Lectura 9.
Temas éticos y sociales.
Capturado por Laura Esmeralda García Moreno, CI 401.
Febrero 2003.
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Exigencias del Mercado Laboral.
Recordará, de acuerdo con lo visto en
las estadísticas del capítulo I, “Sistemas de la Información para los
negocios: revisión general”, que es probable que la necesidad de
trabajadores con conocimientos y habilidades en tecnología de la
información no se pueda satisfacer a corto plazo en Estados Unidos.
Algunos observadores prevén que esto puede tener consecuencias económicas
directas, como la pérdida del liderazgo mundial en TI y una baja en los
ingresos nacionales. Mientras el gobierno de Estados Unidos tiende a dejar
que las fuerzas del mercado determinen la suerte de la economía, otras
naciones han dado pasos concretos para resolver esos problemas, los cuales
incluyen subsidios para la capacitación de estudiantes de áreas
tecnológicas. ¿Debe el gobierno federal, o cualquier otro, intervenir para
estimular a los jóvenes a hacer este tipo de carreras a fin de que el país
mantenga un alto nivel en tecnología de la información?
La demanda sigue creciendo.
Se espera que la demanda de trabajadores de TI siga creciendo. En 1996,
más de 7 millones de estadounidenses trabajaron en las áreas de diseño,
programación, mantenimiento y reparación de la estructura de computación y
comunicación, con un sueldo promedio de 46,000 dólares al año, aunque
según reportes de las corporaciones indican que el sueldo anual promedio
se ha incrementado desde entonces. No es poco frecuente que los graduados
en ciencias de la computación y administración de sistemas tengan sueldos
iniciales de 45,000 a 70,000 dólares. El U.S. Bureau of Labor
Statistics, BLS (Departamento de Estadísticas Laborales de Estados
Unidos) prevé que se necesitarán alrededor de 2 millones de trabajadores
en los próximos 7 años para ocupar estos puestos. A pesar de estos nada
despreciables ingresos, las empresas reportan dificultades para cubrir
estas vacantes. Siempre se requieren trabajadores con conocimientos en
tecnología de la información. Un análisis del BLS muestra que la demanda
de trabajadores para los puestos de ingenieros en computación, en ciencias
de la computación y en analistas de sistemas habrá de crecer de 874,000,
en 1996, a 1.8 millones para 2006. En Estados Unidos, se espera que la
alta demanda de especialistas de TI, aunada a los altos sueldos iniciales,
atraiga a más estudiantes hacia esas áreas. Sin embargo, hasta el momento
éste no es el caso.
Una estrategia que funciona.
Una pequeña nación aplicó una estrategia para convertirse en líder en alta
tecnología. Irlanda tiene menos de 4 millones de habitantes. En 1984, su
economía estaba al borde del colapso, pues el nivel de inflación era de
16%, la deuda nacional casi duplicaba el producto interno (que es igual al
ingreso nacional total), el déficit en el presupuesto nacional estaba
casi fuera de control, los ingresos por exportaciones solo cubrían la
mitad del costo de las importaciones y el 6% de los irlandeses estaba
emigrando a otros países (principalmente a Estados Unidos). La economía
dependía principalmente de la fabricación de productos poco elaborados y
se recibía ayuda financiera de la Unión Europea.
Para sacar a la nación de estas
condiciones, el gobierno decidió tomar medidas drásticas. Recortó
implacablemente todos los rubros del presupuesto, con excepción de la
educación y las becas para estudios técnicos. Redujo los impuestos
corporativos y aumentó los impuestos sobre inversiones foráneas. Se
liberalizó la política de cambios. Se redujeron los salarios reales tras
un acuerdo con los sindicatos nacionales y líderes corporativos.
Los resultados de estos movimientos
fueron envidiables los ingresos per cápita crecieron a una tasa anual de
6.5% en los años 90, la tasa de desempleo bajó a 6%. La deuda nacional
está cerca de cero y no hay inflación. Las inversiones extranjeras fluyen
abundantemente. Docenas de corporaciones internacionales líderes en alta
tecnología han establecido fábricas y oficinas regionales en Irlanda. En
1999, Irlanda ocupó el segundo lugar en el mundo de exportación de
software, sólo después de Estados Unidos. Es el fabricante líder de PC en
Europa.
Sin embargo, ninguna de estas medidas
económicas habría llevado a esa pequeña nación a este punto sin un
ingrediente importante: la educación, y de manera más específica, la
educación tecnológica. El gobierno subsidia la instrucción de jóvenes que
participan en programas técnicos. Estimula y ayuda a los irlandeses a
realizar estudios en ciencias e ingeniería. Alrededor de 60% de los
estudiantes en edad de entrar a la Universidad se inscriben anualmente en
carreras relacionadas con la tecnología.
Promoción de TI nacional.
Los gobiernos de otras naciones no se han quedado atrás. Por ejemplo, los
contribuyentes israelíes han subsidiado tradicionalmente a todos los
estudiantes universitarios, sobre todo a los que siguen carreras
tecnológicas. Los estudiantes sólo pagan colegiaturas de 3,000 dólares al
año y el país tiene la tasa más alta de científicos e ingenieros por cada
mil habitantes. El departamento de ciencias de la computación de Technion,
el “MIT de Israel”, es el más grande del mundo, con una matrícula de 1,500
estudiantes, que sigue creciendo.
¿El gobierno debe subsidiar
sistemáticamente la educación tecnológica o cualquier educación? ¿Deben
los contribuyentes subsidiar la educación de alguien que después mantendrá
un nivel de vida mucho mejor que el del ciudadano promedio? ¿Deben los
estudiantes de administración de sistemas de información, ciencias de
computación o ingeniería, cursar estudios gratuitos mientras los
estudiantes de las carreras de humanidades pagan colegiaturas completas
porque el gobierno ha decidido que estas carreras no tienen un impacto
directo en la economía nacional? Quienes respaldan tales subsidios
argumentan que la promoción del conocimiento y las habilidades
tecnológicas beneficia a la larga a toda la sociedad, no sólo a quienes
ejercen estas carreras. Los partidarios del “Gobierno pequeño” objetan
esta medida, que tiene un gran impacto sobre la cantidad de fondos
públicos destinados a ellos y la manera en que se manipula una decisión
personal como la carrera que habrá de seguirse.