Lectura 8.
Temas éticos y sociales.
Capturado por Úrsula Lizbeth Osegueda Robles, ART 600.
Febrero 2003..
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Trabajo a distancia: pros y contras.
A menudo, cuando nos presentan una
persona mencionamos nuestra ocupación y luego preguntamos, “¿dónde
trabajas?” En la actualidad mucha gente con empleo responde “en casa”. Un
número cada vez mayor de trabajadores del conocimiento saben que las
computadoras proporcionan todo lo necesario para crear los bienes que
venden quienes los emplean: software, informes, análisis, literatura,
declaraciones de impuestos y muchos más. Si necesitan datos disponibles en
cualquier parte, se conectan a las computadoras de su oficina, o de otros
lugares, y obtienen la información requerida. Al terminar su producto
sólo tienen que enviarlo a sus supervisores.
Trabajo a distancia en alza.
Hay millones de este tipo de
trabajadores en Estados Unidos, Europa y otros países. No viajan a sus
lugares de trabajo; trabajan a distancia. Algunos tienen una oficina fuera
de casa sólo parte de la semana. Otros no tienen oficina, en realidad su
casa es su lugar de trabajo. En una encuesta realizada en 1998 por el
William Olsten Center for Workforce Strategies se encontró que 51% de las
empresas estadounidenses permitía una forma de trabajo a larga distancia,
esto representa un aumento de 10% en comparación del año anterior. IDC/Link,
otra empresa de investigación, descubrió que cerca de 11 millones de
estadounidenses realizaron trabajo a larga distancia cuando menos durante
unos días a la semana en 1998.
Desde la perspectiva económica de
Estados Unidos, el trabajo a distancia ahorra costos y tiempo de viaje.
También diminuye la contaminación. Reduce el desempleo al permitir que se
unan a la fuerza de trabajo personas que, de otra manera, no trabajarían
porque no están dentro de la distancia de las oportunidades. En Europa el
trabajo a distancia resuelve en parte el problema del desempleo. París
esta experimentando una severa reducción de secretarias, de modo que una
empresa capacitó a una comunidad completa, integrada por 500 hombres y
mujeres, para proporcionar servicios secretariales de manera remota a un
negocio de París. Cada trabajador recibe, por fax o computadora, tareas de
parte de una empresa suscrita al servicio. El trabajador escribe el
material y lo devuelve a la empresa con su membrete. Grupo de arquitectos
e ingenieros eléctricos que viven en lugares lejanos de toda Inglaterra
están deseosos de trabajar por una compensación mínima. Trabajan en casa y
sólo viajan a Londres para presentar sus productos finales.
Ahorro de tiempo y dinero.
Las organizaciones prefieren el trabajo
a distancia por que les ahorra el costo del espacio en las oficinas, y los
estudios han demostrado que la productividad es más elevada entre quienes
trabajan a distancia que entre empleados que trabajan en la oficina. A
estos les agrada su organización porque se ahorran el tiempo y el dinero
que gastarían viajando al lugar de trabajo. En 1991, en un estudio
realizado por consultores de tecnología Arthur D. Little calculó que si
entre 10 y 20% de las actividades que en la actualidad requieren que la
gente o las cosas se desplacen de un lugar a otro, se realizaron en la
modalidad de trabajo a distancia, la economía de Estados Unidos ahorraría
24,000 millones de dólares anuales. El trabajo a distancia eliminaría
cuando menos 1.8 millones de toneladas de contaminantes, ahorraría 12,000
millones de litros de gasolina y liberaría 3,100 horas del personal para
aumentar la productividad o brindar tiempo de ocio. Algunos estudios
muestran que el trabajo en casa aumenta la producción de 15 a 50 por
ciento.
El lado negativo.
Sin embargo, no todos son tan
entusiastas en cuanto al trabajo a distancia. Los sociólogos tienen
opiniones encontradas sobre el fenómeno. Por un lado, el trabajo a
distancia permite trabajar a personas que de otra manera quedarían fuera
de la fuerza de trabajo, como los profesionales de edad avanzada y muchas
personas discapacitadas. Por otro lado, se ha descubierto que los dueños y
gerentes tienden a presionar a los que trabajan en casa para que trabajen
más duro que a quienes realizan su trabajo en la oficina. En ésta, en
empleado trabaja un número preestablecido en horas, pero el que trabaja en
casa no tiene un horario de trabajo definido, aunque con frecuencia los
jefes suponen que su turno abarca las 24 horas del día. Inevitablemente,
quienes trabajan en casa están más alejados de sus compañeros. Para ellos,
no hay una oficina dónde crear nuevos vínculos sociales y amistosos.
Además, a muchos admiradores de nivel medio no les agrada esta modalidad.
Sienten que no tienen un control total cuando no ven trabajando a sus
subordinados ni comunican sus instrucciones personalmente.
En el ámbito nacional, el trabajo a
distancia afecta de manera severa algunos segmentos de la economía.
Imagine la enorme caída en los ingresos de los restaurantes de Nueva York
durante la hora de la comida, si tan sólo la mitad de los más de 3
millones de trabajadores que viajan a diario a su empleo no acuden a comer
entre las 12 y 2 p.m. Las industrias alimenticias de algunas ciudades
quebrarían si la tendencia del trabajo a distancia continúa al ritmo
actual. Como muchas personas viven en ciudades debido principalmente a la
cercanía con sus oficinas, la mudanza a suburbios y zonas residenciales
remotas afectaría a muchas otras industrias de ciudades centrales.
Muchos trabajadores a los que se le dio
la opción de trabajar en casa han decidido regresar a la oficina. Afirman
que extrañan la interacción con sus colegas, las pláticas de pasillo, los
almuerzos con los amigos y la comunicación directa con compañeros
trabajadores y supervisores. Pero es probable que el empleo a distancia
siga creciendo entre los trabajadores del conocimiento. En algún momento
de la primera década del siglo XXI, hasta 50% de la fuerza de trabajo
colaborará desde su casa. Las oficinas ocupadas por las organizaciones
serán mucho más pequeñas y servirán como centros simbólicos más que
físicos de sus actividades.