Lectura 6.
Temas éticos y sociales.
Capturado por Betzabeth Dafne Morales, ART 600.
Febrero 2003.
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Piratería de software.
Piratería de software,
la copia ilegal de software, significa, para la industria del software de
Estados Unidos, pérdidas en todo el mundo de 10,000 a 14,000 millones de
dólares anuales. Esta industria fundó dos organizaciones estadounidenses
sólo para proteger de la piratería a los creadores de software:
Business
Software Alliance
(BSA) y Software
Publishers Association
(SPA). Estas dos organizaciones informaron que en 1995, el valor total de
las ventas en el mundo de software pirata fue de 13,200 millones de
dólares. En ese año, el ingreso total de la industria del software fue de
15,500 millones. En 1998 el “pastel” de la piratería de software se
dividió de la siguiente manera: Asia y África, 34%; Europa, 32%;
Norteamérica, 25% (Estados Unidos representa el 22%); y Sudamérica, 9 por
ciento.
Las leyes en casi todos
los países consideran el software de la misma forma que los libros, las
grabaciones y otro tipo de propiedad intelectual: no es posible hacer
copias (excepto una para archivo) sin autorización expresa del dueño de
los derechos de autor o de la patente. Sin embargo, algunas voces piden la
eliminación del derecho de cualquier persona a ser dueña del software.
Estas personas adquieren información y software completamente gratis, y lo
comparan al aire y a las aguas internacionales, que no tienen dueño y
nadie paga por aprovecharlos. Pero ésta es la opinión de una pequeña
minoría. El mundo, en su mayoría, acepta que quienes crean software,
tienen derecho de monopolizar sus ventas.
Un fenómeno muy común.
Debido a que el software es una de las industrias más fuertes de Estados
Unidos, el gobierno ha presionado continuamente a otros países para
legislar e imponer leyes de derechos de autor similares a las vigentes en
América del Norte y Europa. Sin embargo, estas leyes, aun ya aprobadas,
son muy difíciles de imponer. Millones de estudiantes de preparatoria y
universidad, profesores, empleados y administradores han usado software
pirata. Este delito es quizá el más común en cualquier sociedad, tal vez
porque es uno de los más fáciles de cometer; resulta muy poco probable que
estos infractores sean capturados. Sólo eche otro vistazo al valor de las
ventas del software en comparación con el valor de la piratería de
software: los resultados son casi los mismos. Algunos observadores dicen
que quienes adquieren un software pagan más por él debido a la piratería.
Otros dicen que eso no tiene nada que ver con el precio. Algunos van aún
más lejos al decir que la piratería podría aumentar las ventas. Su lógica
es que después de probar el software pirata, tal vez el usuario compre o
recomiende a sus jefes que adquieran el mismo programa.
La piratería del software
se convierte cada vez más en un problema de piratería digital en general,
puesto que cada día digitalizan más y más obras de arte. Por ejemplo, tal
vez haya observado la rápida adopción de Rio y otros dispositivos manuales
que le permiten a los usuarios bajar música de sitios Web y luego
escucharla libremente. Al parecer, mucha de la música disponible en Web es
pirata, y significa millones de dólares en pérdidas a los dueños
legítimos. El intento, por parte de la industria de la música, de prohibir
la venta de Rio no tuvo resultados. Un juez de California decretó que los
dispositivos de duplicación como Rio no son ilegales. El intento de
proscribir el dispositivo fue similar al que décadas atrás trató de
detener las ventas de grabadoras de video. Los tribunales trataron el
asunto desde un punto de vista práctico: es impráctica la prohibición de
la venta de dispositivos de duplicación como una forma de las leyes de
propiedad intelectual.
Piratería en el lugar
de trabajo.
Business Software
Alliance
y Software
Publishers Association
no han tratado de perseguir a los individuos infractores; centran sus
esfuerzos en organizaciones y se valen de empleados descontentos que
utilizan un número telefónico de emergencia.
A diferencia de otros
delincuentes, los piratas de software no se dan cuenta que están
cometiendo un delito. Por ejemplo, muchas empresas pagan derecho de
licencia para instalar una sola copia de una aplicación en un servidor de
red con varios usuarios. A menudo, la tarifa es para un número específico
de usuarios, digamos 15, y el contrato suele limitar el número de
computadoras que pueden tener acceso al software. Si un administrador
permite que más de 15 personas utilicen la aplicación desde sus PC, está
cometiendo un delito. Estos casos de inocencia (o no tanta) en cuanto a la
piratería de software ponen a muchas organizaciones en una posición
difícil. Por ejemplo, una gran universidad pagó una fuerte multa a SPA.
Otro ejemplo: se descubrió nada menos que una notable empresa de
consultoría en administración y contabilidad practicaba la piratería.
Además de pagar fuertes multas, las dos organizaciones establecieron
políticas claras contra la piratería del software, que comunicaron a todos
los empleados.
Aunque es poco probable
que la piratería de software desaparezca, dos factores podrían disminuir
la propagación del fenómeno: