Llegada la procesión al presbiterio, tiene lugar el Pregón Pascual. Conocido como el canto del Exultet o loa del cirio (pashale praeconium), es un auténtico anuncio o pregón del misterio pascual.
Es un grito de júbilo que invita al regocijo de los coros de los ángeles y de las jerarquías del cielo, que, juntamente con la Iglesia revestida de luz, aclama la misericordia de Dios. El punto culminante de esta alabanza lo conforma la exaltación de esta misericordia, ya que el pecado mismo se pone al servicio de la gracia, "necesario fue el pecado de Adán, que ha sido borrado por la muerte de Cristo" aclama el pregón.
"En esta noche de gracia, acepta, Padre Santo", sigue el pregón, la oración en que la Iglesia ofrece al padre eterno el cirio, símbolo del Señor muerto y resucitado. La loa concluye con una oración general de intercesión.
En este rito del cirio podía pensarse que ya ha sido celebrada convenientemente la liturgia de la Pascua, sin embargo, tiene lugar ahora una serie de lecturas y salmos que en su conjunto conforman una breve narración de la historia de la salvación.
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