Lectura 8.
Temas éticos y sociales.
Capturado por Héctor David Campos Martínez, CI 402.
Descarga
el archivo Word de la Lectura 8, aquí.
La Inmigración
Electrónica.
El trabajo a distancia mediante
computadoras y líneas de comunicación se está volviendo cada vez más
popular en los Estados Unidos y en Europa. Tiene muchas ventajas,
incluyendo una reducción en los costos de energía, carreteras menos
congestionadas, menos contaminación atmosférica y un día laboral más
flexible. Pero a nivel nacional, algunos lo consideran una amenaza.
Actualmente, si un extranjero desea trabajar en Estados Unidos, necesita
permiso del gobierno federal que controla el flujo de trabajadores
extranjeros en el país con el fin de asegurar trabajo a sus propios
ciudadanos. Otros países tienen políticas similares. En realidad, las
leyes de algunos países prácticamente cierran sus fronteras a los
trabajadores extranjeros. El control se impone bloqueando físicamente la
entrada por las fronteras, los puertos, y los aeropuertos.
Una de las principales razones de las
leyes de inmigración es el impacto económico que pudiera tener la
inmigración no controlada. Muchos países como Estados Unidos otorgan
estatus de inmigrante con derecho a trabajar sólo a personas que pueden
realizar trabajos que no pueden realizar ciudadanos del país. Algunos no
permiten ni siquiera inmigrar a estas personas. Tales controles les
permiten a los gobiernos mantener tasas bajas de desempleo y también los
ayudan a planear mejor.
El trabajo en casa, que no requiere el
cruce físico de fronteras nacionales, reduce significativamente la
capacidad de los gobiernos de controlar de manera efectiva los componentes
laborales de la inmigración. Por eso, ahora personas de cualquier parte
del mundo pueden trabajar para compañías del extranjero sin moverse de su
casa. A medida que el costo de las comunicaciones se reduce, veremos un
número cada vez mayor de inmigrantes electrónicos; nadie puede
detener a un inmigrante electrónico en un puerto de entrada. Por tanto
tiene la posibilidad de competir con trabajadores nacionales en otros
países. A veces esto significa que los profesionistas de países con bajos
niveles de vida y bajos ingresos competirán directo con trabajadores de
países ricos con sueldos relativamente altos; para comprender este
fenómeno, basta examinar la cantidad de software que los hindúes,
israelíes y personas de otras nacionalidades crean para compañías
estadounidenses.
Un trabajador de cualquier país puede
realizar prácticamente cualquier producto o servicio que se genere en
forma digital y transmitirlo a un patrón cuya oficina se encuentra en otro
país. Por supuesto, tal vez no se considere legalmente como empleado al
inmigrante electrónico, porque no se cumplen ciertas condiciones (como las
prestaciones sociales), pero el resultado es el mismo: en lugar de un
trabajador local es uno extranjero el que hace el trabajo y recibe un
ingreso por él.
¿Es tan malo esto? Como se mencionó
antes, el fenómeno socava el control gubernamental sobre el empleo, pero
también tiene un impacto muy positivo. Las empresas tienen libertad de
encontrar trabajadores que les proporcionan la mayor calidad por costo.
Por ejemplo, a un programador de la India se le paga una sexta parte de lo
que ganaría un programador estadounidense, aunque proporciona un producto
de la misma calidad. Esto crea un mercado de trabajo muy competitivo para
los programadores estadounidenses, pero ayuda a las empresas a mantener
bajos los precios, lo que beneficia a los consumidores estadounidenses.
Obviamente, este arreglo también ayuda al país donde vive el trabajador
extranjero, e indirectamente esto ayudaría a los gobiernos que tratan de
limitar la inmigración “física”; cuantos más trabajadores en otros países
puedan conseguir altos salarios y disfrutar un alto estándar de vida en
sus países, menos querrán emigrar.
Debe señalarse que las empresas buscan
talentos en el extranjero no solo por su bajo costo, sino porque las
aptitudes de los trabajadores locales tal vez no satisfagan la demanda.
Por ejemplo, las corporaciones estadounidenses de software se ven forzadas
a emplear especialistas extranjeros debido a la gran escasez de
diseñadores de software en Estados Unidos. El mundo está avanzando hacia
un mercado de trabajo que carece de limites políticos por lo menos en el
sector de servicios y en otras áreas donde los productos pueden
digitalizarse. A largo plazo, este cambio puede llevar a una asignación
más eficiente de recursos, y podría salir ganando la economía mundial.
Pero a corto plazo, los inmigrantes electrónicos pueden causar áreas de
desempleo en los países anfitriones y, en casos extremos, el fenómeno
puede cubrir todas las ocupaciones en algunos países.