Cuba-Estados Unidos: 50 años de una batalla que podría acabar.
Si
ha habido un país que ha marcado la historia de la revolución cubana ese
ha sido EE.UU.
Desde el triunfo de la revolución en 1959, Washington encarnó el papel
de contrincante beligerante que ha tratado de aislar a Cuba y se
convirtió en el enemigo que permitió al Gobierno de La Habana ir
construyendo el concepto de plaza sitiada, en el que basó los argumentos
con que aprobó no pocas medidas restrictivas en el país.
Emergida como proceso político en plena guerra fría, la revolución
cubana se presentó como la respuesta en Latinoamérica al país que apoyó
las dictaduras derechistas en el continente, y supo alimentar ese
antagonismo para granjearse la simpatía de los sectores izquierdistas de
medio mundo.
Los
acontecimientos que sucedieron apenas triunfó el levantamiento
encabezado por Fidel Castro contra Fulgencio Batista sólo animaron un
mito que ha servido de parapeto a Cuba para excusar buena parte de sus
controvertidas decisiones económicas y políticas.
Castro ha sido considerado durante décadas la figura del
"antiimperialismo", el único gobernante que se ha opuesto con éxito a su
poder en el continente y el abanderado de la lucha contra la
omnipotencia militar norteamericana.
Él
mismo ha favorecido esa imagen con críticas a todos los presidentes que
desde Dwight Eisenhower han pasado por la Casa Blanca y un discurso en
el que plantea el modelo defendido por Washington y el promulgado por La
Habana como los polos entre los que se tiene que decantar el mundo.
Sin
embargo, la llegada de Barack Obama podría significar un cambio radical
del escenario, incluso si no eliminara la esencia del embargo que
Estados Unidos mantiene contra la isla desde 1962, algo que en Cuba ha
sido reconocido incluso en círculos oficiales.
A
mediados de año Armando Hart, ex ministro de Educación y ex miembro del
Buró Político del Partido Comunista de Cuba, afirmó que la simple
eliminación de las restricciones de los viajes a la isla supondría el
nacimiento de "una nueva etapa en el combate ideológico entre la
revolución cubana y el imperialismo".
Ello, agregó Hart, haría necesario "el diseño de una nueva concepción
teórica y propagandística acerca de nuestras ideas y su origen".
EL
TRIUNFO DE OBAMA Y EL DIÁLOGO CON CUBA.
Durante la campaña presidencial que desembocó en las elecciones del 4 de
noviembre, Obama afirmó que la política esgrimida en los últimos años
desde Washington no ha logrado "la libertad en Cuba" o un nuevo rumbo a
través de una "diplomacia directa y con principios", sin restricciones
para los viajes y remesas de los cubanos en el exilio.
Además, en julio indicó por primera vez que estaba dispuesto a reunirse
"sin condiciones" con el presidente cubano, Raúl Castro, y otros líderes
como el venezolano Hugo Chávez o el iraní Mahmoud Ahmadinejad.
El
asesor del presidente electo sobre América Latina durante la campaña,
Dan Restrepo, afirmó en septiembre que Obama cambiaría la actual
política hacia la isla porque "lo que es una recompensa para el régimen
es mantener la misma política de los últimos cincuenta años".
"No
podemos seguir haciendo más de lo mismo y esperar un resultado
diferente", agregó.
Por
su parte, el general Raúl Castro ha afirmado en tres ocasiones desde
julio de 2006, cuando asumió la presidencia provisional del país por una
grave enfermedad del líder cubano, Fidel Castro, que está dispuesto a
resolver las diferencias bilaterales en la mesa de negociación y en
plano de igualdad.
"A
estas alturas, deberían tener claro (los EEUU) que con imposiciones y
amenazas no es posible lograr nada de Cuba (...), en cambio, siempre
hemos estado dispuestos a normalizar las relaciones en un plano de
igualdad", dijo Raúl Castro en una entrevista publicada por el diario
oficial Granma a mediados de agosto de 2006.
El
mensaje fue repetido el 2 de diciembre de aquel año, día de las Fuerzas
Armadas Revolucionarios, aniversario 50 del desembarco del yate Granma,
en el que llegaron los guerrilleros encabezados por Fidel Castro para
alzarse contra Fulgencio Batista y tras el primer desfile militar en La
Habana en 20 años.
"Sirva la oportunidad para nuevamente declarar nuestra disposición de
resolver en la mesa de negociaciones el prolongado diferendo entre
Estados Unidos y Cuba", dijo Raúl Castro.
Por
tercera vez, el 26 de julio de 2007, en el día más importante del
calendario oficial cubano, el entonces todavía presidente provisional,
señaló que "la nueva Administración (de EE.UU.) tendrá que decidir si
mantiene la absurda, ilegal y fracasada política contra Cuba o acepta el
ramo de olivo" ofrecido el 2 de diciembre.
Raúl
Castro no ha vuelto a reiterar el ofrecimiento desde entonces, ni tras
asumir la presidencia del país en febrero de este año, aunque su primer
vicepresidente, José Ramón Machado Ventura, recordó que la propuesta
está hecha y tal vez el jefe del Estado haga una nueva llamada a ese
diálogo.
Aunque la predisposición a hablar está encima de la mesa, analistas
consideran que el final del embargo y el acercamiento real entre los dos
países aún está lejos, debido a la compleja lista de prioridades que
tendrá Obama en su apartado exterior, empezando por las dos guerras que
Estados Unidos tiene abiertas en Irak y Afganistán, y en su país con la
crisis financiera.
Fidel Castro y las tensas relaciones de Cuba con EEUU.
Apoyado en los precedentes históricos desde la guerra de 1895, Fidel
Castro encabezó una revolución profundamente antiestadounidense,
contraria a lo que este país representaba en una Cuba en manos de
empresas e intereses privados de EE. UU. y enarbolando la ideología del
nacionalista e independentista José Martí.
El
discurso de la revolución establece en 1959 el fin de la "república
neocolonial" dependiente de Estados Unidos.
Desde que fue estudiante universitario, Castro cargó contra todos los
gobernantes que habían "traicionado" los intereses de su pueblo por
echarse en los brazos de los EE. UU.
Sin
embargo, sus primeros pasos tras llegar al poder fueron mucho más
cautelosos y al mismo tiempo contradictorios.
Esgrimió arengas como: "Yo les aseguro a ustedes que morirán 200.000
gringos si EE.UU. intenta enviar a sus infantes de marina a Cuba", a su
entrada a La Habana tras la victoria revolucionaria el 1 de enero de
1959.
Pero
también desvinculó la ideología comunista del proceso político que
encabezaba y llegó a asegurar, en abril de 1959, que la influencia de
los partidarios de esa ideología en su gobierno "era nula".
Washington fue el segundo país, tras Venezuela, en reconocer al nuevo
gobierno, pero las tensiones no se hicieron esperar y apenas el gobierno
revolucionario decidió echar a andar la Reforma Agraria, la primera ley
que aprobó, Estados Unidos ya colocó a Cuba en la lista de los
indeseados.
La
expropiación de grandes latifundios y de los servicios, en manos de
compañías estadounidenses, y la decisión de Cuba de normalizar sus
relaciones diplomáticas con la Unión Soviética hicieron que los
acontecimientos se precipitaran.
En
abril de 1961 se produjo la invasión de mercenarios apoyados por EE. UU.
de Bahía de Cochinos, la batalla de Girón, saldada con victoria
revolucionaria y que sirvió de bandera a Castro para defender el orgullo
nacional.
En
playa de Girón se instaló una pancarta que rezaba "la primera derrota
del imperialista en América".
Castro dijo posteriormente que a partir de aquel día "el socialismo
quedó cementado para siempre con la sangre de nuestros obreros,
campesinos y estudiantes".
Aquel acontecimiento fue el germen para la crisis más grave de la Guerra
Fría, desatada en octubre de 1962 con la "Crisis de los Misiles".
EE.
UU. y la Unión Soviética resolvieron directamente la crisis con la
retirada de 42 misiles de Cuba y la posterior eliminación de misiles
estadounidenses en Turquía.
Castro, que no fue parte de la negociación, aseguró que el resultado
había sido un triunfo para la isla.
EL
EMBARGO O BLOQUEO.
En
octubre de 1960, con el embargo de las exportaciones cubanas, Estados
Unidos inició lo que en Cuba se denomina "el bloqueo económico,
comercial y financiero", que en marzo de 1961 se amplió a todas las
mercancías destinadas a Cuba.
Pero
el momento que sirve de fecha de referencia al embargo es el 3 de
febrero de 1962, cuando el entonces presidente de EEUU John F. Kennedy
estableció el "embargo total" a la isla en medio de la crisis de los
misiles.
Las
autoridades cubanas aseguran que el bloqueo le ha acostado a la isla más
de 90.000 millones de dólares hasta 2008.
En
1977, la apertura de oficinas consulares, bajo la denominación de
secciones de Intereses en La Habana y Washington abrió una línea de
comunicación que soslayaba el embargo.
La
declaración del periodo especial, en 1990, en medio de una profunda
crisis económica en la isla tras la caída de la URSS, precipitó la
promulgación en Estados Unidos de dos leyes para cerrar aún más el
cerco: la "Torricelli" (1992) y la "Helms-Burton" (1996).
La
segunda preveía la posibilidad de demandar y sancionar a empresas que
hicieran negocios con Cuba.
Sin
embargo, lejos de eso, el bloqueo se convirtió en respuesta recurrente
del Gobierno a los problemas económicos de la isla.
"¿Qué no podríamos hacer el día que cese el bloqueo, el día en que nos
dejen en paz?", dijo Castro en 1995, en uno de los momentos más
delicados para la revolución.
La
autorización de EEUU en 2000 de vender alimentos y medicinas a cambio de
pago en efectivo a Cuba -que permitió a empresarios estadounidenses
vender productos agrícolas a la isla desde finales de 2001- y la visita
de Jimmy Carter, en 2002, rebajaron ligeramente la tensión.
Pero
las relaciones durante el Gobierno George W. Bush se volvieron a tensar,
especialmente tras la presentación de la "Iniciativa para una Cuba
Nueva", que rechaza el levantamiento del embargo y prevé más
restricciones a los viajes, y un plan de transición para la isla, en el
que Washington trabaja desde 2004.
Por:
José Luís Paniagua. -- La Habana EFE/Reportajes.
Fuente:
www.msn.com
Fecha:
Domingo 7 de Diciembre de 2008.
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