Lectura 4.
Temas éticos y sociales.
Capturado por Gabriel Reynoso Arias, ART 600.
Febrero 2003.
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Vigilancia electrónica de empleados.
Hace varios años, un
anuncio de PC Week decía: “Close-Up LAN le ofrece un nivel de control
nunca antes visto. Conecta computadoras personales en su red brindándole
la versatilidad de compartir de manera instantánea pantallas y teclados...
Usted decide meterse en la computadora de Susana… ¡Ella nunca sabrá que
está usted ahí!... Todo desde la comodidad de su asiento”. ¿Sorprendido?
Los empresarios usan la
tecnología para hacer exactamente esto. Una periodista se quejó con un
defensor de derechos humanos de que mientras escribía un reportaje,
apareció en la pantalla de su computadora un mensaje: “No me gusta esa
introducción”. Un supervisor estaba husmeando en un primer borrador. Las
personas que se ocupaban del procesamiento de datos se habían quejado de
que había veces en que en las pantallas de sus computadoras aparecía el
mensaje: “No estas trabajando tan rápido como quien está a tu lado”,
generado de manera automática a través de un programa de monitoreo. Si
usted fuera la periodista, ¿aceptaría la interferencia de los
supervisores? Si fuera le supervisor, ¿renunciaría al privilegio de
monitorear a sus subordinados?
Se estima que 26 millones
de trabajadores estadounidenses, de más de 60,000 empresas, están sujetos
a vigilancia electrónica. De estas personas, varios millones son vigilados
mediante computadoras. Una encuesta hecha por el autor de este libro entre
823 trabajadores reveló que 54% estaba sujeto a alguna forma de monitoreo
electrónico. Estos trabajadores provienen de diversas industrias,
incluyendo fábricas, servicios financieros, ventas al menudeo, productos
electrónicos y software, entre otras. En 1997, una encuesta entre 906
organizaciones realizada por la American Management Association
reveló que 64.3% practicaba alguna forma de vigilancia electrónica y como
está aumentando el uso de las computadoras en todos los aspectos de los
negocios, se espera que también se incremente esta práctica de vigilancia.
Entre los trabajadores de oficina en Estados Unidos, probablemente se
vigile electrónicamente al 50% de ellos.
Una de las tareas más
importantes de los administradores, en especial de los gerentes de
operaciones, consiste en vigilar el desempeño de sus subordinados. La
pregunta es: ¿cuáles medios utilizar? Tradicionalmente los administradores
supervisaban mediante observación directa (“recorriendo el departamento”)
y evaluando la productividad, pero ahora la moderna tecnología de la
información no sólo permite colocar micrófonos y ver a los empleados con
cámaras de video, sino también conectarse a sus computadoras, observar su
trabajo y leer su correo electrónico.
Muchos administradores
sostienen que “las personas no quieren hacer lo que se espera que
hagan, sino lo que se está inspeccionando que hacen”. ¿Pero es
ética la práctica de la vigilancia electrónica? En caso de estar de
acuerdo con ella, ¿qué se debe y qué no se debe supervisar? ¿Debe
informarse a los empleados que se les está vigilando?
Los microchips están
observando.
La tecnología permite a un
supervisor observar a sus empleados desde el momento en que llegan a
trabajar hasta que salen; intervienen sus líneas telefónicas, interceptan
sus mensajes de correo electrónico e incluso graban en vídeo todos sus
movimientos. Todo esto con o sin el conocimiento del empleado.
Una cámara de video tan
pequeña que cabe en un chip de computadora se ha usado durante mucho
tiempo para grabar transacciones de cajero automático, pero también podría
emplearse para vigilar empleados en el lugar de trabajo. Ahora se sigue
cada movimiento de las personas por medio de un gafete de aspecto común
diseñado por Olivetti, el gigante del mercado italiano de la computación.
El gafete utiliza luz infrarroja para transmitir a ciertas computadoras
información de donde se encuentra el empleado. Es popular en el ejército,
pero también se usa otros lugares donde la seguridad es importante.
A medida que aumenta el
uso de las computadoras como herramienta de trabajo personal, los
supervisores han comenzado a utilizar tecnología de la información (TI)
para vigilar las actividades de los empleados. Por ejemplo, usan software,
el cual cuenta el número de veces que teclean los empleados al introducir
datos, y aplicaciones especiales de inteligencia artificial para vigilar
gastos y detectar fraudes. La popularidad del correo electrónico y de la
Web ha motivado a los empresarios a revisar el contenido de los mensajes
de correo electrónico y el tipo de información que los trabajadores
introducen en la Web. Muchos empleados han sido despedidos por enviar
mensajes “inapropiados” y entrar en sitios Web “inaceptables”.
La posición de los
empresarios.
Muchos empresarios creen que por pagar el tiempo de sus empleados tienen
derecho a saber cómo lo emplean. Aún más, insisten en que tienen derecho a
vigilar a los empleados según lo deseen, cuando lo deseen, con o sin su
consentimiento, mientras los empleados estén en el trabajo y cada vez que
usen instalaciones y aparatos de la empresa. Los empresarios especialmente
inflexibles acerca de la necesidad de vigilar el sector de servicios, como
en bancos y líneas aéreas, donde el trato oportuno y cortés pueden hacer
la diferencia entre atraer o alejar consumidores. En un ambiente de
producción, se inspecciona la cantidad producida por unidad de tiempo y
también la calidad de los productos, pero cuando se está proporcionando el
servicio, el trabajo y el “producto” son inseparables. Por tanto, creen
que debe vigilarse el servicio para asegurar calidad aceptable, y la
vigilancia electrónica proporciona un medio afectivo para hacerlo.
Las empresas que vigilan
de esta manera insisten en que no hay otra manera de que los
administradores sepan cómo trabajan e interactúan los trabajadores con los
clientes; creen que la vigilancia es un objetivo, un método no
discriminatorio para apreciar el rendimiento del empleado.
La posición de los
empleados. Con
frecuencia, los empleados aseguran que la vigilancia electrónica los priva
de autonomía y dignidad, además de aumentar las tensiones y las
enfermedades y lesiones físicas derivadas de estas. Grupos defensores de
los derechos humanos advierten a los empresarios que han ido demasiado
lejos con la vigilancia electrónica, pues crean condiciones de trabajo
adversas como deficientes relaciones interpersonales entre compañeros,
temor a perder el trabajo, actividad de trabajo reglamentada y falta de
control de las tareas.
Medidas legales
emprendidas. En
1991, Pat Williams, congresista de Estados Unidos, presento la iniciativa
HR1218 para defender la privacidad de consumidores y trabajadores, y el
senador Paul Simon presento la iniciativa S516 en el senado. Ambos
proyectos de ley buscaban regular la vigilancia electrónica de
consumidores y empleados. La Privacy for Consumers and Workers Act
(Ley para la Privacidad de Clientes y Trabajadores) se decretó para
controlar la vigilancia, no para eliminarla. Se definió “vigilancia
electrónica” como “la recopilación, el almacenamiento, el análisis y el
reporte de información relacionada con las actividades de los empleados
mediante una computadora, observación y supervisión electrónica,
vigilancia telefónica remota, contabilidad de llamadas telefónicas u otra
forma de vigilancia visual, auditiva o computarizada conducida por
cualquiera transferencia de signos, señales, escritura, imágenes, sonidos,
datos de inteligencia de cualquier naturaleza transmitida completa o en
partes mediante un sistema telegráfico, electromagnético, foto-electrónico
o foto-óptico”.
El proyecto de ley se
diseñó para lo siguiente: