¿Qué
ocurriría si la gasolina costara $10 el galón?
Olvídense de la entrega de pizzas a domicilio. Y de las tarifas aéreas
baratas. Y del agua embotellada. De hecho, olvídense de una forma de
vida que se asemeja mucho a la actual. Pero, ¿sería tan malo eso?.
En
cuatro años, los precios de la gasolina en los EE.UU. se han duplicado
hasta más de $3.70 por galón, y el precio del petróleo crudo se ha
triplicado hasta alrededor de $125 el barril. Teniendo en cuenta la
inflación, esos precios son más altos que los de la crisis del petróleo
de 1978–83, que provocó recesión y tasas de interés exorbitantes.
Pero...
¿Qué ocurriría si
la gasolina costara $10 el galón?
Miles de empresas transportistas se irían a la quiebra. Los aviones se
quedarían en los hangares. Muchos restaurantes y tiendas tendrían que
cerrar. Los viajes compartidos en automóvil, los vehículos híbridos, los
ciclomotores y los patines en línea se pondrían de moda. El trabajo
desde el hogar, los huertos de verduras en la terraza, la cocina casera
y el reciclado proliferarían.
Sí,
sería doloroso. A $10 el galón, llenar el tanque de una Ford Explorer
costaría $225. Incluso llenar el tanque de un Honda Civic podría
llevarle $132.
En ese
momento, viajar en autobús no parecería tan malo.
Una gran
recesión, no una depresión.
Según Todd Hale, vicepresidente superior de investigación de
consumidores de Nielsen, a $10 el galón, los gastos de gasolina de una
familia promedio aumentaría del 16% del gasto a nivel minorista a
alrededor del 40%. Las personas viajarían menos en automóvil,
indudablemente. Sin embargo, muchos tienen que viajar en automóvil para
ir a trabajar o al supermercado, y acabarían pagando ese dinero (bajo
protesta) y recortarían otros gastos.
Las
empresas y los agricultores, mientras tanto, estarían en problemas con
el aumento en los costos de transporte, fertilizantes petroquímicos y
plásticos. Si hubiera una súbita crisis petrolera, llevando la gasolina
a $10 el galón y el petróleo a $350 el barril, la reacción en cadena de
la espiral de precios y el recorte en la demanda de los consumidores nos
afectaría enormemente.
"Sería una gran recesión, no una depresión", afirma Michael Englund, el
economista en jefe de Action Economics de Boulder, Colorado. Eso
significaría presupuestos ajustados y desempleo hasta que la economía se
adapte y se reanude el crecimiento.
He
aquí algunos de los efectos probables:
-
Los gastos de los consumidores en salidas a comer, ropa, artículos
electrónicos, vacaciones y otros pequeños lujos se reducirían
drásticamente. Un estudio realizado por Nielsen demostró que incluso
con los precios recientes de la gasolina, un 41% de los consumidores
salían menos a comer afuera. En total, 18% de los encuestados se
veían cortando gastos "en gran medida". Eso afectaría a empresas
como Applebee's, Macy's, Gap, Best Buy, entre otras. Pero a los
minoristas de descuento, en especial aquellos que venden alimentos y
gasolina, les iría relativamente bien. Éste sería el caso de Costco,
Wal-Mart y McDonald's.
-
Veríamos "una gran cantidad de aviones estacionados", dice Bill
Swelbar, ingeniero aeronáutico del Instituto de Tecnología de
Massachusetts. La industria aeronáutica de los EE.UU. gasta $465
millones en costos de combustible por cada aumento de $1 en el
petróleo. A $350 el barril de petróleo, la industria pagaría más de
$100 mil millones adicionales, casi tanto como las ventas totales de
pasajes aéreos del año pasado. Incluso si las aerolíneas aumentaran
los pasajes un 50%, la mitad de sus aviones quedarían en el suelo,
porque hacerlos volar sería muy caro, explica Swelbar.
-
Muchas empresas independientes de transporte en camiones, que pagan
su propio combustible, irían a la quiebra debido al aumento de los
costos y a la preferencia por buques y trenes por parte de los
transportistas. Los taxis y FedEx serían estrictamente para los
ricachones. Dejarían de existir las entregas de pizzas a domicilio.
Los conductores encargados de la entrega de pizzas a domicilio
también pagan su propio combustible. "Sería fatal", dice Joseph
Miller, subgerente de Domino's Pizza en Seattle. "Pienso que así no
tendríamos ningún conductor".
-
Los precios de los alimentos aumentarían un tercio o más, estiman
los expertos. Alrededor de 80 centavos del costo minorista de $4.50
que se paga por una caja de cereales corresponde al transporte,
afirma Dan Basse, presidente de AgResource, una empresa de
investigación de Chicago. Además, hay que tener en cuenta el costo
de los fertilizantes que se utilizan para el cultivo de cereal y el
combustible diesel que se utiliza para el equipo agrícola. En 2005,
el transporte y la energía componían el 8.5% de todos los costos
minoristas de los alimentos, pero en ese momento la energía era
mucho más barata. Debido a que la gasolina a $10 provocaría un
aumento de precio de los alimentos, los consumidores afectados
dejarían de consumir la costosa carne y verduras frescas y las
cambiarían por pastas y aceites más baratos. Los ganaderos y
tamberos con salas de ordeño, voraces consumidores de energía,
tendrían dificultades. Las ciudades se llenarían de vida con huertos
de verduras en las terrazas y balcones y en terrenos vacíos.
-
Los plásticos
para los artefactos eléctricos, envases, marcapasos y un sinfín de
otros productos aumentarían de precio a medida que el gas natural
con que se fabrica el plástico aumente de precio, al igual que el
petróleo. Bill Wood, presidente de Mountaintop Economics and
Research de Massachusetts, dice que los compradores podrían elegir:
"¿Papel o papel?" Las pequeñas botellas de agua de plástico
desaparecerían. Reaparecerían los recipientes de vidrio y metal. Se
produciría una explosión del reciclaje. Las familias incluso podrían
tener nueve cestos de residuos en el vestíbulo para separar los
residuos, como ocurre en Japón, donde el reciclaje por parte de los
consumidores asciende al 90%.
Los
economistas dicen que los precios del petróleo seguirán aumentando
durante los próximos dos años, y los precios llegarán a ser posiblemente
de $5.60 el galón cuando lleguen al surtidor de combustible.
-
A medida que los conductores comiencen a adoptar los automóviles
híbridos enchufables que rinden 100 millas por galón (cuyo
lanzamiento ya está previsto para 2010), la red de transmisión de
electricidad podría verse sobrecargada. Teóricamente, si todos
tuviéramos uno y lo enchufáramos por la noche, la red de transmisión
podría manejar el 84% de la flota de automóviles de la nación. Pero
para evitar el riesgo de que las ciudades sufran apagones parciales,
la capacidad de la red de transmisión debería aumentar. Se
produciría un aumento de la energía solar, mareomotriz y eólica. Se
construirían gigantescas centrales eléctricas térmicas solares, que
usan espejos para concentrar la energía solar. Sin embargo, en la
carrera por obtener electricidad, probablemente también se
aceleraría el uso de carbón, barato y contaminante (50% de la
generación de electricidad en la actualidad). Incluso se podría
volver a pensar en el uso de energía nuclear (21%).
-
La resistencia a realizar perforaciones en busca de petróleo en
lugares como el Arctic National Wildlife Refuge de Alaska y en
California disminuiría. Los ambientalistas podrían defender su punto
de vista. Pero como dice James Williams, un especialista en economía
energética de WTRG Economics de Arkansas: "Planteémoslo de esta
forma: ¿Todos quieren viajar en automóvil?". Se cree que las
reservas de petróleo en ambas zonas son de más de 10 mil millones de
barriles, el doble de las reservas comprobadas en Texas. Eso
ayudaría a satisfacer el apetito de 21 millones de barriles por día
de los estadounidenses.
Después del
dolor, algunos beneficios.
También habría otras ramificaciones. El déficit del gobierno federal
aumentaría rápidamente al tener con los gastos crecientes por incentivos
energéticos y bienestar social. Incluso podríamos ser testigos de
malestar social, al verse obligados los pobres a luchar por sobrevivir.
Los
habitantes de los suburbios se amontonarían en viviendas urbanas para
evitar los costosos traslados y trabajar desde el hogar se convertiría
en algo habitual. Con el tiempo, el transporte público podría incluso
mejorar.
Algunas de estas cosas como, por ejemplo, los automóviles pequeños y un
transporte público excelente, ya son un hecho en Europa y Japón. Allí
los precios de la gasolina son el equivalente de $8 a $10 por galón, en
gran parte debido a los altos impuestos. Ellos se las arreglan para
vivir así. Nosotros también podríamos hacerlo.
A largo plazo,
incluso podríamos estar mejor.
Cuando la economía se adapte para funcionar con nuevas fuentes de
energía y un uso más eficiente de la energía, se produciría un auge de
los trabajos relacionados con la ingeniería, ciencia, energía
alternativa y conservación.
Matthew Simmons, fundador del banco de inversiones Simmons & Company
International en Houston, dice que cree que una buena tajada de los
cientos de miles de millones de dólares que fluirían hacia las naciones
productoras de petróleo se volverían a filtrar a los EE.UU. Considera
que la infraestructura de la industria del petróleo está caduca y que se
le pedirá ayuda a los Estados Unidos.
"Tendríamos un mundo científico en el que habría más ingenieros y
obreros, en contraposición con el mundo de empresas de alta tecnología,
y empleados que desayunan en Starbucks”, dice. Sin mencionar que el
talón de Aquiles de los Estados Unidos, su dependencia del petróleo
extranjero para cubrir el 60% de sus necesidades, finalmente tendría una
solución. Una solución dolorosa, pero eficaz.
¿Llegará a costar
$10 el galón en un futuro cercano la gasolina?.
Es
poco probable, aunque las expectativas a corto plazo de que la gasolina
llegue a $4 o incluso $5 este año son cada vez más comunes.
Sin
embargo, la mayoría de los especialistas en petróleo consideran que a
corto plazo, la gasolina no podría costar $10, o que si el petróleo
llegara a costar $350 el barril debido a algún desastre en el Medio
Oriente, esto no duraría mucho tiempo. Dicen que la demanda caería
drásticamente, provocando una reducción de los precios del petróleo.
Adam Sieminski, especialista en jefe en economía energética del Deutsche
Bank de Washington, D.C., indica que la probabilidad es de menos del 3%.
Richard Heinberg, colaborador principal del instituto sin fines de lucro
Post Carbon Institute de Sebastopol, Calif., no está de acuerdo.
Considera que podría ocurrir dentro de cinco años (por supuesto, $10
probablemente valdrían mucho menos para ese momento).
Más
de la mitad de los productores de petróleo del mundo, entre ellos los
EE.UU., Gran Bretaña, México, Venezuela y Rusia, están sufriendo una
baja en la producción, afirma Heinberg. Mientras tanto, la demanda crece
a un ritmo del 1.5% al 2% por año. Heinberg dice que los países miembros
de la OPEP necesitan sus reservas para satisfacer la demanda creciente
en sus países y que en algún momento, escaseará el petróleo.
El
resultado:
El aumento drástico de precios en un futuro.
Por:
Shirley Skeel.
Fecha:
Sábado 20 de Septiembre de 2008.
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