramos. Así
que acudí a la cita.
Ana estaba desconsolada, y a la vez indignada. Me manifestó que
Luis Solari la había maltratado, y le había dicho palabras soeces.
Yo no podía creerlo, ya que Solari siempre guardaba su lugar, y se
esforzaba por vender una buena imagen, un poco aburguesada, pero
allí estaba siempre como una estatua brillante, como para lucirlo en
el partido.
Y con llanto y dolor me confesó lo sucedido: Me dijo, "Jenny, el
doctor Solari entró a mi oficina y me preguntó sobre la
correspondencia de Toledo. Le dije que estaba con llave, y me
conminó a que abriera la gaveta, a lo cual me negué. Entonces, me
dijo cosas horribles. Me dijo ¡abre la gaveta, carajo! Al parecer
buscaba algo, estaba interesado en saber qué donaciones económicas
estaban llegando al partido, ya que al parecer nadie le informaba
nada".
El hecho de negarse a aceptar esa orden de abrir la gaveta, le
había costado el puesto. El doctor Solari la acababa de despedir del
cargo de secretaria personal, con ajos y culebras, incluidos.
Ella le había comunicado esta situación a Toledo, quien le restó
importancia a ese hecho, pero tampoco la restituyó en el puesto.
Sólo le dijo que ayude a otra dependencia del Partido. Al final,
jamás supe si era el mismo Toledo quien había encargado a Solari
eliminar a Ana de su propio despacho. Aunque a Solari, por ser
eficiente se le había pasado la mano.
Toledo ya estaba despachando en el César Hotel y se le había
empezado a subir los humos, ya casi ni lo veíamos, aunque se
comunicaba por teléfono cuando, personalmente, nos requería. Yo
trabajaba en una oficina muy cercana a la suya, en el César, y Ana
seguía en las oficinas de Cantuarias.
La campaña continuaba; nadie la paraba. Gorriti ya había tomado
contacto con prensa, con la venia de Toledo, y esto significaba que
también yo estaba a un lado de lo que siempre hacia.
Ana María estaba desconsolada y nerviosa; en la noche habló en
secreto con Alberto Sanabria, Jamás supimos sobre qué hablaron, el
asunto es que al día siguiente, Ana estaba sentada en una banca del
parque Kennedy, en Miraflores, con un reportero de "Contrapunto", de
Frecuencia Latina, uno de los programas políticos más importantes de
la televisión peruana, y para Toledo, el canal de sus enemigos: los
Winter.
Al escucharla me quedé petrificada. Ana había salido a revelar
algunas verdades. Recién comprendía cuánto la había afectado la
agresión de Solari. Había empezado el maltrato con su típico acento
discriminatorio y su andar indiferente, y por supuesto, Toledo lo
había sellado con su indiferencia. Al final, teníamos que pensar,
sin duda, que esto lo permitió Toledo. Él quería su alejamiento y le
pidió a Solari que hiciera el trabajo sucio.
Qué triste fue para Ana y para quienes la queremos, recibir el
maltrato como agradecimiento a su trabajo leal, como asistente
personal de Toledo.
Entonces podía explicarme la entrevista. Ella estaba muy dolida y
desesperada, ya que había tenido la ilusión de acompañar al líder
hasta el poder.
El asunto era concreto Ana no le servía más, Ana tenía que irse y
la estrategia para él, era la indiferencia, el silencio y el
maltrato. Más tarde, si era posible, acusarla de infidente.
Actualmente, de Anita sé poco; sólo sé que volvió hace dos años al
Perú, ya que después de sus declaraciones se fue a vivir a Estados
Unidos, luego retornó con una hija más y con nuevas ilusiones: se
había enamorado de un chileno y era inmensamente feliz. No quería
saber nada de política y se preparaba para su próximo matrimonio. De
igual forma, supe que había elegido, con su nueva pareja, radicar en
Chile. Tal vez, lo que vivió, al lado de Toledo fue suficiente como
para alejarse de la política para siempre.
¿QUIEN ES DANTE MATOS?
Cinco de la tarde de un día cualquiera de trabajo. El teléfono
suena de manera persistente. Estoy terminando una nota de prensa,
descuelgo el teléfono y respondo:
-¡Hola, Jenny!
-Sí, doctor, dígame.
-Estoy feliz, ahora sí tendremos la mejor ayuda para trasladar a la
prensa. Un conocido empresario ha puesto, a nuestra disposición, dos
aviones, así que ahora ya puedes hacer una lista de los hombres y
mujeres de la prensa nacional e internacional. Llevemos a uno de
cada medio, y en el caso de la televisión, sólo al camarógrafo, a
ver tú habla con tus patas y lo coordinas. A la prensa nacional, la
llevas gratis, pero a la prensa extranjera que paguen su pasaje,
como siempre ¿me entiendes?
-Sí, doctor, entiendo. -Perfecto, chau Jenny. -Chau.
Lo mejor que nos estaba sucediendo era contar con dos aviones, para
organizar los viajes de campaña, ya que, en plena campaña del año
2001, teníamos dificultades para trasladar a la prensa, ahora ya
todos querían acompañarnos. Toledo era el favorito y no deseaban
perderse un soto movimiento del candidato.
Así, ahora planeábamos los viajes al interior del país y también el
transporte de los hombres de prensa, al mismo lugar.
Conjuntamente con los aviones, llegaron también, cuatro camionetas
station wagon, a disposición de la campaña. Como estos autos,
algunas donaciones y apoyos a la campaña, eran casi anónimos, o el
mismo Toledo prefería no decirlo directamente, como en el caso de
los aviones.
El primer viaje se realizaría a la ciudad del Cusco. Convocamos a
la prensa, pero esta vez, les indicamos que los llevaríamos en
nuestros propios aviones, por la que vinieron muchos más de los que
nos imaginamos, y podíamos llevarlos a todos, ya que Toledo había
dispuesto un avión sólo para periodistas.
Mi misión era esperar a los periodistas convocados en el
aeropuerto, y embarcarlos en los aviones. Preparé una lista, y según
el orden de llegada, los ubicaba en los asientos.
En plena faena, sucedió algo curioso. Se me acercó un hombre
bajito, gordito, con una mujer, que presumí que era su esposa, y con
tres niños cogidos de la mano. Se me acercó y me pregunto:
-Señorita ¿usted es Jenny Zúñiga?
-Así es, le respondí.
-Señorita, por favor he conversado con el Dr. Toledo, y quisiéramos
que nos apunte éntrelos pasajeros para volar al Cusco, vamos a
acompañar al doctor Toledo.
-¿Como? No le comprendo, señor, ¿acaso usted es periodista? Este
vuelo sólo es para periodistas, que nos acompañan a cubrir la
noticia, y realmente, no creo que podamos llevarlo, es mas no
podemos llevar una familia entera con nosotros.
-Pero, vengo de parte del doctor Toledo, señorita. Él mismo nos ha
invitado.
-Espere por favor. (Bueno estaba acostumbrada a escuchar a mucha
gente que tomaba el nombre del mismo Toledo para subirse al avión o
para subirse a los estrados de los mítines, por lo que, realmente
dudé).
Continué embarcando a la prensa, minuciosamente, y ubicando a todos
con comodidad, y también observando que nadie, que no fuera
periodista, se filtre en este avión, por orden del mismo Toledo.
Nuevamente el señor gordito y toda su familia se acercan a mí.
-Señorita por favor, ayúdeme, tenemos que embarcarnos. Mire la hora
que es.
Estaba muy confundida. El hombre continuaba incólume ante su
decisión de acompañarnos al Cusco, y con toda su familia. No podía
creerlo. Tenía cerca de dos horas allí, esperando una respuesta, así
que para solucionar este impase decidí reconfirmar lo que él decía,
con el mismo Toledo.
-Dr. Toledo, aquí en el aeropuerto, hay un señor gordito, bajito,
con su esposa y tres niñitos muy pequeños, y dice que usted le ha
dicho que viaje con nosotros, en el avión de la prensa. Tiene más de
dos horas aquí, en el aeropuerto. No sé qué hacer.
-Así, caramba, ¿y quién es?
-No lo sé, le dije.
-Pregúntale su nombre, Jenny por favor.
Me dirigí al señor bajito y le pregunte:
-Disculpe, ¿cuál es su nombre?
-Soy Dante Matos, señorita.
-Dr. Toledo, es Dante Matos...
-Jenny, cómo lo has hecho esperar tanto tiempo. Ese señor gordito y
bajito es el dueño de los dos aviones. Que suba al avión por favor,
tráelo con nosotros; es mi invitado especial.
¡Plop!... Realmente, quise caerme, no podía creerlo, le había
negado al mismo dueño de los aviones, volar en su propio avión.
¡Dios mío! Así, sin más demora, me acerqué al dueño de los aviones,
el mismo Dante Matos, y le ofrecí las respectivas disculpas, las que
aceptó, inmediatamente, y me dijo:
-No se preocupe. Usted cumple las órdenes fielmente, y eso también
es comprensible para mí.
-Por favor, señor Matos, suba usted con su familia y ubíquense
donde mejor se acomoden.
Así, había conocido, por fin, al famoso Dante Matos. Más tarde,
José Fuentes, el chino, me contó, un poco más de él. Me dijo que
poseía empresas de grifos de gasolina y petróleo, y que tenía mucho
dinero. Además, es concesionario de muchos servicios, en el mismo
aeropuerto. Toledo se ha sacado la lotería con este pata, me dijo
sonriente.
EL SECUESTRO DEL AVIÓN
Preparamos otros viajes, al interior del país, y siempre con
los aviones de Matos. Pero, poco a poco, empezábamos a tener
inconvenientes en el mostrador de chequeo de pasajes del aeropuerto;
venían los hombres de seguridad y nos expulsaban. Matos dijo que se
trataba del hostigamiento del gobierno, porque él había decidido
apoyar a Toledo. El asunto es que el maltrato, por parte de la
seguridad del aeropuerto, era casi diario, por lo que, en muchas
oportunidades, optamos por entregar los pasajes, un día antes a la
prensa, para no tener problemas.
El viaje a Arequipa tenía carácter de cierre de campaña, ya
estábamos retornando a varios departamentos para estos fines, y
Toledo era el favorito y seguía subiendo en las encuestas.
Nuevamente, convocarnos a la prensa, y en esa oportunidad, algunos
fundadores habían solicitado, al mismo Toledo, viajar en los aviones
de Matos. Toledo accedió. Repartimos, en los dos aviones a
fundadores, organizadores y hombres y mujeres de prensa.
En el primer avión iría Toledo, con todo el entorno político más
cercano, también, algunos ayayeros y amigos íntimos de la futura
pareja presidencial.
En el otro avión, nosotros habíamos considerado un gran número de
invitados de la prensa, a fundadores como Iván Arroyo, Ivanoe Vega e
invitados como David Waisman, entre otros, casi desconocidos. El
vuelo estaba completo. Primero, salió el avión que transportaba a
Toledo y su comitiva, y después de 15 a 20 minutos salimos nosotros.
Después de casi 45 minutos de viaje, se escucharon algunos
comentarios, respecto a que ya habríamos tenido que estar muy cerca
de Arequipa, o que incluso, ya habíamos pasado la ciudad de destino:
Arequipa.
Realmente no entendía, así que pregunté, y Waisman me informó:
-Esto es el colmo, nos han desviado el vuelo, sin ninguna
explicación. Nos están llevando a la ciudad de Tacna, y no puedo
creerlo, dijo Waisman visiblemente contrariado.
-¿Cómo? No puede ser. ¿Por qué nos tendrían que desviar? No
comprendo, expresé preocupada.
A los pocos minutos, anunciaron el aterrizaje, en la ciudad de
Tacna. Nadie nos daba ninguna explicación, tampoco los pilotos. El
mismo Dante Matos que estaba con nosotros, se cogía la cabeza
sorprendido. Por lo que nos empezamos a mirar y buscar una solución.
Algo había pasado, y nadie decía nada, o no informaban la verdad.
Así que Iván Arroyo y David Waisman me llamaron y me dijeron:
-Jenny nos han secuestrado. Vladímiro Montesinos y sus huestes han
pedido que este avión se desvíe.
Esa versión era casi increíble, pero ya habíamos tenido durante la
campaña varias muestras de molestias de parte del gobierno. En los
aeropuertos del interior del país, también habrían programado los
viajes de Fujimori, el mismo día, que los de Toledo, curiosamente
con el mismo destino, sólo para captar a la prensa y dejarnos a
nosotros sin periodistas.
La versión era creíble, y entonces teníamos que hacer algo,
denunciar el secuestro y también informarlo a la prensa. Así, los
mismos fundadores decidieron convocar a una conferencia de prensa.
Se invitó a los medios de Tacna, los cuales se hicieron presentes, y
con nosotros también viajaban periodistas de algunos diarios
importantes de Lima que cubrirían la noticia.
Waisman sería el encargado de difundir la denuncia- Así, él con
cara de velorio, y casi compungida dijo:
-Señores, hemos sido víctimas de un secuestro aéreo. Vladimiro
Montesinos y el gobierno han desviado nuestro avión, impidiendo que
lleguemos con nuestro candidato, al cierre de campaña, en la ciudad
de Arequipa. Esto es el peor atentado contra la libertad del ser
humano. Pedimos una explicación.
Esa misma noche, la noticia corrió como reguero de pólvora, inundó
las salas de redacción de todos los medios de Tacna. Al día
siguiente, habría sido titular de primera. En Lima, el escándalo
había sido transmitido por los periodistas, quienes también
sorprendidos por el desvió del vuelo, informaron a sus salas de
redacción: "SECUESTRAN AVIÓN DE PERÚ POSIBLE”.
Al parecer, por tremendo escándalo, el secuestrador decidió
dejarnos libre y enrumbar, nuevamente, a la ciudad de Arequipa. Casi
al promediar las 11 de la noche, llegarnos, sin novedad a la ciudad
blanca. Toledo había solicitado que se me lleve, a su hotel, apenas
el avión aterrizara. Pensé que era producto de su preocupación.
Al arribar al aeropuerto de Arequipa, fui llevada, por el mismo
Fuentes, hasta el hotel en el que se hospedaba Toledo y casi toda la
comitiva del primer avión. El mitin había terminado y había sido
grandioso, según me lo informaron. Afortunadamente, todo se había
manejado con dos días de anticipación, por lo que Toledo casi tuvo
el estrado armado y la prensa convocada. Todo se llevó a cabo con
normalidad.
Minutos después, estuve tocando la puerta de la salita contigua a
la habitación de Toledo. Él abrió la puerta y me hizo pasar. Lo vi
sorprendido. ¿Quizás era por lo del secuestro, o por la difusión de
éste, a través de los medios de comunicación? No lo sé, pero su
semblante no era de solidaridad por el desvío del avión, pero sí de
impresión por la noticia difundida, y me dijo:
-Jenny ¿qué sucedió?
Le detallé todos los hechos. Escuchó, atentamente, con las manos en
los bolsillos de sus jeans. Al terminar el relato, sacó una de sus
manos y la pasó por su cabeza.
-Jenny, ¿por qué informaron sobre un secuestro?
-Lo pidieron los fundadores, y ellos mismos solicitaron que se
convoque una conferencia, si no lo hubieran hecho, seguramente, no
hubiéramos llegado a esta ciudad, tal vez seguiríamos en Tacna.
-Hay un gran escándalo, en Lima, por el secuestro, me dijo
exasperado.
-Era de esperar, doctor Toledo, el vuelo fue desviado, sin
explicación.
De pronto, una duda me asaltó, y le dije:
-Doctor, usted, acaso ¿sabía del desvío del avión?
Sólo me miró y no atinó a responderme esa pregunta.
-Quiero hablar con Waisman sobre esto. Dile que venga, por favor,
me dijo con el ceño fruncido.
-Muy bien, le dije y me retiré.
Salí muy confundida. Estaba casi segura que Toledo sabía del
desvío. ¿Acaso él mismo lo había pedido? ¿Quiénes iban en ese avión
para que haya decidido esto? Era increíble, pero conociendo a Toledo
también podía ser cierta mi sospecha. Luego supe que él habló con
Iván Arroyo y Waisman, pero no supe sobre qué tema.
De regreso a la ciudad de Lima, al día siguiente, en horas de la
mañana, nos encontramos todos los secuestrados o autosecuestrados en
el aeropuerto. Nos miramos y sólo sonreímos, porque aún no sabíamos
quién nos había secuestrado o a quién le convenía desviarnos. Aún
nadie lo sabía, pero la duda entre los fundadores y la prensa que
estaba acompañándonos, cada vez se hacía más evidente.
Recuerdo que Iván Arroyo, se me acercó, en pleno vuelo, y me dijo:
-Jenny, ¿qué le dijo el presidente Toledo?, como él solía llamarlo.
Le dije prácticamente nada, aún no sé que quería saber. Él sonrió y
dijo:
-Mierda, el secuestro fue planeado, jajajajaja. Él mismo lo sabía,
pero lo que no sabía, es que en ese avión secuestrado venía su jefa
de prensa, jajajajaja. Jamás pensaron que íbamos a realizar una
conferencia de prensa. Sin duda, hemos jodido a alguien, dijo
Arroyo, exponiendo, de esa forma jocosa, su alucinante teoría.
Entonces, realmente empecé a buscar una explicación lógica, la
única podría ser que, en el primer avión de Toledo iba la gente
nueva que se había subido al coche. También, en este avión, viajaban
Gorriti, García, también los nuevos hombres de prensa, invitados por
el mismo Toledo; seguramente, otros más, que hoy no recuerdo, la
misma Eliane y también Chantal.
Finalmente, concluí que en este avión, donde viajaba el candidato,
había alguien que no le convenía que nuestro avión llegara al mitin
de cierre y lo lograron. No sé si con la complicidad del mismo
candidato, tal vez no, el asunto es que la respuesta de él, ante
este hecho fue híbrida, y poco convincente, por lo que el asunto
quedó así, sin respuesta.
GOLPE BAJO
Las apariciones del candidato Toledo, en la televisión, ya se
generaban casi todos los días. Habíamos logrado la atención de toda
la prensa. Sin embargo, no todos se limitaban a informar la noticia,
en la mayoría de los casos, algunos canales informaban algunos
percances de campaña; estaban atentos, al milímetro, de cada paso de
Toledo y su entorno.
Tal es así que la prensa quería grabar a Toledo, en primer plano, y
las fuertes medidas de seguridad de su equipo no permitían que los
camarógrafos se acerquen a más de un metro de distancia, pero la
prensa, por lograr las mejores tomas, siempre entraba en forcejeos y
empujones con los hombres de seguridad.
En el retorno de un viaje de provincia sucedió un grave incidente.
Supuestos agentes de seguridad habían golpeado a un equipo de un
canal de televisión, específicamente, de Frecuencia Latina. Más
tarde, en sus avances, empezaron a promocionar el incidente, que a
simple vista se veía como una bronca terrible entre hombres de negro
y reporteros de televisión. Así, durante todo el día se promocionó
estas imágenes, a manera de spot.
Realmente, ninguna persona de la campaña recordaba el incidente,
pues las actividades se daban tan aprisa que no teníamos tiempo para
detenernos a pensar en esto, pero más de un militante nos lo había
informado, a través del teléfono.
Pero lo más curioso es que al ver el noticiero, detectamos que la
bronca de los reporteros de televisión no había sido,
específicamente, con un hombre de seguridad sino con Dante Matos. Él
caminaba muy cerca de Toledo y al verse invadido por los hombres de
prensa sólo atinó a empujarlos y repartirles patadas y puñetes, y
los reporteros se los devolvieron.
Pero esto no terminó allí. Inmediatamente, después de difundir el
incidente, registraron el rostro de Dante Matos y su hoja de vida,
en la que hicieron pública su millonaria deuda a la Sunat. Por lo
que Matos se justificó, diciéndonos que era un asunto de persecución
política, por el franco apoyo que él le estaba dando a la campaña de
Toledo, y esto habría provocado los celos de Montesinos.
Dante Matos ya estaba enquistado en la campaña y se había
convertido en uno de nosotros. Él y la gente de su compañía se
habían vuelto expertos en el armado de estrados, lo hacían en todo
Lima, y en el ámbito nacional. Ellos ponían la logística y la mano
de obra; nos entregaban un estrado seguro y de calidad superior.
Toledo había decidido que él continúe a su lado, a pesar de los
ataques del canal 2, ya que, a raíz del incidente, Matos fue tocado
en más de 10 ediciones de los noticieros: especularon sobre su vida
y sus empresas gasolineras, a nivel nacional.
Recuerdo, que Dante Matos me llamó, en varias oportunidades, por
teléfono, para explicarme que los escándalos en el canal 2, sólo
eran productos de injurias y celos de Montesinos.
Matos continuó, desde entonces, en la campaña, y realizó aportes
importantes. Después de los aviones, donó el cholobus, un ómnibus
que había enviado a decorar con el retrato de Toledo y acondicionado
con todas las comodidades pertinentes, para transportar a Toledo por
todo Lima y algunos departamentos del Perú.
Sin duda, sus contribuciones le habrían prodigado un lugar especial
a Toledo quien habría concurrido a más de 15 reuniones, realizadas
en la misma casa de Matos, en donde congregaba a gente poderosa,
económicamente, y presentaba al candidato, con fines políticos.
Ambos socios bebían hasta perder la razón. Una fuente, cercana a
Matos, nos mostró muchas fotos de esas reuniones secretas, con el
candidato.
Más tarde, inexplicablemente, Matos quien gozaba de las atenciones
del presidente, como uno de sus mejores amigos en campaña, de pronto
ya no figuró más. Toledo había dado una orden: que no vuelva a subir
al estrado. Nosotros no sabíamos a qué se debía esto. Tampoco
permitió subir a algunos candidatos al congreso. Dantes Matos
desapareció del entorno más cercano y también sus aviones, sus
camionetas y el cholobus, que una vez se atrevió a mostrar a la
prensa, ya cuando Toledo había llegado a la presidencia y olvidado a
sus amigos íntimos como él.
Así, transcurrió, aproximadamente, un año de gobierno de Toledo,
nosotros ya no tuvimos contacto con el presidente y menos aún Dante
Matos. En una oportunidad fui sorprendida por una llamada de Dante,
a la casa de mis padres. En esa oportunidad, Matos, quien se
encontraba en el olvido de Toledo, me hizo varias revelaciones, como
por ejemplo, qué Willy Gonzáles Arica habría sido un traidor, ya que
él mismo se lo recomendó a Toledo, y lo hizo ingresar al
departamento de prensa como Willy se lo pidió. Luego, se habría
olvidado de su benefactor. Matos nos refirió, como lo había llamado,
en distintas ocasiones, tan sólo para conseguir una entrevista con
Toledo, pero Willy lo paseaba o en la mayoría de los casos le decía
que era casi imposible.
Otra revelación, casi increíble, era que Toledo le habría pedido a
Matos que invirtiera y comprara el canal 4. Por ello, lo puso en
contacto con Almeyda y ambos viajaron a los Estados Unidos, y Matos
comentó que él había tenido que pagar todos los gastos para conocer
la compra del canal. De igual forma, manifestó que tuvo que hacer
unos pagos para poder revisar los documentos de dicha venta. Me
expresó, también, que Toledo le había dicho que él comprara, y que
de las deudas del canal se encargaría él mismo.
Según Matos, dijo que invertir en la compra del canal era meterse
en una deuda millonaria y que él, sin conocimiento de este tipo de
empresa no podía arrojarse a la piscina. Ante esta situación, él
empezó a despistar al presidente. Finalmente, Almeyda cae preso, por
el problema de Bavaria, y Matos abandona el ambicioso proyecto.
Dijo, también, que poseía documentos y facturas de los gastos
mencionados, para hacerlos públicos a la prensa, en algún momento.
Supongo que guardaba esto, celosamente, con la creencia de mover
algún hilo con Alejandro Toledo.
Matos sigue órdenes de Toledo en la fuga de la Burga
Era casi las 6:00 a.m. de un día domingo, el tema de las firmas
falsas estaba en titulares, en la mayoría de los medios de
comunicación, el problema era evidente para el gobierno y todos
estaban aterrados, según dos abogadas ligadas, directamente, al
mismo presidente.
Sonó el teléfono, al otro lado de la línea, una voz de un joven que
había tenido la oportunidad de conocer, me dijo:
-Señora Jenny, tengo que hablar urgentemente con usted, conozco
toda la historia de la fuga de una mujer. Y el pobre señor Matos
tiene que estar pagando millonarias sumas de dinero, a pedido del
mismo Toledo.
-¿Cómo?, le dije, aún no despertaba completamente, y la voz de este
joven había roto mi sueño, abruptamente. No te creo. ¿De qué estás
hablando? ¿Estás seguro?
-Sí, señora Jenny, estoy seguro. Yo estuve presente en un diálogo
telefónico entre ellos dos. Se lo juro.
No podía creerlo, el joven estaba diciéndome que Toledo había
llamado a Matos. Inmediatamente le pregunté, y ¿cuándo se amistaron?
-Recientemente, producto de esa llamada. Es que Toledo necesitaba
un contacto, un hombre que le hiciera unas diligencias y pensó en
Matos.
-Así, y ¿qué podría pedirle el presidente a Matos?
-Bueno muy fácil, que le alcance un dinero a la familia de Carmen
Burga para que se callen y se vayan del país. Es más, él ha puesto
sus carros a disposición, y también un personal de su empresa y todo
está listo para la fuga.
-No, estás loco, le dije, es imposible. ¿Y, qué otros nombres
puedes darme para saber, si lo que me dices es cierto?
-Bueno, está Dante Ames, es yerno de la Burga, su hija y casi toda
la familia de la Burga. También hay una policía muy cercana al señor
Matos, que se encarga de otros asuntos, pero ayuda.
A esta altura del diálogo, ya me encontraba totalmente despierta y
no dejaba de asombrarme con lo que estaba escuchando:
-Quiero vender esta información a la prensa. ¿Cómo puedo hacer?
Inmediatamente le dije que era imposible vender información a la
prensa, en todo caso, él debía relatar esto ante alguna autoridad
competente. El joven me replicó: no, sólo quiero mil soles, para
irme de campamento.
Era increíble, este joven quería mil soles por relatar la historia
de la fuga de Carmen Burga, su familia y el personal de la empresa
de Matos.
Le advertí que era peligroso lo que intentaba hacer, y en todo caso
debería juntar las pruebas para denunciar tales hechos. Dijo que
contaba con algunas pruebas, entre ellas los recibos y listines de
llamadas del teléfono de la Burga con Matos, y el de Matos con el
Presidente de la República.
Hablé con algunos amigos de los medios, estaban muy interesados y
ofrecían protección para el joven, pero en menos de una semana, el
joven fue asaltado y le quitaron su mochila, robándole su celular y
sus cuadernos de la Universidad. Esto provocó que entrara en pánico
y desapareciera, con tremenda historia, que más tarde aparecería
como un hecho casi real, en la mayoría de los medios de
comunicación.
Otra persona, muy cercana al mismo Matos, nos confirmó la cercanía
de él a la policía femenina de nombre Milagros, incluso, aseguró que
tenían una relación extramarital desde algún tiempo atrás. Dijo
conocer detalles de la relación e incluso de los gastos y compras
que Matos habría realizado para congraciarse con ella.
Asimismo, me comentó sobre la gran fuga. Todo estaba listo,
saldrían a Ecuador. Matos ya habría realizado una primera entrega
del dinero a Dante Ames. Expresó, también, que Matos estaba
indignado de haber entrado así, porque le dio 25,000 dólares a Ames,
y más tarde se niega a darle el saldo prometido. Al parecer, por
eso, Carmen Burga decide hablar. Luego la historia es conocida por
todos, nacional e internacionalmente. También sabemos que el caso ha
sido llevado a fojas cero y tiene la solicitud de reiniciar las
investigaciones.
¿Cómo Matos habría terminado comprometiéndose en tremendo caso?
¿Por qué Toledo finalmente lo llama y renueva su amistad para
solicitarle este tremendo encargo? ¿Por qué de pronto, un joven
tenía en sus manos, tanta información? ¿Por qué lo asaltan y después
desaparece del mapa? Pero lo más increíble de esta historia es que
con tantos indicios y con tanto escándalo y presión periodística,
todos callaron.
RENUNCIANDO A LOS SUEÑOS
Los primeros fundadores renuncian a Perú Posible. Ese era el
principal titular, en la prensa.
La primera en dar justificaciones a la prensa fue Rosi Guzmán
Ganoza, ex fundadora del partido quien reveló al diario Expreso que
su renuncia a esta agrupación, obedecía a que de un partido
constructivo había pasado a ser un antídoto, principalmente, en el
ala de las movilizaciones.
Ella manifestó que renunciar a Perú Posible era una decisión muy
difícil para ella, por el cariño que sentía por esa agrupación.
Rosi Guzmán denunció, antes de partir, que había gente que se había
subido al coche, a última hora, y eran ellos quienes le estaban
haciendo daño al movimiento; gente oportunista con la que no quería
estar mezclada, había manifestado a ese diario limeño.
Sin duda, la renuncia de fundadores, como ella, nos llamó la
atención, pero ese sentir de Guzmán era ya de la mayoría de los
fundadores y es que, en una última reunión del partido, muchos
miembros fundadores e inclusive congresistas elegidos, fueron
desplazados por gente "golondrina". Así forman un grupo, entre los
cuales estaban el ingeniero Eduardo Villena, el dueño de los
departamentos de Bajada Balta, en el distrito de Miradores, César
Dulanto, ex jefe de campaña y el doctor Iván Arroyo.
Ellos eran fundadores muy entrañables, formaban parte del grupo más
íntimo, es más, Toledo le decía al Ingeniero, papá Villena; Iván
Arroyo era el ideólogo del partido y César Dulanto era su ex jefe de
campaña y ex jefe de recolección de la "bolsa".
Ésta fue una mala noticia para nosotros. Estaban renunciando
nuestros amigos más íntimos, con quienes habíamos subido y bajado
cerros, amigos muy apreciados, con quienes trabajamos arduamente las
movilizaciones, ya desde fines de 1998. Por ello, era increíble,
pero lo más triste era que Toledo no les había pedido que se queden.
Me preguntaba, ¿por qué los estaba excluyendo tácitamente? ¿Toledo
prefería estar sin ellos?
Pero, fue suficiente escuchar el relato de Rosi Guzmán para
comprender lo que estaba pasando, no sólo con ellos, sino con el
mismo Toledo.
Rosi me comentó que un tiempo atrás se sintieron atropellados, en
un mitin, y decidieron apartarse, pero también, porque tenían
conocimiento que había entrado una enorme cantidad de dinero para el
partido y la marcha de los cuatro suyos y él no había anunciado
nada.
Le habían reclamado todo, sus juergas, su ingratitud con su gente,
el olvido de los chiquitos que lo ayudaron, desde el comienzo, le
sacaron en cara todo, el valor de la amistad, y el respeto a los
partidarios. Al parecer a Toledo no le habría conmovido nada.
Todos lloraron, inclusive, el mismo Toledo, pero el llanto tampoco
fue suficiente para decirles que se queden, ni ellos querían volver.
Al parecer la humillación habría llegado a lo más hondo de su
dignidad, y ya no querían exponerse.
¿Qué era lo que realmente le habría pasado a Toledo, para despedir
así a sus más íntimos militantes, a sus fundadores, sin ninguna
opción, sin ninguna oportunidad, sin un borrón y cuenta nueva? ¿Por
qué Toledo tendría que comportase de esta forma con ellos? Yo sólo
pensaba que a todos nos tendría que pasar y ellos habrían sido las
primeras cabezas.
Toledo subía en las encuestas, a pesar de esa nota periodística que
salió en más de cuatro medios y luego se olvidó. Toledo subía y lo
demás no le importaba, nadie quería analizar nada, mejor si se iban,
habría espacio para otros.
LOS PREJUICIOS DE TOLEDO
Recuerdo claramente el problema que surgió para escoger a las
candidatas para la lista de Perú Posible al Congreso. Ocurre que
Toledo es machista, cree que las mujeres no piensan y que muy pocas
son inteligentes.
En plena conformación de la lista, la prensa, muy curiosa, requería
que les diéramos los primeros nombres de mujeres que integrarían la
lista del partido, ya que durante la campaña, pocas veces se había
visto a las futuras candidatas participando en la organización de
los mítines, menos aún lanzando algún mensaje proselitista.
Así, le expliqué la curiosidad que tenían los medios de
comunicación, que deseaban conocer las mujeres que presentaría el
candidato favorito en las encuestas. En todo caso, le dije que
debería hacer una lista tentativa de éstas y que con el correr de
los días, podría mejorarse y presentarla a la prensa, entonces me
dijo:
-Jenny, ¿cuáles mujeres?
-Para la lista al parlamento, o ¿es que usted no piensa incluirlas?
-No lo he pensado todavía.
En ese momento, tomó papel y lápiz, y empezó a esbozar algunos
nombres. Minutos después me preguntó:
-A parte de mi mujer Eliane y tú, ¿qué otras mujeres más piensan
aquí en Perú Posible?
Me quedé sorprendida, sabía que no había muchas, pero sí existían y
recordé a una doctora, una Ingeniera, una asistenta social y una
comunicadora social, que desde los Inicios, lo acompañaban a todas
las manifestaciones.
Le recomendé que informara esto al partido, y que ellos propongan a
las mujeres que irían en la lista al Congreso. Sería lo más lógico.
Entonces, casi enfurecido me dijo:
-¿Qué Partido? Es mi Partido. Me ha costado 25 mil dólares. Aquí et
único que manda soy yo.
-¿Cómo?, ¿su Partido doctor? Y no me quedo otra que sonreír. No
podía creer lo que estaba diciendo, pues, inmediatamente pensé que
si él estaba tomando de esta forma el partido Perú Posible,
seguramente seria testigo de más de una sorpresa. La fiesta empezaba
y él ya tenía seguro que el Partido le pertenecía sólo a él.
Finalmente, logró escribir el nombre de unas 5 ó 6 mujeres, entre
ellas Doris Sánchez, Cecilia Tait, Carolina Baquerizo, Rosi Guzmán,
Delia Pobis, Armandina Aguirre, entre otras.
Enseguida, le pregunté cuál de ellas sería la vocera de su género.
Le propuse a Cecilia Tait, en todo caso, ya la prensa la estaba
solicitando para que dé un par de entrevistas, le dije:
-Doctor, ¿quién va a hablar en representación de las mujeres del
partido, tal vez podría ser Cecilia Tait? Y su respuesta fue
tajante:
-No, jamás le pongas prensa a Cecilia Tait, porque no sabe hablar.
-Entonces, ¿quién será la vocera del grupo de mujeres? ¿Quién
pondrá la cara a los medios de comunicación?
-Pásamelos a mí, me respondió.
Su respuesta me confundió mucho, y haciendo un poco de memoria
comprobé que él siempre había tomado las decisiones en su partido,
sin consultarle a nadie. Él hacía y deshacía, y utilizaba a su CEN
sólo para las cámaras de televisión y en los inicios del partido,
para exigirles que construyan el plan de gobierno, y también para
manipular a algunos militantes, a través del CEN.
¿Por qué Toledo me habría dicho que su partido le costó 25,000
dólares? Entonces, Alberto Nieves, en el año 2001, no habría
mentido, en su confesión en la oficina de la congresista Doris
Sánchez, cuando nos relatara sobre la entrega de ese dinero para
inscribir el partido de la chakana. En todo caso, sólo Nieves podría
confirmarlo.
Ahora tenia seguro que con la conformación de la lista de su
partido al Congreso, Toledo haría lo que le diera la gana. Él no
contaba con incluir al género femenino. Las mujeres casi no contaban
para él, en la organización del partido, por eso no las incluía en
las actividades proselitistas que se organizaban en Lima y a nivel
nacional. En lodo caso, únicamente, aceptaba opiniones de su mujer,
su hija Chantal y algunas veces, también las mías. Por supuesto, que
no era muy fácil convencerlo; era muy difícil, como él mismo decía,
era absolutamente terco.
Pero, a veces, se dejaba guiar por cualquiera que fuera a venderle
una idea descabellada. Hacerlo bajar al llano, nuevamente, nos
costaba siquiera media mañana. También, pude observar que le gustaba
ser informado por todos, cruzar información, disfrutarla y después
atar y desatar los nudos, según sus conveniencias. En la mayoría de
los casos, su desatino provocaba que los dirigentes discutieran, lo
cual siempre le importaba muy poco. Sólo decía su clásica frase: "Yo
conozco a mis pescados".
Recuerdo, que en una oportunidad, la prensa lo quiso entrevistar
por el tema de la mujer, coincidiendo con el Día Mundial de la
Mujer. Toledo ensayó una propuesta que podría lanzar a favor de la
mujer, delante de mí. Lamentablemente, su propuesta no coincidía con
la realidad de nuestro país, pero sí, seguramente para las mujeres
que viven en los Estados Unidos. Así, para proponerle otra idea,
antes, le pregunté qué opinión tenia él sobre la mujer peruana, y si
realmente la conocía; me dijo que no conocía mucho esta realidad o
en todo caso no la tenía actualizada.
Lógicamente, Toledo no tenía porque saber todo, pero si me
sorprendía el hecho que quisiera convertirse, en el presidente de
todos los peruanos, sin conocernos. Vivir en los Estados Unidos, por
más de 20 años consecutivos, sin duda, no le ayudaría a reconocer y
actualizarse sobre la idiosincrasia de los peruanos.
Toledo conocía muchos departamentos del Perú, por sus viajes, en su
anterior campaña en 1994, pero sabía poco de la realidad de cada
departamento del Perú, de sus necesidades, de sus sueños y
esperanzas. Pienso que la coyuntura lo arrastró a las elecciones sin
dejarlo conocer y actualizarse sobre nuestro país y su gente.
Por esta razón, nos animamos a darle un resumen y ayuda memoria
sobre cada departamento del Perú, también adjuntamos a esta
información algunos datos sobre las necesidades de cada departamento
y los problemas que eran conocidos en la capital. Esto se debía a
que sus alcaldes y autoridades provinciales muchas veces se veían en
la obligación de venir a Lima para expresar sus necesidades o
reclamos a través de los medios de comunicación.
De esta forma, Toledo inició sus primeros viajes al interior del
país, ingresó sin discriminación a casi todos los medios de
comunicación, en cada pueblo por más pequeño que fuera. La
interrelación, a través de la radio, con el mismo pueblo, le
permitió que lo conocieran más a él y sus propuestas. Toledo en
menos de tres meses logró posesionarse, en el interior del país.
NO GOLPEEN A LOS PERIODISTAS
Transcurrían los días, y seguíamos subiendo como espuma en las
encuestas. Eran días fuertes de campaña. Aún toda la prensa podía
entrar, sin exclusiones, a la sala de conferencias del César Hotel,
cedida por el empresario Luis León Rupp. También eran tiempos en que
se buscaba cualquier error de Toledo para difundirlo en los medios
de oposición. En esos tiempos, Frecuencia Latina y Radio Programas
del Perú, eran los que más nos atacaban y difundían, sin duda, los
errores del candidato.
El nuevo equipo de prensa, comandado por Gorriti, no los podía ver
ni siquiera en la sala de prensa del César. Por mi parte, como
siempre, y como Keller recomienda, jamás se debe excluir a un
miembro de la prensa de la campaña; pensaba que bien o mal, era
importante que entren todos los medios de comunicación, desde el más
grande al más pequeño, como Frecuencia Latina y Radio Nacional.
Todos sin distinción.
Así, se inició la conferencia de prensa. Toledo, en aquellos
tiempos, daba conferencias casi diariamente, y la prensa acudía
presurosa.
Era sábado, y se citó a los periodistas a las 4 p.m., por lo que
muchos llegaron después de su almuerzo.
En plena conferencia de prensa, escuché una fuerte discusión, un
golpe de puerta y vi una persona en el suelo; era Ricardo Gómez de
Radio Programas del Perú. Presurosamente, corrí a levantarlo, y le
pregunté cómo se encontraba, y me dijo: Gustavo Yovera se ha
achorado y me ha empujado ¿Por qué? ¿Qué sucedió?, pregunté. Me
respondió, no lo sé Jenny, sólo porque quise hacer una pregunta
incomoda al candidato, se ha venido sobre mí. No puede ser, le dije
yo.
Inmediatamente, vino Yovera y me recriminó el apoyo que le diera al
periodista caído. A pesar de esto, me quedé al lado de Ricardo y
acabada la conferencia, así como e] incidente, le ofrecí un vaso con
agua.
Mas tarde, el periodista realizó su despacho a la radio, en
directo, y explicó detalladamente, el incidente, lo cual me pareció
preocupante, ya que según Keller jamás, deberíamos tener altercados
con la prensa, menos, aún si éramos anfitriones. En todo caso,
pensé, que la difusión de los hechos era su derecho. Escuché el
relato y me quedé impresionada por esa situación. Yovera me dijo que
Gustavo Gorriti quería hablar conmigo. Así, me hicieron pasar a una
sala muy privada del César. Allí, estaba Gorriti quien agitaba las
manos, de manera compulsiva, con el rostro totalmente desencajado.
Sus dedos revoloteaban, nerviosamente, por su barba mal trajeada. De
manera tajante, disparó una pregunta: ¿Por qué ayudas a los medios
de la mafia? Lo miré y con cierta sorna le dije; ¿Qué medios son de
la mafia? Me respondió, el canal 2 y Radio Programas. Lo miré
atónita y le respondí: No puede ser, los periodistas no son
mafiosos, yo los conozco bien y me los he encontrado en más de una
comisión cuando he sido reportera de calle. Son mis colegas y sólo
trato de ser amable. ¿Cuál es el pecado?
Bajó bruscamente las manos y las pegó a su cuerpo. La furia estaba
encendida en su rostro y me dijo, con la voz de mando e intolerancia
que lo caracteriza, son de la mafia y punto; esto se lo informaré a
Toledo. Le dije, perfecto, yo también le informaré.
De igual forma, me pidió explicaciones sobre una supuesta
entrevista que el reportero me había realizado en directo, para
Radio Programas, sobre la queja del periodista.
Inmediatamente, sin inmutarme, le dije que no había sido
entrevistada, y que me hubiera dado vergüenza reconocer públicamente
el maltrato; jamás he salido a dar declaraciones de este hecho y
menos aún explicaciones. Pero, sí pienso que alguien las debe dar.
Son colegas y merecen todo nuestro respeto, al margen de tus
sospechas y temores por la mafia.
Alterado me dijo, estoy seguro que tú has dado declaraciones y eso
quiere decir que estás trabajando con los periodistas de la mafia.
Entonces, cansada de sus incertidumbres y su búsqueda de espías y
de mafias en todas partes, desde que se integró a la campaña, le
dije:
-Gustavo ¿qué te sucede? ¿Cuál es tu problema? Yo tengo claro el
comportamiento del equipo de prensa del partido, como anfitriones a
la invitación de la prensa, y no sé qué te sucede. Yo conozco mi
trabajo, pero tú insistes con tus temores de la mafia y así no se
puede trabajar.
De pronto, Koki Toledo intervino, en defensa de Gorriti, y expresó
ante mi asombro que Gorriti era lo máximo y que tenía que callar y
acatar lo que él me había dicho. Un momento, le dije, aquí nadie ha
inventado la pólvora, ésta es una campaña presidencial como tantas,
y Toledo sigue subiendo en las encuestas, al 48%, como lo han
encontrado Gorriti y Yovera. Esto ha sido producto del arduo trabajo
de nuestro primer y pequeño equipo de prensa. Ahora sólo hay que
mantenerlo. Así que no sé porque insisten en buscar fantasmas.
A esas alturas, Koki Toledo estaba indignado, como si cada palabra
hubiera horadado algo muy dentro de él, y como si estuviera
impulsado por una fuerza extraña dio un paso adelante. No sé si
quiso agredirme verbalmente, o fue sólo para amedrentarme, el asunto
es que Gustavo Gorriti lo detuvo.
Luego Gorriti, el hirsuto personaje, empezó a ordenar y me dijo,
bueno voy a hacer algunos cambios, siéntate y toma nota. Accedí a su
funesta orden, sin decir una palabra, ya que los ánimos, en esa
pequeña sala, estaban demasiados exacerbados, especialmente por
Gorriti. Entonces, empezó, el periodista de investigación, que en el
2000, recién había llegado de Panamá y se había integrado a la
campaña, según la presentación del mismo Toledo, como el gran
organizador; me dijo, desde ahora, la jefa será Zambrano. No sabía
quién era, sólo sabía que era una íntima amiga de Pilar Freitas. No
era periodista y no tenía ninguna experiencia en campañas; igual le
seguí la cuerda, y solo asentí con la cabeza. Luego, me dijo, desde
ahora te encargarás de lo siguiente, y empezó a dictar:
-Desde las 5 a.m., recogerás las noticias de CPN y RPP, elaborarás
un informe detallado de las noticias y me lo envías a través de
Zambrano. Más tarde, chequeas todos los noticieros televisivos de la
mañana. Y, a las 10 a.m., me remites, igual, una síntesis de lo
ocurrido. Durante el día, de igual forma, debes captar los
noticieros, sintetizar y entregar el documento a la oficina de
Toledo, copiar y grabar medios para hacer el análisis de estos.
Coordinarás con la prensa de radios menores para grabar también sus
noticieros y entregar las notas de prensa, a tiempo, a sus
redacciones. También debes revisar todos los periódicos y entregar
la síntesis informativa. Asimismo, redactarás las notas de prensa,
las cuales presentarás a Zambrano y después a mí.
Sin duda, al verle el rostro sólo podía encontrar furia y claro la
posibilidad que esto se convirtiera en un detonante para que yo
renunciara y lo dejara en paz. Presentía que no quería verme en el
departamento de prensa, y no tuvo el valor de decírmelo frente a
frente.
Después de 17 temas más, los cuales iban a ser de mi exclusiva
responsabilidad le pregunté, en tono sarcástico: ¿hay algo más? Y
él, mucho más furioso, me cuestionó: ¿quieres más?
-Por supuesto, esto que me has dictado, lo realizo sola, desde el
año 1997. Por eso encontraste a Toledo, en 48% de aceptación, así
que realmente me parece rutinario para mí.
Se puso irascible y me pidió realizar la nota de prensa de la
conferencia del incidente con el periodista Ricardo Gómez, a la que,
lógicamente, no estuve atenta por respaldar y estar cerca al
reportero de RPP. No tenía los datos precisos de la conferencia y de
lo que había declarado Toledo, y el plazo llegaba al límite. Debía
redactarla y entregársela, sin reparos ni justificaciones. Lo tomé
como un gaje del oficio reporteril, por el cual ya había trabajado
más de 10 años, en diferentes medios de comunicación, en mi país.
Así que, presurosa, llamé al propio Toledo y le pedí que me dé
detalles de la conferencia, tengo que hacerle la nota de prensa a
Gorriti y no quiero darle el gusto de humillarme. Toledo, encantado,
me brindó los detalles, como siempre habíamos trabajado desde el
inicio, me dio la pepa, y me preguntó, qué pasó, quién te ha dicho
que hagas esto; le dije, el mismo Gorriti, y él se sonrió. Me dijo,
lo que quiere es aburrirte, sé fuerte trata de que no lo logré,
síguele la cuerda.
No me parecía justo, pero me tomé en serio el reto, y así lo hice,
presenté oportunamente la nota.
Sin duda, este episodio se sumaría a otros más, de los tantos que
Gorriti llevó a cabo para aburrirme, según lo expresó el mismo
Toledo, era un hecho, y estaba confirmado, que no le gustaba que
estuviera allí y que le habría molestado que, a pesar de su opinión,
Toledo solicitara mi presencia, en prensa.
EL ESPECIALISTA EN ESPÍAS
Lo que voy a narrar parecerá inverosímil. Yo misma, al
recordarlo, no puedo terminar de entenderlo, pero tengo que hacerlo
y me remitiré a narrar los hechos como lo tendría que hacer
cualquier periodista decente. Tal vez, no sea agradable para mí
recordar, nuevamente, un diálogo deshonroso, el cual tuve que
presenciar a solicitud del mismo Toledo, pero sin duda tenía que
estar presente, y gracias a esto hoy lo puedo contar.
El relato les hará conocer lo sucio que puede ser entrar en una
campaña, cuando existen quienes tienen intereses de ser ministros o
candidatos, o de adquirir algún gran puesto en el gobierno. A esta
gente, que viene con tantas ansias de poder, no le importa nada. Y
por ello, están dispuestos a exterminar al entorno más cercano y
tratar de fulminar a los más indefensos, a aquellos a los que ellos
mismos no conocen. Esta es la única conclusión, a la cual he llegado
después de cuatro años.
El hecho ocurrió la misma noche que agredieron a Ricardo Gómez, el
reportero de RPP. Estaba frente a la computadora, en el departamento
de prensa, en el César Hotel y eran, aproximadamente, las 10 de la
noche. Suena mí celular y Toledo me dice:
-¿Qué haces?
-Estoy escribiendo una nota de prensa, le dije.
-Jenny, quiero que vengas urgente al bar del hotel. Te espero aquí,
Quiero comunicarte algo y es urgente.
En menos de dos minutos, llegué al bar. Allí estaba Toledo, tomando
algunos vodkas. Me pidió que me sentara frente a él.
-Gorriti y Yovera dicen que tú eres espía, y me tienen loco,
pidiéndome que te saque de la campaña. Necesito que los enfrentes,
que los saques al fresco y te defiendas, dijo apresurando un sorbo
de vodka.
Al escuchar su relato, me sentí muy desprotegida, casi sin armas
para defenderme, Lo que había terminado de escuchar lo sentí como
una feroz patada en el hígado
Él quería el enfrentamiento, era su clásica Radica. Quería pleito y
no quería enfrentarlo, sólo me puso de escudo y tuve que asumirlo.
Se trataba de mi persona y de mi prestigio. El líder, el candidato
presidencial, el futuro presidente del Perú, me estaba pidiendo,
después del trabajo arduo, a su lado, por más de 4 años, que me
enfrente, a pesar de nuestras pequeñas y grandes diferencias, a
estos dos hombres. No lo podía creer.
Tuve que armarme de valor, para enfrentarme con dignidad a estos
hombres que habían llegado para organizar la marcha de los cuatro
suyos, que habían llegado a ultima hora, a una campaña que ya
caminaba sola, y, de pronto yo les estaba incomodando, ya que Toledo
no hacía nada más que recordarles que yo no le cobraba por
entrevistas, en los medios, como si le habría querido cobrar Yovera,
en más de una oportunidad. Lo que mas cuidó Toledo, en esta campaña,
y tal vez en su vida, es su billetera, seguramente, esto ya era un
problema grave para él.
Yovera habría querido cobrarle 200 soles por una entrevista, en
radio Santa Rosa. Esto, sin duda, era un horror para Toledo, ya que
hasta la fecha había entrado con nuestro equipo, a todos los medios
de comunicación, sin pagar un solo sol, y ahora que subía como
espuma no tendría porque pagar dinero a los medios, ya que se había
convertido en el líder de la oposición. No había más candidatos.
Allí estaba esa noche con Toledo, quien lucia cansado, ronco de
tanto charlar, como muchas noches, con unos tragos demás encima.
Estaba pensativo, ebrio, pero enérgico.
-Tienes que sacarlos al fresco, a este par de maricones. Quieren
acusarte de espía, quieren retirarte de la campaña y no entiendo a
qué se debe esto, dijo Toledo.
-¿Qué?, no puedo creerlo, ¿por qué? No es posible. ¿Y usted lo va a
permitir? Esto no es justo, le dije demostrando mi indignación, por
estas declaraciones.
-Jamás, no permitiré que te toquen, ni te acusen de algo que no
eres. Estos pendejos quieren alejarte de mí, están celosos. Es que
tú no me cobras por entrevista, y ellos sí. Este es el problema,
además hay otra cosa, yo no les pago a ellos; han venido por un
empresario de televisión, y ahora no quieren trabajar contigo. ¡Qué
tal conciencia, qué se han creído! Por eso, es que te he pedido que
vengas a defenderte de una vez por todas, dijo Toledo, con falso
tono de fastidio.
Me armé de valor, pues lo necesitaba. No todos los días una mujer
tiene que enfrentarse a un par de hombres que quieren
desprestigiarla, diciendo infundios, y acusaciones que son
imposibles de demostrar. Periodistas acusando a otra periodista, sin
pruebas, y no sólo eso, tenía un líder inseguro de sí mismo, que
jamás supo defender a su gente, y menos aún pagarle con lealtad.
Entonces respiré hondo y le dije: -Muy bien, estoy preparada.
Toledo llamó a un efectivo de su seguridad, y le pidió convocar a
Gorriti y Yovera: los dos acusadores. Llegaron al cabo de unos
minutos, y Toledo les dijo que se sentaran. Nos ofreció unos tragos,
ellos pidieron wiskey y yo agua mineral, entonces me hizo una seña
para continuar conversando.
Así, toqué el tema de la agresión de Yovera al reportero de RPP.
Toledo escuchó muy sorprendido, dijo que jamás se debía atacar a un
hombre o mujer de prensa y, que en todo caso, estaba de acuerdo con
mi actitud, y que no se vuelva a agredir, bajo ningún pretexto, a
ningún periodista. En suma, les dijo, estoy de acuerdo con la
política de Jenny, en esta campaña, cuando estábamos solos jamás
hemos acusado a ningún hombre de prensa de ser de la mafia y menos
aún hemos agredido a nadie.
Ambos se quedaron mudos, luego intentaron dar explicaciones y
Toledo les pidió, nuevamente, no atacar a los reporteros y que el
tema estaba concluido.
Posteriormente, Toledo me mira y me vuelve a indicar con una seña
que inicie el descargo, y con esa orden, inmediatamente, yo,
ingenuamente, me lancé en mi propia defensa.
Me sentía muy triste, pensaba que cómo era posible que en esta
campaña tengamos que pelearnos, no sólo con Montesinos, la
oposición, y encima con la misma gente que Toledo había traído para
sumar en la campaña. Eran golondrinos que vinieron a última hora,
que no nos conocían, que no respetaron nuestro trabajo, ni siquiera
como colegas, pero tenía que enfrentarlos, así que sin pensar en
nada más dije:
-Doctor Toledo, quiero aprovechar la oportunidad que estamos
reunidos, justamente, nosotros, para aclarar un tema que me
preocupa. Toledo me dijo:
-Sí, adelante, dime.
-Quiero saber porque Gorriti y Yovera, alegremente, me están
acusando ante usted como espía ¿qué significa esto?
Entonces Toledo viró a mirarlos y les dijo:
-No sé, qué dicen ustedes, defiéndanse ¿por qué le dicen a ella que
es espía?
Ante mi pregunta, ambos negaron haber dicho eso.
Inmediatamente, insistí y pregunté, ¿por qué me acusan de espía?
Ellos volvieron a negarlo. Yo pregunté, entonces ¿quién lo dice,
doctor Toledo? y Toledo furioso dijo, no lo sé, si ellos no lo
dicen, ¿quién será, seré yo? Y los miró. Gorriti interrumpió:
-Bueno, es que tengo indicios, ya que tú has trabajado en el canal
de la mafia, el canal 2, has sido asesora de Carlos Torres y Torres
Lara, también has estado en el canal de la dictadura, el canal 7, y
esos son indicios.
Ante este supino argumento, le pregunté:
-¿Y esto es suficiente para acusarme de espía? ¿Acaso no es posible
que puedas pensar, que a diferencia tuya, algunos periodistas
tuvimos que quedarnos para seguir luchando en nuestro país, y
trabajar aquí en cuanto medio de comunicación nos abriera la puerta?
¿Acaso, salimos como tú corriendo a otro país para hacer periodismo?
Durante la dictadura y el terrorismo, algunos periodistas, como yo,
nos quedamos aquí a lucharla, a ver el problema de cerca y
enfrentarlo, a conocer la política, desde sus entrañas para
entenderla. Muchos, como yo, no salimos corriendo de nuestro país,
nos hemos quedado aquí a arrancarle una oportunidad al Perú.
Indignada, seguí hablando y les dije:
No es posible que ustedes ambicionen tanto y en su objetivo no les
importe pisotear a sus propios colegas. Acaso, esta difamación sólo
se trata de un asunto de envidia o estorbo. ¿No son suficientemente
capaces de trabajar esta campaña con la gente que la inició?
Acaso ustedes son los iluminados para luchar contra la dictadura y
recuperar la democracia. ¿Acaso, los que nos quedamos aquí, más de
12 años haciendo periodismo, en dictadura, no tenemos la oportunidad
de luchar contra ésta? ¿Quiénes son ustedes? Gorriti, un periodista
de investigación, que se fue a Panamá cuando quemaban las papas en
el Perú. Y tú Yovera, un fotógrafo de Mantilla, quien hoy se
encuentra preso, me quieren dar clases de periodismo. ¡Qué es esto,
doctor Toledo! Cómo es qué usted puede permitir que ellos vengan a
última hora, no sólo a apropiarse de un trabajo, que vengo
realizando tanto tiempo, como un trabajo de hormiga. Pero, no sólo
eso, sino que usted permite que ellos nos atropellen a todo el
primer grupo de periodistas que estamos trabajando tanto tiempo con
usted. Un grupo, que desde sus inicios ha apostado por usted, para
convertirlo en el candidato con la más alta aceptación en las
encuestas. No puedo entenderlo.
Entonces, Gorriti se puso furioso, y le dijo a Toledo:
-Alejandro, no vas a permitir que este diálogo continúe, ¿verdad? Y
Toledo dijo:
-¿Por qué no? Jenny ha demostrado ser más enérgica y fuerte que la
misma Lourdes Flores Nano, así que tienen que darle una explicación
concreta y presentar pruebas.
En ese momento, intervine yo y le dije que no era justo que ellos
vinieran y se crean los descubridores de la pólvora, que hubiera
sido interesante que su comportamiento fuera como el que nos indicó
Toledo: que Gorriti venía para convertirse en el gran organizador.
Y, sin embargo, sólo habría sido, el gran desorganizador, ya que
empezó a buscar espías y a solicitar a los medios de comunicación
que nos acusaran de tales. Esto sucedió, también, con Roberto
García, el empleado de la embajada de España, al que acusaron sin
pruebas de ser espía. Porque, así este hombre trabajara en donde
trabajara, tenía derecho de tener amigos y tenía el derecho, corno
se lo permitió Toledo, de acompañarlo en su sueño de ser presidente,
y por ende de apoyarlo, en lo que pensaba que era necesario.
Pero el hambre de Gorriti, por encontrar espías y los celos por ser
el único asesor de Toledo, recayó injustamente en este joven
español, que fue humillado, detenido no sólo aquí, en nuestro país,
sino también en España, para ser investigado. Al encontrarlo
inocente, lo soltaron, pero, inmediatamente, la Embajada habría
ordenado que se retire del país, para no causar problemas, entre
ambos países. El español tuvo que retirarse con la más horrible
humillación de ser expulsado, casi a la fuerza de su trabajo.
Finalmente, Gorriti ordenó un gran titular en el diario La
República: ESPÍA ESPAÑOL EN PERÚ POSIBLE, y le cayó la noche, a un
español que ni siquiera conocía cuan terrible podía ser estar en las
filas del partido y unirse a una campaña feroz contra Montesinos, y
jugársela para sacar adelante a un candidato que, a él mismo, siendo
español, le pareció la gran oportunidad para el Perú.
Lo cierto es que el español, desde dos meses atrás, no se
encontraba en el Perú, pero esta discusión puso sobre la mesa este
caso, ya que esta vez, Gorriti había apuntado su puntería sobre mí,
entonces traté de ser enérgica, ya no más injusticias, ya no más
otra persona que tuviera que irse de nuestra campaña porque a
Gorriti no le gustaba. Y porque Toledo no demostraba nunca la
suficiente lealtad ante un trabajador o amigo de su entorno para
defenderlo, como lo demostraría después durante su gobierno,
traicionando a sus más leales colaboradores.
Entonces le dije a Toledo: ¿por qué usted está permitiendo que este
señor, entre a las entrañas de una campaña que nació de colores, con
alegría, sin traumas ni odios? ¿Por qué este señor dice que viene a
organizar nuestra campaña con tantos temores y tantas dudas? ¿Por
qué si no nos conoce, tenemos que ser atropellados, por él? ¿Qué
pasa doctor Toledo, es que acaso, usted no ve que es un ave de paso
que sólo viene por intereses de algunos poderosos? ¿Acaso no sabe
usted que él ni siquiera lo respeta? Aquí, sólo basta preguntarle a
Gorrití, ¿dónde va a estar cuando Toledo baje en las encuestas?,
cuando ya no sea nunca más el líder de la oposición. Y Toledo se
paró, casi se le había ido la borrachera, y, enérgicamente, le
preguntó a Gorrití:
-Y dime, ¿tú dónde vas a estar cuando baje en las encuestas?
A lo que Gorriti respondió sin titubear:
-Con el nuevo líder de la oposición.
Sin duda, este fue el día más triste para mí, en esta campaña, pues
ya empezaba a saborear la ingratitud de quien pensábamos era nuestro
líder. Recién esa noche, en una conversación que se iniciara a las 9
p.m. y terminara casi a las dos de la madrugada, me estaba dando
cuenta que algo estaba yendo muy mal, y era la última en enterarme.
¿Cómo era posible que no haya percibido nada? ¿Por qué había tanto
odio, en estos dos hombres maduros que fueron incapaces de sumar y
que el tiempo demostró que sólo llegaron a restar?
UN EMPUJONCITO
Al inicio de la campaña era casi imposible conseguir que un
canal de televisión abierta nos diera un espacio, para que el
candidato pudiera, siquiera en tres minutos, exponer sus propuestas.
Toledo no estaba considerado ni siquiera en las encuestas, por esa
razón cualquier esfuerzo para conseguir la atención de los medios
era agotador. Los medios estaban cerrados.
Sin embargo, con mucha creatividad, logramos la atención, casi
total de todos los medios escritos, incluyendo los diarios chicha
que nos hicieron un ataque sin igual. Sin embargo, como en política
todo vale, incluso ser criticado, la atención de estos medios
pequeños también nos permitió estar en la palestra, a pesar del
ataque.
Pero la televisión, en los inicios, fue un hueso duro de roer.
Tenernos que reconocer que un canal de cable, como el Canal N,
acompañó por igual a todos los candidatos y como ningún otro,
también incluyó en su lista de atención a Toledo. Así, en este canal
obtuvimos las primeras entrevistas políticas, primero con el mismo
candidato y más tarde con su esposa Eliane Karp. Esto le permitió
ganar un espacio en los sectores A y B. Ambos tuvieron
presentaciones impecables, y esto hizo que otros conductores o
productores de programas empiecen a observarnos, como una
interesante posibilidad.
Uno de los primeros de la televisión abierta en contactarnos fue
Beto Ortiz, quien inauguraba un programa nocturno, un poco peculiar,
al estilo de su mismo conductor. "Beto a Saber' se convirtió en un
programa ameno, y capaz también, de llamar la atención de muchos
políticos en plena elecciones.
Así, Beto Ortiz decidió invitara los Toledo. Increíble, pero
cierto, era el primer canal de la televisión abierta que nos
invitaba a su set, en vivo y en directo. Lo único que no convencía a
Toledo era tener que someterse a ese tipo de programas, ya que, en
los propiamente políticos él no era considerado, así que un poco
resignado aceptó.
Días atrás, Beto nos había llamado, y casi nos había puesto a
nuestra entera disposición la realización de un programa, sin igual,
capaz de hacer subir a Toledo en las encuestas. Nos preguntó algunos
detalles del candidato, e incluso nos dijo que habían estado en la
ciudad de Chimbote, buscando algunas novedades sobre Toledo. Nos
había dado confianza, e incluso dijo que éste sería un empujoncito
para el mismo candidato.
Así, asistimos puntuales. Toledo estaba con los ánimos muy bajos.
Pienso que en el fondo no se sentía totalmente seguro, la salud no
lo acompañó esa noche. Toledo estaba afiebrado y casi amnésico. Beto
había traído, desde Chimbote, a un compañero de carpeta, de su
infancia, pero Toledo indiferente no hizo ningún esfuerzo para
reconocerlo. Hasta hoy, no estoy segura si Toledo no lo recordó o
simplemente no quiso manifestar que lo conocía, por temor a que este
amigo lo pusiera en evidencia, con alguna anécdota incomoda. Así, el
amigo, al no verse reconocido, también se sintió incomodo, por lo
que la sorpresa duró muy poco. Beto insistente, a los pocos minutos,
hizo traer un saxo, y es que, al parecer, pensó que Toledo sabía
tocarlo, y esto no era cierto, así que lógicamente, Toledo prefirió
no hacer un papelón, lo que hizo más difícil romper el hielo.
Finalmente, la entrevista terminó sin mucho éxito. Toledo, aunque
nervioso, se mostró aburrido, el asunto es que era su primera
entrevista televisiva; y esa noche Toledo no había vendido nada.
Esto, al día siguiente, fue reflejado en más de un medio de
comunicación, especialmente en la prensa, y esta crítica hizo que
estuviéramos, en todos los medios, y nos hizo, igualmente, muy
felices.
Desde ese día, Beto se acercó más a Toledo y lo consideró en más de
tres a cuatro programas. También conocimos a Michel Alexander, su
productora que desde el primer momento, manifestó que apoyaría a
Toledo, ya que para todo su equipo, él era la mejor propuesta en las
elecciones.
Esta visión de Michel Alexander nos trajo mucha suerte, ya que
gracias a las continuas invitaciones a su programa, nos permitió
mantenernos en los medios, aunque sea para ser criticados, por salir
en el programa de Beto Ortíz.
Sabíamos que para tener éxito debíamos que ingresar a la televisión
abierta, y poco a poco, Toledo empezó a comprender que para lograrlo
teníamos que llamar la atención, a través de las notas de prensa,
por lo que empezamos una nueva estrategia para lograrlo.
Le recomendamos a Toledo que visitara los mercados de las zonas más
pobres de Lima. En ese mismo lugar, tendría que tomarse un caldo de
ranas o un caldo de gallina, debía sentarse en un puestecito,
imitando a cualquier peruano que con mucho gusto se toma un caldito
en el mercado. La foto o el video tendría que mostrar a un Toledo al
lado de ellos, tomándose un caldito.
Así, conseguimos llevar al candidato al mercado de San Martín de
Forres, tomó el caldito, en los agachados. Nosotros mismos lo
registramos con nuestra fumadora y cámara fotográfica. Antes del
mediodía, retornamos para realizar el trabajo de difundir la
actividad a los diferentes medios de comunicación.
Para esto, teníamos que editar, artesanalmente, con una
videograbadora VHS que Toledo trajo a mi casa, y otra de uso
personal. Así, una vez editado el video, con los tres minutos de
exposición o diálogo con los pobladores del lugar, sacábamos copias
para entregarlas a todos los medios televisivos. De la misma forma,
elaborábamos, con el mismo candidato, la nota de prensa y
revelábamos la foto que se entregaría a la prensa. Casi siempre,
desde el lugar, conseguíamos que RPP y CPN nos acompañen con una
entrevista, en vivo, o a través del teléfono.
Al día siguiente, en las primeras horas de la mañana, casi a las
6:00 a.m., chequeamos todos los canales de televisión y con
agradable sorpresa vimos que canal 5, por primera vez, se animó a
difundir el video donde Toledo se tomaba un caldo de gallina en los
agachados, Él no esperó ni tres minutos para llamarnos y festejar
juntos esta difusión. Este hecho habría animado a Toledo a tomar en
serio esta estrategia de descender, para estar más cerca de los más
pobres.
Desde ese día, todas las actividades que realizábamos, tenían toque
humano: visitas a los mercados de todo Lima, incluyendo los de
provincias, en los que Toledo se animaba a levantar el pollo pelado,
o el mondongo, ante la sorpresa de los mismos vendedores. Poco a
poco, Toledo se fue ganando los mercados, y llevarlo allí, era cada
vez más fácil, incluso más de un presidente de la asociación de
mercados envió cartas de invitación al candidato, o vino a recogerlo
para presentarlo en su asociación. Toledo había prendido, y ya la
prensa lo empezaba a llamar "El candidato de los mercados".
Recuerdo que Toledo solía decir, "nuestras mujeres más pobres
cocinan su sopita con patita de pollo y piedras, no es posible que
se hayan olvidado de los más pobres, ¡carajo!" Y la gente lo
ovacionaba. Luego se confundía con el pueblo y sus necesidades, y ya
los tenía en sus manos.
Continuamos haciendo la edición artesanal en mi casa, durante toda
la madrugada, para entregarla dos horas antes que empezaran los
noticieros matutinos. Casi me había convertido en una experta en
este tipo de ediciones y cada vez lo elaboraba en menos tiempo;
incluso, se hizo casi mecánico la edición de lo que políticamente
queríamos difundir de su discurso. El trabajo era arduo y continuo,
casi sin descanso, a tal punto, que la primera palabra que expresó
mi pequeña hija Carolina, de un año y medio, al ver en las pantallas
de televisión al candidato fue: "Toledo presidente". Esto fue
histórico para mi familia, la única explicación era que casi durante
medio año, ella había escuchado esta arenga mientras yo realizaba la
edición artesanal, ya que los simpatizantes durante todo el
recorrido en los mercados gritaban "Toledo presidente".
Toledo estaba hipnotizado con los primeros logros de la campaña;
éramos los únicos que habíamos salido a recorrer las calles, y a
visitar a los electores puerta por puerta. Eran tiempos difíciles.
Salíamos con algunos temores, ya que Fujimori controlaba todo, hasta
los barrios marginales En algunas oportunidades, nos encontrábamos
con gente muy reacia, que traslucía su aprecio por el chino, y en
otros lugares, muchos nos decían, en secreto, que votarían por
Toledo y al chino, para que no los dejara de apoyar en los
comedores, le seguiremos haciéndole creer que estamos con él.
Esta actitud de los mismos pobladores nos causaba asombro. El hecho
de caminar y recorrer libremente los sectores marginales nos
permitió percatarnos que ya empezaba a fermentarse, lentamente, el
descontento por el gobierno de Fujimori.
Toledo se sentía seguro, y ya no quería descansar. Nos propuso
salir todos los días, y enviar información a los medios diariamente.
Indudablemente, era la única forma de ganar un espacio de respeto y
empezar a figurar en las encuestas, y la televisión seria el único
medio que nos lo permitiría.
Los recorridos se convirtieron en hechos imborrables, en mi
recuerdo, ya que conocí a personajes capaces de entregarse a cambio
de nada en la campaña, personas como: el mellizo, Rosi Guzmán,
Pablito, Papa Noel, Armandina, Cucho y su megáfono; Arroyo y sus
campañas médicas, a favor de los que vivían en los cerros; la canoa
de Lima y la canoita de Iquitos; Gago y sus elegantes almuerzos
después del recorrido; José y sus extremas medidas de seguridad;
Rochi Venegas en la organización; Jesús Alvarado y su especial forma
silenciosa de ser; Alberto Cruz con quien Toledo siempre bromeaba,
después de los mítines.
Todas esas personas fueron los primeros en apostar por un líder que
en los inicios, nadie apostaba por él.
Mas tarde, y según subíamos en las encuestas, empezaban a
inscribirse nuevos candidatos, veíamos nuevas caras, y nuevos
colaboradores e, incluso, muchos empezaron a ofrecer sus viviendas
corno locales del partido. Al inicio, sólo en las zonas marginales
de Lima, pero paulatinamente, comenzamos a llegar a distritos como
La Molina, Jesús María, Breña, Zarate y San Isidro.
El hecho de empezar a aparecer en la televisión cambiaría
radicalmente, todo el manejo de la campaña, lo cual permitió a
Toledo, ante la sorpresa de todos, empezar a crecer en las
preferencias electorales.
Sin duda, Beto Ortiz y también Michel Alexander quedaron prendados
de Toledo. Esto le sirvió al candidato para ser invitado, en más de
una ocasión a Austral TV., ya que era casi imposible colocarlo en
otro canal; todos estaban cerrados para él. Así, Beto, no sé porque
razones misteriosas, empezó a fungir como un asesor del mismo cholo.
Lo llamaba por teléfono y le contaba algunas novedades. Lo cierto es
que Beto y Toledo conversaban más continuamente.
Así, después de varias semanas, Beto se comunicó con nosotros para
invitarnos a una entrevista con las esposas de los candidatos, y con
mucho entusiasmo nos explica que invitarían a la esposa de
Castañeda, de Salas y de Toledo. Pero, Beto nos aseguraba que con un
empujoncito que le daría a Eliane, haría que ella salte a la
notoriedad, y también quede sobresaliente, frente a las otras damas.
Así, Beto cumplió su palabra y Eliane no sólo respondió a todas las
preguntas, sino que se lució bailando en cámaras un Huaylash.
Verdaderamente, ese baile había cerrado con broche de oro la
participación de Eliane, que, recuerdo, se ganó el corazón de la
teleaudiencia, y también la prensa de espectáculos, que lo comentó
profusamente, al día siguiente.
Tenemos que reconocer que estas entrevistas, a manera de
competencias, fueron beneficiosas para la campaña de Toledo, ya que
a raíz de ese empujoncito de Beto a la pareja Toledo empezó a
asistir a diferentes programas de televisión de corte familiar. El
día de los enamorados fueron entrevistados, por una conocida revista
política y también un programa familiar de la televisión. Toledo,
finalmente, reconoció el apoyo de Beto, pero también el de Michel
Alexander, una productora muy creativa, a quien en una oportunidad,
el mismo Toledo le envió un ramo de flores, en su onomástico.
No pasó mucho tiempo y más de un amigo, en medios de prensa,
también quisieron entrevistar a la futura pareja presidencial. Beto
había despertado una gran curiosidad, por lo que querían conocerlos
un poco más como pareja, ya que también existía el rumor que se
habían reencontrado después de su divorcio, sólo para convertirse en
socios, para salir en campaña y compartir más tarde el poder.
Indudablemente, Beto había logrado llamar la atención de Toledo,
quien reconocía que le abrió la puerta de la TV., al menos en su
canal, y esto rebotó a otros. Desde entonces, Beto se convirtió, en
"un asesor en la sombra", en la primera vuelta.
Recuerdo que Beto ingresó al hotel, en donde Toledo esperaba los
resultados, pasó todos los cinturones de seguridad, y, finalmente,
me lo encontré en el piso de la suite de Toledo, me saludó, levantó
la pierna para pasar el cordón de seguridad que habían colocado,
para impedir e ingreso de desconocidos al piso, el asunto es que
Beto había ingresado y con venia del mismo Toledo.
QUE NUNCA SE ACABE TU CAPACIDAD DE INDIGNARTE
Aún recuerdo, cuando el respetable publicista Alfonso Salcedo
diseñó esta frase para la campaña de Toledo, cerca a la marcha de
los cuatro suyos: Que nunca se acabe tu capacidad de indignarte.
Sentíamos orgullo de trabajar para acabar con el gobierno dictador.
Las horas avanzaban y nos consumía el trabajo. La marcha ya estaba
por concretarse y esa frase golpeaba en nuestros cerebros y hacía
que la emoción brillara, en nuestros corazones.
Que nunca se acabe nuestra capacidad de indignarnos, que ningún
peruano se rinda, ante las injusticias y las mentiras que profesan
nuestros políticos, por lograr su ambicioso objetivo de llegar al
poder. En la carrera por arribar, nos atropellarán a todos, y
algunos ingenuos servirán, como cabritas adiestradas, para ir hacia
donde ellos digan.
Muchas veces, nos hacen creer que están peleándose con los que
estamos sacando del poder, y sin embargo, con el tiempo, descubrimos
que, en forma privada, transan entre ellos, un pacto bajo la mesa,
para combatirse frente a las cámaras de televisión, para la
pantomima, para tenernos controlados.
Para hacernos creer que en el Perú la democracia existe, y se
practica, porque hay más de 21 partidos políticos que quieren llegar
al poder, y no son más que las mismas semillas de los otros
partidos, divididos y-subdivididos, según las conveniencias
electorales; semillas que las crea e Maquiavelo de turno, el
supergenio de estas elecciones, y porque no decirlo, el ídolo de
barro que hasta el 2006 nos gobierna como ha querido.
Hay muchos ciegos que serán leales a lo que los políticos de turno
les digan, aunque los traicionen, aunque sepan que éste es el país
de Caín y Abel, de unos contra otros, de la política que parece,
tantas veces, un show de unos mediocres payasos contra otros
mediocres payasos.
De muchos políticos que llegando al poder, sólo se dedican a
diseñar mensajes para los homo videns, lo increíble es que logran su
objetivo y nos engañan con las mismas mentiras, en todas las
campanas políticas de todos los tiempos.
Es la dignidad de toda la sociedad la que está en juego, frente a
sus triquiñuelas para retornar al poder, y seguir viviendo con el
dinero de todos los peruanos, especialmente, en el poder ejecutivo.
Y ni que decir del poder legislativo, en donde habría que
construirles sus habitaciones y sus propios nichos a algunos padres
de la plata, que desean perpetuarse allí, sin tener vergüenza de
estar cambiando el rumbo de la historia, al no darle cabida a nuevos
líderes, a nuevos jóvenes profesionales capaces de guiar con mejores
intenciones el destino de nuestro país.
La libertad de indignarnos es más importante que el poder, o que el
interés de los políticos por hacernos creer que en estas elecciones
son ellos los que nuevamente nos salvarán de la incapacidad del
Presidente que se va.
En e! Perú, todos los partidos políticos han contribuido a que
Toledo haga un gobierno incapaz de sacar a nuestros compatriotas de
las alturas, de la extrema pobreza; incapaz de juzgar a Fujimori
como debía haber sido, por nuestra propia justicia, y no por el
azar, con la justicia del vecino país. Incapaz, por tener a
Montesinos, en una cárcel dorada, comiendo churrascos y engordando
cada día más; incapaz de generar trabajo para todos los peruanos,
incapaces de impedir que se regale el pescado, en lugar de
enseñarnos a pescar como prometió en sus mítines.
Estamos indignados, porque los políticos de nuestro país, los
mismos de siempre, come en las olimpiadas mundiales, con las mismas
camisetas, con las mismas argollas, con los mismos autogoles y
penales, han permitido, con su silencio cómplice, en muchas
oportunidades, que la corrupción siga campeando en nuestro país, y
que siga gobernando gente que no es capaz de solidarizarse con el
hambre del pueblo, y que, como manifestación de su indiferencia, se
coloquen los sueldos más altos en las entidades del Estado.
Estamos indignados, porque Polay se promociona para las elecciones,
porque Paniagua y su congreso sacaron a los terroristas de las
cárceles; indignados porque Toledo dejó entrar a Alan García por la
puerta grande, y no ha sido capaz de juzgarlo por sus atrocidades,
que ustedes mismos ayudan a difundir con sus opiniones para los homo
videns, a través de la televisión, y utilizan la denuncia
periodística, como método de persecución política, nada más para
infundir temor.
Estamos indignados, porque tenemos congresistas que no tienen
sangre en la cara y se llevaron 118,000 soles, la pasada navidad de
2005. Sin embargo, la mamá de Juanito Pérez no tiene un sólo sol
para operar a su pequeño hijo, que tiene, en el ojo izquierdo, un
gran tumor. Y porque la señora Susana no tiene dinero para
rehabilitarse del derrame cerebral que le ocasionó un médico
negligente, en Huancavelica, y sigue viviendo postrada en su cama,
viendo crecer, desde su somnolencia, a sus pequeños hijos de dos y
cuatro años.
Estamos indignados, porque en nuestras carreteras se mueren miles
de peruanos y nadie reclama, nadie dice nada. La noticia sólo abre
los noticieros, con la última pepa de quien encontró el vestido o el
chaleco de los novios, que hallaron la muerte en el fatídico
accidente, pero nadie reclama por sus vidas. ¡Por Dios, son vidas
perdidas! En otros países, cuando mueren diez personas, en la
carretera, ese día se declara luto nacional y se busca al culpable,
se le sanciona, y se toman medidas, para que nunca más, en ese
lugar, ocurra otra desgracia igual. Pero, ¿qué le puede importar
esto a Toledo y a sus incapaces congresistas que jamás suben a un
bus interprovincial?
Estamos indignados, porque faltan escasos días para las elecciones
y los mismos incapaces amenazan con reelegirse, salvo algunas
excepciones, ya han salido a la televisión, y algunos a las calles,
a convencer a los más pobres, a utilizarlos en campaña, a darles un
abrazo o un beso, para hacer efecto frente a la televisión. Ya
empezó el derroche de dinero para lanzar su propaganda, la más
colorida y con el mejor diseño, la mejor foto, pero las mismas
mentiras.
Pero tienen que saber, que así como ustedes tienen la fortaleza y
la sangre para volver, nosotros también tenemos la capacidad para
demostrarles nuestra indignación, en estas elecciones, pero en las
urnas, como en el referéndum regional. Esta vez, la magia de la
televisión manipulada parece que ya no funciona, y los homo videns
están abriendo sus enormes ojos, para realizar un voto pensante.
En estas Elecciones, ni siquiera la televisión será capaz de
hipnotizarnos, porque no hay peor ciego que el que no quiere ver;
les hemos tenido tantas veces en el poder y tantas veces hemos
pagado las consecuencias.
Sería mejor que recordemos a la vieja y a la nueva casta política
por haber renunciado hidalgamente,, al show mediático de las
elecciones, y negarse una vez más a intervenir en el circo, que crea
el mismo sistema para las Elecciones, que verlos derrotados por el
desprecio del pueblo, reflejado en las urnas. Ustedes, padres de la
patria, elijan ahora.
RELACIONES PELIGROSAS
A los pocos días que Toledo,
prácticamente, nos apartara de su entorno, Doris Sánchez, que ya era
congresista electa, nos ofreció llevarnos a su despacho, aunque las
condiciones no serían las mejores, necesitábamos trabajar y lo que
se presentara, teníamos que tomarlo.
Someternos a su poder, y a su especial forma de ser, sin duda, nos
ocasionó más de un dolor de cabeza. Como es de conocimiento público,
este personaje es explosivo, y pocas veces medita bien las cosas,
antes de hablar. Aunque, debo reconocer, que de todos los
representantes de Perú Posible, Doris Sánchez era la única capaz de
retener cuatro párrafos de memoria, para expresarlos a la prensa. No
titubeaba y era capaz de mantener el mismo nivel de voz, sin dejarse
atiborrar por ningún periodista.
Sin embargo, su cercanía al presidente Toledo le habría irrogado,
gratuitamente, un subpoder ante sus mismos colegas de partido, y con
mayor razón ante sus subordinados.
La misma Sánchez diseñó el recorte de nuestro sueldo y como
debíamos compartirlo. En mi caso era con una de sus hermanas que iba
puntualmente, a fin de mes, para darle el dinero. En el caso de José
Fuentes era una cuenta, a la mano, acordada con él mismo, y el de
Alberto Nieves, si más no recuerdo, lo compartía con Pedro Carrasco.
En muchas oportunidades, conversé con José Fuentes sobre nuestra
incomoda situación, dentro del despacho de Doris. No teníamos, por
el momento, ningún otro ofrecimiento, y por lo tanto, tendríamos que
sobrevivir por nuestras propias necesidades.
Nosotros trabajábamos directamente con Alejandro Toledo, y nuestro
contacto con los congresistas había sido mínimo, por lo que dudamos
siempre en solicitarles apoyo. Mi padre se encontraba muy grave y
José tenía muchos hijos a quien mantener, así que tuvimos que
permanecer allí.
En su oficina, conocimos a Alberto Nieves quien se presentó a
nosotros como su asesor. Por supuesto, hoy todo el Perú sabe quien
es Alberto Nieves, ya que lo hemos visto en más de un programa de
televisión, pero en los inicios del año.2001, había pasado
inadvertido para todos, menos para el diario La República.
Recuerdo que Doris Sánchez, muy preocupada, me pidió atender a una
reportera del diario La República que, insistentemente, se había
propuesto investigar a Nieves, por tal motivo solicitaba una
entrevista con la congresista; el tema "El asesor del Huanucazo". Al
comienzo, no comprendía esta situación, hasta que la misma Sánchez
me la explicó. Nieves la habría apoyado en su campaña, y por lo
tanto, como señal de agradecimiento, lo trajo a su despacho, ya que
él tenía mucha experiencia como asesor parlamentario.
Tal es así, que después de los plenos, Nieves siempre se ufanaba de
sus reuniones con los asesores de los otros congresistas. Nieves,
soberbio, nos comentaba, como se lucía dándole cátedra "a los
pinches de asesores de los pinches congresistas de Perú Posible".
Yo, que antes había trabajado en el Congreso, no veía sus
afirmaciones muy racionales, ya que tuve la oportunidad de conocer
asesores intachables y con mucha capacidad profesional, en el
Congreso. Nieves no me parecía tonto, pero tampoco me parecía el
ultra asesor.
Sánchez, también, le solicitó a Nieves que me explicara la
situación, para buscar una salida armoniosa con la reportera de
dicho diario. Yo no comprendía como Doris había aceptado esta
peligrosa relación, siendo una congresista recién electa. No creo
que por ingenuidad, pero, si, siempre pensé que tenía razones
poderosas. Nieves decía que él la puso en el Congreso; esto también
me pareció inverosímil, ya que por la alta aceptación de Toledo,
Doris entró por arrastre.
Así Fuentes y yo, tuvimos la oportunidad de escuchar, por primera
vez, el relato del famoso autor del Huanucazo: Alberto Nieves.
Frente a nosotros, el más buscado, no sólo por la justicia, sino
también por Joy Way, como é nos lo confesó. Estaba laborando aquí
con nosotros, en el despacho de Sánchez, y ante nuestro asombro, nos
narró la historia más increíble que hubiéramos escuchado.
Nos relató con lujos de detalles el tema del Huanucazo, sus
vinculaciones, sus errores, su pecado y el precio que ya sentía
haber pagado a la justicia y a la sociedad. También habló sobre el
tiempo que se sintió perseguido, y cómo vivió en zozobra, porque lo
amenazaron a muerte. Lo más sorprendente era tratar de comprender
como una congresista, que se promocionaba como proba, aceptó esta
relación.
Luego, reveló que en el año 1997, Alejandro Toledo le pidió usar
sus contactos y experiencia para lograr la Inscripción de País
Posible (hoy Perú Posible) como partido político.
-"Toledo nos dijo que estaba postulando para la presidencia y que
estaba en juego el poder, por lo cual necesitaba rodearse de gente
"pendeja". 'Necesito gente pendeja, no necesito gente cojuda a mi
lado. Quiero armar un equipo de gente que sepa manejar, que sepa
armar y desarmar las cosas. Eso es lo que quiero', fue lo que dijo
Toledo", afirmó Nieves.
Más adelante, Nieves contaría la misma historia, a varios medios de
comunicación.
Y ante nuestro asombro, prosiguió: "Pedro (Carrasco) sabía los
antecedentes que yo tenia. Yo había sido el organizador del
"Huanucazo" y manejaba el tema electoral. En 1995, habíamos
trabajado con la gente de Perú Posible: Wilfredo del Carpió y
Pulgar. Todo eso le hacía pensar que yo podía armarle todo lo que
necesitaban, en el problema para la inscripción de su partido",
precisó.
Nieves enfatizaba que lo llamaron, debido a su experiencia en la
elaboración del denominado "Huanucazo": "Yo había tenido
participación en el 'Huanucazo' del 95, y he pagado condena por eso.
Pero es, en base a ello, que el presidente Toledo, por medio de
Pedro Carrasco, me ubica para que les arme ese trabajo", nos dijo
con una sonrisa irónica, pintada en sus labios.
Nieves estaba relatando una historia, que al menos yo desconocía.
Al comienzo me pareció increíble, pero al darnos nombres, lugares, e
incluso el diálogo con Toledo, nos quedamos perplejos, más aún,
cuando dijo "Toledo me entregó un dinero, si más no recuerdo, fueron
25,000 dólares para inscribir el partido". Al parecer, Nieves no
pudo concretarlo, pero tampoco le devolvió el dinero. Por ello,
manifestó que su permanencia en el despacho de Sánchez, era también
para devolver el dinero a Toledo, a través de Pedro Carrasco, en
cómodas cuotas mensuales. Nieves hablaba muy rápido, y se sentía
temeroso, ya que la reportera estaba haciéndole la guardia día y
noche, en el despacho de Sánchez.
Recuerdo que en aquellos tiempos, la gran preocupación de la
congresista Sánchez era que Nieves fuese descubierto por los
periodistas de La República, en su propia oficina, y al parecer no
podría dar ninguna explicación. Sánchez me solicitó atender a la
reportera.
Pero, ella no volvió más, ante la negativa de la misma congresista
para aceptar algún tipo de entrevistas, y exponer a Nieves. Sin
embargo, el diario La República realizó el reportaje, denunciando la
presencia de Nieves, no sólo en Perú Posible, sino también en el
despacho de la congresista oficialista.
A raíz de este reportaje, Sánchez le pidió a Nieves trabajar, por
un tiempo, fuera de su despacho, para no despertar más dudas al
respecto. Lamentablemente, Nieves tenía un pasado imposible de
borrar. Él estaba muy nervioso, y nos comentó que durante el
Huanucazo tuvo problemas graves, e incluso los responsables
quisieron atentar contra su vida, lo que le costó tener que
esconderse, casi debajo de la tierra, durante mucho tiempo, en la
misma ciudad de Huánuco.
Nieves se sentía casi hostigado y perseguido por su pasado. La
investigación de la reportera de La República le habría recordado,
otra vez, su complicado pasado y su imposibilidad de volver al
Congreso sin ser apuntado con el dedo acusador de la prensa de
investigación que realizaba, ni más ni menos, su trabajo de
fiscalización.
Tiempo después, hemos escuchado a Nieves relatando, no sólo esta
historia, sino su participación en la campaña de Sánchez, así como
el desprendimiento de su lujoso automóvil de color gris, que le
prestara a la congresista, en los primeros meses que llegara al
Parlamento.
Nieves, sin duda, se había enquistado en las mismas entrañas de
Sánchez, relató detalles, conversaciones, desprendimientos y también
su labor como asesor. Sin embargo, esto ha sido desmentido por la
misma congresista.
Pero, lo más anecdótico de la aparición de Nieves, en estos últimos
tiempos, ha sido, sin duda, que más tarde, Nieves contara lo mismo
que nos contó 3 años atrás. No sólo confirmaría todo, en una
confesión a la justicia, sino también a los medios de comunicación,
que Pedro Carrasco le habría pedido que deje mal parado al
congresista Rafael Rey Rey, que públicamente desmienta todo lo que
ya habría informado ante la ley y los medios de comunicación. Sin
embargo, Nieves una vez más relata este episodio que complica al
Partido de gobierno.
Esa misma tarde, Nieves habría revelado toda su aparente verdad
ante mi sorpresa y la de Fuentes. Sin embargo, esta conversación
privada nos serviría a los tres para atar algunos cabos sueltos.
Fuentes también se animó a describirnos otros hechos, como que
estando tan cerca de Toledo pudo constatar algunos episodios raros
de la campaña que no se ajustaban a una campaña normal.
Así, Fuentes dijo que condujo a Toledo a la casa de Osear Medelius,
ubicada en Las Casuarinas "en el año 2000, quizás una vez, en enero
y otra en marzo", y él efectivamente, "dejó a Toledo en la puerta y
lo vio entrando a la casa de Medelius”.
Fuentes dijo, además, que vio entrar, a esa misma residencia a
Marcial Ayaipoma, de Perú Posible, actual presidente del Congreso de
la República, miembro de la comisión congresal que investigó el caso
de la supuesta "fábrica" de firmas falsas, del partido de gobierno.
El ex congresista Ítalo Marsano fue otra de las personas a quien,
Fuentes habría visto ingresar a la casa de Medelius.
Más tarde, en una entrevista televisiva, la ex congresista Milagros
Huamán Lu, declaró, que Fuentes laboró, desde marzo a julio de 2001,
en su despacho, trabajo que ella misma le ofreciera al enterarse del
pago irregular que le hiciera Sánchez en su despacho. La ex
congresista había renunciado a Perú Posible por haberse reunido con
Montesinos en el SIN. Por lo que llevó a cabo su propia campaña,
enfrentando, electoralmente, al partido de la chakana. La campaña la
ejecutó como candidata del partido de gobierno, ya que la ley la
amparaba, en Huánuco.
Fuentes transportaba a Milagros Huamán, y pasaron muchas horas
juntos. Había más que una relación laboral, habrían tenido una
amistad, como ella misma lo dio a conocer, en una entrevista
televisiva.
Milagros Huamán aseguró que Fuentes le comentó, más de una vez, la
verdadera naturaleza de su relación, con el actual jefe de Estado:
"Él me ha hablado mucho de la relación que ellos han tenido. Me ha
hablado mucho de las cosas que Pepe ha hecho para Toledo, y cosas,
muchas veces muy personales que yo preferiría que fueran comentadas
por el propio Fuentes", manifestó a la televisión.
Alberto Nieves, otra de las personas que aseguró haber recibido la
versión de los encuentros, entre Toledo y Medelius, por parte del
propio José Fuentes, precisó que estas reuniones se desarrollaron,
por lo menos en tres ocasiones. Incluso, comentó que Fuentes le
confesó haber sido "testigo de una reunión con Medelius, donde
habían llegado a un acuerdo económico".
Para Nieves, quien trabajó junto a Fuentes en la oficina de Doris
Sánchez, fue Italo Marsano, ex congresista de Perú Posible y cuñado
de Oscar Medelius, quien sirvió de nexo entre Toledo y el operador
de Montesinos.
También Nieves informó a diferentes medios de comunicación lo
siguiente: "Lo que nos dice Fuentes es que ítalo Marsano es quien
viene a pedir la audiencia, a pedido de Medelius".
En todo caso, yo confirmaría después este relato, cuando Fuentes se
lo comentó en mi presencia, y de Milagros Huamán, al periodista José
María Salcedo, la primera vez que fuéramos juntos a su oficina, en
el distrito de San isidro.
Para Nieves, la constatación de todas estas versiones, sin duda,
aclararía una conexión de Toledo con el gobierno de Fujimori, pero
todos estos relatos no fueron más que menudos escándalos, en los
medios de comunicación, los dimes y diretes que le encanta
transmitir a la televisión.
Recordando un poco el pasado, luego de registrar mi archivo
periodístico, encontré una nota, escrita en el diario La República,
el día 5 de abril de 1999. El titular es el siguiente, Toledo niega
apoyo de Gobierno a País Posible, Toledo pide a Hildebrandt que "no
le haga daño a la unidad",
"El líder de Perú Posible, el economista Alejandro Toledo, afirmó
ayer que está indignado por los ataques e insinuaciones del
periodista César Hildebrandt, de que su agrupación política estaría
siendo apoyada por el Gobierno", textualmente encabezaba esta
información.
En la nota, también Toledo manifestó: "Respeto a Hildebrandt, por
ser un periodista incisivo e inteligente, pero le está haciendo el
juego a Fujimori, al decir que Perú Posible parece el nombre de un
vals, o es que tiene un gran sentido de protagonismo político, o su
ego esta siendo masajeado demasiado. Yo lo invito a ser más riguroso
en la investigación de los datos, antes de emitir opiniones, porque
nosotros hemos pasado 4 años, silenciosamente, recolectando firmas,
a través de una tortura china y pasando por las manos liquidadoras
del Reniec para lograr nuestra inscripción", indicó.
Dijo también que no era posible que se exprese así de él, si el
mismo Hildebrandt puso el prólogo a su libro "Las cartas sobre la
mesa".
Durante la campaña, nadie más dudó de la independencia del partido
de Toledo, hasta las versiones anteriormente comentadas en el año
2001 que después decidiera hacer públicas, Alberto Nieves, y que en
una comisión especial del Congreso de la República en el año 2004,
sólo llegaron a convertirse en otro circo de los que estilan algunas
comisiones investigadoras.
La denuncias de Rafael Rey terminaron así, y nuevamente nadie
volvió a saber más de Nieves. Este tema se opacó por la fuga de
Carmen Burga, una de las supuestas testigos de la fábrica de firmas
de Perú Posible, y más tarde todo quedó en fojas cero; el tiempo,
seguramente, se encargará de aclararlo todo.
CONOZCA CÓMO SE VENDE UN CANDIDATO EN EL PERÚ.
Como las telenovelas de alta sintonía, las campañas políticas
se han convertido en grandes espectáculos, y como en cualquier
espectáculo, todo vale, cualquier show es bueno si se trata de
convencer al espectador.
Por eso en el Perú, vemos como los candidatos se disfrazan con los
trajes típicos del país. Así, en un mitin, en el Cuzco, queda mejor
si el candidato se coloca un poncho colorido y un chullo abrigador.
Si lo sabe llevar, ha logrado el feedback (retroalimentación) con el
elector cusqueño.
Al inicio, a nadie le importa las propuestas, sino la presentación,
cómo es el candidato, cómo habla, qué gestos utiliza, y hasta su
peinado se convierte en una señal importante, especialmente para el
electorado femenino. Atención, aunque usted no lo crea, en el Perú
la mujer es la más exigente a la hora de votar.
En política, como se trata siempre de ganar en el corto plazo, la
imagen se juzga, invariablemente, en relación con el triunfo o la
derrota. La primera imagen que muestre el candidato será su carta de
presentación con el pueblo; o bien es aceptado o de lo contrario,
con esta misma imagen será sepultado para siempre.
En rigor, sin duda, la campaña de Toledo fue una de las mejores
campañas políticas desarrolladas, en el Perú, porque consiguió
vender un candidato que tenía poco que ver con lo que es, en
realidad.
Lo único que les importa a los asesores y a los políticos es ganar.
La máxima «para gobernar, primero hay que ganar», se cumple
rigurosamente. Pocos estudian qué van a hacer si ganan;
lamentablemente, tampoco lo hacen los votantes, que son también
culpables de que fracasen tantos gobernantes.
Y para ganar hicimos de todo. Prácticamente, construimos un
candidato, el mejor de todos, el único, el más cholo, el más
sentimental, el más enamorado y más solidario. Y entonces, todas las
ideas creativas fueron las más precisas ya que, considerando la
idiosincrasia de nuestro país, no era difícil pensar qué tenía que
hacer el candidato para que el pueblo lo quiera y vote por él, en
las elecciones.
Entonces, empezaron a invadir con notas de prensa a todos los
medios de comunicación, con titulares como estos, "Toledo reta a
Castañeda y Andrade a debatir propuestas", "Toledo el candidato de
los más pobres", "Toledo el candidato de los mercados", "Toledo
invita a un niño ayacuchano en esta navidad a su casa", "Toledo le
dice no a la corrupción", y porque no decirlo, también, a pedido del
mismo Toledo, se hicieron notas de prensa, como ésta: "Toledo
construiría el segundo piso de Fujimori".
Fue el primero en usar con eficacia la televisión, en 1998, ya que
astutamente sabía que no valía la pena transportarse, a ningún lugar
de Lima, si es que no se lleva cámaras de televisión y cámaras
fotográficas, sabía que éstas multiplicaban su presencia, en un
medio de comunicación; él lo sabia y por ello exigía que vinieran
los medios de comunicación.
El feedback es constante; tanto, que en los países más
desarrollados el spot de hoy se crea con los datos de las encuestas
del día anterior. Esto no descarta cierta forma de autismo, porque
las encuestas no siempre cuentan toda la verdad, aunque sus errores
se evidencian, una vez conocidos los resultados de los comicios
electorales.
Para sorpresa de muchos, Toledo, a pesar, que desde los inicios de
la campaña no figuraba en las encuestas, se apodera del 48%, en el
momento cumbre de la campaña, para la envidia de los otros
candidatos.
Muy cerca de las elecciones, de las campañas políticas, comenzarán
a ocuparse los publicitarios, luego surgirán los asesores o
consultores en medios. En esa transición, cobra importancia la
estrategia y la ingeniería electoral. En efecto, son muy pensadas,
pero como el candidato es un anunciante inexperto, terminan teniendo
mucho de improvisadas, por consejo de amigos, familiares y
partidarios que no son profesionales en la materia.
En esta sociedad mediática, una de las principales cualidades es
ser conocido. Por eso las campañas apelan cada vez más a las
celebridades: tienen media campaña hecha a través de sus propias
carreras. Toledo sólo contaba con haber sido candidato en 1995, sin
mucho éxito.
En la actualidad, no vemos mucha estrategia para estas elecciones,
pero no es únicamente, un problema, de esta campaña. Las del año
2000 fueron las peores, en ese sentido. Debido a su dependencia de
las encuestas y a la obsesión de no perder votos, las campañas se
construyen sobre la marcha. Muchos candidatos ganan, no por méritos
propios, sino por errores garrafales, cometidos por sus adversarios.
En materia de popularidad, la comunicación (no sólo la publicidad)
es de máxima importancia, siempre que el candidato tenga algo que
comunicar. Alguna propuesta no le vendría mal. Sería interesante que
el candidato tenga una o dos propuestas centrales para iniciar la
campaña, pensamos que esto no debe dejarlo para el final.
Hoy, en una elección parcial, diríamos que no cuesta menos de 10 ó
15 millones de dólares por candidato; aunque podría superarse esa
cantidad. Depende de los medios que utilice y del fragor de la
elección. Sin embargo, es difícil, saber, cuánto se gasta. En el año
2000, las cifras dadas por los distintos partidos, no llegaban a 15
ó 20 millones, en total, pero con la ayuda de varios especialistas,
se calcularon alrededor de 35 millones. Las cifras finales siguen
corrigiéndose y dándonos la razón. Es que los políticos sólo
informan los gastos más controlables, los mediáticos, pero no
incluyen el costo de los mítines, las concentraciones, la producción
de los avisos, los honorarios de los asesores y las encuestas de
mercado.
En el Perú, las campañas más caras, sin duda, han sido las de
Toledo y Fujimori- Toledo con apoyo incondicional y sus donaciones
secretas, y Fujimori, despilfarrando el dinero del pueblo peruano,
en su calidad de candidato Presidente.
El marketing comercial se hace con objetivos predeterminados, un
presupuesto bien estudiado y financiable, y promesas que se pueden
cumplir, porque de lo contrario el efecto bumerang es muy
perjudicial. Los políticos no saben cuánto pueden llegar a gastar, y
sobre todo cómo y dónde obtener el dinero. Prometen, además, lo que
saben, de antemano, que no podrán cumplir, como hemos podido ser
testigos, hasta la actualidad, todos los peruanos.
Sin duda, el eslogan que utilizó el candidato, TOLEDO MÁS TRABAJO,
fue su eje de la campaña. Después de la experiencia, en esta campaña
primarán los símbolos visuales o los sound bites, frases gancho, que
se insertan en los discursos, para llamar fa atención del
periodismo, que puede convertirlas en títulos de notas y artículos,
como ocurre a menudo.
Las campañas electorales terminarán por convertirse, siempre, en un
reflejo bastante fiel de una sociedad de espectadores, ya no de
lectores ni de gente que piensa. Hoy las campañas son más emotivas
que racionales; se han convertido también en un entretenimiento, un
espectáculo, similar a los reality shows y las telenovelas que la
sociedad premia con una alta sintonía.
El peligro de una campaña electoral es cuando decae el interés de
los electores; en ese momento aumentan los gastos electorales.
Cuánto más intensas son las campañas, más se gasta, y más crece la
corrupción, en la obtención y el manejo de fondos. Pero hay otro
efecto de las campañas mediáticas; en los Estados Unidos, por
ejemplo, reduce el número de votantes. Mucha gente, después de
participar tan intensamente como espectador, y hasta de saber por
anticipado quién va a ganar, se convence de que no hace falta
concurrir a las urnas. Ya han cumplido.
Las actuales elecciones no están causando el interés que los
candidatos desean. Las razones son más políticas que
comunícacionales. Mucha gente tiene la convicción que no va a
cambiar nada; está cansada de votar, una vez más, por los mismos
políticos incapaces, y de comprobar que no sólo no se fue nadie,
sino que se quedaron los mismos con el discurso de siempre. Tampoco,
en las campañas se ven ideas nuevas ni recursos nuevos; sólo más
denuncias, más agresión y más confrontación. Faltan las propuestas
que suscitan adhesión y motorizan el entusiasmo.
LA CREATIVIDAD, A LAS URNAS
Las agencias que están detrás de los candidatos deben luchar
contra una difícil realidad: a ocho de cada diez peruanos la
política no les interesa, en lo más mínimo.
Más allá de las presencias de los políticos en los programas
televisivos, mientras se aproxima el día de los comicios, los
candidatos aprovechan para acercarse a los votantes indecisos, a
través de distintas acciones publicitarias.
En este contexto, el gran desafío para los estrategas de
comunicación de los candidatos, es cómo comunicarse con la gente que
no tiene ningún interés en la política, y despertar en ellos, cierta
motivación. Porque un dato de la realidad es que al ochenta por
ciento de los peruanos no le interesa los mensajes políticos, según
datos aportados por las mismas encuestadoras del mercado nacional.
Por otro lado, entre el público joven, existe un grado de indecisión
muy importante, pero, al mismo tiempo, se convierten en el segmento
más importante para convencer.
LUGARES COMUNES
En el Perú, a pocos días de las elecciones del año 2000, no
sólo la música y los bailes estuvieron presentes, en los mítines,
sino también en los videos publicitarios, con música, como "el baile
del chino", o "juntos sí podemos" de Toledo. La estrategia del chino
fue el baile, y la proyección de sus obras realizadas, en el ámbito
nacional, un poco más de lo mismo, y claro, lo inusual, hacer bailar
a su familia, y hasta sus propios ministros. Por su parte, a Toledo
no le quedaba otra, que usar la comunicación televisiva, alineada
con su propuesta, en la vía pública. Su estrategia era mostrarse
«tal cual no es», en lugar de aparecer hablando de su plan de
Gobierno y de su equipo de trabajo, le dio prioridad a la educación
y al trabajo para los mayores de 45 años.
La idea de esta campaña que se nos viene, sin duda, es de más
trabajo, porque ahora los candidatos tendrán que sacudir a la gente,
que se encuentra muy decepcionada de los políticos en general, de
sus promesas, pero sobre todo, harta del despilfarro en el poder
ejecutivo y en el legislativo. Un buen eslogan podría resultar así:
¡Nunca más los mismos incapaces, que no retornen los mismos, jamás!
En el ambiente político, se comenta que la estrategia consistiría
en «reservar el estreno de los comerciales para los últimos diez
días de campaña», como siempre ha pasado en el Perú.
El elector debe exigir en las elecciones políticas, mensajes
concretos, no debe dejarse llevar por el show, y menos aún por la
crítica de los que opinan por los políticos, peor aún, por el
despilfarro de los anuncios publicitarios, especialmente, en la
televisión, sino explíquese, ¿cómo un gobierno que no logra
disminuir la pobreza extrema en su país puede gastar tanta
publicidad, utilizando a los mismos pobres?
El elector debe saber, antes de elegir, que el líder político debe
tener una oferta concreta y común. La responsabilidad do los
conductores sociales y políticos -gente de bien público- es encauzar
al camino, a un pueblo, al que pretende guiar, haciéndole una oferta
concreta y lo más unitariamente posible.
Pero, también, tienen que tener presente, lo que en 1990, le
ocurrió a Mario Vargas Llosa frente a Alberto Fujimori. De los dos,
el más brillante, el que mejor explicaba su programa de gobierno,
era Vargas Llosa. Cuando debatieron, ante las cámaras de televisión,
el 80 por ciento de los televidentes encontró que el novelista había
"ganado" la discusión en forma aplastante. Pero poco después, la
mayor parte del electorado prefirió al japonés. ¿Qué había pasado?
Fujimori, con la ayuda de sus asesores, había conseguido convencer a
los electores de que Vargas Llosa representaba la oligarquía y no
iba a gobernar, en beneficio de las grandes mayorías, algo
absolutamente falso, pero muy eficaz para derrotar a su
contrincante, en las urnas.
Pudiera parecer que hay algo inquietante o cínico en la labor de
"vender" a un candidato, a una persona, con técnicas cercanas al
mercadeo comercial tradicional, utilizadas para convencer a una ama
de casa de que utilice este jabón o aquel dentífrico, pero esa es
una servidumbre de la democracia moderna, que tiene sus ventajas:
las propuestas que debe hacer el presunto gobernante, si están bien
dirigidas, tienden a ser racionales y lo obligan a formular planes
de gobierno sensatos y creíbles. A veces, no siempre, es la campaña
que estructura la posterior obra del gobernante.
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