ISQUITIPE

Boletín independiente adherido a Aproasbaires

Asociación para la protección del ambiente serrano - Buenos Aires - Argentina.

Número 75 - Enero de 2008

Isquitipe: voz aborigen que significa cañada. Así se denominaba el pueblo de Río Ceballos, Provincia de Córdoba, lugar donde nació el boletín.

 

La primera tentativa de  independencia argentina

 

                                                                                   por Aníbal Montes

 

 

Es al parecer, muy oportuno divulgar un acontecimiento poco conocido por nuestro pueblo. Con ello pretendemos demostrar cómo este sagrado sentimiento patrio nos viene a los hispanos-americanos desde muy remoto, justamente, desde que aparecieron en la inmensidad del continente, los primeros criollos, producto del cruzamiento de los intrépidos conquistadores con las cobrizas hijas de la tierra.

Son las influencias telúricas de la Madre Tierra, nuestros “Pacha – mama”, que no cobijó hijos esclavos.

Este sentimiento de la independencia y soberanía está tan profundamente arraigado en nosotros, que constituye, en realidad, la estructura central o armazón del Alma Nacional.

Destruido tan armazón, dejaría de existir tal alma, o por lo menos pasaría a la categoría de alma en pena, que busca su redención.

Me refiero al levantamiento de los criollos de Santa Fe en el año de 1580.

¡Si hasta el nombre de la flamante ciudad se prestaba para la intentona!

En mis investigaciones del Archivo Histórico de Córdoba, he tenido la suerte de descubrir un documento, que me permite dar al acontecimiento su interpretación verdadera, que es la que aquí extenderé como una novedad.

Nuestros historiadores, sin negar el hecho, le dan una torcida interpretación que, favoreciendo al hispanismos nos priva a los criollos de la gloriosa y muy simpática efemérides del 1º de Junio de 1580, primera expresión de la voluntad criolla de ser libres.

Antes de relatar la realidad de mi descubrimiento, me parece oportuno citar lo que otros han dicho a su respecto:

R. Levillier en su libro “Nueva Crónica de la Conquista del Tucumán” Tomo 3º, Cap. VI – cita que Lozano, autor del siglo XVIII, creyó “que los criollos proyectasen  echar la gente nacida en España, para apoderarse del gobierno de Santa Fé y luego hacer lo propio con Buenos Aires”.

Menciona Levillier también, el siguiente párrafo de Groussac: “es concepto pueril el de algunos escritores ebrios de criollismo que disciernen a simple vista propósitos trascendentales en una mera calaverada, etc., etc,. No sabemos qué aspiraciones fantásticas por prematuras de los hijos del país al gobierno de lo propio”.

Y comenta el señor Levillier: “Prematura era en efecto en 1580 una revolución contra la monarquía, al punto que el anacronismo trae aparejando un ridículo inevitable. Sin embargo, “la calaverada” no era una ocurrencia del momento, no fue una chispa accidental como creyera el señor Groussac. Traía cola; pero ésta en cuanto puede considerarse como premeditación, era española, era nada menos que Abreu”.

Don Gonzalo Abreu de Figueroa era entonces Gobernador del Tucumán y el señor Levillier llega a la conclusión de que debido a su rivalidad con el Gobierno del Paraguay, de quien dependía Santa Fe, aprovechó la oportunidad para promover el levantamiento, conociendo el espíritu de rebeldía de los criollos allí establecidos.

Tal vez está en lo cierto sobre la deslealtad de Abreu, pero ello solo sirve para demostrar la falsía y mala entraña del hispano, sin quitarle méritos y más bien enalteciendo, la grandeza de alma de los criollos.

Eso es lo que demostraré en estas líneas: Los criollos de levantaron con la sincera creencia de que serían dueños de los destinos de su Patria.

Si los patriotas de 1810 hubieran sido vencidos, lo mismo se hubiera dicho de ellos y de “su calaverada”.

Veamos ahora los antecedentes:

Cuando Gaboto llegó a fines de mayo de 1527 a la desembocadura del Carcaraña tuvo la sorpresa de encontrar allí un español que vivía entre los indígenas como caudillos. Se trataba de un náufrago de la expedición de Solís y sus servicios fueron sumamente útiles a Gaboto, no solamente como intérprete, sino como guía, pues en esos años de su estadía en las márgenes del Paraná había aprendido mucho sobre este paraíso americano.

Fue este español quien facilitó a Gaboto la fundación del Fuerte en dicho lugar, el famoso Sancti Spiritus y su viaje hacia el Paraguay. Pero lo que más facilitó este náufrago fueron las relaciones de los españoles con los indígenas.

A semejanza de lo que él mismo tenía establecido, los demás españoles se unieron en matrimonio con las mujeres indígenas adoptando el sistema de la poligamia.

No es aquí del caso entrar en detalles de hechos y fechas. Quede anotada la circunstancia de que Gaboto, a cuya expedición se unió después Diego García con tres navíos, se estableció con su gente en el Paraguay en 1527.

En 1537 se funda allí la Ciudad de Asunción, con hombres de la expedición Mendoza, cuya ciudad de Buenos Aires había sido destruida por los indígenas.

Son varios centenares de españoles que se instalan en la Nación “Caria” de la fuerte, inteligente y noble raza guaraní.

Cada uno de ellos se instala, como amo y reproductor, en una tierra donde todo abunda y las mujeres son bellas y fecundas.

De acuerdo a sus posibilidades, son sus mujeres. El que tuvo menos, tuvo cuatro. Pero la mayoría pasó de la docena.

Ellos mismos lo llamaron “el paraíso de Mahoma” (tomo estas informaciones de Enrique de Gandía – Historiador de la Nación Argentina de la Academia Nacional de la Historia – Edición 1939).

En 1542 llegan grandes refuerzos de españoles a la Asunción. Vienen por tierra, de las costas del Brasil y los comanda Alvar Núñez Cabeza de Vaca.

Les sirvió de guía en las selvas y de mediador con los indígenas, aquel famoso y novelesco Enrique Montes, náufrago también de Solís, que ejercía de verdadero soberano en esas tierras de América y costas del Brasil.

Núñez quiso imponer legislación española en el “paraíso  de Mahoma” y por ello se produjo la sublevación del año 1544, al grito de “libertad” y exigiendo derechos igualitarios.

Este es el primer síntoma, que servirá de precedente al levantamiento que estamos estudiando. Sus gestores se llaman a sí mismos “comuneros”.

No hubo cambios en el régimen de vida de los comuneros paraguayos, - siguieron con su paradisíaca existencia mantenida por sus fieles aliados los “carios”.

Era muy natural entonces que, aquellos centenares de españoles, al cabo de algunos años se hubieran multiplicado hasta alcanzar millares de mestizos criollos.

En 1564 Ortiz de Vergara escribía en un informe: “son hombres de bien que no conviene llamarles mestizos sino del nombre que ellos se precian que es montañeses”. “Son todos muy buenos hombres de a caballo y de a pie, porque sin calcetas ni zapatos los crían que son como unos robles, diestros en sus garrotes, lindos arcabuceros por cabo, ingeniosos y curiosos y osados en la guerra y aún  en la paz”.

Y en las mismas circunstancias Diego Pantojas escribía: “gente muy dispuesta para la guerra porque sin grandes arcabuceros, buenos peones y gente de cavallo, muy diestros en hazer todas las armas necesarias para la guerra, ecepto cotas”.

“Hasta el punto de que los arcabuces, espadas, dagas y  lanzas de su manufactura se podrían tener en España por buenas”.

(En expedientes del Archivo Histórico de Córdoba de los primeros años de la conquista, vemos figurar efectivamente, armas, monturas, equipos y hasta caballos del Paraguay).

El gran aumento e incremento de los criollos paraguayos no dejó de producir alarma en algunos hispanos. Así vemos como el P. Martín González  escribe en un informe: “Advierto a Vuestra Señoría por el descargo de mi conciencia que si los mestizos que ay en la asunción no se desparcen y se hazen pueblos con ellos, etc., etc., se han de levantar y matar los españoles y a sus padres y si se levantan a de ser gran daño para las provincias comarcanas porque ya saben el camino y los chiriguanos de las sierras son sus tios, etc.”.

Y, efectivamente, la presión de esta caldera es ya inaguantable y es necesario darle escape.

Se realizan en distintas épocas expediciones de gran aliento, con estos muchachos criollos.

Fueron varias las tentativas por llegar a través de las selvas, hasta el Imperio de los Incas, de cuya grandeza y abundancia de oro tenían noticias los del Paraguay.

Recién en la 4ª expedición tuvieron éxito y ellos vivían tan aislados en su “Paraíso de Mahoma” que recién se enteraron, con varios años de atraso, de que Pizarro ya había conquistado el Perú.

Después de otras expediciones y fundaciones, en 1573 fundaron la ciudad de Santa Fe justamente en el mismo momento en que Cabrera fundaba para el Tucumán, su puerto de San Luis en el Paraná, sobre las ruinas mismas del fuerte de Gaboto.

El memorias sobre Santa Fe dice: “Van un hidalgo que se dice Juan de Garay con nueve españoles y los demás a cumplimiento de ochenta mancebos; y bien mancebos; nascidos en esta tierra”.

Y en las mimas condiciones fundó Garay la ciudad de Buenos Aires en el año 1580, a base de criollos paraguayos.

Pero aquí ya figuran también nietos de los primeros reproductores hispánicos.

Ahora volvamos al levantamiento de Santa Fe y a nuestro descubrimiento.

En el expediente 4, del legajo 4, de la Escribanía 1ª año 1580 y siguientes, en un pleito por una Encomienda de indios de Córdoba, aparece agregada una copia expedida en Charcas, del juicio de rehabilitación de uno de los feudatarios de Córdoba, Juan Pérez Montañez, que fue de los que sirvió de intermediario para engañar a los valientes criollos de Santa Fe, por parte del gobernador del Tucumán, Gonzalo Abreu de Figueroa. En dicha copia, que es muy extensa, figura la acusación fiscal por la “tentativa criminal de alzarse y amotinarse contra el servicio de su Majestad”.

Copio solamente algunos de los párrafos que vienen al caso:

“e agora de tres o quatro meses a parte los dichos Gonzalo de Abrego y Diego de Rubira – (era su lugarteniente en Córdoba) – yntimo e fiel amigo suyo perseverando en su mal propósito trataron e acordaron de valerse y ayudarse de ciertos vezinos de la ciudad de Santa Fé del Paraguay e Rio de la Plata”, etc. “e para el dho efecto escrivieron a un Albaro de Benialbo, Diego de Leyva, Domingo Romero, Pedro Gallego, Rodrigo de Mosquera e otros sus consortes, hombres velicosos y desasosegados e causas principales de la dha ciudad de Sante Fé, con quien antes lo avian tratado y comunicado y carteadose sobre ello...”

“...y despacharon con sus cartas para los susodichos a la dha ciudad de Santa Fé al dho Diego Ruiz e a Pedro de Villalta que avian venido de la ciudad de Santa Fé a tomar la dicha horden del dho Gº de Abrego y Diego de Rubira les escribieron que llegados que fuesen los dichos Diego Ruiz y Pedro de Villalta desarmasen los españoles y juntasen trescientos arcabuzes y las más gente que pudiensen con todas armas y se alsasen y rebelasen contra el servicio de su Magestad con la dicha ciudad y prendiesen a Juan de Garay teniente de General de aquella gobernación e Alonso de Vera e Aragón y demás justicias e les embiase aviso dello porque sabido les enviarian socorro y lo llevarian y con lo que allá se hiziese darian luego sobre el Piru y los harian luego señores de las Indias...” e que en ningun tiempo les podrian ofrecer negocio de mas caudal e advirtiendoles no se perdiese por tardanza lo que tanto deseaban...

...y así llegados que fueron a la dicha ciudad de Santa Fé los dichos Diego Ruiz y Pedro de Villalta... la misma noche que llegaron que fué treinta de mayo deste año aviendoles dado las dichas cartas todos los susodichos... hizieron junta de gente con armas y caballos arcabuzes y por horden del dho Gonzalo de Abrego y Diego de Rubira se alzaron y se rebelaron en la dha ciudad de Santa Fé y prendieron las justicias y al dho Alonso de Vera, cantando libertad e diziendo que todo era suyo e nombraron Capitan General y Justicia Mayor e oficiales de guerra”.

No creemos que puedan tener una doble interpretación estos notables acontecimientos.

Habrán sido falsos o no los del Tucumán. El hecho real y efectivo es que este levantamiento constituye un muy lejano y valiente grito de Independencia de los criollos. No era una mera calaverada.

Si el capitán general que nombraron, el español Arevalo, no lo hubiese traicionado, estos criollos hubieran dominado en toda la cuenca del Río de la Plata, con su reducto inexpugnable en el Paraguay.

Eran estos criollos muchos miles y estaban apoyados por los indígenas y no les faltarían nunca los recursos de subsistencia, ni caballos, ni armas.

Puedo discutir con cualquier técnico militar, desde los puntos de vista estratégico, táctico y logístico que España en esa época era incapaz de dominar este levantamiento.

Pueden nuestros críticos históricos, con su hispanismo dogmático, pensar de otra manera.

Para nosotros los criollos, los “mártires de Santa Fé” son precursores de la Independencia de América y como tales debemos glorificarlos y recordarlos.

¡Lázaro de Benialbo, Diego de Leyba, Domingo Romero, Pedro Gallego, Rodrigo de Mosquera, Diego Ruiz, Pedro de Villalta!

 

¡Presentes en nuestros corazones!

Córdoba, julio de 1945

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Solidaridad con Patricia Troncoso Robles, hermana mapuche que cumple más de 100 días en huelga de hambre en Chile, por defender los derechos de su comunidad

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LOS MAPUCHES Y SU SITUACION EN CHILE

Para Eduardo Mella, trabajador social y miembro del Observatorio de Derechos de los Pueblos Indígenas, esta supuesta brutalidad de la etnia (mapuche) no es tal, sino una estigmatización que revela la responsabilidad estatal en el conflicto y la impunidad de los abusos policiales.

Autor del libro "Los mapuche ante la justicia. La criminalización de la protesta indígena en Chile" (LOM),

  

¿Qué le parece la reacción de las autoridades frente a la muerte de Catrileo?

Quedé un poco pasmado, pero tampoco me sorprende, en términos de que la muerte en Chile es una forma de hacer política. La muerte es una reacción directa de las autoridades dirigida contra los estudiantes, los trabajadores. Se cumplieron cien años de la matanza de Santa María y a mí me parece que no ha cambiado nada la situación. Ningún carabinero dispara por cuenta propia, tiene que haber recibido instrucciones y luz verde desde los altos mandos.

La muerte de Rodrigo Cisternas (el obrero forestal muerto en las protestas de mayo de 2007) es lo mismo, todos lo lamentan, pero qué se le va a hacer. Hay que remitirse a la historia, siempre ha sido así, los asesinatos quedan impunes.

¿Existe algún tipo de solución para este problema?

Tenemos que darnos cuenta de que en Chile existe una diversidad de gente que, más allá de ser una limitante, es una riqueza. En la medida en que podamos construir un país multicultural y nos respetemos en la diversidad, se puede avanzar y lograr que la sociedad chilena se haga cargo de esta situación.

Si no se llega a una conversación política entre las organizaciones, las comunidades y el Estado, se van a seguir polarizando las posiciones, el Estado responderá con más violencia, y no sólo con los mapuches. En la medida en que la sociedad adquiera conciencia de que este sistema no nos favorece, que nos está metiendo presos, desde ahí se podría construir algo nuevo.

Tomado de: http://www.piensachile.com/content/view/3558/2/•
    14/01/2008

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 Amantes

 

Se amaban. No estaban solos en la tierra;

tenían la noche, sus vísperas azules,

sus celajes.

 

Vivían uno en el otro, se palpaban

como dos pétalos no abiertos en el fondo

de alguna flor del aire.

 

Se amaban. No estaban solos a la orilla

de su primera noche.

Y era la tierra la que se amaba en ellos,

el oro nocturno de sus vueltas,

la galaxia.

 

Ya no tendrían dos muertes. No iban a separarse.

Desnudos, asombrados, sus cuerpos se tendían

como hileras de luces en un largo aeropuerto

donde algo iba a llegar desde muy lejos,

no demasiado tarde.

 

                                           Eugenio Montejo

 

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EL HUMOR DE BORGES              

                                                            (del libro homónimo de Roberto Alifano) 

Según Jorge Luis Borges, alguna vez Ricardo Güiraldes le había contado esta divertida anécdota. Al parecer don Segundo (Sombra) hablaba con un forastero venido de la ciudad y le decía:

“Yo conozco por aquí cerca a un hombre ciego que usted le lleva un caballo, él se enderieza sobre el banquito en que sabe estar sentao, lo palmea al mancarrón por el cogote, le hace refalar la mano por la paleta, le tantea el pelo por los costillares y en seguida dice: este animal es zaino, o este animal es overo o bayo”.

Y el otro le pregunta a don Segundo “¿Y no se equivocará alguna vez?”

 “¡Alguna vez! – le contesta don Segundo-. Se equivoca siempre”

 

ENTRE MATE Y MATE

¿Nunca fue tomador de mate? – le pregunta Roberto Alifano a Jorge Luis Borges

Sí, fui un gran tomador de mate cuando era joven –respondió- Bueno, tomar mate era para mí una manera de sentirme un criollo viejo. Pero nunca fui un gran cebador de mate. Solía tomar por la mañana, cuando me levantaba; me lo cebaba yo mismo y creo que lo hacía muy mal, ya que siempre había palitos flotando sospechosamente.

Borges hace una pause, ríe pícaramente y sigue hablando.

-¿Yo no le conté a usted lo que me pasó con Di Giovanni?-comenta-.

Bueno, él había traducido un libro mío al inglés. En uno de los relatos, hay un indio que queda moribundo después de una batalla, se arrastra hasta el degollador y pide que lo terminen de matar. Dice así:”Mate, capitanejo Payé quiere morir” ¿Sabe que puso Di Giovanni, en un llamado que hizo al pié del libro?: “Mate, infusión criolla que se succiona con un adminículo llamado bombilla”. A mí me parece asombroso que no se diera cuenta de que lo que pedía el indio era que lo maten y no que le cebaran unos mates. No sé, era como si pidiera una cerveza Quilmes o una ginebra Bols.

 

 EL PAYADOR

             Contaba Jorge Luis Borges que había un señor de Pehuajo, bastante pesado, que lo visitaba casi todas las semanas para recomendarle yuyos que podían prevenir enfermedades. “Me tenía harto. Me decía, por ejemplo: Ah!, usted debe prevenir el reuma y para eso no hay como un té de espinillo todas las mañanas; eso sí, en ayunas”. Un día le pregunté si él conocía aquella famosa copla de Pehuajo y se la recité mientras la inventaba:

En el medio de la plaza

 del pueblo de Pehuajo

hay un letrero que dice

 la puta que te parió.

           

Y él me contestó: “Sí, Borges, ya la conocía, está escrita al lado del monumento a San Martín”.

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    En los próximos meses aparecerá la obra inédita de Aníbal Montes  “Indígenas y Conquistadores de Córdoba” resultado del trabajo de investigación del autor en el Archivo Histórico de Córdoba, así como de su experiencia en las muchas investigaciones de campo y estudios arqueológicos e históricos.

 

 

Aparece como “Ediciones Isquitipe”

    

    Esto es todo, muchas gracias y hasta la próxima

    

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