Buscando a Buda  

 

 

 

 

Principal
Contenido
Elegir a un psicólogo
El costo de la terapia
Orientación Vocacional
Terapia Sistémica
Métodos terapéuticos
La personalidad
Cuentos para el alma
Espacios
Novedades
Libro de visitas
Links
Autoestima
Nuestros Disfraces
El Divorcio
Estres
Mal de amores
Adicción a las personas
Depresion
Nuestras limitaciones
Anorexia
Bulimia
Fobias
Comienzar la escuela
Hiperkinesia
Ser tu misma
Reflexiones
Orígen de los signos
El simbolismo del árbol
Atentado al W.T.C.
Leyendas de San Valentín
Historias de Navidad
Mis Banners
Buscador

 

 

 

 

 

Escríbenos !!!

 

 

 

 

Buda peregrinaba por el mundo para encontrarse con aquellos que se decían sus discípulos y hablarles acerca de la Verdad.

A su paso, la gente que creía en sus decires venía por cientos para escuchar su palabra, tocarlo o verlo, seguramente por única vez en sus vidas.

Cuatro monjes que se enteraron de que Buda estaría en la ciudad de Vaali, cargaron sus cosas en sus mulas y emprendieron el viaje que llevaría, si todo iba bien, varias semanas.

Uno de ellos conocía menos la ruta a Vaali y seguía a los otros en el camino.

Después de tres días de marcha, una gran tormenta los sorprendió. Los monjes apuraron el paso y llegaron al pueblo, donde buscaron refugio hasta que pasara la tormenta.

Pero el último no llegó al poblado y debió pedir refugio en casa de un pastor, en las afueras. El pastor le dio abrigo, techo y comida para pasar la noche.

A la mañana siguiente, cuando el monje estaba pronto para partir fue a despedirse del pastor. Al acercarse al corral, vio que la tormenta había espantado las ovejas del pastor y que este trataba de reunirlas.

El monje pensó que sus cófrades estarían dejando el pueblo y si no salía pronto, los demás se alejarían. Pero él no podía seguir su camino, dejando a su suerte al pastor que lo había cobijado. Por ello decidió quedarse con él hasta juntar el ganado.

Así pasaron tres días, tras los cuales se puso en camino a paso redoblado, para tratar de alcanzar a sus compañeros.

Siguiendo las huellas de los demás, paró en una granja a reponer su provisión de agua.

Una mujer le indicó dónde estaba el pozo y se disculpó por no ayudarlo, pero debía seguir con la cosecha... mientras el monje abrevaba sus mulas y cargaba sus odres con agua, la mujer le contó que tras la muerte de su marido, era difícil para ella y sus pequeños hijos llegar a recoger la cosecha antes de que se pudriera.

El hombre se dio cuenta de que la mujer nunca llegaría a recoger la cosecha a tiempo, pero también supo que si se quedaba, perdería el rastro y no podría estar en Vaali cuando Buda arribara a la ciudad.

Lo veré algunos días después, pensó, sabiendo que Buda se quedaría unas semanas en Vaali.

La cosecha llevó tres semanas y apenas terminó la tarea, el monje retomó su marcha...

En el camino, se enteró de que Buda ya no estaba en Vaali. Buda había partido hacia otro pueblo más al norte.

El monje cambio su rumbo y se dirigió hacia el nuevo poblado.

Podría haber llegado aunque más no fuera para verlo, pero en el camino tuvo que salvar una pareja de ancianos que eran arrastrados corriente abajo y no hubieran podido escapar de una muerte segura. Sólo cuando los ancianos estuvieron recuperados, se animó a continuar su marcha sabiendo que Buda seguía su camino...

...Veinte años pasaron con el monje siguiendo el camino de Buda... y cada vez que se acercaba, algo sucedía que retrasaba su andar. Siempre alguien que necesitaba de él, evitaba, sin saberlo, que el monje llegara a tiempo.

Finalmente se enteró de que Buda había decidido ir a morir a su ciudad natal.

Esta vez, dijo para sí, es la última oportunidad. Si no quiero morirme sin haber visto a Buda, no puedo distraer mi camino. Nada es más importante ahora que ver a Buda antes de que muera. Ya habrá tiempo para ayudar a los demás, después.

Y con su última mula y sus pocas provisiones, retomó el camino.

La noche antes de llegar al pueblo, casi tropezó con un ciervo herido en medio del camino. Lo auxilió, le dio de beber y cubrió sus heridas con barro fresco. El ciervo boqueaba tratando de tragar aire, que cada vez le faltaba más.

Alguien debería quedarse con él, pensó, para que yo pueda seguir mi camino.

Pero no había nadie a la vista.

Con mucha ternura acomodó al animal contra unas rocas para seguir su marcha, le dejó agua y cómoda al alcance del hocico y se levantó para irse.

Sólo llegó a hacer dos pasos, inmediatamente se dio cuenta de que no podría presentarse ante Buda, sabiendo en lo profundo de su corazón que había dejado solo a un indefenso moribundo...

Así que descargó la mula y se quedó a cuidar al animalito. Durante toda la noche veló su sueño como si cuidara a un hijo. Le dio de beber en la boca y cambió paños sobre su frente.

Hacia el amanecer, el ciervo se había recuperado.

El monje se levantó, se sentó en un lugar apartado y lloró... Finalmente, había perdido también su última oportunidad.

-Ya nunca podré encontrarte - dijo en voz alta.

-No sigas buscándome - le dijo una voz que venía desde sus espaldas - porque ya me has encontrado.

El monje giró y vio cómo el ciervo se llenaba de luz y tomaba la redondeada forma de Buda.

-Me hubieras perdido si me dejabas morir esta noche para ir a mi encuentro en el pueblo... y respecto a mi muerte, no te inquietes, el Buda no puede morir mientras haya algunos como tú, que son capaces de seguir mi camino por años, sacrificando sus deseos por las necesidades de otros. Eso es el Buda, y Buda está en ti.

 

de Jorge Bucay

 

 

Elefante Encadenado ] Las alas son para volar ] Hacer el amor ] Intentaré ser fresia ] Galletitas ] Autodependencia ] La tristeza y la furia ] Quiero ] Amarse con los ojos abiertos ] Un relato sobre el amor ] Sueños semilla ] El verdadero valor del anillo ] Las ranitas en la crema ] La gallina y los patitos ] El oso ] El portero del prostíbulo ] Pobres ovejas ] El rey que quería ser alabado ] El temido enemigo ] El círculo del 99 ] Entrevistando a Jorge Bucay ] El gato de ashram ] [ Buscando a Buda ] Las huellas doradas ] Dejar ir...  Soltar... ] Media cobija ]

 

 

 

 

 

Principal ] Contenido ] Elegir a un psicólogo ] El costo de la terapia ] Orientación Vocacional ] Terapia Sistémica ] Métodos terapéuticos ] La personalidad ] Cuentos para el alma ] Espacios ] Novedades ] Libro de visitas ] Links ] Autoestima ] Nuestros Disfraces ] El Divorcio ] Estres ] Mal de amores ] Adicción a las personas ] Depresion ] Nuestras limitaciones ] Anorexia ] Bulimia ] Fobias ] Comienzar la escuela ] Hiperkinesia ] Ser tu misma ] Reflexiones ] Orígen de los signos ] El simbolismo del árbol ] Atentado al W.T.C. ] Leyendas de San Valentín ] Historias de Navidad ] Mis Banners ] Buscador ]

 

El administrador del sitio no se responsabiliza por las opiniones vertidas por los autores. Espacio dedicado a la Salud Mental, de carácter independiente, pluralista, profesional y de opinión que promueve la actividad “psi” sin fines de lucro.

Hosted by www.Geocities.ws

1