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Lectura 3.
Temas éticos y sociales.

Capturado por Daniela del Carmen Gutiérrez Torres, ART 600.
Febrero 2003..
Descarga el archivo Word de la Lectura 3, aquí.

¿Privacidad? ¿Cuál Privacidad?

Piense en el siguiente escenario: usted está de acuerdo con dar alguna información financiera personal a una organización para que le otorguen un crédito. Tiempo después, proporciona algunos antecedentes médicos a otra organización. Mientras tanto, debido a que emplea con mayor frecuencia una tarjeta de crédito, la compañía que le da crédito tiene suficiente información sobre su actividad adquisitiva como para saber sus gustos culinarios y de vestir mejor que usted. Por último, sin su conocimiento o aprobación, otra organización más reúne toda esta información y la pone en un gran registro que es un expediente personal detallado. Cuando usó su tarjeta de crédito, no pensó que los registros de sus transacciones se convertirían en información valiosa. Es probable que ofrezca todo tipo de datos personales a través de la Web. ¿Ha pensado a dónde van? Es tan fácil llenar formularios en línea para obtener productos gratis o noticias por correo electrónico. Con un clic en el botón  “Enviar”, divulga información que alguna vez sólo fue suya.

Varias funciones de negocios, como las finanzas y la mercadotecnia, en organizaciones comerciales dependen en gran medida de los datos personales. Ninguna compañía quiere perder dinero con malos deudores, y todas quieren ofrecer sus productos a los consumidores con mayores posibilidades de comprarlos. En su afán por comercializar más efectivamente sus productos o servicios, a menudo los negocios violan la privacidad del consumidor, y es frecuente que los ayudemos a conseguirlo. Para cuando deseemos evitarlo, tal vez sea demasiado tarde.

¿Qué es la privacidad? En el contexto de la información, la privacidad es el derecho de controlar la información sobre sí mismo. Por ejemplo, usted mantiene su privacidad si se las arregla para no dar a conocer sus calificaciones escolares, sus antecedentes médicos o el nombre de la persona con la que estuvo anoche. Quien recibe  dicha información sin su permiso está invadiendo su privacidad.

Lo interesante es que el derecho a la privacidad no lo protege la Constitución de Estados Unidos, ni la de otros países. Sin embargo, hasta cierto grado, hay leyes o convenciones no escritas que la aseguran. Aún así, un número cada vez mayor de organizaciones tiene acceso a datos privados. El que cada vez se soliciten, almacenen, manipulen y distribuyan datos personales es resultado principalmente de la proliferación  de una mejor y más barata TI, tanto de hardware como de software. Un complejo, pero accesible software,  le permite incluso a un pequeño negocio con recursos limitados sistematizar datos personales de manera eficiente, combinar información de varias fuentes diferentes relacionadas con el mismo individuo para crear un amplio expediente, y dirigir la comercialización de productos o servicios a un determinado grupo demográfico. Esto ha suscitado acalorados debates entre empresas y defensores de los derechos civiles.

Argumentos de los negocios. Los líderes empresariales argumentan que deben reunir y usar datos personales, pues sin ellos, muchos negocios irían a la bancarrota y no se crearían  otros nuevos. Sin los datos personales tendrían que gastar mucho dinero en pruebas de ensayo y error para llegar a los probables compradores. Necesitan conocer los hábitos de compra y pago de los individuos porque estos detalles crean historiales crediticios necesarios para tomar decisiones prudentes en el otorgamiento de crédito a clientes. Y las compañías con menos recursos deben comprar datos personales, porque les resultaría sumamente caro reunir datos por su cuenta. En realidad, la capacidad de los negocios para adquirir y manejar grandes cantidades de información acerca de los consumidores, hace que el mundo de los negocios sea más democrático que antes. Ahora las compañías pequeñas tienen las mismas oportunidades de dirigirse a compradores potenciales con buen crédito que las empresas grandes. Esto genera más oportunidades y mayor competencia en los negocios, lo que a la postre termina por beneficiar a los consumidores.

Argumentos del consumidor. Con frecuencia los consumidores se dan cuenta de que deben divulgar alguna información privada para recibir servicios, pero muchos no aceptan la sistemática violación de privacidad en la era de la información. Rechazan el correo electrónico no solicitado, conocido por muchos como “correo chatarra”, enviado por compañías pequeñas. Deploran que les nieguen un crédito porque una oficina de crédito registró erróneamente que un préstamo no había sido pagado. Odian las llamadas telefónicas de vendedores que obtuvieron sus registros de las compañías que supuestamente los conservarían para uso propio, y se sienten intimidados por el “fenómeno del expediente”, que puede ser la mayor preocupación de los consumidores.

En muchos casos ofrecemos información voluntariamente para obtener algunos beneficios, como cupones o participaciones en sorteos. En otros casos, simplemente no recibimos un servicio o producto a menos que aceptemos dar ciertos detalles personales. En tales casos, al menos, la proporcionamos con nuestro consentimiento. Sin embargo, una vez que damos la información, el control que tenemos sobre ella es muy pequeño o nulo.

Siete mandamientos para el acopio y el mantenimiento de datos personales. En una sociedad libre, orientada al mercado, es inconcebible no permitir que las organizaciones reúnan datos personales. ¿Qué pueden hacer los negocios para reducir la invasión a la privacidad? Tratar de apegarse a estas reglas para asegurar al público que las fuentes de datos no serán mal empleadas:

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Propósito. Las empresas deben informarle a la gente que proporciona información sobre sí misma el propósito específico y exclusivo que lleva a la compañía a conservar sus datos, y sólo usar éstos para un propósito diferente con previo consentimiento del interesado. Por ejemplo, esta práctica protegería a los pacientes que han recibido tratamiento psiquiátrico de que sus compañías de seguros vendieran información acerca de sus tratamientos.

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Relevancia. Las compañías deben registrar y usar sólo aquellos datos necesarios para cumplir sus propios propósitos. Por ejemplo, el registro de un aspirante a recibir crédito no debe contener preguntas sobre sus ideas políticas, porque esta información es irrelevante para el crédito y sólo sería útil si ésta se piensa vender.

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Exactitud. La compañía debe asegurarse de que sus datos son exactos. Por ejemplo, muchos solicitantes de préstamo han sufrido experiencias terribles porque las compañías de crédito tienen datos erróneos. La captura cuidadosa  de los datos y la verificación periódica pueden aumentar la precisión.

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Actualidad. Las compañías deben asegurarse de que todos los datos acerca de una persona son actuales. Si no puede garantizarse la actualidad, entonces los datos deben descartarse por completo después de un cierto tiempo. La información no actualizada puede abrir la puerta a repercusiones negativas que pueden ser terribles. Por ejemplo, una persona que haya estado desempleada debido a una enfermedad, por esa falta de actualización de los datos tal vez no tenga la posibilidad de obtener un trabajo, aunque ahora esté saludable.

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Seguridad. Las compañías deben limitar el acceso a los datos sólo a quienes necesiten conocerlos. Además de las contraseñas, las auditorias (que identifican a cada empleado que abre un registro personal y el motivo por el cual lo hizo) también son herramientas muy efectivas para implantar la seguridad.

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Límite de tiempo. Las compañías sólo deben conservar los datos durante el tiempo necesario.

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Escrutinio. Las compañías deben establecer procedimientos para revisar individualmente sus registros y corregir errores.

Por supuesto, muchos consumidores sentirán que se invade su privacidad aunque las empresas adopten todos estos “mandamientos” como políticas. ¿Cómo puede proteger su privacidad? No dé su nombre, número de documento (o cualquier otra identificación), dirección o cualquier otra información privada si no sabe para qué va  a usarse. Si proporciona información detallada de una persona, indique que no desea que los datos se den a ninguna otra organización o individuo. Por lo general puede marcar un cuadro destinado para ello en formularios impresos o en línea. Si no quiere que se le bombardee con correo chatarra impreso o electrónico marque el cuadro correspondiente. No llene ningún formulario impreso ni en línea con datos detallados sobre sí mismo a menos que la opción de que se mantenga un uso discreto de ellas esté disponible. Por supuesto que muchos de los servicios dependen de que consintamos en dar datos personales, pero puede ser selectivo. Siempre valore cuidadosamente si vale la pena la privacidad que puede perder para ganar algo.

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Copyright © 2004 Ing. Carlos Raúl Galicia Ramírez
Fecha de la última actualización: Lunes, 09 de Agosto de 2004
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